domingo, 6 de enero de 2013

Un rencuentro volatil cap 6


Como si aquello fuera un mal sueño rota y sin objetivos paseó por la casa asustándose cuando escuchó un ruido en la cocina.
¿Habría ido alguien a limpiar?

Cuando bajó al primer piso comprobó que las flores que habían tirado el díaanterior durante su apasionado encuentro ya no estaban…

Una cabeza oscura apareció entonces en el quicio de la puerta y Demi tuvo que contener un grito.
Joe impresionante con un calzoncillo de seda la mirabacon una sonrisa en los labios.

–Buenos días.

–Me ha parecido oír algo… pero creía que te habías ido.

–Estaba haciendo el desayuno – dijo él como si fuera algo totalmente natural.

Sin afeitar el pelo tieso y mojado de la ducha Joe estaba tan atractivocomo un tigre.
Pero ningún animal de cuatro patas podría tener esos abdominales yesos muslos tan poderosos.

–¿El desayuno?

–Sólo tostadas y café –dijo él encogiéndose de hombros.

Al entrar en la espaciosa cocina Demi notó olor a pan quemado.
Y las ventanas estaban abiertas presumiblemente para evitar el humo.

–El tostador es un asco –se disculpó Joe .

Había hecho un café tan oscuro como el barro y ni siguiera las tostadas le habían salido bien.
No la cocina no era lo suyo.

Había pensado que podía hacerlo pero las herramientas o los ingredientes siempre le defraudaban fuese untemporizador del horno estropeado o un pedazo de carne demasiado duro.
Convencido de que hasta un idiota podía cocinar no tenía paciencia y era dado ameter la pata.

Demi podía imaginar lo que había ocurrido esa mañana Joe estaría frenteal tostador roto y habría cancelado la operación porque no estaba dispuesto aesperar más de lo que él consideraba necesario.

Luego cuando el pan estuvieraparcialmente tostado probablemente habría vuelto a meterlo en el tostador organizando el consiguiente desastre.

Pero la verdad era que se sentía conmovida por sus esfuerzos… aunque su intento de preparar el desayuno hubiera estado a punto de incendiar la casa.

–No tengo hambre no te preocupes.

Del tostador salía un hilillo de humo y se acercó para apagarlo antes de que saltase la alarma anti incendios.

–Yo sólo tengo hambre de ti –dijo Joe tomándola por la cintura – Lo de anoche fue estupendo moli mou.

Demi tragó saliva al recordar la intimidad que habían compartido.
Joe había sido insaciable y ella… bueno ella había perdido la cabeza respondiendo atodas sus caricias con el mismo ardor.

La pasión de Joe le había parecidogratificante al considerar la cantidad de opciones que debía de haber tenido desde que se separaron.

¿Pero era el sexo por gratificante que fuera suficiente para una reconciliación?
¿Habría pensado Joe retirar la petición de divorcio?

Con él no sepodía saber porque no era predecible ni particularmente convencional.
Nerviosa Demi se apartó para abrir la nevera, mirando con suspicacia las bandejas llenas de productos frescos.

Mientras ella se quedaba pensativa Joe sirvió dos vasos de zumo de naranja y le ofreció uno.

–¿Has alquilado la casa?

–No claro que no –respondió él– No quiero extraños aquí. Ésta era nuestra casa.

Entonces sólo había una explicación para esa nevera llena.
Mientras tomabael zumo su cerebro empezó a funcionar de nuevo.

–¿Lo tenías todo preparado?

Joe levantó las cejas.

–¿A qué te refieres?

Y en ese momento Demi supo que Joe había ido a Francia con el propósito de seducirla.

–Tú habías planeado verme aquí a solas. Incluso habías planeado que pasáramos la noche juntos… por eso hay flores frescas y la nevera está llena.

–¿Habrías preferido pasar hambre… o dormir en una cama sin sábanas? –replicó él sin entender su enfado– No habríamos estado cómodos en una casa que lleva vacía tanto tiempo. Por supuesto que la tenía preparada…

–Eres un mentiroso. ¿Cómo crees que me siento ahora?

–¿Por qué?

–Todo ha sido una trampa –le espetó Demi furiosa.

Joe dejó escapar un suspiro abriendo los brazos en un gesto de inocencia que no la convenció en absoluto.

–Eres mi mujer y quiero recuperarte. No creo que eso sea un crimen…

«Eres mi mujer y quiero recuperarte».

Sin saber lo que sentía sobre esa posibilidad y totalmente desconcertada Demi pasó a su lado arrastrando la colcha a su paso.

–Voy a darme una ducha.

–Demi …

–No digas nada más. ¡Ya has dicho más que suficiente! –le advirtió.


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