miércoles, 10 de julio de 2013

Corazon Indomable cap 16


Fred estaba despierto cuando Miley llegó de trabajar bastante cansada.
Antes de pasar al salón, estuvo hablando con Hettie en la cocina.

—Hettie me ha dicho que ha estado Nick en casa — dijo en tono preocupado —. ¿Para qué?

—Para ver al toro —mintió su padre sin mirarla a los ojos. Miley dudó.

— ¿Ha... Preguntado por mí?

—Sí, le he dicho que estabas trabajando en un restaurante.

— ¿Le has dicho en cuál?

—No —contestó Fred.

—No te preocupes, papá. No es asunto suyo donde trabajo o lo que hago.

—Sigues enfadada y lo entiendo, pero él quiere hacer las paces.

Miley tragó saliva mientras recordaba sus insultos. Apretó los puños.

—¿Quiere enterrar el hacha de guerra? Que tenga cuidado, a ver si se la voy a acabar clavando.

—Hija, no es un mal hombre.

—Claro que no, pero no le caigo bien. No le puedo culpar, claro, por preferir a Marilee.

—No, pero has perdido a tu única amiga.

—Bueno, bueno, a una amiga. Por lo visto, se ha ido deprisa y corriendo de vacaciones a Colorado.

—Supongo que por vergüenza. Ha cometido un error, pero no es una mala chica. La gente se equivoca, Miley .

—Tú, no —sonrió su hija de repente—. Tú eres la única persona del mundo que jamás me engañaría.

Fred se puso rojo de la culpa.
¿Cómo se tomaría Miley que Nick comprara una parte del rancho a sus espaldas?

Era por una buena causa.
De hecho, era para que Miley pudiera heredar lo que le pertenecía por derecho, pero, de repente, se sintió un traidor.

—¿Por qué pones esa cara? Venga, deja de hacer cuentas y a la cama.

—¿Ya mí qué me importa? No es asunto suyo. No tiene nada que decir. ¿Por qué te preocupa eso?

Porque si Nick se enteraba de que estaba dejando a su hija trabajar en aquel local, tal vez, se echara atrás con lo del crédito.

Se sintió tremendamente culpable por no decirle la verdad, pero le podía el miedo de perder el rancho.

Era la herencia de Miley
Tenía que hacer todo lo que estuviera en sus manos para salvarlo.

—Porque es amigo mío.

—Yo creía que mío, también, pero los amigos no hablan así unos de otros. ¡Yo nunca he dicho nada de él!

—Ahora, lo sabe.

—Si supiera lo que estoy haciendo, no se lo podría creer. Él, que cree que no sé cocinar.

—Le he dicho que estabas cocinando en un local.

—¿Y qué ha dicho?

—Se ha mostrado muy sorprendido.

—O sea, que se ha quedado alucinado.

—Está dolido porque lo evitas. Está muy arrepentido de lo que ha dicho sobre ti. También me ha contado lo del baile.

—¿Qué te ha contado? —preguntó Miley sonrojándose.

—Que tuvisteis una buena pelea. No se podía creer que tuvieras tanto genio.

—Pues que se ande con ojo porque, como se acerque a mí, se va a enterar de lo que es genio de verdad —comentó Miley —. Bueno, papá, me voy a la cama. Que duermas bien.

—Tú, también, cariño. Buenas noches.

Fred observó a su hija mientras salía del salón y respiró aliviado.
De momento, todo iba bien.

*****

EL miércoles, Fred fue con Nick al despacho de su abogado para ultimar los detalles del préstamo.

—Nunca podré agradecerte esto suficiente — dijo Fred una vez redactado el borrador del contrato.

—Tú habrías hecho lo mismo por mí — contestó Nick —. ¿Cuándo podemos venir a firmar? — le preguntó a Blake Kemp, su abogado.

—El lunes.

—Muy bien. Gracias, Blake.

El abogado les estrechó a ambos la mano.

—Ojalá todos los clientes fueran corno vosotros e hicieran las cosas con tanta cordialidad.

Nick miró el reloj.

—¿Te apetece que vayamos a Shea's a tomar una pizza, Fred?

Fred palideció e intentó buscar una excusa a toda velocidad.

—¡Es que Hettie ha hecho chili! —recordó—. ¿Por qué no te vienes a casa a cenar? ¡También hay pan de maíz!

Nick dudó.

—Suena bien... ¡Vaya, se me había olvidado que había quedado con Cag y Tess! Quieren comprar dos toros Santa Gertrudis, ¿sabes? No sé cómo se me ha podido olvidar — se excusó pensando que Miley estaría en casa —. Te tengo que dejar, que no llego.

—No te preocupes —contestó Fred aliviado—. ¡Pásatelo bien!

—Tú, también. Hasta luego.

Al montarse en el coche, Fred suspiró.
Un día más sin que Nick se enterara de la verdad.
Con un poco de suerte, tal vez, nunca se enterara.


Corazon Indomable cap 15


El lunes por la tarde, Nick fue a ver a Fred.

—¿Qué tal la convención? —le preguntó el padre de Miley .

—Muy bien. Hemos hablado de las exportaciones de carne a Japón con etiqueta de denominación de origen y todo ha ido sobre ruedas — contestó sentándose y pasándose los dedos por el pelo .

—He oído algo que no me ha gustado tanto.

Fred pensó que se había enterado del trabajo de Miley .

—Bueno, que estabas buscando socios.

—Ah, eso —dijo Fred carraspeando—. Bueno, he tenido un par de contratiempos.

—¿Por qué no has recurrido a mí? Sabes que no tienes más que pedirme el dinero que necesites y yo te lo presto.

Fred tragó saliva.

—Lo sé... Pero no quiero hacerlo estando como estoy —contestó el hombre evitando la mirada de Nick.

—¿A qué te refieres?

—A Miley .

Nick no sabía si Fred se habría enterado de todo, pero veía que sí.

—Entiendo.

—No quiere que se mencione tu nombre en su presencia —dijo Fred con tono de disculpa—.Si te pido dinero sin que ella lo sepa, tarde o temprano, se va a enterar. Jacobsville es muy pequeño.

—No creo que se entere estando en la universidad.

—Bueno, no ha vuelto a la universidad... Está trabajando. Tiene un buen trabajo Y le gusta.

—¿Dónde?

—En un restaurante, de cocinera Y camarera.

—Será una broma.

—No, después de dos meses en la cocina con Hettie, cocina muy bien — protestó su padre —  Incluso hace... — iba a decir bizcochos, pero rectificó a tiempo — pizzas.

—Fred, no sabía que las cosas estuvieran tan mal. Lo siento.

—Nadie tiene la culpa de que el toro muriera. Me gasté mucho dinero en él y no lo tenía asegurado.

—Me gustaría ayudarte, si me dejas —insistió Nick.

—Gracias, pero no puedo.

—Supongo que Miley te habrá contado lo que pasó en el baile —dijo Nick tras una incómoda pausa.

—No, no me ha dicho nada de eso. Me ha contado lo de la ferretería. ¿Es que hay más?
Nick desvió la mirada.

—Sí. Nos peleamos — contestó mirándose las manos —. He metido la pata y bien. Creí varios cotilleos sobre Miley que jamás tendría que haber creído. Ahora, sé que no eran ciertos, pero no me deja ni acercarme a ella para pedirle perdón.

Aquello era nuevo.

—¿Cuándo la has visto? — preguntó Fred intentando ganar tiempo.

—El viernes, en el banco — contestó Nick— Me ignoró — añadió recordando su mirada de desprecio —. ¡La primera vez que me pasa en mi vida!

—Miley no suele ser así — dijo Fred justificando a su hija — Puede que sea por el trabajo...

—No, es por lo que le dije — confesó Nick — No sé cómo pude creerme todas esas patrañas.

—Según Miley Marilee puede resultar de lo más convincente y, como le gustabas.

—No era mutuo  — contestó Nick — No me daba cuenta de lo que estaba pasando. Me creí todo lo que contó Marilee. Creía que era difícil engañarme, pero veo que soy más ingenuo de lo que pensaba.

—A todos nos pueden engañar. Has tenido mala suerte. Miley nunca ha hablado de ti con nadie. Es tímida, por si no te has dado cuenta — sonrió Fred —. Una tarde, mientras tú estabas en casa, se puso guapa y, cuando saliste de mi despacho, coqueteó contigo. Luego, le contó a Hettie que había sido lo más difícil que había hecho en su vida. No es propio de una mujer sofisticada, ¿verdad?

—No — contestó Nick suponiendo cómo le debía de haber dolido a Miley que la tildara de todo aquello —. Ojalá me hubiera dado cuenta. No me gustan las mujeres agresivas y sofisticadas — confesó —. Me gustaba Miley como era antes.

—¿Inofensiva?

Nick se puso rojo.

—Yo no diría eso.

—¿Ah, no? — sonrió Fred echándose hacia atrás en la butaca —. Mira, he criado a mi hija entre algodones porque quería que tuviera una vida fácil, pero veo que no le he hecho ningún favor. No es una muñequita de porcelana, Nick, es una mujer. Tiene que aprender a ser independiente y autosuficiente. Tiene carácter y está aprendiendo a utilizarlo.

—Sale con Harley.

—¿Y por qué no? Harley es un buen tipo, pero no es lo que tú crees. Son solo amigos.

—¿Y a mí qué me importa? —dijo poniéndose en pie— No voy a insistir más, pero que te quede claro que tu hija no tendría por qué enterarse nunca de lo del rancho.

Fred estuvo tentado de aceptar.
Se levantó y suspiró.

—Ha habido momentos en los que he trabajado veinte horas, he sobrevivido a sequías e inundaciones, pero esto es mucho peor. Podría perder fácilmente el rancho.

—No te arriesgues —contestó Nick—. Te prestaré el dinero que necesites. Te prometo que Miley nunca se enterará. Quedará entre tú y yo. No pierdas el rancho por orgullo; Fred. Lo tenéis desde hace muchas generaciones.

—Nick...

—¡Déjame ayudarte!

—Tendría que ser un secreto — dijo Fred cediendo ante la sincera mirada de preocupación de su socio.

—Así será. Te doy mi palabra. Quedamos con mi abogado para ver los detalles, ¿te parece?
Fred tuvo que morderse el labio inferior para controlar las lágrimas que amenazaban con brotar de sus ojos.

—No te puedes ni imaginar cuánto...

—Fred, me sobra el dinero — lo interrumpió Nick —. ¿De qué me serviría tener tanto si no ayudara a mis amigos cuando lo necesitan? Sé que tú harías lo mismo por mí.

—Por supuesto — contestó Fred tragando saliva —.Gracias.

—De nada — contesto Nick poniéndose el sombrero —. Por cierto, ¿en qué restaurante está Miley ? Lo digo para ir a comer algún día.

—No sé si es buena idea. Está todo demasiado reciente — mintió Fred con pesar.

—Tienes razón. Dejaré pasar un poco de tiempo a ver si se calma. Tiene carácter, ¿eh? Quién lo iba a decir.

—Últimamente no deja de sorprenderme.

—Sí. Bueno, hasta luego.

Cuando Nick se hubo ido, Fred dio rienda suelta a sus emociones.
No se había dado cuenta de lo mucho que significaba su rancho hasta que había estado a punto de perderlo.

Ahora, pasaría a Miley y a sus hijos.
Gracias a Nick Jonas, que era un buen hombre y el mejor de los amigos.
La vida era bella.
¡La vida era muy bella!


Corazon Indomable cap 14


FRED Brewster volvió de Denver desesperado.

—No he encontrado a ningún inversor  — le dijo a su hija sentándose en su butaca favorita  — No es buen momento. La gente no tiene dinero.

—Papá, me he puesto a trabajar — anunció Miley sentada frente a él.

—¿Cómo?

—Tengo trabajo — sonrió su hija — Me dan buenas propinas. Empiezo esta noche.

—¿Dónde?

—En un restaurante — mintió Miley .

—Miley  me gustaría que siguieras en la universidad y terminaras la carrera.

—Papá, vamos a ser sinceros. Ahora mismo, no estamos como para pagar la universidad. Si fuera, tendría que trabajar de todas formas. Trabajar y estudiar a la vez. Soy joven y fuerte. No me importa trabajar. ¡Saldremos de esta, papá! Todo el mundo pasa por malos momentos y nos ha tocado a nosotros, pero todo se solucionará.

—No puedo permitir que mi hija...

—Papá — lo interrumpió Miley arrodillándose a su lado —, tarde o temprano, encontrarás la manera de solucionar esto, seguro, confío en ti, pero mientras tanto. ..

—Eres como tu madre — contestó Fred acariciándole el pelo.

—¡Gracias!

—Bueno, bueno... solo unas semanas, ¿eh? Y no quiero que vuelvas más tarde de las doce.

Miley pensó que aquello iba a ser un poco difícil, pero se calló.

—Ya verás qué bien —dijo poniéndose en pie y plantándole un beso en la frente—. ¡Voy a hacer la comida!

Se fue corriendo a la cocina para que su padre no le preguntara nada más. No tuvo tanta suerte con Hettie.

—No me gusta nada que trabajes en un bar.

—Shhh —dijo Miley —. ¡Qué no te oiga papá!

—Te vas a meter en un lío, ya verás.

—Que no. Solo voy a hacer y servir pizzas y emparedados, no me voy a meter en ninguna pelea, te lo aseguro.

—Mezcla hombres y alcohol y la pelea está asegurada — protestó Hettie nada convencida — No creo que al señor Jonas le guste.

—No creo que le importe mucho después de todo lo que ha dicho de mí.

—¿Qué ha dicho?

—Que soy una pesada mentirosa y cotilla que no lo deja en paz —contestó Miley con tristeza— Se lo estaba diciendo a Joe Howland la semana pasada y lo oí todo.

—¡Lo siento mucho, pequeña! — dijo Hettie, que conocía sus sentimientos hacia Nick Jonas.

—Y lo de Marilee es todavía peor — añadió Miley con amargura —. Me ha estado mintiendo. Me decía cosas que supuestamente le gustaban a Nick, para poder gustarle, y lo que estaba haciendo era justamente lo contrario, alejarme de él. Fue al baile con él. La invitó a ella... — dijo tragando saliva —. ¿Quieres un emparedado, Hettie?

—No, gracias —contestó la mujer abrazándola —.La vida pone a cada uno en su lugar y todo se termina solucionando — le dijo.

Miley no lo tenía tan claro.
Ojalá el trabajo hiciera que dejara de pensar en Nick.
Al menos, en Shea's no lo vería.
Después de la borrachera del sábado, no creía que quisiera volver a probar la bebida.

El siguiente sábado, Miley ya llevaba cuatro días trabajando Y le iba muy bien.
Shea's abría a la hora de comer y cerraba a las once.

Aparte de pizzas y emparedados, servían bebidas fuertes.
Los clientes solían ser casi siempre los mismos, pero ella no los saludaba.
No quería problemas.

Su padre se había enterado de dónde trabajaba y no le había hecho ninguna gracia, pero Miley le había hecho comprender que, aparte de querer ayudar en casa, quería aquel trabajo para sentirse un poco independiente.

Fred consideró sus palabras y no tuvo más remedio que darle la razón.
A Miley le gustaba su trabajo.

El local no era nada del otro mundo, pero el portero, Tiny, un tipo enorme, calvo y lleno de tatuajes, le había tomado cariño rápidamente y estaba muy pendiente de ella.

Miley se sentía a gusto.


Corazon Indomable cap 13


Miley se pasó todo el camino de vuelta a casa callada.

Harley sabía por qué.
Se moría por partirle la cara a Nick Jonas.

—Tendrías que haberme dejado que le diera una lección.

—Ya ha habido suficientes cotilleos, pero gracias — sonrió Miley con tristeza.

—Ha bebido mucho.

—No sabía que bebiera.

—No bebe. Eb Scott me ha dicho que nunca lo había visto tomar más de una cerveza — le contó Harley — Ha debido de ser por ti.

—Ya estaba bebiendo antes de que discutiéramos — contestó Miley mirando por la ventana — Lo que me extraña es que Marilee se haya ido con él.

—Si hubieras visto cómo la miraba todo el mundo, lo entenderías. Le está bien empleado —apuntó Harley, enfadado, entrando en el rancho de su padre — A una amiga no se la apuñala por la espalda así. Aunque le gustara Jonas, tú tendrías que haberle importado más.

—Creí que te gustaba.

—Le pedí salir una vez y se rió de mí.

—¿Qué?

—Sí, me dijo que era un inmaduro... Lo peor es que tenía razón — sonrió.

—Gracias por llevarme al baile — dijo Miley cambiando de tema por si a Harley le dolía todavía.

—Ha sido un placer. No me malinterpretes, no quiero que seamos nada más que amigos, pero llámame siempre que quieras. Podemos ir al cine o a tomar una hamburguesa.

—Lo mismo te digo. Gracias — dijo Miley

—Miley ... — dijo Harley acariciándole la mejilla — Olvídate de Nick. Es peligroso para tu corazón. Aunque sus hermanos se hayan casado, él no es así. Asume que, a veces, los amores no son correspondidos.

—¡De eso, nada! No pienso darme por vencida. ¡Se va a enterar!

—No lo hagas. Lo único que vas a conseguir es hacerte más daño — le aconsejó Harley.

Miley tomó aire.

—Tienes razón... Ay, Harley, ¿por qué no podemos hacer que la persona a la que queremos nos quiera?

—Ojalá lo supiera — contestó Harley rozándole suavemente los labios — Me lo he pasado muy bien. Siento mucho que tú, no.

Miley sonrió.

—Claro que me lo he pasado bien. Por lo menos, no he ido al baile sola o con mi padre.
Imagínate haberme encontrado a Nick con Marilee y yo del brazo de mi padre...

Harley asintió comprendiendo lo que quería decirle.

—¿Dónde está tu padre?

—En Denver, intentando captar inversores.

—No sabía que las cosas estuvieran tan mal — se lamentó Harley.

—Muy mal. Perder ese toro le ha supuesto un revés económico enorme. Menos mal que Nick nos ha prestado el suyo. Si no, no sé qué habríamos hecho. Al menos, le cae bien mi padre —suspiró.

Harley estaba convencido de que también le gustaba ella, pero no se lo dijo.

—Si hay algo en lo que os pueda ayudar. ..

—Muchas gracias, Harley, pero me temo que solo nos puede salvar que nos toque la lotería —bromeó Miley con tristeza — De momento, voy a dejar la universidad y me voy a poner a trabajar.

—¡Pero Miley !

—La universidad es muy cara y mi padre no está ahora como para hacer esos gastos. Hay un trabajo en Shea's...

—¿En Shea 's? No puedes trabajar allí. Hay peleas de borrachos todas las noches.

—Yo me encargaría de servir emparedados y pizzas. No te preocupes.

Harley se preocupaba, por supuesto.

No le hacía ninguna gracia imaginarse a una chica tan dulce e inocente como Miley en aquel ambiente.

—No me vas a hacer cambiar de parecer, Harley — le aseguró.

—Bueno, entonces, iré de vez en cuando a vigilar que estés bien — le prometió él.

—Gracias, Harley — le dijo Miley de corazón saliendo del coche — Gracias otra vez por llevarme al baile.

—¡De nada, Cenicienta! Me lo he pasado muy bien. ¡Buenas noches!

—Buenas noches.

Miley entró en casa y cerró la puerta sintiéndose diez años mayor.
Había sido una noche bien movidita.

¡Pensó en Nick y rezó para que tuviera la resaca de su vida al día siguiente!


Corazon Indomable cap 12


Tras dejar a Marilee en casa, Corrigan miró a su hermano.

—Cojeas.

—Intenta andar sin hacerlo cuando una mujer te ha clavado el tacón con todas sus fuerzas.

—¿Marilee?

—¡No! Miley .

—¿Qué le has hecho para que te pisara?

Nick enrojeció.

—¡Ajá! —dijo su hermano.

—Empezó ella. Lleva meses persiguiéndome, poniéndose vestidos bonitos cuando voy a ver a su padre, seduciéndome en la cocina... Y, de repente, se pone como una furia por unos comentarios sin importancia.

—Por lo que he oído, no fueron sin importancia. Ten cuidado o te puedes encontrar con alguien partiéndote la cara.

—¿De quién me hablas?

—De Harley, por ejemplo. Ha estado a punto de hacerlo esta noche cuando ha visto entrar a Miley del patio llorando.

—¡Harley que se meta en sus asuntos!

—Eso es exactamente lo que hace. Le gusta Miley .

—Miley no se va a enamorar de un capataz — protestó Nick.

—Se porta bien con ella. La hace reír y la trata como a un princesa. Además, no intenta seducirla entre los rosales.

—¡Yo, tampoco! Además, no hay rosales en ese patio.

—¿Cómo lo sabes?

Nick suspiró.

—Porque, si los hubiera habido, Miley me habría tirado encima.

Corrigan se rió.
Nick nunca había perdido la cabeza por una mujer.
Había tenido sus historias, sus líos y sus relaciones, pero no se había enamorado de verdad.

Por eso, todos los hermanos Jonas estaban alucinados de que, de repente, bebiera y estuviera dispuesto a pelearse por Miley .

—Tiene carácter, ¿eh?

—Bueno, Marilee ha estado mintiendo a todo el mundo, yo me he creído todas sus mentiras y he reaccionado como un imbécil.

—Sí... La verdad es que ha reaccionado con dignidad cuando ha llegado al baile y os ha encontrado juntos.

—Sí...

—Bueno, siempre te queda Marilee — bromeó Corrigan aparcando el coche frente a la casa principal del rancho familiar — No hagas ni caso de lo que te haya contado de Miley .

—Es solo una cría —murmuró Nick.

—Ya crecerá. Va por buen camino.

—Me ha dicho que no quiere volver a verme.

—Dale tiempo.

—Me importa un bledo que no quiera verme. ¿Qué hago yo con un chicazo cubierto de barro?

—Desde luego, no es tan guapa como Marilee, pero yo la prefiero.

Nick se encogió de hombros.

 —Marilee ha perdido a su mejor amiga.

—Sí. Aunque la perdone, no creo que Miley vuelva a confiar en ella en la vida.

—Es increíble lo fácil que resulta cargarse la vida en unos minutos — comentó Nick mirando a su hermano mayor.

—Sí. Bueno, me tengo que ir.

—Gracias por traerme.

—De nada. Hasta luego.

—Hasta luego —dijo Nick saliendo del coche.

Abrió la puerta, desconectó la alarma, la volvió a conectar y subió a su habitación.

Solo le dio tiempo a quitarse la cazadora y los zapatos antes de quedarse completamente dormido sobre la cama.



Corazon Indomable cap 11


En ese momento, Harley dejó de bailar y fue también al baño.
Sin pensárselo dos veces, Nick fue hacia Miley la agarró de la mano y se la llevó.

—¿Qué haces? ¡Suéltame!

Nick no le hizo caso.
Abrió la puerta que daba al patio, la hizo pasar y cerró la puerta, que era de cristal.

—Quiero hablar contigo.

—¡Pero yo no quiero hablar contigo! ¡Vuelve con tu cita, Nick Jonas! ¡Has venido con Marilee, no conmigo!

—Quiero decirte...

Miley intentó darle una patada en la espinilla.
Nick perdió el equilibrio y se fue contra ella.
Qué bien se sentía teniéndola entre sus brazos.

—Harley...se estará preguntando dónde estoy — dijo Miley sorprendida por su contacto.

—A la porra Harley — murmuró Nick besándola con pasión.

La abrazó con fuerza y la apretó contra sí, para que viera lo excitado que estaba por ella.
Miley intentó forcejear, pero la debilidad pudo con ella.

¿Cómo podía hacerle aquello?

¿Cómo estaba permitiendo ella que se lo hiciera?

Lo estaba haciendo para demostrarle que no se podía resistir a él, no porque le importara lo más mínimo. ¡Pero si había ido con su amiga al baile donde iba todo el mundo!

—¡Suéltame! — Insistió ella, apartando la boca — ¡Te odio!

—No me odias — contestó él — Me deseas. Cuando me tienes cerca, tiemblas. Hasta un ciego se daría cuenta — añadió volviéndola a abrazar con fuerza — La pasión de una mujer excita a un hombre y tú me excitas.

—Dijiste que te ponía enfermo — le recordó.

—y así es... Cuando estás tan excitado como yo y no puedes aplacar la sed, te pones enfermo — contestó con insolencia agarrándola de las caderas —.¿Lo sientes? ¡Me excitas tanto que no puedo ni pensar...! — se interrumpió al sentir el tremendo pisotón.

—¡A ver si eso te ayuda!  — exclamó Miley clavándole bien el tacón.

Se apartó de él enfadada consigo misma por desearlo tanto.
Nick se agarró el pie y maldijo a gusto.

—¡Eso por decir cosas groseras! ¡Tú no me deseas! ¡Ya me lo dejaste bien clarito! Prefieres a Marilee. Por eso, la paseas por ahí contigo. ¿Lo recuerdas? Yo soy la pesadita cotilla que te persigue sin cesar. ¡No te preocupes, porque no lo voy a volver a hacer en mi vida! ¡No te quiero ver ni en pintura!

—No me lo creo — sonrió Nick — Si quisiera, podría tomarte ahora mismo, aquí mismo. Tú harías lo que yo dijera.

Tenía razón y eso era lo que más la enfurecía.

—Ya no — dijo apartándose un mechón de pelo de la cara — Ahora que sé lo que piensas de mí, no.

—Has venido con Harley — apuntó Nick con frialdad — Que sepas que es un ligón.

—¡Pero tiene mi edad, señor Jonas! No soy más que una niña, eso dijiste, ¿no? —le recordó al borde de las lágrimas — Solo una niña enamorada, la hija pesadita de tu socio.

Sí, lo había dicho, pero debía de haber estado loco.
Mirándola ahora no se podía creer que hubiera dicho algo así de ella.

Era toda una mujer y estaba con Harley.
¡Maldito Harley!

—No te preocupes. No le voy a contar a mi padre que has intentado seducirme delante de todos con tu novia a pocos metros. ¡Pero, como me vuelvas a tocar, te mato!

Se dio la vuelta y se fue dentro.

Mientras la observaba ir hacia la mesa de la comida, Nick se preguntó por qué no habría mantenido la boca cerrada.
No había hecho más que empeorar las cosas

Para cuando Nick entró, Miley y Harley estaban de nuevo en la pista de baile.
Marilee estaba junto a la mesa de la comida, con cara de amargura.

—Harley me acaba de decir que soy una rastrera — se quejó — ¿Te importaría preguntarle a tu hermano si nos podría llevar a casa?

—Voy — contestó Nick harto.

Por supuesto, su hermano no tuvo ningún problema en llevarlos.

Nick no sabía si estaba cada vez más borracho o qué, pero le pareció que sus tres hermanos y sus mujeres lo miraban, cuchicheaban y maquinaban algo.

Por fin, le dijo a Marilee que se iban y se fueron, no sin antes mirar a Miley que seguía bailando sin hacerle ni caso.

Celos que Matan cap 14


Él se levantó y se alejó unos pasos, metió las manos en los bolsillos y le dio la espalda.
Cuando la miró ya no estaba controlado, estaba furioso.

—¿Es un buen amante?

La pregunta hizo enrojecer su piel.
Le respondió airada.

— ¡Te lo dije! Interpretas mal las cosas.

— Mentiste — dijo entre dientes — Me bastó con verte. Hace más de seis meses que no compartes mi cama, ¿pero crees que se me olvidó el aspecto que tienes después de hacer el amor?

Las palabras la hicieron temblar, estaba aterrorizada.
Se levantó para irse, pero él le cortó el paso y la agarró de los hombros con fuerza.

—¿Te satisfizo? ¿O será mejor que le dé una lista de tus preferen­cias en la cama?

— ¡Eres un canalla! — desde que lo conoció jamás le había hablado así, con la cara llena de odio y los ojos desorbitados.

—¿Qué pasa? ¿Hablo con demasiada franqueza para ti? ¿Querías disimular tu adulterio con una fingida relación amistosa para darle aspecto respetable?

— ¡Jake no es mi amante!

—¿Me tomas por un idiota? Por lo menos él no trató de ocultar lo que había sucedido. Se aseguró de que lo supiera yo con cada mirada que te dirigía — el rostro de Joseph estaba pálido y desencajado — No es que necesitara la confirmación, adiviné todo desde el momento que llamaste para decir que habías pasado la noche con una vieja amis­tad... ¿quién otro podía haber sido?

— ¡Pero si nunca antes había visto a Jake! Estaba en Estados Unidos cuando nos casamos.

—O nunca te hubieras casado conmigo — agregó — ¿Crees que olvidé el telegrama que nos mandó?

— ¡ Fue una broma!

— ¡Dios mío! — le sacudió los hombros y la lastimó — No me mientas, Demi. Redway sintió cada una de esas palabras. Cada vez que mencionabas su nombre hacías notar el hecho.

Ella le miró sin entender.

— ¡Casi nunca te lo mencioné!

—¿No? Ni siquiera sabes cuando lo haces. Me cansé de contar las veces que te oí decir... Jake esto, Jake aquello... jamás dejaste de pensar en él.

— ¡ Nunca lo tuve en la mente!

—Tal vez te engañaste a ti misma, pero no a mí. Una noche, hablaste de él en sueños.

Se sobresaltó al oírlo.

—¿Lo hice?

—Así es.

—¿Y qué dije?

La agarró la barbilla y la obligó a mirarle a los ojos.

—Quiero verte cuando hablo — recordó que una vez le oyó decir que en el juicio observaba los ojos de los testigos y así podía saber cuando mentían.

Ella se lo quedó mirando con fijeza.

—¿Qué dije en sueños?

—Su nombre, varias veces. Te desperté y te volviste a dormir. Después de eso ya no hablaste.

—¿Fue una pesadilla? — le miraba asombrada — ¿Por qué me despertaste?

—¿Crees que iba a estar acostado al lado de mi esposa oyendo que soñaba con otro hombre?

Ella trató de soltar la barbilla de su mano, pero entonces le agarró la nuca con los dedos y la inmovilizó.

— ¡Quédate quieta!

—Me lastimas.

—Entonces quédate quieta.

Ella lo hizo y él preguntó:

—¿Cómo piensas mantenerte si me abandonas? ¿Se encargaría Redway de eso?

—No — dijo con agudeza — Voy a trabajar.

—¿En qué? — dijo con ironía.

—Actuando... ¿en qué otra cosa?

—¿En qué otra cosa? — repitió él con ironía — Dicen que es una profesión muy saturada. ¿Qué te hace pensar que conseguirás trabajo?

—Mañana me van a hacer una prueba para un papel en un pro­grama de televisión —dijo en tono de triunfo, pero la hirió su mirada.

—¿Te pregunto quién hizo las gestiones o puedo adivinarlo?

Demi desvió la mirada, se mordió el labio.

—Jake es mi amigo — dijo y Joseph volvió a reírse, pero fue un sonido cruel.

—Una forma amable de describirlo.

—¿Qué quieres que te diga? ¿Que estoy loca por él? ¿Que anoche dormí con él y que volveré a hacerlo hoy y mañana y todas las noches que sigan?!

Las palabras le salieron como un torrente, estaba muy excitada, totalmente fuera de sí y asi continuo.

—Si eso es lo que quieres oír Joseph... muy bien: Jake es mi amante, me gusta, voy a divorciarme de ti para ir a su lado.

El rostro de Joseph parecía de granito, mientras la oía decir enojada todas esas palabras.

De pronto, le apretó la cabeza con la mano, atrajo su cuerpo hacia él con la otra mano apoyada en su cintura y le aprisionó la boca de forma salvaje.

Celos que Matan cap 13


Jake llamó esa tarde e hizo gestiones para que Demi tuviera su prueba al día siguiente.

—¿Nerviosa?

 —Mucho. Recuerda que no he trabajado en dos años.

—Yo pasaré a recogerte y te llevaré. No te preocupes.

Después de colgar el teléfono, Demi salió del apartamento y tomó el tren para ir a su casa.

Después del matrimonio, Joseph decidió comprar la elegante casita en Kent.
Estaba lo suficientemente lejos de la ciudad para tener tranquilidad, pero bastante cerca para que él pudiera ir y venir de Londres.

En ese tiempo, a ella no se le ocurrió que la aislaba de su viejo círculo de amistades.
Cuando lo notó, estaba demasiado deprimida para hacer algo al respecto.

Por supuesto que hizo algunas amistades entre los vecinos.
Amas de casa que encontraba al ir de compras, la esposa del abogado, la esposa del médico...

Joseph quiso que invitara a toda esa gente y por algún tiempo lo hicieron, pero su enfermedad interrumpió todo eso.

Entró en la casa.
Estaba vacía y silenciosa.

Subió a su habitación y comenzó a hacer la maleta.
Dejó la mayor parte de su ropa; sólo había unas cuantas cosas que quería.

Lo último que tomó fue la foto de Joseph que tenía en la mesa de noche.
Se quedó contemplando el rostro atractivo de rasgos duros, cerró los ojos y luego la puso hacia abajo con dedos temblorosos.

Cerró la maleta.
La sobresaltó un movimiento en la puerta y levantó la vista.

— ¡Joseph!

Allí estaba, vestido de etiqueta.

—¿Vas a alguna parte? —le preguntó con ironía.

Ella bajó la vista hacia la maleta y trató de cerrarla.
No pudo.
Joseph se acercó y la cerró sin esfuerzo.

—Gracias — murmuró ella.

Él se enderezó y metió las manos en los bolsillos.

—¿Vas a irte con Redway? - su voz era indiferente como si discutiera un problema legal con un cliente.

Ella se sonrojó.

—¡No!

—¿No? — levantó las cejas con ironía — ¿Esperas que lo crea? ¿Después de lo que vi hoy?

—Lo has interpretado mal... — comenzó a decir ella y él la interrumpió.

— Creo que no, Demi  No había nada que se pudiera malinterpretar.

—Jake acababa de llegar. Es el apartamento de Maggie. Pasó a decirme algo.

—A mí me pareció como si se sintiera en casa. ¿Siempre visita a las personas en mangas de camisa y con un vulgar delantal? Preferiría que me dijeras la verdad, Demi .

—¿Siempre dices tú la verdad? — recordó a la mujer que vio en sus brazos y los celos la aguijonearon.

—¿Qué quieres decir con eso? —levantó las cejas sin saber de lo que hablaba.

—Nada.

—¿Tenemos que discutir esto aquí de pie? — hablaba con voz calmada y controlada y ella sintió alivio porque sabía que tenían que hablar y sería más fácil si ambos estaban tranquilos.

Lo siguió a la sala y se sentaron uno frente al otro, como extraños, pero así es como habían vivido los últimos meses.

—¿Qué es lo que quieres, Demi ?

—El divorcio —dijo la palabra a toda prisa.

Ella se lo quedó mirando y notó que comenzaba a encanecer, pero no había duda de que eso le hacía muy distinguido.

—¿Y luego? - le preguntó con una voz áspera.

Demi no estaba segura de lo que quería decir.

—Luego... luego los dos estaremos libres.

Él se rió de modo desagradable.
Se acobardó al escucharle.





Celos que Matan cap 12


—EXISTEN cuestiones prácticas que hay que resolver - dijo Maggie más tarde - Tendrás que verlo tarde o temprano.

Demi le dio una breve versión de la visita de Joseph y la amiga escuchó con calma y satisfacción, pero eso la enojó.

—Tanto Jake como tú parecéis estar complacidos por el fracaso de mi matrimonio.
Maggie no lo negó.

—Era demasiado posesivo. Te mantuvo apartada de todos tus amigos. Un marido normal espera compartir un poco a su esposa.

—Mi mundo era demasiado opuesto al suyo - dijo Demi con un suspiro.

—Tal vez, pero eso no disculpa la forma cruel con que te separó de nosotros. Ahora eso va a quedar sobre su propia conciencia.

—Joseph estará mejor sin mí — dijo Demi sin emoción.

—No pienses así. Es posible que todavía cause problemas.

— No. Va a pedir el divorcio.

—No estés tan segura. Yo conozco a los abogados... odian verse mezclados con la ley. Es una enfermedad profesional.

Era cierto, eso lo sabía Demi .
Joseph siempre dijo que los abogados evitaban los procesos legales como si fuera una plaga, debido a que sabían demasiado de sus laberintos y problemas.

—¿Y qué vas a hacer con tu ropa? Tendrás que ir a recogerla.

— Iré a la casa mientras él esté en el juzgado.

— Demi  odio tener que decir esto, pero tienes que verlo. Sería mejor que todo se hiciera en forma amistosa y no lo lograrás si estás en este estado de ánimo.

—Supongo que tienes razón. De todas maneras, puedo arreglar todo a través de su abogado... y conociendo a Joseph, sería mejor hacerlo en la forma más correcta posible.

—¿Cómo pudiste soportar a ese pedante? Yo me hubiera vuelto loca al cabo de una semana.

— Lo amaba  - dijo Demi con sencillez.

—Eres una simplona, Demi .  Siempre lo fuiste... ciega como un murciélago en algunos aspectos. ¿Por qué crees que tu presumido Joseph se enamoró de ti?

—No puedo imaginarlo. Nunca pude... no teníamos nada en común.

Maggie levantó las cejas con incredulidad.

—Alguna vez mírate al espejo, criatura... eres muy hermosa. ¿Irás a decirme que no lo sabías?

—No siempre lo parezco —se ruborizó Demi .

— ¡Dios dame paciencia!  Demi eres demasiado modesta —Maggie se levantó y la empujó frente al espejo— ¡Mírate!

Demi vio a una chica con rizos dorado-rojizos peinados alrede­dor de una cara ovalada, un cutis suave y rasgos proporcionados.
Ojos verdes en forma de almendra y unas pestañas largas y negras.

—Tengo la boca demasiado grande.

— Y muy atractiva. Eso es lo que piensan los hombres, los he oído decirlo.

—¿Los hombres? —Demi  se la quedó mirando con la mirada en el vacío.

— Jake.

— ¡Oh, Jake!

—Sí, Jake.

Demi volvió a prestarle atención al espejo.

—Tengo las caderas muy anchas para mi busto.

—Tu cuerpo es muy atractivo —replicó Maggie irritada—. Y repito lo que oí.

—¿Jake de nuevo?

—Entre otros... en la fiesta llovían los comentarios.

—¿De veras?

—¿Pero qué te pasa? Antes tenías vida. Pregúntate esto: ¿si Joseph no se enamoró de tu mente brillante, entonces de qué?

Demi sabía la respuesta, pero hacía ya tanto tiempo desde que se lo demostró, que sintió que respiraba de prisa al recordarlo.
Se quedó con la mirada perdida a lo lejos y se olvidó de Maggie.

Se llevó las manos a la cara y luego las deslizó a lo largo del cuerpo.
Maggie se la quedó mirando con el ceño fruncido.

—Te despertaré de nuevo aunque sea necesaria una caja de dina­mita.

—Eres muy amable conmigo, Maggie. Estoy muy agradecida.

—¿Y para qué son los amigos? -preguntó Maggie igual que Jake—. ¿Recuerdas lo que nos llamaban en la escuela de drama?

—Los tres mosqueteros —murmuró Demi riendo.

—Tú, yo y Jake... tres. Juramos que nos mantendríamos unidos, que nos conseguiríamos papeles de ser posible, que compartiríamos alojamientos y el dinero disponible... ¿recuerdas los planes que hacíamos?

—Muy bien.

—Pues bien, para que no lo olvides, la habitación de invitados es tuya todo el tiempo que quieras y sin ningún compromiso. Excepto que tienes que hacerte invisible si recibo a un amigo.

Demi la miró divertida.

—¿Alguien en particular?

— Ya lo conocerás. Por el momento está ausente, pero regresará la próxima semana.

—¿Es de nuestra profesión?

—Es escenógrafo. Está trabajando en París desde hace un mes. Si no te gusta, no me lo digas.

—¿Tan serio es el asunto?

—Creo que sí.

—¿Para ambos?

—No estoy segura todavía... acerca de mí, sí, pero no respecto a Rob. Es bastante enigmático. Hasta podría ser casado y con seis hijos. Tengo que sacarle con sacacorchos todo lo que quiero saber.

— Entonces espero que sea soltero.

— Lo mataré si no lo es —dijo Maggie y no bromeaba.


Celos que Matan cap 11


Sucedió demasiado rápido para que Demi se diera cuenta... durante un minuto se miraron como perros salvajes, al siguiente, Jake volaba por el cuarto y caía con la cabeza sobre la pared.

Ella corrió y se arrodilló a su lado horrorizada.

-¿Jake, estás bien? ¿Estás herido?

Él se tocó la cabeza y gruñó.

—Por supuesto que estoy herido. Tal vez tenga la cabeza dura, pero si me doy contra un muro, maldito si no duele.

Ella se volvió para mirar a Joseph.

—No había necesidad de hacer eso - dijo furiosa.

Joseph no contestó.
Estaba blanco y respiraba con dificultad.

Apretaba y aflojaba las manos.
Su cara estaba tensa por la furia.

—Eres una mujerzuela — dijo con respiración desacompasada, giró y salió cerrando la puerta a sus espaldas.

Sólo entonces se le ocurrió a ella lo que él pudo haber pensado.
La cegó tanto el saber que amaba a otra mujer que no se le ocurrió que Joseph pudiera dudar de su propia fidelidad.

Si hubiera tenido algo de humor hubiera reído.
En vez de eso, soltó una maldición y Jake soltó una risotada.

—Eso no lo hace una dama.

—Oh, Jake, siento que te haya golpeado. Me temo que sos­pechó...

—Sí, sospechó, ¿verdad? - observó Jake satisfecho.

—Jake, no tiene nada de gracia.

—Pero ya se fue y tú todavía estás aquí. ¿Ya se terminó, verdad, Demi ? ¿Se terminó para siempre?

Ella suspiró hondo.

-Sí — admitió.

 Joseph estaba enojado con ella, pero no se enga­ñaba imaginando que se sintió celoso o dolido.

Por lo que ella había visto y oído, podía imaginar que se había comportado con propiedad y corrección, sin jamás hacerle el amor a la otra mujer, manteniendo su distancia.

Eso le dolería ahora, porque mientras él mantenía lo que consideraba las reglas, podía pensar que ella las violó para tener una relación con otro hombre.

-No pongas esa cara triste. No lo vale. Es un tipo inflexible. Cuando abrí la puerta me miró de arriba abajo como si fuera una oruga que encontró en la ensalada.

-Seguramente se debió al delantal - observó ella.

Jake lo miró con un gesto divertido.

— ¡Dios, qué facha! Eso lo explica todo.

—Tengo que irme -dijo mientras se lo quitaba y se ponía el suéter- Te llamaré.

Cuando se fue, Demi entró al baño y se desnudó.

Dejó correr el agua y la regó con fragantes esencias seleccionadas de las muchas que Maggie tenía.
Se hundió en el agua caliente y perfumada e inhaló el delicioso vapor, empezando a relajarse.

¿Qué podía hacer ahora?

Después de lo que Joseph pensó que había descubierto, tal vez pla­neara nombrar a Jake como el tercero en discordia en el juicio del divorcio y ella tenía que impedirlo.

Podrían separarse sin ningún escándalo, pero si aparecía el nombre de Jake, la prensa no dejaría de aprovechar la oportunidad de dar publicidad al asunto y ella no quería perjudicar su carrera artística.

Una lágrima le rodó por el rostro, le llegó a la boca salada e inesperada.
Ni siquiera se dio cuenta que lloraba.
Se frotó los ojos con la mano, sollozando como una criatura.

—Oh, Joseph — se lamentó.

¿A dónde se había ido el amor?

¿Cómo era posible que la dulce y cercana dicha de los primeros días de su matrimonio se convirtiera en la helada indiferencia de los últimos meses?

¿Cuándo dejó de amarla y comenzó a querer a Linda Blare?

Se pasó los dedos mojados por el cabello y apretó los dientes.
Tenía que convencerse, a pesar de lo mucho que la hería, de que Joseph amaba a otra mujer.

Tenía que enfrentarse a ello.
Quizá no fue culpa de él.

¿No lo fue?

Comenzó a acalorarse y a enojarse, los celos le quemaban.

Pensó en la lejanía que desde hacía meses había entre ellos, la frialdad que él le demostró, las veces que le habló como si fuera una extraña.

¿Nada de eso era culpa suya?

¿Era ella la única culpable?


viernes, 5 de julio de 2013

Un Matrimonio Feliz? cap8


—Porque… — sacudió la cabeza mientras apoyaba una mano en el otro hombro, atrayéndola hacia sí — Porque tú despiertas algo en mí. ¿Es que no lo sabes? Haces que responda de una determinada manera, o más bien, nunca puedo predecir o controlar cómo voy a responderte. Me dejas perplejo. Me excitas, me vuelves loco. Cuando oí el mensaje de Andrew en el contestador…

Ella decidió que había llegado el momento de acabar con todo ese disparate de una vez por todas.

—Pero desde que lo conozco siempre me ha llamado «encanto».

—Pues a mí no me gusta. En rigor, estoy hablando como un marido celoso, posesivo y machista.

—¿Y lo eres? —preguntó en tono jocoso.

El sonrió.

—A veces, sí. Contigo, sí — ella observó una breve pero marcada tensión en su boca —. No me gustan las familiaridades que Andrew se toma contigo. ¿De acuerdo?

—A mí tampoco me gustan mucho, pero las soporto sin más —admitió con sencillez.

—¡Entonces no las soportes! ¡Dile que no te gusta que te trate así! —su rostro se ensombreció—. Intenta imponerte así como lo haces conmigo con tanto éxito.

Miley se sintió abrumada.
Parecía que ambos giraban en círculos.

—De acuerdo, se lo diré — dijo retirando con suavidad un mechón de la frente de Nick —. Pero debes saber que Andrew no significa nada para mí, Nick .

—¿No? — retiró las manos de los hombros de ella, y enarcando las cejas, lanzó uña mirada al vestido convertido en un montón de seda negra sobre la alfombra —. Él sólo te compra vestidos provocativos y te habla como si fueras su novia en lugar de su colega.

—¿No estarás celoso de Andrew? — preguntó incrédula.

—¿Por qué no? Cuando llegaste esta noche con el pelo revuelto y las mejillas rojas…

—Es una noche fría — puntualizó.

—Con ese vestido provocativo que él te había comprado.

—Te recuerdo que lo elegí yo.

—¿Para lucirlo ante él? ¿En una velada que pasarías con él? ¿Cómo definirías eso, Miley ? ¿Atracción subliminal?

—¡No seas ridículo!

El carácter frío e imperturbable de Nick a veces la enojaba; y ahora que mostraba un temperamento apasionado, se dio cuenta de que no le gustaba en absoluto.

—Te estoy contando cómo me sentí, porque querías saberlo, ¿no?

—Continúa —dijo ella con voz débil, pensando que tal vez había sido muy positivo el hecho de no haber profundizado tanto en sus mutuos sentimientos.

Sentía como si hubieran abierto la caja de Pandora y se arrepintieran de las consecuencias.

—Sí, fue irracional — prosiguió — Pero te dije que hay algo en ti que me hace actuar irreflexivamente. Empecé a imaginar a Andrew haciéndote el amor.

—Eso es absolutamente ridículo —dijo ella con mofa.

—¿Sí? ¿Quieres decirme que a él no le gustaría?

—A mí no me gustaría, Nick . Ésa es la diferencia.

—Y me sorprendí deseando quitarte la ropa de un tirón — continuó como si ella no hubiera hablado.

—Y lo hiciste.

—Y poseerte en el acto.

—Y lo hiciste.

—Y ya me he disculpado, no por el acto mismo, sino por el sentimiento que me impulsó a hacerlo. ¿Y no crees que ya es hora de que te dejes de hipocresías y admitas que fue excitante para ti? ¿O lo niegas, Miley?

Ella movió la cabeza de un lado a otro.

—No, no lo niego. Es que… — su voz se apagó.

—¿Qué? —la urgió.

—Es que no hubo ternura, eso es todo —suspiró mirándolo al fondo de los ojos, que se habían tornado grises.

—A veces el sexo no implica ternura —respondió con suavidad—. Y a veces ni siquiera lo impulsa el amor. Si lo deseas, también puedo mostrarte lo tierno que puedo ser.

Y comenzó a masajearle la espalda con suave ritmo.

Ella deseó entregarse relajadamente a esa sensación ondulante de placer, dejarse ir donde él quisiera llevarla.

Pero dos capitulaciones en una misma noche habrían sido un duro golpe para su orgullo.

—Mañana tengo que trabajar —dijo con terquedad.

—Yo también.

—Y necesito una ducha — le recordó.

—Yo también — murmuró sonriendo al tiempo que la atraía hacia sí. A

briéndole el albornoz, cubrió sus pechos con ambas manos.

—Nick — objetó temblando al ver que él se inclinaba para besarlos.

—¿Qué sucede, amor mío? — murmuró suavemente, su tibio aliento sobre la piel femenina.

Ella ya no podía recordar.

—Oh, Nick …

Nick y Miley  pasaron la mayor parte de la noche haciendo el amor.
Como si él hubiera querido resarcirse de la semana de ausencia, como si tratara de quedar grabado en la mente de su mujer, como si quisiera probarle que él era el único hombre en su vida.

Al amanecer, rendidos, cayeron en un profundo sueño.
La alarma del reloj sonó una y otra vez, pero ellos no la oyeron.
Más tarde, ella despertó bruscamente.

Abandonó el lecho, dejando a Nick dormido, y fue a ducharse a toda prisa.
Luego, tomando lo primero que encontró en el armario, se volvió a mirarlo.
El edredón había caído al suelo.

Su desnudo y bronceado cuerpo se dibujaba, magnífico, contra la blancura de las desordenadas sábanas.

«Como un dios griego», pensó con cierto resentimiento, dirigiéndose a la sala de estar, donde comenzó a vestirse.


lunes, 13 de mayo de 2013

Un Matrimonio Feliz? cap7




Pero al ver que su boca comenzaba a temblar, se precipitó hacia ella abrazándola con tanta fuerza y calidez, que la hizo vibrar de emoción.

—Cariño, cariño — rogó — No te enfades, por favor. No debí haberlo hecho. Tienes razón. Soy un bruto. Un bruto irreflexivo, egoísta y arrogante. Pero te amo.

—No tú no eres así, y yo también te amo. Sólo que no comprendo por qué tú, por qué tú….

Se sentó junto a ella y suavemente la atrajo hacia sí.

—No me entiendo a mí mismo — le dijo con suavidad—. Tú sacas a la luz algo escondido en mi interior, y a veces no estoy seguro de sentirme orgulloso de eso — suspiró mientras ella lo miraba confundida—. Toda la maldita semana te he echado terriblemente de menos. No quería estar lejos de ti. Había imaginado cada detalle de mi vuelta a casa, cómo sería nuestro encuentro.

—Pero llegaste pronto — protestó —. Y no me lo dijiste con anticipación.

—Quería darte una sorpresa.

—Pero yo llamé a tu compañía aérea y me confirmaron tu reserva para el último vuelo.

—No utilicé mi pasaje.

—Y entonces, ¿cómo…?

—Compré un avión — dijo alzándose de hombros, como si se diera cuenta de lo increíble que sonaban sus palabras.

Miley lo miró incrédula.

—¿Has hecho eso?

—Es un pequeño jet Lear —agregó, aunque bien podría haberlo dicho en chino, por lo poco que entendió ella— Tan capaz de cruzar el Atlántico como de llevarme a Manchester.

Los ojos de Miley seguían abiertos de par en par.

—Nick , ¿por qué?

—¿Y por qué no?

—Porque la gente no anda por ahí comprando aviones.

—Algunos lo hacen. Yo lo hago. Nosotros lo hacemos — se corrigió —. Podemos permitírnoslo. Mira, sucede que no te veo mucho. Mi fábrica está en Manchester. Tu trabajo está en Londres. Tú no deseas mudarte…

—¿Por qué debería mudarme? —objetó frunciendo ligeramente el ceño—. Sabes que este trabajo es muy importante para mí.

—Sí, Miley , lo sé. Lo has dejado suficientemente claro.

—Pero desde luego que tú, como hombre, esperas que yo como mujer simplemente lo deje todo y me traslade a Manchester.

—No queda exactamente en el fin del mundo, como sabes. Y en el norte también tenemos agencias publicitarias.

Ella negó con la cabeza.

—Pero ninguna con la variedad de trabajo y responsabilidad que tengo en la Holloway. Andrew insinuó que cabía la posibilidad de que el próximo año me hiciera cargo de la dirección adjunta de la empresa. He trabajado mucho para ascender en mi puesto, Nick — volvió los ojos hacia él como apelando a su comprensión—. Por favor, no me pidas que tire todo por la borda —terminó con calma, sin saber lo que diría si él continuaba insistiendo.

—Y no lo hago.

—Porque ésta es la mujer de la cual te enamoraste — declaró con énfasis apoyando el índice sobre el esternón. Sus ojos oscuros lo miraban con intensidad, como desafiándolo a negarse — ¡Yo! Una mujer profesional. No una mujer que se rinde sólo por amor.

—¿Sólo por amor? —la miró interrogante.

—Quiero ese ascenso — declaró tercamente.

Pero su tenacidad nacía del miedo.
Miedo a que si cambiaba demasiado, a que si le permitía introducirse en su vida con tanta facilidad, dejaría de amarla.

—Y conseguirás tu ascenso si Andrew lo desea, porque yo no intentaré detenerte. La sola condición que pongo es que deje de llamarte «encanto» — dijo dirigiéndole esa vaga sonrisa que la cautivaba—. Amor mío, no nos enfademos. Ésa es la razón principal que me llevó a comprar el avión. Para facilitarnos la vida. Así no tendré que soportar esperas y vuelos programados. Podré ir y venir a mi gusto.

—¿Siempre con la esperanza de encontrarme esperándote en casa, como una buena mujercita? —interrogó, sabiendo que lo estaba estropeando todo, pero sin poder evitarlo.

—Eso no es lo que he dicho —replicó con ecuanimidad.

—Pero en el fondo es verdad. Si no es así, ¿qué fue lo que te incitó a montar la horrible escena de esta noche? ¿El hecho de que, según tu opinión, llegaba tarde, aunque lo hiciera incluso antes de lo convenido?

—Como ya te dije, había planeado mi vuelta a casa hasta el último detalle.

—¿Incluso el vino?

—Incluso el vino. Luces atenuadas. Tenía que haber una música suave…

—Pero efectiva —interrumpió secamente—. Con toda la escenografía preparada para…

—Seducirte —terminó, con un destello impío en los ojos.

—Pero no hubo seducción, ¿no es así Nick ? —preguntó con tranquilidad. Con los sentidos ya calmados, le molestaba pensar en su propio comportamiento—. Más bien un tipo de acto sexual bastante primitivo…

Los ojos del hombre se entornaron.

—Por favor no me digas que no disfrutaste —puntualizó con una brutal suavidad—. Cuando te vi temblando y sentí que alcanzabas el orgasmo bajo mi cuerpo…

—Sí, disfruté. Y también alcancé el orgasmo. Siempre lo hago. Supongo que ése es tu único modo de medir una relación gratificante.

Tras mirarlo fijamente, intentó apartarse, pero él se lo impidió poniendo una mano suavemente en su hombro.

—No, no lo es. Y créeme —suspiró—, ciertamente no era mi intención comportarme como lo hice.

—¿Y entonces por qué lo hiciste? —preguntó con un hilo de voz.

—Porque…



Un Matrimonio Feliz? cap6


Él la depositó en la cama inclinándose hacia ella.

—Llamémoslo seducción, entonces — dijo con una mirada súbitamente tierna —. Lo siento, corazón.

Le costó no ablandarse de inmediato bajo aquella suave mirada.
Apartándose hacia el otro extremo de la cama, arrojó los zapatos lejos de sí, sin importarle donde caían.
Muy a su pesar se volvió hacia él con mirada hosca.

—No me basta que digas que lo sientes después de lo que ha ocurrido. Te has comportado de un modo indignante.

Él intentaba parecer arrepentido, con una expresión casi infantil reflejada en el rostro.
Miley apenas pudo reprimir el deseo de rodearle el cuello con los brazos.
Pero algo la impulsó a continuar, indignada.

—¿Y eso es todo lo que puedes decir?

Él comenzó a desabotonarse la camisa de seda.

—¿Qué más quieres que te diga? Ya he dicho que lo siento — dijo alzando los hombros.

—Y todo se arregla con eso. Una palabra tuya y se supone que debo olvidar lo ocurrido, ¿no es así?

—Eso depende de ti —respondió con calma—. Si quieres convertirlo en un conflicto, es cosa tuya.

La camisa se abrió revelando su pecho ligeramente bronceado. Por primera vez desde que se conocían,  Miley se mostró impasible ante la vista del torso desnudo.

—¿Yo? ¿Que yo lo estoy convirtiendo en un conflicto? —balbuceó indignada.

Se quitó los pantalones. Ella intentó sin éxito bajar la cremallera del vestido.

—Déjame a mí —dijo con suavidad.

Y lo hizo con un movimiento que denotaba tanta práctica que ella se sintió explotar de rabia, aunque no era la primera vez que la ayudaba.

—Debería suponer que eres el hombre más hábil del mundo en bajar cremalleras y abrir sujetadores al mismo tiempo.

—Cariño.

—¡No me llames «cariño»!

La cara del hombre repentinamente se puso seria.

—La única práctica que he tenido en los últimos tres años ha sido desvestirte a ti, amor mío.

Miley enarcó las cejas con suspicacia.

—Pero sí sólo hace ocho meses que me conoces.

—Sí. Y llevo seis meses casado contigo.

—Pero — tartamudeó.

Ese era un tema que nunca habían abordado abiertamente.
Había dado por sentado que antes de conocerla se había acostado con muchas otras mujeres.

—¿Sí?

—Pero eso significa que tú… que tú no… —titubeó buscando una forma delicada de decirlo, pero no encontraba las palabras —. ¿Durante dos años? — terminó casi chillando.

—Me imagino lo que intentas decir — comenzó con voz risueña.

—No te atrevas a utilizar ese tono condescendiente conmigo.

Él negó con la cabeza.

—Ni en sueños me arriesgaría a hacerlo. Sólo intentaba poner en palabras lo que no te atrevías a expresar. En suma, que fui célibe durante dos años antes de conocerte.

Ella le lanzó una mirada feroz al tiempo que arrojaba el vestido contra la pared y rápidamente se ponía un albornoz.

—¡No te creo!

El se encogió de hombros, esbozando una especie de sonrisa carente de humor mientras se quitaba los calzoncillos de seda y los calcetines.

Luego orgullosa y desvergonzadamente desnudo se volvió hacia ella.

—Desde luego que ese privilegio te corresponde, Miley .

Lo dijo con el propósito de cerrar un capítulo que no hubiera deseado abordar, pero Alessandra no se rendía tan fácilmente.

—Debes admitir que es un poco inverosímil.

—Aunque tú pasaste los primeros veinticuatro años de tu vida sin relaciones íntimas, crees que un hombre no puede hacerlo, ¿no es eso?

Miley comenzó a cepillarse el pelo enérgicamente.

—Bueno, algunos hombres tal vez —dijo deliberadamente.

—¿Y yo no? —inquirió él.

Ella asintió con la cabeza, sin deseos de abandonar el tema, todavía enfadada por la facilidad con la que se había entregado a él tras haberla acusado virtualmente de infidelidad.


Pero también notó que Nick , a pesar de ser tan reservado, estaba hablando mucho más abiertamente de lo que era habitual en él, y quería que continuase.

—No, tú no —accedió con un ligero tono de reto.

—¿No te importaría ampliar tu respuesta? —sugirió con suavidad.

—Creo que tú eres un hombre de ciertos… apetitos —comenzó a decir con delicadeza.

Él echó la cabeza hacia atrás con una carcajada.

—Algunos apetitos —repitió—. ¡Cielo santo, Miley , qué palabra tan gloriosamente arcaica! Podrías haber dicho «deseos carnales» que es mucho más expresivo.

—Bien, ¿quieres que te lo diga con más crudeza? —replicó cortante.

—Sí, por supuesto que sí.

—Te gusta el sexo, ¿no es así, Nick ? —dijo con brusca franqueza—. ¡Mucho sexo!


—No sólo me gusta, sino que me encanta —contestó suavemente—. Y también a ti, corazón. Es posible que hayas empezado tarde, Miley , pero te has empeñado en aprovechar el tiempo perdido. Nunca he conocido a una mujer que se excite con más rapidez que tú.

—Y yo nunca había conocido a un hombre que le rompiera la ropa a su mujer, la arrojara al suelo y… y la hiciera…

—¿Temblar extasiada en sus brazos? —terminó por ella en tono sarcástico.


lunes, 6 de mayo de 2013

Un rencuentro volatil cap 30



Cuando entró en la habitación se quedó sorprendido al ver a su hija sobre una toalla en las rodillas de Demi , que estaba dándole un masaje.

–No está llorando – dijo Joe .

Ella levantó la mirada.

–Le gusta esto – respondió, poniendo aceite en su mano y pasándolo suavemente sobre la tripita de la niña – Normalmente se queda dormida. Después de un masaje está mucho más calmada.

–Tú también pareces más calmada moli mou – se atrevió a decir Joe .

–Lili no merece que esté enfadada, la pobre no tiene la culpa de nada – musitó Demi mientras le ponía el pijamita – He pedido cita con el dermatólogo, por cierto.

–Sí, has hecho bien.

–He leído algo sobre los eccemas en Internet y he pensado que tal vez habría que hacerle pruebas de alergia… en caso de que sea algo con lo que está en contacto.

Joe respiró profundamente.

–No sabes cuánto agradezco que te intereses por la niña.

–Me hace sentir mejor, así que también es egoísta por mi parte – dijo Demi , que no estaba nada orgullosa de lo que le había costado que su generosa naturaleza superase a su egoísmo

Esa noche cenaron en la cocina, con menos formalidad de la acostumbrada.

Demi había hablado con el ama de llaves para decirle que preferían no cenar en el comedor y la señora Jones le había confiado que necesitaría más personal para atenderlos como solían atender alos padres de Joe .

–¿Has ido a ver a tus padres? – le preguntó Demi .

–Debería, pero no lo he hecho – le confesó Joe – No estaba de humor para soportar una tragedia en cuatro actos sobre Lili.

Se había puesto unos vaqueros y una sencilla camisa de algodón, la sombra de barba acentuando la sensualidad de sus labios.

Cada vez que lo miraba, sentía esa emoción que Joe siempre evocaba en ella, recordándole deseos y necesidades que había contenidodesde que Lili llegó a sus vidas.

Pero no iba a dar el primer paso.

Era la noche libre de la niñera y, después de cenar, Demi estaba dándole el biberón a Lili cuando Joe apareció en la puerta de la habitación.

–Yo debería hacer eso – le dijo, sin gran entusiasmo.

–Bueno, al menos deberías aprendera hacerlo – asintió ella, levantándose.

Joe tragó saliva de una forma tan cómica que la hizo reír mientras le ponía a la niña en los brazos y le enseñaba cómo sujetar el biberón.

–Es tan pequeña… – dijo Joe .

–No es física cuántica, no te preocupes.

Sus ojos se encontraron entonces y Demi sintió una ola de fuego recorriendo sus venas.
Nerviosa, apartó la mirada.

–Es muy mona cuando no está llorando – comentó Joe .

–Ahora come mejor y cuando engorde un poco estará más guapa. La pobre siempre se muestra muy ansiosa… yo creo que ha habido demasiada gente cuidando de ella – comentó Demi , mientras pasaba una mano por el pelito de la niña.

Lili la miró entonces y sus ojos siguieron clavados en ella mientras tomaba el biberón.
Media hora después, Demi metió a la niña en la cuna y se fue a la cama, preguntándose si Joe iría a buscarla.

Se quedó largo rato mirando la puerta, pensando en él, deseándolo anhelándolo.
Hasta que tuvo que aceptar la realidad: su marido no tenía planes de compartir cama con ella.

Poco después, escuchó el llanto de Lili por el monitor y se levantó para atenderla.
Eran más de las dos cuando, por fin, se quedó dormida.

Cuando despertó, el sol se colaba por las cortinas de la habitación y Joe estaba tocando su brazo.

–¿Qué hora es?

–Las diez. Y mis padres están aquí.

Un ataque con misiles no podría haber hecho que Demi se levantase de la cama a más velocidad.
La idea de enfrentarse con su elegantísima suegra sin estar arreglada le horrorizaba.

–Dios mío… ¿qué quieren?

Joe apretó los labios.

–Aparentemente, quieren a Lili.



Corazon Indomable cap 10



Aquello era ridículo.
No podía seguir comportándose como un idiota porque la hija de Fred lo tratara como a un viejo.
Intentó andar recto, pero se chocó contra su hermano Cag.

—Eh, cuidado. Estás borracho — sonrió su hermano.

—Ese whisky debe de tener doscientos grados.

—No, lo que pasa es que no estás acostumbrado a beber. Cuando te vayas a ir, avisas. Dejas aquí tu coche y Tess y yo os llevamos a Marilee y a ti a casa. No estás como para conducir.

—Supongo que no —suspiró Nick —. Qué estupidez.

—¿Qué? ¿Beber tanto o ayudar a Marilee a apuñalar a su amiga por la espalda?

—¿Tess te lo cuenta todo?

Cag se encogió de hombros.

—Estamos casados.

—Marilee está guapísima, ¿eh?

—A mí me parece que lo está pasando fatal —contestó Cag mirando a la aludida, que estaba apoyada en la pared intentando pasar inadvertida— No me extraña... Después de contarle a todo el mundo que Miley iba a por ahí diciendo que estaba contigo...

—Miley lo dijo, no ha sido Marilee. No tenía motivos para actuar como si estuviéramos prometidos. Solo fue un beso.

—¿La has besado? —dijo Cag con las cejas enarcadas.

—Bueno, si a eso se le puede llamar besar. ¡No tiene ni idea!

—No creo que siga así mucho tiempo si sigue viendo a Harley. No es ningún playboy, pero a las mujeres les gusta.

Nick lo miró enfadado.
No le gustaba nada la idea de que Harley besara a Miley .
Iba a tener que hacer algo al respecto.

—No te caigas dentro del ponche —le advirtió Cag —. Y, por favor, no bailes. Podrías hacer tanto el ridículo que entonces sí que ibas a ser la comidilla de todo el mundo.

—Si quisiera, podría bailar perfectamente.

Su hermano se alejó para sacar a bailar a su mujer y Nick fue junto a Marilee.

—De repente, tengo la peste. Joe Howland, el de la ferretería, le está contando a todo el mundo lo que dijiste de Miley en su local y me están culpando por haberte calentado la cabeza.

—¿Ha sido así?

Marilee se miró la punta de los zapatos.
Se sentía culpable, herida y avergonzada.

—Le dije a Miley que te gustaría más si supiera montar a caballo, hacer bizcochos y no ir siempre tan arreglada.

—¿Le dijiste eso?

—Sí — contestó mirando a Miley que estaba bailando con Harley y pasándoselo en grande — Hay más — añadió —  No era cierto que le hubiera dicho a la gente que la habías invitado al baile.

—¡Marilee, por Dios! ¿Por qué me has mentido?

—Es solo una chiquilla, Nick — murmuró incómoda — No sabe nada de los hombres ni de la vida. Ha crecido muy protegida. Tiene dinero, es guapa... pero yo soy mayor que ella y más madura y me gustas mucho. Pensé que, si me la quitaba de encima, tal vez, te fijaras en mí.

De repente, Nick entendió la cara de Miley en la ferretería.
Tess tenía razón sobre Marilee. Había traicionado a su mejor amiga y él la había ayudado.
Se sintió morir.


—No me digas que soy una rata — dijo Marilee sin mirarlo — No sé cómo se me ocurrió que Miley no se iba a enterar nunca de que iba diciendo mentiras por ahí sobre ella — añadió consiguiendo mirarlo a los ojos — Nunca ha dicho nada de ti, Nick. Se moría por que la invitaras a este baile, llevaba semanas hablando de ello, pero jamás le dijo a nadie que se lo hubieras pedido. Creía que yo la estaba ayudando, convenciéndote para que se lo pidieras — se rió con amargura — Era mi mejor amiga y la he traicionado. No me va a volver a hablar y me lo merezco. Si te sirve de algo, lo siento.

Nick intentó asimilar la verdad.
Aunque le dijera a Miley que no sabía nada, estaba claro que no lo iba a creer.
No creía que fuera a seguir siendo bien recibido en su casa, sobre todo si Fred se enteraba de lo que había dicho de su hija.
Aquello ponía en peligro su amistad y había acabado con lo que Miley sentía por él.
Lo sabía por cómo lo miraba, dolida y enfadada.

—¿Cómo le has podido hacer algo así?

—No lo sé — suspiró Marilee — He debido de perder la cabeza. ¿Me podrías llevar a casa? No me apetece quedarme más tiempo.

—No te puedo llevar a casa.

—¿Y eso?

—Por decirlo de manera suave, porque he bebido mucho.

—Ah... lo siento.

—Tú lo sientes y yo lo siento, pero eso no cambia las cosas — dijo mirando a Miley con dolor.


Ahora entendía toda aquella campaña suya de cambios.

Había dejado que los caballos la tiraran y se había prestado a ir cubierta de barro todo el día en un intento por ser como se suponía que él quería.

Nick hizo una mueca.

—Se podría haber matado —dijo muy serio—. No está acostumbrada a estar con el ganado ni a montar a caballo. ¿No te das cuenta?

—No lo había pensado. Menos mal que no le ha pasado nada.

—Eso es lo que tú te crees.

Marilee se encogió de hombros y se fue corriendo al baño de señoras para ocultar las lágrimas.




Corazon Indomable cap 9



Nick se mordió los labios.

—No me va a volver a hablar —comentó Marilee apesadumbrada.

—No soy de su propiedad —la tranquilizó Nick —. No es culpa tuya que haya ido diciendo por ahí mentiras sobre mí.

Marilee hizo una mueca.
Nick volvió a mirar a Miley que iba hacia la pista de baile con el maldito Harley.

—No me gusta. ¿Qué me importa que le guste Harley? — murmuró.

En ese momento, la orquesta comenzó a tocar un vals de Strauss y Miley y Harley salieron a bailar.
Lo hacían tan bien que pronto se quedaron solos y todo el mundo los miraba.

Nick no pudo evitar acercarse a verlos.
Se movían perfectamente acompasados.
Aquello parecía un ballet.

—¡Qué bien bailan! —Apuntó Marilee—. ¿Tú no bailas?

—No — mintió Nick.

No le apetecía nada salir a hacer el ridículo con ella, que tenía dos pies izquierdos y el mismo sentido del ritmo de una zarigüeya.

—Bueno, no pasa nada — se resignó Marilee.

Miley y Harley se miraban a los ojos y se sonreían.
Nick sintió envidia de su juventud.

Al terminar, tuvo que controlarse para no saltar a la pista de baile y darle un puñetazo a Harley.
De repente, se dio cuenta de lo que estaba pensando.

Miley no era suya.
No tenía derecho a actuar así.

Además, aquella chica se había dedicado a gritar a los cuatro vientos que estaban juntos.
Todo el mundo los aplaudió y Cash Grier y Christabel Gaines, que también hacían una buena pareja, salieron a bailar.

—Quién iba a decir que Harley bailaría tan bien... —comentó Marilee.

Nick la miró, se giró y la dejó allí sola.

Se fue hacia la barra mientras Harley y Miley seguían bailando.
Él la agarraba demasiado y ella se dejaba.

Recordó sus palabras en la ferretería y se sintió morir, así que se sirvió otra copa.
Whisky solo.

¿Por qué se sentía tan mal?
Al fin y al cabo, Miley había estado cotilleando...


—Hola, Nick —lo saludó su cuñada Tess sonriente—. ¿Has venido con Marilee?

—Sí —contestó él—. Le seguía doliendo la muñeca y la he traído. Llevo haciendo de chófer desde que se hizo el esguince.

Tess pensó que los hombres eran de lo más idiotas.
¿No se daba cuenta de que, si hubiera querido, Marilee podía conducir con una mano?
Miró hacia la chica, que estaba observando a Harley y Miley bailar.

—Creí que era su mejor amiga —comentó—. Para que te fíes de la gente.

—¿De qué me hablas?

Tess se encogió de hombros.

—La oí contarle a alguien que Miley iba diciendo por ahí que tú y ella estabais juntos —le explicó negando con la cabeza — y no es cierto. Miley es muy tímida. Le cuesta hablar con la gente. Nunca la he oído hablar mal de nadie, ni siquiera de gente que no le cae bien. No sé por qué Marilee ha ido contando mentiras sobre ella.

—Miley  le ha dicho a todo el mundo que iba a venir al baile conmigo — insistió Nick.

—Marilee le ha dicho a todo el mundo que Miley había dicho eso — Le corrigió Tess — No te has dado cuenta, ¿verdad?  Marilee está loca por ti. Tenía que deshacerse de Miley para que no te fijaras en ella y creo que lo ha conseguido.

Nick fue a decir algo, pero se calló.
No podía ser.
Tess vio que no se lo creía y sonrió.

—No me crees, ¿verdad? No importa. Aunque no quieras, tarde o temprano, verás que es verdad. Voy a buscar a Cag. ¡Hasta luego!


Era imposible.
Nick no podía creer... no quería creer que Marilee lo hubiera engañado como a un bobo.

Dejó la copa y sintió que se le iba un poco la cabeza.
Eso le pasaba por beber demasiado.




Corazon Indomable cap 8


EL baile de ganaderos era el evento más importante de la zona y nadie faltaba.
Había tanta gente que los organizadores habían tenido que alquilar el centro comunitario y poner comida y bebida para un regimiento.

Nick estaba bebiendo en exceso y sus hermanos estaban muy sorprendidos porque no era propio de él.
A su lado, Marilee estaba pálida y mirando todo el rato hacia la puerta.

—¿Esperas a alguien?

—Sí, a Miley .Me dijo que no iba a venir, pero tu cuñada Tess me ha dicho que Harley Fowler le había comentado que iba a venir con ella.

—¿Con Harley Fowler?

Aquel joven había demostrado su valía como capataz, pero no era de las mejores familias de Jacobsville, como Miley .

Nick dudaba mucho que a su padre y a su tía les hiciera mucha gracia que saliera con él.
Bueno, tampoco era que se fuera a casar con él...

—Harley es simpático —apuntó Marilee recordando la cantidad de veces que le había dicho que no quería salir con él porque era un inmaduro.

Ahora que todos comentaban que pronto tendría un rancho propio, lo miraba con otros ojos, pero Harley no la soportaba.

—Miley  no me va a perdonar nunca que haya venido contigo.

—A ver si os enteráis las dos de que no soy de nadie — contestó Nick malhumorado — ¿A quién le importa que venga?

—A mí  — suspiró Marilee.

En ese momento, entraron Miley y Harley.
Acababan de dejar los abrigos y estaban saludando a la gente.

Ella estaba preciosa, con su vestido blanco, y Nick no podía dejar de mirarla.
Recordó lo que había sentido al besarla y, de repente, sintió celos de Harley.

Marilee no podía ni hablar.
Nick se terminó la copa y la agarró del brazo para ir a saludarlos.

—Es ridículo esconderse, ¿no?

—Supongo que sí — contestó Marilee nerviosa.

Al verlos, Miley los miró con sorpresa y dolor.
Lo que Nick había dicho de ella en la ferretería le había dolido, pero la traición de su mejor amiga era todavía peor.

De repente, todas las piezas encajaron.
Estaba claro lo que Marilee le había estado contando a Nick sobre ella.

—Hola... Miley — saludó su supuesta amiga tímidamente — Me dijiste que no ibas a venir.

—Y no iba a hacerlo, pero, en el último minuto, me lo ha pedido Harley y aquí estamos — contestó Miley mirando a su acompañante con agradecimiento — Hace años que no bailo.

—Pues esta noche vas a bailar todo lo que quieras, cariño — dijo Harley estrechándole la mano.

—No he visto a tu jefe — apuntó Nick.

—No van a venir. El niño está enfermo y no querían dejarlo con nadie — contestó Harley— La verdad es que están felices. Viéndolos a ellos, uno piensa que el matrimonio tiene que ser algo maravilloso —añadió mirando a Miley deliberadamente.

—Para algunos — comentó Nick con frialdad.

—Vamos a bailar — propuso Harley — Me muero por bailar el vals contigo.

—Perdonad... — dijo Miley mirando a su amiga con rencor.

—Miley  déjame que te lo explique...

Pero Miley ya se estaba alejando.


—Me alegro de verte, Marilee. A usted, también, señor Jonas — añadió con fría cortesía.

—¿Por qué lo llamas señor Jonas? — le preguntó Harley.

—Porque es mucho mayor que nosotros. Casi de otra generación — contestó ella lo suficientemente alto como para que Nick la oyera.

—Sí, tienes razón.



Corazon Indomable cap 7



Las lágrimas no le dejaban ver bien.
Sabía que iba demasiado rápido.
Debería frenar un poco.

En ese momento, oyó una sirena y vio un coche de policía por el retrovisor.
Se paró y bajó la ventanilla, limpiándose las lágrimas mientras esperaba a que llegara el agente.

—¿Señorita Brewster?

—Sí...

—Soy Cash Grier — se presentó el hombre, que llevaba el pelo recogido en una coleta—. Soy el nuevo ayudante de policía.

—Encantada de conocerlo — sonrió Miley con tristeza—. Siento que sea en estas circunstancias —añadió tendiendo las manos —. ¿Quiere esposarme?

El agente la miró muy serio.
Aquel hombre no tenía sentido del humor.

—Pero, bueno, ¿a qué tipo de juegos está usted acostumbrada con los hombres?

Miley dudó un segundo antes de reírse a carcajadas.
Sí, sí que tenía sentido del humor.
Bajó las manos.

—Iba muy rápido.

—Sí, pero no la voy a llevar al calabozo. Simplemente, recuerde que en las carreteras comarcales no se puede ir a más de cincuenta millas.

—¿Estamos en una carretera comarcal?

—Sí. Tal y como está pensando, no tengo jurisdicción aquí. Por eso, se lleva una advertencia y una sonrisa. En la ciudad se habría llevado una multa y una buena bronca. Recuérdelo.

—Lo haré. De verdad —prometió limpiándose la cara —.Estaba enfadada y me he puesto a acelerar. No debería haberlo hecho y no lo volveré a hacer.

—Eso espero. Luego vienen los accidentes y eso sí que es serio — comentó el hombre como recordando algo.

—Gracias por su amabilidad.

Grier se encogió de hombros.

—Todo el mundo mete la pata de vez en cuando.

—Eso es exactamente lo que me acaba de suceder a mí...

—No me refería a usted —la interrumpió—. Y no soy amable. Jamás.

—Ah —dijo Miley intimidada.

—No corra —dijo el agente tocándole la punta de la nariz con el dedo.

—De verdad que no —contestó ella con la mano en el corazón.

Grier asintió, se metió en su coche y se fue.
Miley esperó un par de minutos y, más calmada, volvió a casa.

No le explicó a su padre por qué no le había comprado los guantes, pero el buen hombre dijo que ya iría él al día siguiente.
Miley subió a su habitación y no hizo más que llorar hasta quedarse dormida.


A la mañana siguiente fue por allí Harley Fowler, el capataz del rancho Cy Parks.
Miley y él se llevaban de maravilla y le pidió que fuera al baile con él.

—Si no tienes ya con quien ir o si no vas a ir con tu padre, claro.

—¡Nadie me lo ha pedido y papá estará fuera de la ciudad por motivos de negocios, así que iré contigo encantada!

—¿De verdad? —dijo Harley sonriente.

Sabía que a Miley le gustaba Nick Jonas, pero también sabía que él la evitaba.
A él no le gustaba Miley pero la apreciaba de verdad.

—De verdad —contestó ella —.¿A qué hora quedamos?

—El baile empieza a las siete, pero vendré a buscarte a las seis y media para llegar bien.

—Estupendo. ¡Gracias, Harley!

—¡Gracias a ti! Nos vemos el sábado.

Cuando se fue, Miley suspiró con alivio.
No había nada que deseara más en el mundo que ir al baile y demostrar a Nick Jonas que no tenía ningún interés en él.

Harley era joven y guapo.
Le caía bien.
Iría al baile con él y se lo pasaría bien.

Nick vería que ya no estaba interesada en él, podía estar tranquilo, no pensaba volver a acercarse a él en su vida. Sonrió con frialdad.
La venganza era dulce.

Después del dolor que Nick le había infligido, tenía derecho a vengarse un poquito.
Nick no iba a olvidar aquel baile mientras viviera.


Corazon Indomable cap 6



Horrorizado, Joe intentó decir algo, pero Nick había tomado carrerilla y no estaba dispuesto a callar.

—Además, últimamente parece una mazorca de maíz. Lo único que la salvaba era su apariencia física y ahora se pasa el día cubierta de barro, polvo y harina. Se pasa horas en el rancho demostrando que es tan buena como cualquier hombre y fardando de que me tiene comiendo en la palma de su mano. Le ha contado a todo el mundo que estoy a un paso de regalarle un anillo de compromiso y que va a ir al baile conmigo. ¡Pero si ni siquiera se lo he pedido! Se ha equivocado de hombre. ¡Lo último que quiero es una niñata con cuerpo de chico y un gran ego! No tendría nada con ella aunque tuviera un rebaño entero de toros Salers como dote y eso es mucho decir. ¡Me pone enfermo!

Joe se había puesto pálido y le estaba haciendo gestos.
Nick se volvió con curiosidad... y se encontró con Miley Brewster mirándolo como si le acabaran de clavar un puñal en el corazón.

—Miley  —dijo lentamente.

Ella tomó aire y apartó la mirada.

—Hola, Joe —saludó intentando sonreír—. Solo quería ver si habías recibido lo que te encargó papá la semana pasada —mintió.

No era el momento de ponerse a buscar guantes.
¡Lo que quería era irse!

—Todavía no, Miley —contestó Joe con amabilidad —.Lo siento mucho.

—No pasa nada. Gracias, Joe. Hola, señor Jonas — dijo sin mirarlo a los ojos — Hace bueno, ¿eh? Parece que va a llover un poco, que nos hace falta. Hasta luego.

Salió del establecimiento con la cabeza bien alta y Nick se sintió enfermo de verdad.

—¿Por qué no me has dicho que estaba detrás? —le preguntó a Joe furioso.

—Porque no sabía cómo.

—¿Cuánto tiempo llevaba ahí?

—Todo el tiempo, Nick. Lo ha oído todo.

En ese momento, oyeron chirriar las ruedas del deportivo de Miley .
Nick se apresuró a sacar el móvil y llamar a la policía.

—¿Grier? Mira, Miley Brewster acaba de salir de la ciudad como alma que lleva el diablo. Estaba enfadada por mi culpa y me da miedo que tenga un accidente. ¿Tienes a alguien en la carretera Victoria que la pueda parar? Sí, gracias, Grier. Te debo una.

Colgó y maldijo.

—Si se entera de que, para colmo he mandado a la policía tras ella, se va a poner como una furia, pero no quiero que le pase nada.

—Es un secreto a voces que lleva un año bebiendo los vientos por ti.

—Después de lo que me acaba de oír decir, supongo que se le pasará — dijo Nick compungido — Llámame cuando tengas el pedido, ¿de acuerdo?

—Muy bien.

Una vez en su furgoneta, Nick echó la cabeza hacia atrás y suspiró.

Pensó en Miley y en cómo debía de sentirse.
Había dicho una crueldad tras otra.

Se había dejado llevar y la había pagado con ella.
Marilee le había puesto la cabeza como un bombo y, al final, había estallado.

Miley nunca había hecho nada para herirlo.
Su único delito era pensar que el mundo giraba alrededor de Nick Jonas y dar demasiadas cosas por sentadas solo por un beso.

Se rió sin ganas.
Después de aquello, le debía de haber quedado claro que no había nada.

Le extrañaba que Miley hubiera ido por ahí alardeando de su relación cuando sabía perfectamente que no le gustaban los cotilleos.
De hecho, una vez en su presencia, había atajado las habladurías sobre otra chica diciendo que no le gustaba hacer leña del árbol caído.

Se quitó el sombrero y lo dejó en el asiento del copiloto.
Se odiaba por lo que acababa de pasar.

No quería que Miley se hiciera ilusiones con él, pero había otras maneras más amables de dejárselo claro.
Al recordar su cara, supo que jamás la iba a olvidar.

Aquel dolor lo iba a perseguir toda la vida.


Miley estaba batiendo récords de velocidad. Ya se había pasado la salida de su rancho, pero no le importaba nada. Se sentía herida, humillada, triste y confundida.

¿Cómo podía Nick pensar esas cosas de ella?

La única que sabía lo que sentía por él era Marilee y ella no se lo había dicho a nadie, eso era seguro, porque odiaba los cotilleos, como ella.

Nick la conocía hacía años, pero no sabía nada de ella, estaba claro.
Lo que más le dolía era que Nick creyera todas esas mentiras.

Se preguntó quién le habría dicho todo aquello. Pensó en su amiga, pero rápidamente se recriminó por pasársele siquiera por la cabeza.

Marilee era su mejor amiga.
Tenía que haber sido una enemiga. ..Pero no tenía ninguna, por lo menos, que supiera.