lunes, 25 de febrero de 2013

Antes de firmar parte 2 - Niley♥

 

–Entonces el divorcio está basado en incompatibilidad  de caracteres – repitió su abogado.

Aun no podía salir del shock que me provoco leer la carta.
Miley me estaba pidiendo el divorcio.

–¿Hay alguna forma de detener todo esto?

–Técnicamente no te está dejando muchas salidas esto suele pasar muy seguido y cualquier juez podría otorgar el divorcio con facilidad, no tienen hijos que los unan y ella está renunciando a todo los bienes materiales.

–No me interesa eso, hay alguna manera de retrasar todo esto – pregunte esta vez más consciente del problema y el dolor que esto significaba.

–Podríamos alejar tu desacuerdo en esto.

–No te entiendo, tengo la cabeza embotada ahora se claro.

–Citas – especifico – Citas con un juez donde ambos tratarían de arreglar su matrimonio antes de terminarlo.

–Ahora entiendo – dije aun pensativo, las posibilidades eran infinitas, Miley ya había estado alejada de mi, viaja mucho y era rara la vez que la veía despierta un día hablo de divorcio y al ver mi reacción comento que solo bromeaba. – Dios – incline mi cabeza hacia adelante, el peso de los años pasados me estaba matando.

El elevador parecía lento y lejano mientras subía los pisos y pisos, la realidad de las cosas me estaba golpeando peor de lo que quería aceptar, tenía tantas ganas de llegar a ella abrazarla y besarla después recostarme sobre su vientre mientras ella acariciaba mi cabello hasta quedar dormido.

Hasta hacia unos meses me sentía con esa libertad pero ahora temía mostrarme como era ante ella.

Qué lejos estaban los recuerdos de nuestro primer beso o lo torpe que estuve el día de nuestra boda, las risas y sus ojos brillantes de amor cada vez que me veía.

Mi corazón que antes se sentía tan feliz que dolía ahora solo se sentía demasiado oprimido dentro de mi pecho para poder respirar.

Y todo lo que quería hacer era tumbarme y llorar como un niño.
Las puertas se abrieron y la vi a ella cara a cara.


–¿Me estabas esperando? – solté y me sorprendió el rencor en mi voz – Que gran novedad.

La mirada de ella se torno turbia por un momento pareció perdida y asustada.
Se hizo a un lado permitiéndome salir del elevador.

–Entonces ya te llego la sentencia–  note claramente que ella evito decir “divorcio”

–De divorcio…–¡Sí me llego y quiero ahorcarte por eso! – Sí.

–Lamento que las cosas se estén dando así Nicholas.

–¿Enserio?

–Sí.

Me mordí la lengua mientras me acercaba al mini bar mi mirada jamás cayó sobre ella, tenía tantas ganas de romper cosas, tomarla por los hombros y sacudirla, hacerla entrar en razón.

–Esta no es la manera de solucionar nuestros problemas – dije mirando el contenido de mi copa.

Sentía su mirada sobre mí, cuando la escuche hablar.

–Para mí sí, ya no puedo con esto.

–¡Matrimonio! – gruñí – Esto es un matrimonio.

–Se ha vuelto algo difícil de sobrellevar para mí, por más que te lo explique no lo entenderías.

–¡Entonces explícamelo! – grite levantando la mirada – No te entiendo porque no hablas, comparte tu dolor conmigo.

–Esto es muy incomodo – ella dio dos pasos hacia atrás.

–No – deje la copa aun sin beber y me acerque a ella hasta tomar su brazo en un fuerte apretón. – Cuéntame.

Ella pareció incomoda y trato de zafarse de mi agarre.

–Te odio – soltó y sentí como si me apuñalara el sentimiento de pérdida – Pero también te amo –agrego con un hilo de voz – Tú dices que no importa ¡Claro que importa! – grito con los ojos llenos de lagrimas, se zafo de mi agarre. – Siento que no estás en esto conmigo que no te duele como a mí, es tan fácil decir “cariño podemos adoptar” imbécil – grito – Me rompiste el corazón, perder a Pao fue la gota que avivo el sentimiento.

–¿De qué me estás hablando? – pregunte tan desconcertado.

–No lo entiendes es como si creciera algo dentro de mi – golpeo su pecho – Antes no era así, antes llegaba en ocasiones pero ahora me quema, duele todo el tiempo está ahí, odio sentirme así, quise cambiarlo intente hacerlo pero es tan difícil, ayer que intentaste tocarme sentí como si quemaras mi piel, me dio asco. – Se alejo de mí mientras hablaba – Perdóname – susurro al terminar.

El silencio se sentia pesado entre ambos, cada uno sin saber qué decir de pronto se torno pacifico dentro de mi, como si después de sacarlo mi espíritu se sintiera mejor, sabía lo que le pasaba, lo que pensaba y sentía.

–Dices que me amas…

–¿Qué no me has escuchado?

–Sí y a pesar de todo dijiste que me amas, todos esos sentimientos y aun lo haces.

– Lo mejor es el divorcio – comento respirando profundamente, en sus pestañas aun se veían pequeñas gotitas de lagrimas.


* * * * * *

La separación no me estaba cayendo tan bien y la vida de soltero que tenía antes de conocerla no era  más que una burla para mi estado actual.

Había tantos reproches entre ella, podía sentir su odio porque en cierta manera lo sentía yo también.
Quizás lo mejor para ambos, firmar y terminar con todo esto de una vez.

Ya había intentado  arreglar las cosas pero todo cuanto intentaba era desechado con una mueca.
Estaba cansado.

¿El divorcio les pegaría así a todos los hombres?
Era normal sentirse como si toda una vida estuviese siendo arrancada.

Entre en nuestra habitación y como buen masoquista me dirigí sin perder el tiempo nuestro armario, lucia más vacio de lo común.

Tome uno de sus abrigos tenia la tonta necesidad de sentir algo suyo.
Tenía que ser una maldita broma.

Los ojos me empezaron a escocer al grado que mi obligado a cerrarlos con fuerza, coloque su abrigo en mi rostro y ahí parado me tire a llorar como un enclenque.

–Pequeña – susurre como un perdedor.

La veía podía verla reír en cada rincón de aquella casa, ver como lloraba, la podía sentir en cada espacio, podía verla aun caminando con una toalla envuelta fresca y con ese aroma a lavanda tan sutil pero tan exquisito que aun se percibía, podía verla cambiándose, desmaquillándose o arreglándose, la casa era ella.

* * * * *

–Muy bien ¿Qué le has hecho a mi hermano? – pregunto la morocha nada más verme.

–Nada – no quería sonar seca.

Quizás visitar a Lucy no había sido la mejor de las ideas pero quería ver a Nick, quizás yo le grite que se alejara de mi… bueno lo hice pero era difícil entenderme, ni siquiera yo lo hacía

–Luces mucho mejor.- le comente .

–Gracias – su mirada se hablando solo un poco, pero el brillo de decisión en su mirada me podía dejar muy en claro que el tema un no estaba cerrado.

–Has hablado con alguien de esto.

–Sí, Zack me ah esto apoyando creo que eso es lo que más me ha fortalecido.

–Me alegro por ti.

–¿Cómo has estado tú?

Ya sabía por dónde iba aquella pregunta si Lucy era buena en algo era en regresar al tema de manera tan sutil que nadie que no la conociera lo suficiente lo notaria.

–Excelente – mentira.

–¿Enserio? Bueno a otra persona no le está yendo tan bien como a ti.

No sabía que contestar, si preguntaba quien ella dirá Nick y si simplemente cambiaba de tema ella lo abordaría nuevamente.

–Tengo que marcharme – musite.

Sentí una fría y fina mano tomar mi muñeca.

–Hace dos meses que no hablas con Nick… se por su abogado que el divorcio a un no está firmado.

–No por mi culpa.

–¿Cómo puede importarte tan poco el cómo se sienta Nick?

–No es así, claro que me importa.

–Entonces demuéstralo.

–No puedes obligarme a querer a alguien.

La impresión brillo tan claramente en el rostro de ella que me hizo arrepentirme enseguida de haberlas dicho.

–Entonces tú ya no lo quieres.



* * * * *

El departamento estaba tan desordenado como lo había dejado, escuche ruido desde el interior de las habitaciones, probablemente Lucy había venido a verme y de paso se había metido a ordenar todo.

Era igual que Miley .

Tres semanas atrás hubiera creído que podía ser ella, pero cada vez que lo creía y corría al cuarto me topaba con mi hermana diciéndome que necesitaba a alguien que hiciera la limpieza.

Fui directo a la cocina acomodando y empecé a acomodar mientras ella arreglaba el cuarto.

–¡Nicholas! – su voz , solté el vacio cartón de leche y me gire a verla.

–¿Qué haces aquí? – pregunte cuando vi que ella no hablaba.

Sus pupilas estaban dilatadas, su mirada encontró la mía.

–Leí tu carta – confeso como si eso explicara todo.

No hubo palabras entre nosotros por lo que pareció una eternidad estaba tan bloqueado en aquel momento el ambiente entre nosotros era pesado y seco.

–¿Cuándo? Hace dos meses y decidiste venir ahora…

Me percate de las maletas que había en la puerta
 ¿ella estaba recogiendo sus cosas?
Se llevaría lo poco que quedaba aquí de ella.

–¿Te llevas tus cosas? – pregunte seco.

Ella miro nerviosamente la maleta.

–No…– su voz sonó tímida y su ceño se frunció, esto le estaba resultando terriblemente incomodo.

–Entonces que hace esa maleta hay.

–Leí tu carta y – trago mirándome nerviosa – Me pediste que regresara.

–Sí es cierto – afirme – Hace dos meses te lo pedí.

Ella dio un paso atrás como si la hubiese golpeado.

–Yo te di todo lo que tenia Miley ¿Por qué regresas hasta ahora? Que te hizo cambiar de opinión.

–Tu carta.


–Hace dos meses que la envié.

–Sí ya lo sé– comento –Lo sé pero hace unos días que yo la leí, me llevo tiempo poder abrirla. Recuerdas cuando nos conocimos y meses después me pediste ser tu novia…

–Sí.

–Durante una semana si no es que más recuerdo que hice de todo para alejarte de mí y tú seguías ahí, siempre me hacías enojar tanto. Me daba miedo quererte, mis padres se habían separado desde que fui muy pequeña, hubo un cambio de ciudad yo me fui y mi hermana se quedo con papá me sentí tan sola, luego mamá se caso y formo otra familia, me sentía de lado, sentía que sobraba, cuando Lucy estuvo embaraza y todas sus amigas la felicitaban me volví a sentir sola, tu no estabas ahí – lloro al momento de decirlo, respiro y continuo – No podías sentir lo incomoda que me sentía, lo mal que aquello me hacía sentir.

–Y me odiaste por ello.

–No – se limpio las lagrimas – Te odie porqué de alguna forma quería culparte. Tú nunca me reclamaste nada, siempre cuando me veías parecías tan feliz, para ti todo era igual, si pudiera cambiar los últimos meses lo haría pero juro que comprenderé si ahora tu no me quieres aquí.

–Nunca… imagine que te afectara tanto no tener un bebé.


Ella se encogió de hombros con la mirada aun en mí.

–Nicholas no soy buena, soy una idiota y tengo un horrible sentimiento de culpa, envidie tanto a Lucy y cuando ella perdió a su bebé por un segundo sentí paz y después me di cuenta  lo que pensaba… ¡Me alegre por la muerte de un bebé!

–Lo siento – murmure acercándome, ella se encamino hacia mí y yo abrí mis brazos cuando la vi venir – Lo siento pequeña – la bese en la sien, dejándola llorar, acaricie su espalda hasta que su respiración volvió a ser normal.

–Perdóname – murmuro contra mi hombro, sus brazos rodeaban mi cintura con fuerza mientras hablaba – Yo no me quiero divorciar, me quería alejar de ti no para lastimarme si no porque no me sentía digna de estar contigo.

–No creo que haya mejor mujer para mí que la que tengo en brazos.

–Tú siempre eres bueno Nicholas.

–Solo contigo – murmure – Mañana mismo vas a marcar a tu abogado y le dirás que ya no te quieres divorciar – dije contra su pelo.

Ella asintió.

–Puedo hacerlo ahora mismo – dijo sacando su brazos de mi cintura.

–¡No!

Ella se quedo quieta.

–Ahora nos vamos arriba a recuperar todos estos meses.

–Vamos a tener un montón de sexo ¿cierto?

–Dalo por hecho.

Fin.

1 comentario:

  1. Mayi, ¿queres saber algo? estoy deprimida :(
    podes subir caps de la prometida del desierto...
    depresión y ansiedad, mala combinación.
    Este one shot... bueno me pareció muy triste en un principio pero al menos tuvo un final feliz. Lo volveré a leer cuando este de mejor animo porque ahora no estoy racionalizando mucho absolutamente nada.
    Espero que tu estés bien, te quiero.
    xoxo

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si te gusto el capitulo o tienes alguna sugerencia no dudes en decirmela seran todas bienvenidas gracias C:
besitos vuelve pronto y mil gracias por visitarme ♥