Mostrando entradas con la etiqueta Un Rencuentro Volatil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Un Rencuentro Volatil. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de octubre de 2014

Un rencuentro volatil cap 35 Epilogo

Dieciocho meses después, Demi salió al porche con una bandeja de limonada y galletas para los niños.
Joe observaba a Lili conduciendo su cochecito de juguete por el jardín mientras su hijo, Timon, gateaba tras ella con la famosa determinación de los Volakis.
–Tenemos que comprar otro cochecito – sugirió Joe mientras los dos niños volvían alporche en busca de galletas – antes de que empiecen a pelearse por él.
Con casi dos años, Lili era una niña delgadita, de sedosos rizos oscuros y enormes ojos castaños.
Demi la había adoptado oficialmente meses antes, en uno de los momentos más felices de su vida.
La pareja dividía su tiempo entre Londres y la casa del sur de Francia.
Y afortunadamente, gracias al sol y al yodo del mar, el eccema de Lili se había curado del todo.
Con una galleta en la mano, la niña apoyó la carita en la rodilla de Demi .
Estaba muy apegada a su madre adoptiva, como Demi a ella.
Poco antes de que Timon naciera, Demi había leído la carta que Oleia había dejado para Joe antes de morir y lloró de pena sabiendo que algún día, cuando Lili tuviese edad paraentender lo que había pasado, tendría que dársela.
Los dos niños eran muy diferentes.
Lili era nerviosa y desconfiaba de los extraños aunque mucho menos que cuando era más pequeña. Timon, sin embargo, era todo lo contrario, un niño seguro de sí mismo que no tenía miedo de nada y tan independiente como su padre.
A veces, Demi sentía que necesitaría cuatro pares de ojos para vigilarlo porque siempre andaba gateando de un sitio a otro, y agradecía enormemente el apoyo de la niñera, sin la que sería imposible vivir tranquila.
Los padres de su marido estaban locos por él, pero Demi sabía que la madre de Joe seguía queriendo una nieta.
Tal vez en un año o dos podría considerar la idea de intentarlo de nuevo…
Mientras tanto, sus dos hijos eran más que suficiente para llenar su vida.
El embarazo había sido un momento de inquietud para Joe y para ella porque, a pesar de contar con todo lo necesario para evitar problemas, los dos estaban secretamente preocupados por el momento del parto.
Joe la había tratado como si fuera de porcelana durante esos nueve meses y la felicidad con la que recibieron la llegada de Timon era un testimonio claro del amor que compartían.
Crystal seguía trabajando en la boutique, un trabajo para el que parecía haber nacido, y unos grandes almacenes estaban interesados en contratarla.
Su madre adoraba el mundo de la moda y viajar a las pasarelas internaciones… por no hablar de los descuentos que conseguía en las mejores marcas.
Estaba a punto de comprar su propio apartamento y un día anunció que, por el momento, había perdido el interés por los hombres.
Demi creía que, sencillamente estaba disfrutando de su nueva independencia y estaba encantada al verla tan feliz.
Binkie, que se había retirado, los visitaba a menudo porque, además, su nieta era la niñera de Timon y Lili.
Pero el mayor cambio en la vida de Joe y Demi era el contacto con Anatole Karydas, su mujer, Ariadne, y su hija Cosima.
Cuando acudieron al cumpleaños de Anatole el año anterior, en Atenas, Demi conoció aparientes a los que no había visto en su vida.
La mujer de su padre los había recibido con losbrazos abiertos y Demi estaba encantada de su nueva relación con Cosima, que por fin la trataba como si fuera una hermana.
Su empresa de decoración funcionaba a las mil maravillas y Robert Miller había consentido por fin que Joe comprase su parte del negocio.
Robert estaba saliendo últimamente con una modelo estadounidense y, si había que creer los rumores que publicaban las revistas, era una relación seria.
Cuando la niñera se llevó a los niños al interior de la casa para bañarlos, Joe tomó a Demi de la mano y la sentó sobre sus rodillas, acariciando sus rizos.
–¿Te han dicho alguna vez que tienes un pelo muy sexy?
–Puede que sí. Tal vez por eso ya no me lo aliso – respondió ella, con los ojos brillantes – Qué gusto más raro tienes…
Riendo, él la besó con innegable ansia, deslizando una mano por el interior de sus muslos.
–Joe … – lo reprendió.
–Te quiero, señora Volakis, y creo que te quiero más cada día. No sabía que tener una familia pudiera ser tan maravilloso.
Demi lo miró, burlona.
–Entonces, es que tardas mucho en aprender.
Con un brillo de amor en sus ojos dorados, Joe se levantó para tomarla por la cintura con manos posesivas y la besó hasta tenerla rendida.
Se abrazaban como si fueran imanes, el placer que encontraban el uno en el otro embriagador…




Un rencuentro volatil cap 34 Fin

–¿Y por qué no te contó que estaba embarazada?
–Oleia tenía su orgullo también. Por la mañana me preguntó si seguía enamorado de ti y yo no pude mentirle.
Demi se quedó helada por esa respuesta.
¿Enamorado de ella?
–Por eso no me contó lo de Lili – siguió Joe – Sólo decidió contármelo cuando supo que estaba al borde de la muerte, porque sabía que la niña iba a necesitar un padre.
–A ver si lo entiendo… –empezó a decir Demi – ¿Estás diciendo que estabas enamorado de mí mientras vivíamos en Francia?
Él asintió con la cabeza.
–Pero no me di cuenta de lo importante que eras para mí hasta que me dejaste – admitió – Oleia me hizo mucho daño cuando era muy joven y juré no enamorarme nunca…
–Sí, eso ya lo había imaginado.
–Pensé que el amor hacía débil y vulnerable a un hombre – le confesó Joe – Yo no quería enamorarme de ti y no sabía que lo hubiera hecho, si quieres que te sea sincero. Pero, de alguna forma, te habías convertido en parte integral de mi vida, de mi felicidad, pero sólo me di cuenta cuando te fuiste. No podía soportar la vida sin ti.
–Oh, Joe … – murmuró Demi , con los ojos llenos de lágrimas –. Si me quieres, nunca tendrás que vivir sin mí. De hecho, creo que vas a tener que quedarte conmigo para siempre.
–Para siempre suena estupendo – dijo él, abrazándola con tal fuerza que pensó que iba aplastarle alguna costilla.
–Ten cuidado…
–Perdona – Joe se apartó un poco, riendo – Te quiero para siempre, Demi. Pero me quedé tan sorprendido cuando descubrí la existencia de Lili… pensé que no me perdonarías.
–Tuve que buscar en mi alma para aceptarlo, pero creo que estoy empezando a quererla. La pobre nos necesita a los dos.
–Eres tan generosa… –tenía la voz cargada de emoción y cuando Demi levantó la mirada vio que sus ojos se habían empañado – Con Lili sobre todo. Y eso ha hecho que te quiera aún más y que aprecie haberme casado con una mujer verdaderamente especial. Y ahora que vamos a tener un hijo, mi felicidad es completa.
Aquel entusiasmo emocionó profundamente a Demi , que parpadeó para controlar las lágrimas, agradeciéndole al Cielo que a pesar de todo lo que había ocurrido hubieran vuelto a encontrarse milagrosamente y con un amor más profundo y fuerte que antes.
–Te quiero tanto que me duele – le confesó.
–Lo que a mí me duele es estar sin ti – dijo Joe , con la convicción de un hombre que había sufrido y no tenía intención de volver a pasar por ello – Puede que llegue un poco tarde a esto del amor, pero te valoro mucho y sé lo maravillosa que eres.
–¿No te parece que el dormitorio está demasiado tranquilo? – bromeó Demi, tirando de su corbata.
–¿Ya no vas a rechazarme?
–Sólo fue un beso – dijo ella – Una señora tiene derecho a cambiar de opinión, y jamás pensé que te echarías atrás. ¿Qué ha sido de la famosa determinación de los Volakis?
Joe Dmi la miró con una sonrisa de lobo antes de buscar su boca en un beso que la hizo temblar.
–Deja que te demuestre esa determinación agapi mou.


Un rencuentro volatil cap 33

Joe no pudo esconder su sorpresa porque había temido que la noticia fuera otra.
En dos zancadas, se acercó a ella y la aplastó contra su pecho.
–¡Es la mejor noticia que me has dado nunca! – exclamó, sus ojos llenos de satisfacción.
Demi se quedó absolutamente sorprendida por su entusiasmo.
–No sabía qué ibas a decir…
Atónito, él levantó su orgullosa cabeza.
–¿No habíamos planeado este niño juntos? ¿No es lo que ambos queremos?
–Sí, pero…
–¿Te preocupa que yo no te esté a tu lado? – la interrumpió Joe , tomando su mano para llevarla hacia la cama.
–No es eso…
–Esta vez estaré a tu lado todo el tiempo. No soy el mismo hombre que era hace dos años. He crecido, me he hecho un adulto y he aprendido lo que es realmente importante en la vida.
El corazón de Demi pareció hincharse dentro de su pecho, tanto que se le hizo un nudo en la garganta.
–¿Eso es cierto? ¿Es lo que sientes de verdad?
Joe apretó su mano.
–Cuando recibí tu mensaje me llevé un susto de muerte. Pensé que ibas a decir que me dejabas.
–¿Por qué iba a hacer eso?
–Sé que no volviste conmigo por decisión propia. Tu padre te presionó para que lo hicieras.
–Dios mío, seguías preocupado por eso – murmuró ella, incómoda.
Como respuesta al comentario, Joe soltó una risita incrédula.
–¿Cómo no iba a estar preocupado?
–No demostraste que te preocupase.
–Ya sabes que no me gusta mostrar mis sentimientos, yineka mou. Ademas ¿Qué iba a hacer de todas formas? No me gustaba, pero si quería estar contigo tenía que aguantarme. Y quería que te quedases conmigo, con todo mi corazón. Me di cuenta de que aunque sólo estuvieras conmigo para complacer a tu padre, prefería eso a perderte para siempre.
Esa declaración aceleró el corazón de Demi .
–¿No te importaba?
–Me importaba mucho porque tengo mi orgullo – respondió Joe – No querías estar conmigo y debería haberte dicho que podías marcharte cuando quisieras. Pero no podía hacerlo, no podía perderte otra vez.
Fascinada por tan intenso discurso de un hombre famoso por ser circunspecto, Demi levantó un dedo para acariciarle los labios.
–¿No podías?
–Cuando me dejaste en Francia, después de perder a nuestro hijo, para mí fue un infierno – admitió Joe , sus expresivos ojos llenos de sombras del pasado – Entonces empecé a beber… me sentía como un fracasado. Sabía que te había defraudado, pero no sabía qué podía haber hecho de manera diferente porque tú no querías hablar conmigo.
Demi hizo una mueca, inclinándose hacia delante para abrazarlo.
–Lo siento mucho, es verdad que te dejé fuera. Creo que mi actitud entonces era la misma que al principio de mi embarazo, cuando tú dejaste claro que no querías ser padre. Supongo que no había olvidado mi resentimiento y no debería haber sido así porque tú habías cambiado…
Joe la miró, con los ojos oscurecidos.
–Pero no cambié tan rápido como debería. Me sentía tan mal por mi actitud tras la muerte del niño… pero no podía cambiar el pasado.
–Y yo no podía perdonarte por ello – susurró Demi , sobre su hombro –  Y era injusto.
–Fuiste tú quien me enseñó a querer un hijo – le confesó Joe entonces – Lo quería porque tú lo querías. Nunca se me ocurrió que podría pasar algo y cuando ocurrió me sentí culpable porque nunca había pensado en el niño como una persona de verdad. Tú eras tan infeliz, y yo no podía ayudarte… eso me hacía sentir más impotente que nunca.
–¿Es por eso por lo que empezaste a trabajar a todas horas… para evitarme?
Él la miró a los ojos.
–Tú ya no me querías, lo dejaste bien claro. Me parecía que estaba en el medio molestando, que no querías ni verme.
–Tal vez era así cuando estaba tan deprimida, pero la soledad lo empeoró todo – reconoció Demi , con un nudo en la garganta – Tenía horribles pesadillas todas las noches…
Joe hizo una mueca.
–Nunca me lo contaste.
–Eran unos sueños tan enloquecidos que no me atrevía a hablar de ellos en voz alta. Temía estar perdiendo la cabeza…
Demi le contó esa pesadilla en la que buscaba frenéticamente a su hijo, al que no eracapaz de encontrar, y él la apretó contra su corazón, entristecido.
–Si me lo hubieras contado… Cuando te fuiste a la otra habitación lo tomé como un rechazo, pero sólo estabas pasando por un proceso de luto. Los dos lo hacíamos, pero de manera diferente Joe sacudió la cabeza – Yo no sabía qué decir porque me sentía tan culpable…
–¿Y Oleia te hizo sentir mejor? – le preguntó Demi abruptamente.
Él hizo una mueca.
–No, mucho peor. Tengo que enseñarte la carta que le dejó a su abogado para mí. Allí explica por qué no me dijo nada sobre Lili.
Ella frunció el ceño, pensativa.
–¿Por qué te acostaste con ella… sólo porque era muy guapa?
Joe se encogió de hombros.
–Cuando me dejaste, para mí fue un rechazo insoportable. Oleia siempre había dejado claro que seguía interesada en mí… y tú no lo estabas. Ésa fue la atracción.
Esa verdad le rompió el corazón porque incluso rota de dolor había seguido queriendo a Joe , pero no había sido capaz de demostrárselo.

Un rencuentro volatil cap 32

Esa noche, su padre llamó por teléfono y le pidió que se vieran para comer, pero en el hotel en el que se alojaba y no en el restaurante habitual.
Sorprendida, porque era inusual que Anatole Karydas la llamase, Demi se preguntó si querría indagar sobre Lili.
Esperaba que no fuera así porque no estaba preparada para hablar ni sobre Lili ni sobre el estado de su relación con Joe .
En cuanto Lili y su niñera se instalaron en Londres al día siguiente y Joe se fue a trabajar, Demi fue al hotel en el que se alojaba su padre.
Anatole la invitó a sándwiches y té enla suite, pero su incomodidad era evidente porque empezó a hablar atropelladamente.
–¿Qué ocurre?–le preguntó Demi .
–No se me da bien pedir disculpas – admitió él – Pero me equivoqué con Joe y contigo. No debería haberme entrometido y no debería haber usado los problemas económicos de Crystal para obligarte a nada.
–No, no deberías haberlo hecho, es verdad – admitió ella.
–Evidentemente, después de lo que ha pasado… me refiero a la hija de Joe y Oleia Telis, no pienso obligarte a que sigas con él. Y olvídate del dinero, no tiene importancia. Aunque Joe está decidido a devolvérmelo y no acepta una negativa. Debo decir que es el único de la tribu Volakis que tiene carácter.
Demi tuvo que sonreír, aunque involuntariamente, ante ese cumplido.
–Sí, tiene mucho carácter.
Anatole frunció el ceño.
–Pero no deberías haberle contado que volviste con él porque yo te lo pedí. Imagino que no te importó después de hacerse público que había tenido una hija con Oleia Telis, pero ningún hombre puede lidiar bien con una revelación tan humillante.
–Joe no me ha vuelto a decir nada, así que imagino que no le importa tanto…
–Siendo un hombre joven y acostumbrado a la adulación de las mujeres, descubrir que su esposa había vuelto con él porque su padre la había obligado a hacerlo debió de ser un golpe terrible para él. Pero no se me ocurrió que tú pudieras contárselo – admitió su padre – Eso destrozaría cualquier posibilidad de reconciliación, Demi .
La confianza con la que hacía tal afirmación le dio que pensar.
Cuando se lo contó Joe se había enfadado mucho y era posible que su silencio sobre el tema desde ese día no significara que no le importaba sino todo lo contrario.
De hecho, tal vez la confesión de que su padre la había chantajeado para que volviera con él era el mayor problema en su matrimonio.
¿Podría ser ésa la razón por la que se mostraba tan distante?
–¿Tú sabías que Joe había vuelto con Oleia?
Anatole frunció los labios.
–No, yo no sabía nada. Oleia se marchó a Londres y luego a París y no supimos más de ella. He oído rumores sobre su estilo de vida y sobre la niña, pero sólo después de su muerte.
Antes de separarse, su padre la invitó, a ella y a Joe , a su fiesta de cumpleaños en Atenas.
Cuando Demi mostró su sorpresa, Anatole le confesó que lamentaba no haberla reconocido como hija biológica y quería dejar el pasado atrás y empezar de nuevo.
Esa declaración la alegró profundamente y Demi fue a su cita con el ginecólogo pensativa.
Pero unos minutos después de hacerse la prueba, recibía la noticia que temía y deseaba ala vez: estaba embarazada de nuevo.
Se sentía feliz, pero a la vez aterrorizada de que algo volviese a ir mal.
El médico le aseguró que tomarían todas las medidas necesarias… aunque no haría falta.
Ella misma se encargaría de tomar las medidas necesarias para tener un hijo sano.
Antes de volver a casa, Demi se desvió para visitar a su madre y darle la noticia.
Crystal,que la había llamado varias veces por teléfono desde que saltó el escándalo de Lili, se mostró encantada.
Y también le contó que había encontrado un trabajo en la boutique de una amiga y que había alquilado un apartamento.
–Yo conozco el mundo de la moda y se me da bien negociar precios – dijo Crystal satisfecha – Cruza los dedos por mí.
–Seguro que lo harás muy bien – asintió Demi , contenta de que su madre hubiera decidido dar un nuevo rumbo a su vida.
–Y Joe y tú volvéis a estar juntos, con un niño en camino. Aunque eso no es una sorpresa.
Demi levantó una ceja.
–¿Ah, no?
–No soy tonta, cariño. Tú querías tener hijos, de modo que sólo era una cuestión de tiempo que te encariñases con Lili. Y Joe está loco por ti, así que todo saldrá bien.
–¿Joe está loco por mí?
–Cinco minutos soltero y lo único que quiere es volver con su mujer, eso lo dice todo. Nunca había visto una pareja más feliz que vosotros cuando vivíais en Francia.
Cuando se despidió de su madre, Demi pensó en los bonitos recuerdos que tenía de ese período de su vida.
Habían sido increíblemente felices juntos, era cierto, hasta que la muerte de su hijo terminó con el mutuo entendimiento y la tolerancia.
Demi se llevó las manos al estómago, plano todavía, rezando para que no se repitiera la historia.
En el portal, sacó el móvil del bolso para llamar a Joe .
Desgraciadamente, estaba en una reunión y tuvo que dejarle un mensaje diciendo que tenía que verlo urgentemente.
Y esa vez, no se disculparía por darle la noticia de que estaba embarazada.
Joe entró en el salón de su casa de Londres con la expresión de un hombre a punto de ser ahorcado.
–Mi ayudante debería haberme pasado tu llamada. ¿Qué ocurre?
Demi , conun traje de color gris y el pelo suelto, clavó los ojos verdes en su marido.
–Estoy embarazada…

Un rencuentro volatil cap 31

Tan sorprendente anuncio hizo que Demi entrase a toda velocidad en el cuarto de baño para lavarse y arreglarse un poco.
¿Qué había querido decir Joe con que sus padres querían a Lili?
¿De verdad sus suegros se ofrecían a criar a la hija de Oleia?
Demi estaba atónita porque los Volakis no le habían parecido nunca personas cariñosas.
Y menos con los niños.
Salió del baño diez minutos después y se puso unos vaqueros y una camiseta negra pero no estaba dispuesta a arreglarse mucho más.
Joe ya había bajado al salón y cuando Demi se reunió con ellos, la señora Jones estaba sirviendo café mientras Eirene Volakis decía:
–Si te hubieras casado con Oleia cuando tuviste oportunidad… ella habría sido perfecta para ti, hijo.
Demi , colorada hasta la raíz del pelo, carraspeó para hacer notar su presencia y su suegra le dedicó una sonrisa totalmente falsa.
–No lo creo. Nos separamos cuando yo era muy joven porque éramos incompatibles – dijo Joe.
–Siempre nos gustó mucho Oleia – insistió Petros Volakis, como si Demi no estuviera allí – Ésa es una de las razones por las que nos gustaría criar a su hija.
–En estas circunstancias, no creo que tu mujer la quiera – comentó Eirene, sin el menor pudor.
–Lili es hija de Joe – dijo Demi .
Eirene enarcó una ceja.
–La niña estaría mucho mejor con nosotros. Yo siempre quise tener una hija… cuando me quedé embarazada de Joe estaba convencida de que sería una niña y fue una tremenda desilusión para mí que no lo fuese.
–Sí, ésa fue una gran desilusión – asintió Petros.
Demi no podía seguir mordiéndose la lengua.
–Y a ninguno de los dos se le ha pasado la desilusión, ¿verdad? ¿Por eso siempre favorecisteis a Titos? ¿Es por eso por lo que nunca tenéis nada bueno que decir sobre Joe ?
Él se quedó sorprendido por el exabrupto.
–Vamos a dejar esa conversación…
–Eres una maleducada – la reprendió Eirene Volakis.
–Mi mujer no es una maleducada – protestó Joe –  Además, me sorprende muchísimo que queráis criar a Lili a vuestra edad. De hecho, no me parece buena idea.
–Nosotros podemos darle todo lo que necesita para que algún día pueda ocupar su sitio entre la mejor sociedad griega – insistió la madre de Joe .
–Hay cosas más importantes – replicó Joe .
–Para mí no. Sería feliz con nosotros y, además, es nuestra primera nieta.
–No, en realidad mi hijo fue su primer nieto – les recordó Demi .
El padre de Joe tuvo la decencia de mirarla con gesto consternado, pero Eirene no parecía en absoluto conmovida por el recordatorio.
Demi vio que Joe estaba tenso y se preguntó si la propuesta de sus padres le parecería bien.
Un minuto después, la niñera entró con Lili en el moisés.
–Es hora de que conozca a mi nieta – dijo Eirene, acercándose a la niña. Pero enseguida se detuvo, sorprendida – ¿Se puede saber qué le pasa en la cara?
–Lili tiene un eccema infantil – respondió Demi .
–Es muy feo – dijo su suegra, haciendo una mueca de disgusto – ¿Se le va a quitar?
–A algunos bebés se les pasa enseguida, a otros no. Habrá que esperar – dijo Demi , conteniendo el deseo de tomar a Lili en brazos y apartarla de aquella bruja.
Joe tuvo que disimular una sonrisa al ver que sus padres se apartaban del moisés como si la condición de la niña fuera contagiosa.
–Siento mucho que no sea perfecta – les dijo.
Eirene frunció el ceño.
–No es una niña sana. Tal vez sería mejor que siguiera con vosotros por el momento.
–No pensaba dejar que os la llevarais, sana o no – replicó Joe – Oleia me confió a mi hija y tengo intención de criarla. El aspecto de Lili no tiene la menor importancia ni para Demi ni para mí.
Eirene Volakis no parecía impresionada.
Evidentemente, sólo una niña guapa y sana podía optar a un puesto en casa de los Volakis.
Demi intentó calmar a Lili cuando empezó a llorar pero, como de costumbre, era imposible.
En quince minutos, los padres de Joe se despidieron, su interés por la niña olvidado por completo.
Él se inclinó para tomar el sonajero y ofrecérselo a su hija.
–Te toca quedarte con nosotros – le dijo suspirando – Parece que ni siquiera podemos darte en adopción.
–No digas eso ni de broma – lo reprendió Demi .
–No es fea – comentó Joe entonces.
–¡Pues claro que no lo es!
–¿Pensabas que iba a dejar que mis padres se la llevaran? – le preguntó él.
Demi debía admitir que unos días antes habría pensado que sí.
–No, ya no. Además, no creo que tu madre sea capaz de ofrecerle a nadie un cariño incondicional.
–Nunca había admitido hasta ahora que esperaba que yo fuese una niña – comentó él sacudiendo la cabeza – Yo era el niño más ruidoso y más travieso del mundo. Es normal que la sacara de quicio.
Y seguramente había sido una de las pocas desilusiones que una mujer rica y mimada como Eirene Volakis había tenido que soportar en la vida, pensó Demi , dolida al pensar que Joe había sido un niño tan poco querido.
–Ahora entiendo que seas tan independiente.
–Volvamos a Londres mañana – sugirió él entonces, cambiando de tema – Desde ayer, los paparazzi están ocupados persiguiendo a un político al que han pillado con una amante. Lili ya no es noticia, afortunadamente.
–Así sería más fácil volver al trabajo – reconoció Demi – Tardo mucho tiempo en llegar desde aquí.
Al darse cuenta de que estaban, de nuevo, hablando como dos extraños, sus ojos se llenaron de lágrimas y Demi tuvo que parpadear varias veces para controlarlas.
En Marruecos, ella había sido la primera en dar el paso para romper la distancia entre ellos, pero no estaba preparada para hacerlo de nuevo.
Joe no la amaba y lo mínimo que podía hacer para no perder su dignidad era mantenerse firme.
No le dijo nada sobre la posibilidad de un embarazo.
Esos días felices en Marruecos cuando la idea de tener un hijo los había llenado a los dos de felicidad, habían terminado.

Y después de haberle dicho a Joe una vez que esperaba un hijo cuando él no lo deseaba, no quería volver a verse en esa situación.