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domingo, 3 de marzo de 2013

La prometida del desierto Fin



Pero, ¿y si era el heredero?

¿Y porque su padre la habría aceptado cuando ya era demasiado tarde?

¿Y cuanta de la hostilidad de su padre había contribuido a que Nick la rechazara?

—Dijiste.... dijiste que me querías a mí también — señaló vacilante Nick .

—Sí. Tardé bastante en enterarme, ¿verdad?

—¿Y cómo de profundo es ese deseo de tenerme?

Ella arrugó la nariz.

— Miserablemente profundo.

—Creo que ahora sí necesito el diccionario

—Te quiero... ¿de acuerdo? — dijo Miley abriendo mucho los ojos de angustia.

—Pues no pareces muy feliz por ello y no dudo que si sigues infeliz el tiempo suficiente superarás esos sentimientos y alcanzarás un fuerte sentido de éxito.

Miley se incorporó.

—¿Es eso lo que esperas?

—Estoy seguro de que es lo que esperas tú...

—Y como siempre estás tan seguro de lo que yo quiero, ¿cómo puedes equivocarte?

—Yo sé que tienes todos los motivos para tener poca fe en el matrimonio y sé que estás dedicada a tu carrera. No te culpo por ello, pero la semana pasada, cuando yo creía que éramos felices y había esperanza para nosotros, me quedé devastado al comprender que todavía seguíais pensando en irte.

—Nick ... tú me diste la impresión de que tenía que irme al final de verano... ¡sin importar lo que los dos sintiéramos!

—Eso no es posible. Fui completamente sincero contigo.

—Yo pensé que tu padre sólo había aceptado un matrimonio temporal entre nosotros. Por Dios bendito, ¿quién me dijo el día de nuestra boda que se divorciaría al final del verano para tomar otra esposa?

—Pero eso fue cuando me acusaste de haberte llevado engañada al matrimonio y dejaste claro que querías tu libertad y yo no dije nada que no fuera la verdad — se defendió Nick —. Le prometí a mi padre que...

—¿Que volverías a casarte si nuestro matrimonio fracasaba? ¿Sabes una cosa Nick ? ¡Te embarcaste en nuestro matrimonio con tal pesimismo que te mereces que todo haya salido mal!

—No era pesimismo. No creí tener muchas esperanzas de que te quedaras conmigo.

—Eso se llama pesimismo.

—Y naturalmente tenía que ser sincero con mi padre...

—En vez de mantener la boca cerrada, le pusiste en contra mía. Y no dejabas de decir cosas como: nuestra última oportunidad de estar juntos, el final del verano... ¡Se me quedó tan grabado en la cabeza, como la fecha obligada de mi partida!

—Naturalmente, yo tenía que prepararme a mí mismo para esa partida...

—Pero yo no quería irme... quería quedarme — susurró ella con vehemencia.

—Tu carrera.

—¡Al cuerno con mi carrera! — explotó Miley perdiendo la paciencia.

Con la respiración acelerada, Nick la contempló con penosa intensidad.

—Simplemente, ¿por qué estabas tan convencido de que yo me iría? — presionó Miley con furia

— ¿No sería porque era lo que tú querías que ocurriera?

El apretó la mandíbula con fuerza.

—No creí poder ofrecerte lo suficiente como para que mereciera la pena que sacrificaras tu otra vida por mí — replicó él con voz muy dolida.

La rabia se evaporó al instante.
Miley no pudo dudar de su sinceridad.

Bajó la cabeza con un nudo en la garganta y parpadeó para contener las lágrimas.

—Lo único que tienes que ofrecerme es a ti mismo. Eso es suficiente para mí. Da la casualidad de que te quiero muchisimo. Ni siquiera puedo imaginar ahora mivida sin ti y... ni siquiera sé si a ti te gusta eso o no.

—Me gusta... y me supera — murmuró él con voz inestable.

El silencio se hizo entonces interminable.

—¿Quiere eso decir que me amas? — preguntó por fin Miley .

—Siempre te he amado. ¿Es que no lo sabías?

—Pues la verdad es que no, porque a ti nunca se te ocurrió mencionarlo — farfulló ella antes de levantar la vista para encontrarse con aquellos profundos ojos dorados de él mirándola con amor  —  De verdad que creí que ese acuerdo con tu padre significaba que sólo podríamos estar juntos hasta el final del verano.

—Yo estaba dispuesto a aceptar lo poco que pudiera si eso era todo lo que podía tener.

—Yo tengo toda una vida para ofrecer.

—Y un bebé — señaló Nick abstraído como si sólo ahora empezara a asimilarlo—. Esa noticia me ha sorprendido. Apenas puedo creerla.

—¿No estás enfadado por haberte mentido?

—¿Cómo podría estarlo?  — una sonrisa radiante surcó sus facciones mientras cruzaba la habitación hasta el borde de la cama con evidente emoción —¿Qué mayor prueba de tu amor podrías darme que desear tener a mi hijo? Yo pensé que sabías lo mucho que te amaba. Pensé que mi amor era vergonzosamente evidente. ¿Qué crees que te estaba diciendo en el hospital cuando te dije que eras mi sueño? Sólo buscaba la oportunidad de demostrarte que podía hacerte feliz.

—Y tuviste que luchar con tu padre para poder tener esa oportunidad.

—Me enamoré profundamente de ti hace dos años.

Parecía como si la avalancha de confesiones contenidas fuera imparable.
A Miley se le humedecieron los ojos.
—Yo también me enamoré de ti, pero tenía demasiado miedo a reconocerlo.

—Mi padre me estaba presionando para que buscara una esposa cuando oyó rumores acerca de ti . Se enfrentó a mí, me amenazó, intentó hacerme entrar en razón hasta que cedió pronosticando el desastre cuando le dije que eras la única... la única mujer a la que podría amar nunca y la única mujer con la que quería casarme.

Nick esbozó aquella sonrisa que le paralizaba el corazón y acercó la boca a la suya.

Una llamada en la puerta les interrumpió.
Con evidente impaciencia, Nick se apartó de la cama.

Intercambio unas pocas palabras con la persona al otro lado de la puerta y cuando volvió tenia una mirada de diversión.

En las manos llevaba el exquisito bonsái que ella había admirado en el vivero.

—Un regalo como este de mi padre significa mucho — confío — Estos árboles son para él como sus hijos.

—Será mejor que se lo devuelvas aprisa. A los que tengo en casa se les estánc ayendo las hojas. No sé cuidarlos muy bien.

—Aún mejor. ¡A él le encanta enseñar!

—¡Le tengo un miedo mortal!

—Pues le debes haber impresionado profundamente. Tráete los que se te están muriendo. Será todo un reto para él.

Entonces la besó de nuevo.

—¿Sabes? Realmente te quiero mucho — susurró ella radiante de felicidad.

—Pero no lo suficiente como para compartirme con doscientas concubinas.

—Ya tendrás las manos muy ocupadas sólo conmigo — bromeó Miley .

—Eso es verdad... una maravillosa verdad — aceptó él cubriendo su suave boca ybebiendo de ella con glorioso placer —. Mujer divinamente preciosa.... Sólo tengo una pequeña confesión que hacer.

—¿Cuál?

—Si hubieras subido a aquel helicóptero, hubiera sufrido un fallo mecánico y hubiera tenido que aterrizar.

Miley parpadeó.

—No creí que media hora fuera suficiente para que tomaras una decisión tan importante.

—¡No tenías intención de dejar que me fuera!

—Nunca dejo que se me escape un sueño.

Tomándola en el fuerte círculo de sus brazos, Nick le dio un apasionado beso ylos fuertes latidos de su corazón la hicieron olvidar lo que estaba a punto de decir.

En vez de eso, sólo se abandonó a la maravillosa sensación de estar por fin en suhogar de verdad.



* FIN *

y esta nove se acabo :) , espero que les haya gustado
y esta dedicado para jeny, mariina y ovio mari♥ 

cariño lo de chantaje emocional lo decia en broma y por suspuesto me encanto poder ayudar a subirte el animo un poco c: y tranquila amiga ya todo pasara en cuando ala decepcion por algunas personas , el estres pasara solo relajate un poco con lo de tus papis cariño solo te puedo decir estate fuerte las cosas pasan por algo tus hemanos bueno el regresara y ella asi son las hermanas! >.<
y no sabes como me alegra saber qe te gusta mi nove y el blog C':
y para nada amiga si asi te desahogas escribiendo por mi genial'
es mas si necesitas qe alguien te escuche o algo cuenta conmingo por face twitter o lo qe sea  :)
yo tmb te quiero muchisisismo 
un beso para ti y todas las demas 
y como tu dices mucho amourrrrr jijijij 


La prometida del desierto cap51


Con una sonrisa tímida, Mustafá inclinó la cabeza y le pidió a Miley que le siguiera.
La escoltó en silencio a lo más profundo de las dependencias palaciegas.

Se detuvo en un patio, ladeó la cabeza como para inspeccionar si había alguien y murmuró:

—Por favor espere aquí, mi señora. Creo que el príncipe Nick está con su padre.

El patio tenía un impresionante vivero.

Incapaz de estar quieta, Miley sepaseó maravillada al ver la enorme colección de bonsáis y exóticas plantas orientales.

Estiró la mano hacia un arce en miniatura cuando se quedó paralizada.

—¡No lo toques! — ordenó una áspera voz a sus espaldas.

Miley casi dio un salto.
Se dio la vuelta para darse cuenta de que había unhombre mayor sentado en una silla en la esquina más alejada.

Ataviado con un viejo mandil, la miró visiblemente enfurecido.

—Lo siento. Debería haberlo sabido, pero era tan bonito... Verá, yo tengo algunos en casa, son mi afición. Los fieros los oscuros se entrecerraron.

—¿Bonsáis, quieres decir?

—Sí. Siento haberle interrumpido. Por favor, discúlpeme.

Miley estaba empezando a sentir una sospecha.
Aquellos ojos oscuros,aquéllas cejas planas.

—No la disculpo.

La sospecha quedó confirmada.
Miley se puso rígida y el color desapareció de sus mejillas.

—Tú eres la mujer de mi hijo. ¿A qué has venido aquí?

A Miley se le secó la garganta.

—Yo... quería ver a Nick .

—¿Para qué? — preguntó con aspereza el rey Azmir.

A Miley le ardieron los ojos.

—¿Para qué? — repitió el anciano con énfasis.

—¡Porque lo quiero! — explotó ella por fin alzando la barbilla.

El anciano frunció el ceño claramente sorprendido de su declaración.

—Y creo que podría hacerle feliz... si él me quiere, por supuesto.

—Entonces ¿por qué le estás haciendo infeliz?

—Eso preferirá discutirlo con él.

El rey sacudió la cabeza con exasperación.

—No me gusta que mi hijo sufra.

—Sí me perdona por decírselo, su hijo es muy capaz de cuidar de sí mismo.

—No cuando se casa con una mujer a la que no puede convencer de que siga asu lado.

—Yo me quedaré.

—Entonces, ¿por qué está aquí y no contigo?

—Yo creí que no podría quedarme. Pensé que usted... no me aceptaba como su esposa.

—¿No crees que es muy peculiar creer eso cuando consentí en su matrimonio?

—Pero eso era lo que yo creía.

—¿Es que el inglés de mi hijo es tan deficiente?

—En ciertos momentos, no es una luz de claridad precisamente.

El anciano la observó durante interminables segundos, echó la cabeza haciaatrás y se rió con aprecio.

—Cuéntame algo de tus árboles.

Asombrada, Miley se encontró haciéndolo hasta que él agitó una mano para acallarla.

Miley siguió a dirección de su mirada y se puso rígida al ver a Nick de pie en el umbral de una puerta con las oscuras facciones tensas de incredulidad.

—Llévate a tu mujer a casa, hijo mío, y compra un diccionario — dijo su padre con una mirada divertida.

Una sombra más oscura tiñó los pómulos de Nick .
Abrió los labios, pero pareció pensarlo mejor.

Inclinó la cabeza y salió del vivero.
Miley apenas pudo seguir sus largos y rápidos pasos.

A los cinco minutos estaban fuera de palacio y ella tenía la respiración jadeante.

—Un coche te llevará a casa.

—¿Vienes tú también?

—No.

Nick deseaba saber con desesperación lo que había pasado entre ella y su padre, pero ella supo que nunca le pediría una explicación.

Le miró el perfil y creyó notar que había perdido peso.
Entonces apareció un Mercedes.

—Siento haber insultado a tu padre.

—No tenemos más, que decimos el uno al otro.

—Estoy embarazada — revelo con dulzura mientras subía al coche y cerraba la puerta.

Miley miró a sus espaldas.
Nick estaba de pie donde le había dejado con una expresión de alucinación.

Bueno, de todas formas, tenía que habérselo contado pensó abatida.
¡Qué estúpida había sido!

Ahora no sabía como solucionar la situaciónen la que estaban.
Se sentía un poco mareada cuando llegó a palacio, así que se fue a su habitación.

Apenas acababa de tenderse en la cama cuando se abrió la puerta.
Zulema echó un vistazo a la cara furiosa de Nick y se escabulló como una sombra.

Miley prefirió cerrarlos ojos ante aquella furia.

—Dime que lo que me has contado no es verdad.

—Me temo que sí y es culpa mía. Supongo que querrás estrangularme ahora mismo y no creas que no me gustaría a mí hacerlo yo misma — susurró Miley con dolorosa sinceridad — Te mentí cuando te dije que estaba tomando la píldora. Me propuse quedarme embarazada y me sentí mal por engañarle, pero no lo bastante mal hasta que fue demasiado tarde.

—¿Porqué me mentiste?

—Porque quería un bebé.

—¿Sin un padre? — dijo él con tono de disgusto — He leído algo acerca de ese tipo de mujeres.

—¡Bueno, yo no soy como ellas! Yo también te quería a ti — confió Miley con miseria — Y si no podía tenerte a ti, el bebé era lo siguiente mejor. No sé lo que me pasó. Era una locura porque tú no querías que me quedara embarazada.

—Yo suponía que tú no querías quedarte — Nick sonaba desesperadamente contenido — Ni me quería arriesgar a que sucediera después de la experiencia de mi infancia.

Miley sabía cómo se sentía.

A ella misma le estaba dando vueltas la cabeza porque ahora no veía ninguna salida fácil para ninguno de los dos.

Si fuera niña suponía que la dejaría irse.


martes, 26 de febrero de 2013

La prometida del desierto cap50



Al cabo de un par de horas apareció Zulema para decirle que la princesa Laila estaba esperando por ella abajo.

—Dile que no me encuentro bien — contestó Miley con un gemido —. No, dileque lo siento mucho; pero que no quiero ver a nadie ahora mismo.

El disgusto de Zulema fue evidente.

—Eso le causaría una ofensa muy grave, mi señora.

Miley se sonrojó recordando la amabilidad de Laila cuando ella había estado en el hospital.
No era culpa de ella que su hermano fuera un rastrero de la más baja estopa.

De hecho, quizá pudiera mencionarle a Laila el problema del visado y pedirle que hiciera de intermediaria.

Laila se paró en seco en cuanto cruzó la puerta.

—Te preguntarás por qué me encuentro aquí.

—Sí.

—Pareces muy infeliz.

—Lo único que quiero es irme a casa.

—Pero si estás embarazada no puedes irte a casa.

Miley la miró con desmayo.
¿Cómo diablos habría adivinado su secreto?

La hermana de Nick soltó una carcajada exenta de humor.

—Miley ... no puedes ir a una farmacia del centro de Kabibi, comprar un test de embarazo y esperar que se mantenga en secreto. Por supuesto, te reconocieron y esa compra ha sido difundida y muy comentada.

—¿Comentada?

—Nuestra familia no pude sufrir la vergüenza de la intrusión de la televisión y los medios, pero el boca a boca funciona aquí como un telégrafo. Esto es un pequeño país y la sociedad de Datar adora los rumores. El farmacéutico llamó a su mujer en cuanto saliste por la puerta y en pocos días, lo sabía todo el mundo.

A Miley no le aguantaron las piernas.
Muda y torpe, se desplomó en la silla más cercana.

—Supongo que el test ha salido positivo — suspiró Laila—. Habrá que contárselo a Razul.

—¡No! — exclamó ella con horror.

—Bueno, si no se lo dices tú, lo haré yo. No es asunto mío, pero has apartado ami hermano de tu lado. No creas que te apruebo por ello, pero el hecho de que lleves al próximo heredero del trono supera cualquier otra consideración y si no aceptasese hecho, eres una mujer muy tonta.

Miley estaba furiosa y blanca como el papel.

—¡Yo no he echado tu hermano de mi lado! ¡El me dejó!

—Soy consciente de que quieres dejarle. Él mismo me dijo que...

—¡Te ha mentido!

—Mi hermano no miente nunca.

—Pero tú no sabes la promesa que le hizo a tu padre, ¿verdad?

—Sé que le prometió que si el matrimonio no funcionaba, se volvería a casar sin ninguna discusión ni escándalo.

—Pero tú no sabes que nuestro matrimonio no era un matrimonio real, ¿verdad?

—¿De qué estás hablando? ¿No esperó mi hermano dos años hasta conseguir el permiso de mi padre para casarse contigo?

—Pero sólo temporalmente, porque eso es lo único que tu padre consintió... y ¿qué importa todo eso ahora? Nick se ha ido de mi lado.

—¿Temporalmente? ¿Qué tonterías estás diciendo? Nick te ama. Todo elmundo en Datar sabe lo mucho que te ama — aseguró Laila con completa exasperación —. Al final, todo el mundo aceptó su derecho a escoger a su propia mujer y tú eras una elección muy popular por ser occidental. Muchos encuentran en eso una prueba de la liberalidad de Datar. Es verdad que el pesimista de mi padre se opuso con obstinación, pero sólo porque tenía miedo de que Nick sufriera... que tú encontraras imposible adaptarte a esta cultura y que el matrimonio acabara en divorcio como ha sucedido.

Miley se mordió el labio inferior.

—Nick no me ama.

—¡Por supuesto que te ama, mujer estúpida! Y ahora está pasando la tortura detener que escuchar a mi padre que ya se lo advirtió. ¿Cómo crees que lo está pasando Nick ahora mismo? Cree que ha decepcionado a toda la familia al haberse casado  contigo, así que no te atrevas a hablar de dejarle.

A Laila se le escapó un sollozo mientras luchaba por ocultar su disgusto.
Miley estaba bloqueada.

Deseaba tanto creer lo que acababa de escuchar, perose sentía tan mareada...

—Siento haberte llamado estúpida, pero quiero mucho a mi hermano y no puedo soportar verlo sufrir tanto.

—Yo también lo quiero — dijo Miley con voz temblorosa.

—Entonces, ¿qué diablos está pasando entre vosotros dos? No lo entiendo.

Diez minutos más tarde, Miley estaba sentada con rigidez en el Mercedes de Laila.

—Si tu hermano se pone furioso conmigo, ¿tendré yo derecho a llamarte a ti mujer estúpida?

Laila se rió divertida.

—No creo que tengas la oportunidad.

A Miley le hubiera gustado tener la misma confianza.

¿Podría Nick haberla dejado por creer que ella planeaba abandonarle?

Aquel increíble orgullo suyo,recordó penosamente apretando los dedos sobre el regazo.

—¡Ah, el secretario de mi padre! — exclamó Laila agitando una mano en el impresionante recibidor del viejo palacio mientras Mustafá parecía vacilante.

Evitó mirar a Miley en todo momento.

—Mustafá te llevará hasta mi hermano —dijo Laila.
El secretario se puso pálido.

—Siento decir...

Laila murmuró algo en árabe en voz muy baja.
Fuera lo que fuera, tuvo gran efecto en Mustafá, que se quedó con la boca abierta y se puso rojo..

—Sí, desde luego. Si yo fuera tú, vería muy conveniente desobedecer tales instrucciones.
Miley comprendió que Nickhabía prohibido que le visitara y ya iba a darsela vuelta pálida de la humillación.

—No seas tonta, Miley. Mi padre está furioso contigo. En lo que a él respecta, has humillado a su amado hijo.


Mari♥ mi vida que tienes ?
me dejaste preocupada y apesar de qe me haces chantaje emocional C':
Aqui estan tus caps que me pediste :)
Esta nove ya esta apunto de terminar espero qe te aya gustado cariño♥
te quiero mucho mucho cuidate bendiciones vibras y como tu dices mucho amourrrrrrrrr jijiji
byee besitos de pescadito C3

La prometida del desierto cap49



Era curioso que Nick ya nunca se refiriera a ella como su mujer o su esposa y esas omisiones la cargaban de inseguridad rechazo y la sensación de que estaba viviendo un tiempo prestado.

Él se inclinó hacia ella con sus ojos brillantes cargados de una satisfacción primitiva y Miley tembló sintiendo una oleada de sensualidad que le hizo sonrojar.

—Alá nos ha bendecido de verdad con la pasión.

Un tinte escarlata le embelleció las mejillas y la conciencia de culpabilidad la asaltó al recordar que quince días atrás se habían pasado tres días en la cama saliendo sólo para comer.

Y Nick había dicho que tenía la bendición de haber encontrado a una mujer absolutamente insaciable y apasionada.

Y era verdad que la hacía sentirse insaciable, pero tenía la horrible sospecha de que si Nick supiera el propósito científico de haberse asegurado de mantenerle en la cama esos tres días concretos, no estaría tan seguro de que era una bendición.

—Estás muy silenciosa — deslizó un dedo por su labio inferior —. ¿En qué estás pensando?

La culpabilidad le produjo una sensación de inseguridad.

¿Habría sido una decisión egoísta intentar quedarse embarazada?

 Si Nick lo descubriera, la despreciaría.

¿Era justo traer un hijo a este mundo sin un padre y sin el conocimiento del padre aunque sólo fuera para darse ánimo a ella misma?

En ese momento, ya no le parecía nada justo privarle al padre del nacimiento y herencia de un hijo.

—¿Qué te pasa, aziz?

Una vez la había llamado «amada mía» y desde que Zulema le había explicado sonriente lo que significaba en su cultura, lo había atesorado e intentando pensar que Nick no lo había utilizado con la superficialidad con que lo utilizaban algunos ingleses.

Alzó los ojos acuosos hacia él y estudió aquella cara morena y angulosa quele era tan terriblemente querida.

Le sacudió la culpabilidad por su traición.
Él había sido totalmente honesto con ella desde el principio.

—Nada.

—No es nada lo que yo veo en tus ojos. ¿Te está entrando añoranza de tu país?

¿De su casa?
Ella no tenía hogar, decidió dolida.

Tenía un gato y tres bonsáis que le estaba cuidando una amable vecina.
Ningún sitio volvería a ser un hogar para ella sin Nick.

—No.

—Creo que no me estás diciendo la verdad.

La tensión era tan densa que casi se podía masticar.

—Todavía piensas en el final del verano, ¿verdad? — preguntó con fiereza.

—¿Qué quieres decir?

El se dio la vuelta con expresión impenetrable en sus facciones de bronce.

—Todavía estás pensando en irte ¿verdad? ¡Lo leo en tus ojos!

—¿Y cómo puedo evitar pensar en eso?

A Miley le sacudió la oleada de pena que había intentado enmascarar lasúltimas semanas y bajó la cabeza para ocultar su angustia.

—Ya no puedo vivir más con esa espada de Damocles sobre mi cabeza. Esto es intolerable. ¡Eres como una maldición sobre mí! — explotó Nick con salvajismo — pero ya no aceptaré esa maldición. Te abandono.

Ella estaba tan sorprendida que apenas podía oírle.

¿Una maldición?

¿Iba a abandonarla?

«Pero todavía no es el momento» hubiera deseado gritar atormentada.

Y ella no estaba preparada para enfrentarse con ello.

—¿Que me vas a abandonar?

—¡Debería haberte metido en ese helicóptero a la fuerza hubiera sido lo más prudente acabarlo entonces.

—Y ahora vuelves a tu casa con papi — murmuró con impotencia Miley .

Una expresión de incrédula rabia surcó las facciones de Nick .

—No eres adecuada para ser mi esposa — murmuró con énfasis.

Y entonces desapareció dejándola mirando al vacío enferma de dolor y amerced de la angustia.

Miley salió enferma de la cama como si estuviera borracha y apenas consiguió llegar al cuarto de baño.

Después de vomitarlo todo, se sentó en el suelo hecha un ovillo.


Nick llevaba fuera una semana, la peor semana de su vida y no sabía que se suponía que debía hacer la siguiente.

No quería volver a casa.
No quería quedarse.

La mayor parte del tiempo sólo deseaba morirse.
De cualquier forma, ¿cómo podría salir del país sin el visado, por triplicado que le había mencionado él?

Apretó los dientes de humillación.

Durante siete miserables días se había debatido entre odiarlo amarlo, pero era extraordinariamente difícil odiar a alguien a quien se echaba de menos a cada minuto.

Y estaba embarazada.

Había conseguido lo que deseaba y ahora recordaba el refrán de: «cuidado con lo que deseas, no sea que lo consigas».

Le dolían los pechos tenía náuseas todas las mañanas y de alguna manera, no había ninguna alegría en el descubrimiento de esperar un niño del hombre que la había rechazado de la formamás cruel.

El había creído que conocía a Nick y en pocos minutos se había visto obligada a reconocer que no lo conocía en absoluto.

Después de haberla llamado «amada mía», la había rechazado y se había ido con aquel odioso y viejo tirano y ahora veía Miley el parecido entre padre e hijo.





La prometida del desierto cap48



Miley estaba enel paraíso y no quería descender nunca a la tierra.

Sintió una oleada de amor y ternura y enterró la cabeza en el hueco de su cuello antes de soltar un suspiro.

—Nunca me habla sentido tan feliz — susurró realmente extrañada.

—Ni yo — la liberó de su peso y rodó de medio lado arrastrándola con él hasta ponerla encima de su cuerpo — ¿Seguro?

Miley se puso tensa porque no estaba preparada para que se lo preguntara tan rápido.
Pero Nick no estaba tenso.

De hecho estaba totalmente relajado y deslizó un dedo por su barbilla.

—Creo que debería advertirte de que sospecho que tu concepto de seguro puede que no sea un método anticonceptivo fiable.

—Estoy tomando la píldora — mintió ella.

—¿La píldora anticonceptivo? ¿Y para qué tomas esa precaución?

—Problemas hormonales.

—Creo que deberías consultar con Laila.

—¡Ni te atrevas! ¡No es nada importante!

—Tu salud lo es.

Se sonrojó violentamente y él le dirigió una mirada de reprobación.
Derepente sintió una oleada de culpabilidad por mentirle y bajó la cabeza de nuevo.

Nick enterró una mano arrogante en su pelo revuelto y le capturó la boca conternura.

—Eres una mujer preciosa. Te protegería toda mi vida. No me niegues el placer de cuidarte.

Nadie había querido cuidar a Miley nunca.
Nadie se había molestado por loque pudiera ocurrirle.

Era como si Nick le hubiera tocado la fibra más sensible.
Se sintió increíblemente conmovida y triste también.

Encontrar aquella ternura y saberque la tendría que perder la torturó, pero apartó la idea con toda su fuerza.

«Vive el día», se recordó con fiereza.

—Me preocupa que no hayas tenido comunicación con tus padres desde que nos casamos —comentó Nick .

Miley sintió una punzada de tensión.
Con el ceño fruncido miro hacia el desierto desde lo alto del promontorio.

Con paredes de tela a tres lados, la estructura era una réplica muy realista de la tienda beduina tradicional y estaba permanentemente instalada en el extremo del jardín dé palacio.
Ricas alfombras yun hogar para hacer fuego distinguían su fresco interior.

Durante la semanas anteriores había llegado a comprender la mucho que significaba para Nick el desierto.

Allí era a donde iba a relajarse y recobrar energías al final de un largo día desdeñando las magníficas habitaciones de palacio.

Consciente de que él estaba esperando su respuesta, Miley se encogió de hombros.

—No estamos muy unidos.

—A mí me cuesta entenderlo. Para un árabe la familia lo es todo. Es la verdadera fundación de nuestra cultura y una lealtad tan fuerte impone a menudo penosas decisiones y obligaciones.

A Miley se le ensombreció el gesto.

¿Era su falta de futuro la idea más dolorosa o se estaba engañando a sí misma?

Desde el día en que había llorado enbrazos de Nick él no había vuelto a mencionar su partida ni había manifestado ninguna tensión con respecto a ese asunto.

Las tres semanas anteriores habían sido las más felices en la vida de Miley pero para mantener la felicidad había tenido que suprimir con todas sus fuerzas el pensar en el futuro.

¿Estaría Nick siguiendo la misma norma o es que podía pensar en su partida ya sin dolor?

¿Sería toda su relación sólo una agradable aventura de la que podía aceptar su final con calma?

—¿Miley ?

—Ah, mi familia — apretó la taza de café e intentó refrenar sus miedos — Bueno, con mi madre tengo una relación distante, con mi padre ni siquiera me relaciono y a ellos no les preocupa mucho.

—Me cuesta mucho creer eso.

Ella esbozó una sonrisa de amargura.

—Supongo que sí. Déjame explicarte. Mi madre cree que yo casi le rompí él matrimonio.

—¿Pero por qué?

—La primera infidelidad de mi padre coincidió con mi nacimiento. Si le conocieras podrías entender por qué. Él tiene que ser el centro de atención y naturalmente un bebé interfirió con esa necesidad. Pero mirando su historia con los años, es evidente que hubiera sido infiel de todas formas.

—¿Fue infiel muchas veces?

—Siempre estaba saliendo en busca de otras mujeres — Miley se encogió dehombros de nuevo — y cada vez que volvía a casa, mi madre le recibía con los brazos abiertos. Cuando me hice mayor comprendí lo que estaba sucediendo y le odié por laforma en que la trataba. Me costó bastante tiempo comprender que al aceptar sucomportamiento mi madre se estaba comportando como la víctima voluntaria. Él es un hombre muy atractivo... físicamente pero simplemente la utiliza. Ella es su puerto en cada tormenta.

—¿Todavía lo odias?

—Si alguna vez pienso en él, creo que me avergüenzo de él. No tiene otra cosaque encanto superficial.

—No sabía que habías pasado una infancia así.

—No fue tan malo. Es sólo que yo nunca fui muy importante para ninguno de los dos; a mi padre no le interesan los niños. Si yo hubiera sido una hija que le adorara como hacía mi madre, quizá las cosas hubieran sido diferentes, pero yo no podía ocultar lo que sentía por él... No podía halagar su ego como hacía mi madre y le hacía sentirse incómodo y resentido. Yo no le caía bien. Francamente, cuando me fui a launiversidad, fue un alivio para todos.

—Siento haber hablado de esto. No conocía las circunstancias, pero me hubiera gustado haberlo sabido antes. Hubiera entendido mejor tu resistencia hacia mi.

—Me gustaría que todavía me quedara algo de esa resistencia.

—Pues a mí no. Así es como deben ser las cosas entre los amantes.

«Amantes», repitió ella para sus adentros sintiendo una punzada de pena.


sábado, 23 de febrero de 2013

La prometida del desierto cap47



Nick bajó los ojos ardientes que reflejaron la luz del sol y la expresión de intensodeseo le produjo un repentino éxtasis.

—Eres tan preciosa... y estás tan desnuda.

Sólo bajo su mirada recordó Miley que apenas llevaba un poco de encaje transparente encima.
Se sonrojó pero no intentó cubrirse.

De hecho, le pareció un delicioso placer estar allí expuesta a su masculina admiración.

Nick bajó su cabeza rizada y apretó la boca contra la comisura de la de ella jugando.
El cierre frontal desu sujetador cedió bajo sus dedos expertos y Miley sequedó sin aliento.

Vio como sus senos se liberaban, plenos y desnudos y sus pezones rosados se erizaban como dos capullos incluso antes de que él alzara unamano hacia ella.

—No te atrevas a apartarte —susurró temblorosa.

Él se rió con suavidad, encontró su boca y la saboreó como si hubieran estadoseparados un siglo y no pudiera creer en la alegría de volverla a encontrar.

A Miley se le debilitaron las rodillas y se inclinó hacia adelante, sus pezones inflamados frotando de forma deliciosa contra el algodón mojado de su polo.

Nick la agarró con manos impacientes y la apretó contra él la levantó en brazos y salió con ella del agua para subirla a su habitación.

La punta de su lengua frotó el cielo de su boca y la enroscó con la de ella en un asalto erótico que le despertó todos los sentidos.

Miley enterró las manos en susespesos rizos y lo beso con salvajismo, toda la pasión contenida de su fiero temperamento desatada.

Fue como aplicar una antorcha a una bala de heno.
Con un salvaje gemido la levantó más contra él y Miley enroscó los muslosalrededor de sus finas caderas.

Electrizada por aquella primitiva respuesta, lo hizo otra vez y él reaccionó con devastador entusiasmo.

La posó entonces en el borde de la cama y se despojó del polo.
Ella se apoyó jadeante sobre los codos con la excitación invadiéndole enpoderosas oleadas, una excitación mayor de la que había experimentado en la nochede bodas.

Esta vez no había miedo a lo desconocido ni terror a sus propiasrespuestas, sólo pasión y una tierna necesidad de que él alcanzara tanto placer comoella.

Deseaba decirle lo mucho que lo amaba sin decirlo en palabras.
Así que se quitó su propia timidez y se inclinó para desabrochar la cintura de los pantalones de montar que él todavía llevaba.

La palma de su mano reposó contrael duro abultamiento de su masculinidad mientras bajaba la cremallera con repentina turbación por la falta de experiencia.

—Me moriré de frustración —dijo él con un agónico gemido y una carcajada.

Entonces perdió la paciencia y apartó sus dedos ineptos solucionando el problema en un segundo.
Miley se echó en la cama con todos los músculos tensos de anticipación.

Nick la contempló con los ojos nublados como si no estuviera del todo seguro que aquello le estuviera ocurriendo a él, pero se quitó los pantalones con fervorosa rapidez atrayéndola de nuevo hacia él y besándola hasta dejarla sin respiración.

Capturó entonces un sensible pezón en su boca Miley arqueó la espalda alzando las caderas y con temblor de piernas.

Deslizó las manos en tortuosos círculos sobre la suave piel de su espalda y las enterró en su pelo al subir el ardor.
Una fiebre ardiente de excitación la inundó cuando él le despojó de las bragas.

Nunca en toda su vida había soñado con desear algo con tanta desesperación como le deseaba ahora a él.
El corazón se le desbocó y la sangre le palpitaba con violenciapor las venas.

Mientras le acariciaba uno de los pezones inflamados con la punta de la lengua y le mordisqueaba con suavidad la mano de Nick encontró su punto mássensible con dedos expertos y la hizo gemir y jadear perder el control y apretar losdientes convencida de que aquello era un tormento mortal.

—¡Ahora... ahora! —suplicó.

—Tengo que...

Los ojos verdes velados de ella se clavaron en los dorados de Nick le sintió apartarse y entonces recordó que no debía permitirle hacerlo.

—No hace falta... es seguro — jadeó sujetándole con las dos manos por si no se había enterado.

—¿Seguro? — gimió él con inseguridad.

—Absolutamente.

Esperando sacarle la idea de la cabeza, se alzó hacía él y buscó su gloriosa boca hasta casi olvidarse de por qué lo estaba intentando.

El fiero ardor de Nick la quemó cuando le abrió los muslos.
Estaba al borde de una excitación casi insoportable y a la primera sacudida gritó de éxtasis, cerrólos ojos y echó la cabeza hacia atrás.

Entonces él estaba moviéndose sobre y dentro de ella, respondiendo a una necesidad tan antigua como el mundo con la dura y primaria fuerza de su posesión sexual.
Su respuesta fue el abandono, que la arrastró hasta la plenitud.

No existía nada salvo él y el salvaje tormento del camino hasta la satisfacción y cuan o con unúltimo espasmo de delicia la llevó hasta el borde, jadeó y la cabeza le dio vueltas hasta que alcanzó el clímax con un grito animal de placer.

Los dos remitieron con las piernas húmedas y enroscadas.

niñas este es un regalito para mi nueva lectora :)
Melisa Alejandra Mena Aguilar
gracias cariño por comentar y tmb claro esta para mariina que me pidio esta nove
y para todas las qe leen
las adoro mil niñas besitos de pescaditu' C3

La prometida del desierto cap46



Cuando Nick vio avanzar a Miley por el patio del establo hacia él su brillante sonrisa la recibió como una descarga de adrenalina en las venas.

Merecía lapena haberse levantado de la cama en la oscuridad.

Nick le tomó la mano entre las suyas y la presentó a todos los mozos antes de guiarla hasta una yegua que Miley acarició encantada.

—Te gustan los caballos.

—Mucho pero en los últimos años apenas he montado. Estaré un poco atrofiada.

—¿Tuviste algún pony de pequeña?

Fue una pregunta desafortunada.
La preciosa cara de Miley se ensombreció.

—Por muy poco tiempo. Era una real belleza también y pasé un tiempo maravilloso en el club de ponies.

—Creo que he despertado recuerdos infelices. ¿Tuvo algún accidente?

—No... mi padre me la quitó. Dijo que se la prestaba a un buen amigo por una semana o dos y nunca la volví a ver.

—¿La vendió? ¿Quizá los gastos eran excesivos para él?

Miley soltó una carcajada amarga.

—No, no era eso. El buen amigo era una actriz a la que perseguía en esemomento. Ella también tenía una hija pequeña. Mi padre quería impresionarla con un reglo extravagante y ¿para qué gastarse el dinero en comprar otro pony teniendo el mío?

Nick la miró con incredulidad.

—¿No lo dices en serio?

—Mira fue él quién compró el pony. ¿Podemos dejar el tema?

—No no podemos. ¿No pudo tu madre evitar una cosa así?

Miley soltó un suspiro.

—Mi madre nunca intentó evitar que mi padre hiciera nada en toda su vida... y si era desagradable simplemente lo ignoraba. En aquel momento me dijo que el pony era de él no mío.

Antes de poder insistir más Miley condujo a la yegua a la entrada del establo.
La ensilló y sus pensamientos quedaron olvidados ante la vista que tenía delante.

El sol era un globo gigantesco elevándose en fuego y produciendo gloriosos jirones de todos los colores.

Dedos de luz se reflejaban en las arenas tiñéndolas decolor melocotón, oro y escarlata, danzando entre las rocas y produciendo extrañassombras.

El paisaje desértico, brutalmente privado del implacable sol del día teníauna belleza fantasmal.

—Tenías razón —se maravilló cuando Nick se acercó a su lado—. Es fantásticoa esta hora.

Su mundo, su herencia... y él formaba una parte integral de todo ello... tan desbocado como una tierra a merced de los duros elementos que no podía controlar.

Miley observó su duro perfil con mirada suave y dolorosa comprensión.

—No te gustaba mucho el clima de Inglaterra, ¿verdad?

—Era un cambio.. pero demasiado frío. Vamos.

Pero ella se tomó su tiempo en seguirle en aquel caballo árabe de grandiosa estampa.
El esbelto semental galopó por la arena, jinete y caballo con movimientos increíblemente fluidos.

Le gustó mirarlo sonrió sintiéndose como una carga cuandose dio la vuelta a por ella. También parecía culpable.

—Perdona, me olvidé por un momento que hacía tiempo que no montabas.

Ya no se separó de ella aunque Miley avanzaba lentamente hasta ir ganando confianza.

Miley notó que estaba de un humor estupendo, aquella espontánea sonrisa irradiando con frecuencia.

No podía apartar los ojos de él.

Nick ejercía unfuerte embrujo sobre ella, pero ya no se sentía amenazada.

Mañana, el mes siguiente, el final del verano, de repente parecía a una eternidad de distancia.
De día en día, se prometió a sí misma.

—Desayunaremos fuera y te prepararé un café —anunció Nick de vuelta alpalacio

—¿De la forma adecuada?

—De la única forma.

Tomando una ducha rápida, Miley se dirigió a las dependencias del harén, se quedó en sujetador y bragas y se metió en el estanque de mármol.

—¡Por Alá!

Miley se dio la vuelta sonrojada y se encontró a Nick sonriendo al borde del estanque.
Quitándose las botas de montar, él se metió vestido.

—¿Lo has encontrado?

—Todavía no.

—Es una estanque grande.

Ella empezó a reírse y ya no pudo detenerse.

—Podría comprar otro anillo —sugirió él avanzando por el agua.

—Yo quiero ese. Otro no sería lo mismo.

—Bueno, pues entonces no sigas ahí tan perezosa ¡Ayúdame!

Fue Nick el que lo encontró con un alivio que fue divertido.

Lo recogió, le asió de la mano y se lo deslizó en el dedo con tal falta de romanticismo que la hizo reír.



La prometida del desierto cap45



Miley rompió a llorar de nuevo.

Nunca se había sentido más abatida en todasu vida.

Nick le apartó con suavidad el pelo de la frente y empezó a susurrar consuavidad en árabe como para calmar a un niño pequeño y Miley tuvo la sensación de estar completamente perdida.

Porque ¿qué iba a decir? pensó con tragedia.

Le gustara o no el verano llegaría a su fin.

—Te estás agotando a ti misma.

—Quiero mi anillo de vuelta.

—No lo querías antes.

—¡Tampoco quiero suplicar por él ahora!

—Yo nunca he querido que supliques — Nick suspiró — Sólo que nos dieras la oportunidad.

A Miley se le cerró de nuevo la garganta.

Dios santo ¿por qué seguía diciendo cosas que la alteraban de aquella manera?

Si lloraba un poco más acabaría deshidratada.
Inspiró con fuerza.

—Lo haré.

—Mañana habrás vuelto a cambiar de idea.

—No te lo prometo — dijo con frenesí agarrándose a él con fuerza mientras el gato se aposentaba en los pliegues de su vestido y se quedaba dormido.

—¿Qué es lo que ha provocado este cambio en ti?

—La idea de que estés con otra mujer... tonto.

—¿Estás celosa?

—Por supuesto que lo estoy... ¿crees que soy tan fría como una roca?

—A veces lo he pensado — admitió él apretándola tanto que le cortó la respiración.

Se sometió de nuevo demasiado agotada emocionalmente para luchar contra una brazo que por otra parte estaba disfrutando.

Se frotó la mejilla contra su hombro consolada por la cálida y fuerte sensación de él.

Una extraña sensación de paz la inundó junto con un cansancio infinito.
Soltó un bostezo.

—¿Puedo llevarte a la cama?

—Desde luego.

Nick sonrió y hasta con aquel sopor sintió un vuelco en el corazón.

—Por desgracia tengo que cenar con mi padre esta noche.

Agotada como estaba le costó bastante dormir.
Pensaba sin cesar en la vida tan vacía que llevaría en Londres.

La idea que empezó a fijarse en su mente era una locura.
¿O no?

Tenía que tener algo si iba a enfrentarse a un futuro sin Nick y muchas mujeres conseguían criar a solas a sus hijos.

Pero traer al mundo a un niño sin padre a propósito...

Bueno ¿y qué más podía tener de Nick ?

Quería a su hijo el de Nick .

¿Por qué iba a ser malo?

Él nunca lo sabría.

Y lo que no se sabe no puede causar dolor.


Dos meses... dos meses en los que quedarse embarazada de un hombre tan cuidadoso era casi imposible.

Era un reto difícil pero no imposible decidió pensar en una o dos posibilidades hasta que por fin se quedó dormida.



La prometida del desierto cap44


Miley sintió una punzada de dolor.

Tragó saliva y el aire ni siquiera le llegaba a los pulmones.
Su frío corazón... ojalá lo tuviera frío en ese momento.

Pero la furia acudió en su rescate.

Llevarla a Datar engañada había sido un acto de suprema crueldad y la culpa de todo el tormento que estaba sufriendo ahora sólo la tenía Nick .

Hubiera sido mucho mejor que ella nunca hubiera sabido lo que podían tener juntos.

Echó la cabeza hacia atrás con fiereza y clavó los ojos ver desen él con una amargura que la consumía como un fuego fuera de control.

—Cuéntame que tipo de mujer esperas conseguir como segunda esposa...

Nick se paralizó de la sorpresa.

—Eso no lo hablaré contigo.

—¿Por qué no? ¡Con lo sincero que has sido con todo lo demás! Vamos cuéntamelo. ¡De verdad que me gustaría saberlo!

—Será una buena esposa según las normas de mi padre. Si yo pierdo el temperamento y levanto la voz me pedirá saber en qué me ha ofendido. Nunca me contestará. Recibirá mi opinión con admiración y acuerdo. Y nunca entrará en mi cama sin previa invitación. Se pasará el día vestida a la manera occidental viendo la televisión comprando y cotilleando con sus amigas. Ya la puedo ver: preciosa indolente por naturaleza y no muy bien educada pero me dará hijos.

La última frase la dijo con un ligero temblor.

Miley había cerrado los ojos y se había dado la vuelta devastada por la cruel sinceridad.
Se quedó aturdida mientras contemplaba como él abandonaba la habitación.

El gatito jugueteó entre sus pies y las piernas le fallaron a Miley cayendo de rodillas en la alfombra persa con la inocente criatura a su alrededor.

La parálisis fue remitiendo lentamente y su mente empezó a funcionar de nuevo.
Había oído a Nick describir las cualidades de su segunda esposa no conplacer... sino con apenas oculta repulsión.

Aquellas eran las cualidades que deseaba su padre pero no Nick .
Ese no había sido su sueño.

Unas lágrimas de alivio le empañaron los ojos.
Había confundido lo que Nick intentaba contarle desde el principio.

Él había dicho que no le quedaba elección y ella no le había creído.
Le había contado que su padre no quería que se casara con ella y tampoco lo había asimilado.


A los ojos del rey Azmir ella no era una esposa aceptable para su hijo y nada iba a cambiar aquella opinión.

La única forma de doblegar la negativa de su padre había sido asegurándole que sería sólo un matrimonio temporal.

Había sido su última oportunidad para que estuvieran juntos antes de cumplir con sus obligaciones reales y filiales y casarse con alguna descerebrada que se dedicara sólo a darle hijos.

Pero no era su elección ni su sueño.

¿Cómo podía haber estado tan ciega comopara creer que Nick se hubiera molestado tanto sólo para llevarla a la cama?

Recordó su pánico cuando ella había estado enferma.

Quizá no fuera exactamente amor pero Nick se preocupaba por ella y nunca había ocultado que ella había sido más una pesadilla que un sueño.

Se tapó la cara con las manos y sollozó con amargura.
Mientras se levantaba cegada; una mano la alcanzó para ayudarla.

Cuando abrió los ojos enrojecidos vio a Nick que se arrodillaba a su lado.

—¡Vete!

—Te he disgustado.

—Por... por qué crees eso

—Nunca antes te había visto llorar.

—¿Y qué esperabas después de lo que has dicho?

—Tú me hiciste decirlo.

—Exacto... yo... tengo la culpa.

Nick la rodeó con sus brazos y ella se puso rígida.

Pero el familiar perfume de él acabó con su resistencia con rapidez asombrosa.

Miley enterró la cara en su hombro y suspiró para recuperar el aliento.


—No te critico por ser la mujer que eres —susurró Nick no muy firme— Sino fueras la mujer que eres no te desearía.

—Eso es perverso.

—Entonces soy perverso... ¿qué quiere decir eso?

Ella casi soltó una carcajada.

—Obstinado discutidor.

—Los dos somos eso.

—De temperamento rápido agresivo...

—Eso también.

Esa vez se le escapó una carcajada.

—¿Una pareja arreglada por el infierno?

—No eso nunca aziz. Aunque no me atrevo ni a pensar en el final del verano guardaré estas semanas contigo en mi corazón para siempre.




martes, 12 de febrero de 2013

La prometida del desierto cap43



Probablemente Nick contaba con que los dejara criar pero no sabía que la hembra estaba esterilizada.

No habría gatos ni niños y aunque era una comparación ridícula a Miley se le ocurrió que nunca tendría un hijo propio porque si no podía tenerlo con Nick no lo tendría con nadie.

—Estás pensando en las leyes británicas de cuarentena ¿verdad?

—Estará bastante crecido cuando salga de los seis meses de confinamiento y vuelva a casa conmigo — murmuró tensa.

—Por favor discúlpame... tengo algunas llamadas que hacer.

Su brusquedad la desconcertó.
Se dio la vuelta para no verlo alejarse.

—¿Tienes que hacerlas en este mismo instante?

—¿Para qué quieres que me quede? Supongo que querrás que haga los arreglos oportunos para que pongan al gato en cuarentena ya.

—No... sí... No lo sé ¿Qué he hecho? ¿Qué te he dicho?

—Nada importante.

Sin embargo el silencio era como una cuchilla afilada y Miley tenía los nervios a flor de piel.
Se aclaró la garganta.

—¿Vivía tu padre aquí con tu madre?

—¿No es evidente?

Estilo oriental a un lado del pasillo occidental al otro.
Era la prueba evidentede una barrera divisoria que nunca debió ser superada.

—Supongo que nadie se comprometió en esa relación.

—Mi madre no tenía ningún deseo de aprender nada de lo que ella llamaba «nativo».

Miley dio un respingo.

—¿Fuiste tú más generosa el día de nuestra boda?

Miley se puso pálida y alzó la cabeza con orgullo.

—No me diste tiempo a adaptarme... debes saberlo.

La mirada leonina dorada de él se posó en ella.

—Lo que yo sé es que media hora esperando en el desierto fueron los treinta minutos más largos de toda mi vida. Habiendo superado eso decidí que nos casáramos sin retraso.

—¿Porque intenté escaparme o por si cambiaba de idea? —se mordió preocupada el labio inferior y con los ojos verdes muy abiertos y vulnerables lo miró— Los primeros cuatro días de una sorpresa a otra apenas sabía lo que pensaba o sentía. Todo sucedió muy rápido. Yo no podía controlarlo y nunca me había visto enuna situación parecida antes. Era increíble y enervante...

—Pero no darte tiempo funcionó para mí — declaro Nick sin ninguna disculpa.

Sí eso podía verlo.
La había mantenido a la carrera física y emocionalmente.

Había derrumbado todas sus defensas y no le había dejado espacio para respirar y aquella constante presión había sido más de lo que ella había podido soportar.

—No me hubiera salido bien en Inglaterra — continuó él con frialdad — Allí me hubieras cerrado la puerta en las narices hubieras descolgado el teléfono y te hubieras escapado a algún sitio donde no pudiera encontrarte. E incluso ahora que eres mi mujer levantas extrañas barreras entre nosotros.

—¡Pero no soy tu mujer de verdad Nick ! —explotó Miley incapaz decontener la amargura — Sólo estoy aquí de forma temporal. Pareces olvidar eso.

—¿Cómo podría olvidarlo cuando lo interpones tan a menudo entre nosotros como si fuera una espada afilada?

—¿Y qué esperas que haga?

Los ojos dorados brillaron encendidos con una oleada repentina de furia.

—Juegas juegos peligrosos en nombre del orgullo —la condenó— Déjame que te aclare algunas cosas. No volveremos a vemos nunca jamas después de que te vayas. Nuestro tiempo se habrá acabado y no habrá vuelta de hoja en que yo me casaré en pocos meses. Y también te doy mi palabra que no volveré a ponerme en contacto contigo aunque ahora veo que no sentiré mucha tentación... Tu frío corazón no tienta al contrario repele.



La prometida del desierto cap42



Susan había llegado a su puerta con los ojos hinchados la cara pálida y habiendo perdido peso; toda su energía de juventud gastada de la tensión y la miseria y el creciente miedo de Faisal.

Pero Nick tenía razón.
Susan podría haberse casado con un hombre de su país y haber acabado igual.

—Lo fue pero Susan siguió con sus estudios de negocios y emigró a Canadá poco después. Ahora es directora de una multinacional.

—¿Se volvió a casar?

—No. Es muy ambiciosa.

—¿Tu modelo femenino?

Miley se sonrojó pensando en las largas conversaciones que había mantenido con Susan dos años atrás.

Susan no había vuelto a recuperar la confianzaen el sexo masculino.
Seguía muy amargada Por los dos años de pesadilla con Faisal.

Bajó la cabeza y admitió:

—Admiro lo que Susan ha hecho con su vida después de ese periodo tan horrible.

Pero ya no estaba tan segura de admirar a su tía por permitir que una experiencia le hiciera rechazar a todos los hombres

—Algunas mujeres consiguen combinar la carrera con el matrimonio — murmuró Nick .

—Super mujeres querrás decir... el bebé bajo un brazo la aspiradora bajo el otro y una montaña de trabajo que se llevan a casa de la oficina.

—Tener sirvientes cambia el asunto. Mi hermana Laila lo ha conseguido con bastante éxito. En cuanto su hijo pequeño empezó a ir a la escuela se embarcó en los estudios de medicina.

—¿Y cómo diablos lo consiguió?

—Fuerza de voluntad y el apoyo de Ahmed.

Miley sonrió.

—Tengo la sensación de que Ahmed da un respingo cada vez que Laila chasquea los dedos.

—Eso es verdad pero es un hombre muy amable y capacitado y sigue adorando a mi hermana después de tantos años. Ella ha roto muchos tabúes en mi familia y está muy orgullosa de sus logros. Son un matrimonio muy feliz y tienen un verdadero compañerismo.

—No estaba criticando a Ahmed.

Se preguntó por qué resaltaría tanto el matrimonio benditamente feliz de su hermana.
En todo caso a ella le hacía sentir una envidia maliciosa e inexcusable.

—Debe haber cierto grado de compromiso en la relación entre un hombre y una mujer.

—Y yo sé quién cumple el compromiso normalmente —murmuró Miley por costumbre de cinismo — La mujer.

—Tú sabes que eso no es siempre verdad.

—Bueno pues más veces de las que debería.

Miley estaba irritada porque Nick le hiciera parecer la típica feminista que dia a los hombres.

¿Cómo Susan? se preguntó con incomodidad viendo lo que sehabía negado a entender antes.

Quizá su tía se hubiera convertido en su modeloporque no había sido capaz de respetar a su propia madre por haber aguantado eltrato que le había dado su padre.

—¿Me estás diciendo que no hay mujeres que se aprovechan de los hombres?

Miley apretó los dientes.

—No abandonas ¿verdad?

—Necesitas que te reten porque eres obstinada.

—¿Y tú no?

—Esto no es una competición para ver quien puede llegar a ser más inflexible.

Miley lo miró y sintió un vuelco ardiente en el estómago.
Con la respiración entrecortado y un repentino cosquilleo en sus sensibles senos bajo la fina tela erizaron como botones.

Notó que sus pezones se asombrosos ojos se clavaban en ella y tembló con el corazón acelerado.

—No me mires de esa manera — susurró él con voz ronca.

Miley sonrió con una nueva conciencia sensual de su poder femenino y esperó.
No le disgustaba su reacción física cuando la podía ver reflejada en él.
A ese nivel al menos eran iguales.

—¿Por qué no?

Con un sordo gemido Nick la buscó y la atrajo contra sí pegando cada centímetro de su cuerpo contra su musculoso ardor masculino.
A Miley la avasallaron los instintos.

Cuando su boca bajó despacio sobre sus suaves labios entreabiertos se le escapó un largo suspiro de satisfacción y una oleada de excitación la sacudió de la cabeza a los pies dejándola desorientada y mareada hasta que tuvo que apretarse a sus hombros.

Cuando Nick la soltó la sorpresa de la separación fue como una punzada.

Enfocó los ojos nublados por la pasión en él con asombro y Nick la apoyó contra la pared más cercana para dar un paso atrás y observarla con sombría intensidad.

—Aprendes con rapidez.

—Eres un buen profesor.

De repente se sintió insoportablemente humillada.

—Pero he sido demasiado impaciente. Te he enseñado las cosas equivocadas —murmuró Nick en voz muy baja.

Entonces buscó sus manos apretadas le estiró los dedos y los entrelazó con los de él.
A Miley se le empañaron los ojos de lágrimas.
Bajó la cabeza inmovilizado de debilidad.

Le deseaba tanto.
Era como si tuviera un reloj en el lugar donde debería estar el corazón.

No podía pensar ni aceptar el hecho de perder a Nick pero podía sentir el tiempo deslizándose entre sus dedos como sí fueran los granos de la arena.

—Quiero enseñarte algo.

Asiéndola de la mano la condujo de nuevo adentro con entusiasmo y la llevó a una de las salas de recepción.
En la lujosa alfombra descansaba una cesta.

—Es para ti.

Miley se agachó sabiendo lo que encontraría otro gato una bola enroscada de gato persa con ojos brillantes el gemelo del que le había regado dos años atrás.

—Tú tienes a la hembra. Este es el macho.

—Sí gracias. Será una gran compañía para ella... cuando lleguen a conocerse.

El gato de pedigrí saltó a la alfombra estiró la zarpa a la correa de la tapa de la cesta y se cayó con cómica confusión.

Sin embargo Miley no se rió.
Tenía la garganta cerrada.


La prometida del desierto cap41


El cambio de tema la despistó.

—¿Montar?

—Yo monto al amanecer cuando hace fresco. Mañana si te apetece te llevaré conmigo. El desierto es un lugar de una maravillosa belleza a esa hora... Lo compartiré contigo.

—No parece que tenga mucho sentido el que compartamos nada ¿no crees?

—¿Porque te irás?

Nick se puso de pie.

—Derrotista como siempre aziz. Si yo puedo vivir con esa idea ¿por qué no puedes tú? ¿Y por qué iba a desear yo una relación vacía en el tiempo que nos quede? Yo quiero el oro no el falso brillo.  Haremos más que compartir una cama antes de que vuelvas a tu mundo.

Miley inspiró con fuerza y se reclinó mientras él permanecía en una magnífica pose bajo el brillante sol.

—Hace diez días nada de lo que hubiera hecho te hubiera convencido de dejarme sola —le recordó ella con fiereza.

—Hace diez días fui lo bastante tonto como para creer que tu actitud hacia mí era... digamos que estaba... caldeándose o nose suavizándose. Pero cuando te he visitado en tu cama enferma sólo hemos hablado del tiempo de política o de tu investigación.

—¿Te he estado aburriendo?

Miley tenía la cara ardiente.

—Eres demasiado inteligente como para aburrirme y tus observaciones y opiniones siempre me interesan pero mientras evades cualquier tema personal y pones tanto cuidado en aparentar que te intereso tanto como un desconocido que te encuentras en la calle todavía siento que estamos en fase de cortejo.

—¿Cortejo?

—No me tratas ni corno a un amante ni como a un marido. Me niegas toda intimidad... excepto cuando me miras. Pero si yo he tenido que aprender inglés para comunicarme contigo tú tendrás que aprender la lengua que yo deseo escuchar.

—¡Lo quieres todo! ¿verdad?

Sobre todo venganza pensó con amargura.

El sabía que si la tocaba ella sería suya... pero eso no era suficiente para satisfacerle.
Oh no él quería meterse en su cabeza y desvelar cada secreto suyo para controlarla por completo.

—¿Lo has dudado alguna vez?

—Bueno ¿qué quieres saber? No tengo nada que esconder.

—Realmente aziz. ¿Estás tan desesperada por mi como para hacer una oferta tan inmediata?

Miley extendió las manos con un gesto de suprema frustración y entonces notó la irresistible sonrisa de él y empezó a sentirse tonta.

—Yo debería haber resistido la tentación... pero tú te tomas demasiado enserio. Me has acusado de tantas cosas ridículas. Me río cuando pienso en mis doscientas concubinas en mi otra esposa en tu opinión de que era un hombre violento... Y más recientemente la idea de que soy una especie de doctor Jekyll y Hyde que se convirtió en un monstruo a las pocas horas de casarse contigo. Si no pudiera reírme estaría amargado.

Miley tragó saliva de forma compulsiva.

Ahora que había repetido todas sus acusaciones se sentía avergonzada por la tolerancia que había tenido con ella.

—Lo siento pero.... Bueno tengo algunas justificaciones a mis sospechas —alzó la barbilla— Mi tía estuvo casada con un árabe y tuvo una experiencia muy traumática. Supongo que lo sabrás ya que me has hecho investigar.

—No no lo sabía. La investigación sólo abarcó el año pasado nada más. Yo también sentía que me estaba entrometiendo en tu intimidad y sólo buscaba información de que no estuvieras comprometida con otro hombre.

—¡Ah!

Ahora era Miley la que estaba desconcertada.

—¿Tu tía? — repitió él mientras empezaban a caminar por la terraza de piedrabajo los árboles.

—Mi tía tiene sólo seis años más que yo. Cuando tenía diecinueve años conoció a un ingeniero iraní en una fiesta. Faisal era encantador y parecía completamente enamorado de ella. Pero fue un desastre desde el principio. Desde el momento enque estuvieron casados él cambió. La trataba como a una prisionera. Ponía pegas asu ropa a su maquillaje y a sus amigos. La acusaba de coquetear con otros hombres y hasta intentó impedir que siguiera yendo a sus clases. Ni siquiera le gustaba que visitara a su familia. Se volvió también contra nosotros. Y al final la pegaba y ella estaba aterrada... Tuvo que acudir a la policía.

—¿Y me citas eso como prueba de inferioridad cultural?

—¿No lo es?

—Hombres así los hay en todas las culturas. Son emocionalmente enfermos irracionalmente celosos y posesivos e invariablemente acaban siendo violentos.


Miley se humedeció los labios.

Se sentía devastada por una argumentación que ella no había reconocido antes porque por supuesto que ese tipo de hombres también existía en su propia cultura.

—Ese era un hombre enfermo y peligroso. Es una suerte que tu tía escapara sin daños más serios. Pero ¿cómo tu familia permitió que una chica tan joven se casara con un extranjero del que no sabían nada?

—Parecía un hombre tan romántico... —Miley recordó lo impresionada que había estado hasta ella con Faisal — Parecía adorarla.

—Debió ser una pesadilla Noche tras noche.


miércoles, 23 de enero de 2013

La prometida del desierto cap40



—Dijiste que le había abandonado antes de morir —recordó de repente Miley  .

La boca expresiva de él se curvó en una mueca.

—Mi madre no está muerta.

—Pero Zulema me dijo...

—Te aseguro que está muy viva. Es la mujer de un prominente político francés con intensa vida social y la madre de otros dos hijos.

—¿Se divorció tu padre de ella entonces?

—Se divorció ella cuando volvió con su familia. Mi padre era demasiado orgulloso como para admitir que él sólo fue un romance de vacaciones y difundió el falso informe de su muerte.

Miley  estaba fascinada.

—¿Un romance de vacaciones?

—La madre de Laila había muerto dejando a mi padre viudo con cuatro hijas. Conoció a mi madre en París — explicó Nick con calma — Ella era joven rica y caprichosa y pensó que podría ser divertido casarse con un príncipe árabe. Mi abuelo estaba todavía en el trono entonces...

—¿Me estás diciendo que tu madre era francesa? ¿Cristiana?

—Sí pero eso no supuso ningún problema. Más de un tercio de la población de Datar es cristiana.

Miley  se había olvidado de la historia.
Hacía un siglo un gran número decristianos coptos de Egipto se establecieron en Datar.

Su presencia había llevado aun mayor grado de tolerancia religiosa que en los demás países musulmanes.

Pero estaba asombrada de enterarse de que Nick era medio francés.

—Me parezco a mi padre no a mi madre.

—¿Cuánto tiempo estuvieron casados?

—Más tiempo del que ella hubiera deseado porque se quedó embarazada el primer mes y se fue de Datar cuando yo tenía dos semanas.

—Tu padre no le permitió que te llevara con ella.

—Tampoco tenía ella deseos de hacerlo. Un niño mestizo la hubiera avergonzado

Nick suspiró con exasperación

— Mi padre estaba profundamente enamorado de ella. Era un hombre mayor pero no muy prudente según el punto de vista occidental. Era mucho más vulnerable al fracaso y que me rechazara a mí fue lo que más le dolió.

Miley se había puesto roja.
Imaginarse al viejo tirano como ella siempre le había catalogado como a un hombre vulnerable y poco sofisticado le había impactado.

—¿Te has puesto alguna vez en contacto con tu madre?

—Sólo una vez. Fui a verla aunque mi padre me había advertido que sería una tontería

Apretó el vaso con fuerza

— Si hubiera visto un esqueleto no hubiera quedado más horrorizada. No quiere recordar que estuvo casada otra vez ni que tiene otro hijo porque a su marido no le gusta nuestra raza. En presencia mía le hizo jurar a un sirviente que mantuviera el secreto.

—¡Qué odioso hacerte eso! —exclamó Miley con ardor.

—Parece como si te importara aziz.

Miley se paralizó y su mirada tropezó con aquellos ojos intensos.
Desvió la mirada a toda velocidad guardando su corazón y su lengua.

—Por supuesto que me importa. Ni siquiera a mi peor enemigo le desearía una experiencia como esa.

—No sufrí mucho. Tenía a un padre que me amaba y al llegar a los tres años también a una madrastra que me crió como si fuera hijo suyo. También tengo dos hermanas más jóvenes las hubieras conocido si nuestra boda no hubiera sido así. Las dos están casadas y viven en el extranjero.

—Así que tú eres el único hijo.

—Lo que explica por qué mi padre es tan exagerante protector conmigo. Laila no bromeaba. Si estornudo en su presencia se pone pálido. He deseado muchas veces que Alá le hubiera bendecido con más hijos.

«Su amado hijo» recordó Miley que había dicho Laila.

Seis hijas y un solo hijo que debía haber sido más precioso qué el oro al nacer pero que le había cargado en las espaldas con muchas expectativas.

La imagen de su suegro había sufrido un vuelco:
no el viejo tirano sino un padre amoroso e hiperprotector.

—Mi padre empezó a tener esa desconfianza en el mundo occidental cuando su matrimonio falló. Por esa misma razón yo fui educado en Datar..

Miley casi soltó un gemido.

—Y entonces la única vez que te dejó ir a occidente...

—Te conocí a ti —Nick apuró el vaso y lo dejó a un lado— Y cuando lleguen las lluvias y te vayas dirá... No no quiero pensar ahora en lo que dirá.

No dudaba que habría toda una semana de celebraciones y la relación entre padre e hijo se restauraría.

—Por supuesto... él no quería que te casaras conmigo.

—No no quería.

—Entonces ¿por qué lo hiciste? — susurró con impotencia.


Al comprender ahora lo que le habría costado a Nick desafiar a su viejo padre.
Los árabes honraban a sus padres.
Los hijos árabes siempre obedecían los deseos paternales sin cuestionarlos como si se trataran de leyes.

—Ya te he dicho por qué.

Nick estaba otra vez como una máscara impenetrable.

—¿Tanto me deseabas?

—¿Crees que tengo la costumbre de raptar mujeres y casarme con ellas a toda velocidad? —una repentina sonrisa le surcó los labios — He oído que ya has inspeccionado los establos. ¿Sabes montar a caballo?


niñas de mi alma como andan?
yo aqui alas prisas por qe como ya termine la secundaria estoy buscando universidad :$
pero bueno tratando de subir un poco cada dia (:
aqui les dejo estos caps dedicados a :
marina♥ gracias tesoro por comentar
mitchie amiga te extraño y a todas las demas C:
LAS AMODORO♥ CUIDENCE PRECIOSAS *-* 


La prometida del desierto cap39


—¿Qué diablos estás haciendo? —preguntó Laila con incredulidad.

—Me llevo a mi mujer a casa — anunció con agresividad Nick como si esperara una pelea — También me llevaré a una enfermera.

Laila estaba haciendo un esfuerzo por mantener la compostura.

—Lunas de miel. Me hace sentir cada año de mi edad.

Mientras su hermana se iba a hacer los arreglos oportunos Razul la envolvió en un dorado escrutinio que la cautivó.

—Va a ser el verano más feliz de tu vida —prometió apasionado.

Entonces la sacudió una punzada de pena profunda.
El final del verano era peor destino que la muerte.

¿Por qué tenía Nick que seguir mencionándolo?
Era comoponer sal en una herida abierta pero tampoco tenía sentido evitar la realidad se recordó con dolor.


Esa tarde Nick se acercó a ella por el césped con movimientos fluidos y felinos con su ropa del desierto pero con aquel fruncimiento aristocrático que indicaba que estaba a punto de ponerse difícil.

—Normalmente a esta hora te echas una siesta — le recordó Nick eslizaba aquellos ojos felinos donde estaba ella reclinada a la sombra de un árbol leyendo un libro.

—Me siento en plena forma.

—Pero todavía estás pálida y pareces débil.

Miley  bajó la cabeza.
Sólo una semana atrás había bajado sus defensas y quemado los puentes para arrojarse a los pies de Nick .

Nunca en sus peores pesadillas se había imaginado sacrificando su orgullo hasta tal límite.

¿Y con qué resultado? se preguntó a sí misma con el resentimiento que había empezado a invadirla durante la semana anterior.

Por algún motivo Nick había pasado de aquel breve instante de júbilo en el hospital a un estado de ánimo frío y distante.

Era extremadamente educado y atento.
Le llevaba flores y la visitaba varias veces al día pero lo mismo que si se tratara de un invitado que no fuera mas íntimo.

—¿Cuándo vamos a irnos al desierto? —preguntó sin rodeos.

—Quizá el próximo mes cuando bajen las temperaturas. No aguantarías el calor que hace ahora.

—Estoy bastante segura de que podría....

—No tienes ni idea de lo que estás diciendo —dijo con frialdad de hielo— ¿Y crees que yo te lo permitiría? En esta época del año el desierto es un horno y emprender ese viaje sería una locura.

Miley  apretó los dientes.

—¡Puedes ocupar tu propia tienda si es eso lo que te preocupa!

En cuanto lo dijo hubiera deseado meterse bajo la hamaca y desaparecer.
Pero la humillación más profunda había empezado a acosarla.

¿Es que Nick ya no la encontraba deseable?
¿Estaría deseando deshacerse de ella y abrazar a Selena sin retraso?

Levantó la vista involuntariamente y captó el brillo felino de sus ojos dorados y el arqueo divertido de sus labios.

—¿Se está haciendo solitaria tu cama? —Miley se sonrojó hasta la raíz del pelo— Parece que me estoy convirtiendo en un objeto sexual. Y no me es del todo desconocido este papel. Otros miembros de tu sexo ya me han visto bajo esa óptica. Sólo que tú eres mi esposa.

—¡Temporalmente! — explotó Miley  furiosa porque pudiera leerle los pensamientos con tal facilidad.

—Y como no tengo deseos de ser ofensivo...

—Pues lo haces muy bien ¿sabes? —interrumpió Miley  .

—No soy tu gígolo.

—¿Perdona?

Miley  estaba tan furiosa que apenas podía hablar.

—A ti te gustaría mucho que yo fuera a tu cama cada noche en silencio y saliera al amanecer con el mismo silencio. Podrías obtener placer físico conmigo sin tener que dar un átomo de ti misma. No dejaré que me uses de esa manera. Cuando aprendas a hablar conmigo compartiré tu cama.

—No quiero hablar contigo... no te quiero en mi cama... De hecho me gustaría que dieras un salto y aparecieras en la próxima colina.

—Pero yo sé que nada de eso es verdad — dijo Nick con delicado énfasis — Simplemente no puedes soportar que te contradigan. ¿Es que nunca te disciplinaron de pequeña?

Miley  se quedó con la boca abierta.

—Lo pregunto porque yo tuve un arrebato como los tuyos una vez... pero me disciplinaron. Y me hizo mucho bien.

Miley  apretó las manos y contó despacio hasta diez.
Nick se sentó en la hamaca más próxima.

—Me gustaría tomar una bebida fría.

Miley  levantó la jarra de zumo helado y empezó a servir un vaso.

—Y no me gustaría que me lo arrojaran encima.

—¿De verdad?

—Odiaría someterte a la indignidad de tener que tirarte al estanque más cercano. Los rumores acerca de la fuente el día de nuestra boda se han extendido por estos muros.

Ella se puso escarlata y contó hasta cincuenta.

—Que tu temperamento es del color de tu pelo ya no es un secreto para nadie.

La cuenta llegó hasta cien a una velocidad super sónica.

—Y ahora ¿de qué te gustaría hablar?

—De métodos de tortura y muerte. Me pones tan furiosa a veces —concedió miley con un gemido.

—Al menos no te aburro como mi padre aburría a mi madre.


martes, 22 de enero de 2013

La prometida del desierto cap38


Nick se merecía a una mujer como Selena decidió dolida intentando odiarlo para conseguir sólo que el dolor fuera más profundo.

—Cometí un error trayéndote a Datar —murmuró él con pesadez.

Miley se puso rígida y frunció el ceño.

—Creí que podía hacerte feliz... al menos por un tiempo

Nick mostraba aúnmás ferocidad en todos sus músculos tensos

—Ahora sé que fue muy arrogante por mi parte... y estúpido imperdonablemente estúpido. Me dejé arrastrar por la pasión. Nunca había deseado a una mujer como te deseaba a ti. Eras mi sueño... En el nombra de Alá parezco un adolescente.

Con una áspera carcajada de turbación se acercó a la ventana.

—Fui lo bastante ingenuo como para creer que podríamos pasar un tiempo especial juntos sin ningún coste para ti. Me quedaba tan poco tiempo. No tengo libertad de elección. Tengo que casarme y tener hijos. Tengo treinta años y esa no es una edad de permanecer soltero en mi posición.

—Sí — susurró ella temblorosa absolutamente desgarrada por la honestidad que no había esperado.

«Tú eras mi sueño» reflexionó ella con una oleada de dolor casi insoportable Nick tenía un tacto exquisito pero lo que le estaba contando es que ella era su última fantasía sexual.

—Si no fuera por mi familia te mandaría a Londres ahora mismo porque debe ser lo que deseas pero por su bien te pido que te quedes un poco más. La partida demasiado repentina de mi esposa les causaría una seria vergüenza.

Miley no se atrevió a mirarlo.
La idea de que la llevaran a casa inmediatamente le horrorizó.
Sin embargo era una cobardía querer retrasar lo inevitable.

«Aquel tiempo especial juntos»...
¿Por qué no sería ella del tipo demujeres que podían aceptar eso?

Y de repente por fin comprendió por qué no lo había aceptado.
Ella había querido más.

Todo el tiempo había querido más incluso cuando estaba peleando con él y le decía que no creía en el matrimonio.

Ella también había tenido sueños había deseado que la hiciera el amor había querido que él demostrara que el matrimonio entre ellos podría funcionar contra todas las expectativas.

Y eso era mucho más ingenuo que todo lo que él había esperado comprendió con dolor.
La Cenicienta consigue al príncipe el último cuento de hadas...

¿Quién hubiera creído que la prosaica Miley Cyrus podría albergar tal sueño?

—¿Cuál es tu decisión? —preguntó Nick en voz muy baja.

—Me quedaré. Podré hacer mi investigación.

—Por supuesto... tu investigación.

Pero no era eso lo que planeaba hacer decidió Miley con una abrupta oleadade decisión que la sorprendió.

En ese momento Nick debía pensar que el final del verano no era suficiente pronto.
Ya había tenido suficiente y se había sentido decepcionado.
Sentía que se había puesto en ridículo y había abandonado su sueño.

Bueno pues ella no pensaba abandonar con tanta facilidad.
Si iba a pasar el resto de su vida enamorada del marido de otra mujer al menos pensaba tener recuerdos quemerecieran la pena.

Ahora mismo él era su marido y con lo vengativa que se sentía Selena sería siempre la segunda y Nick iba a languidecer por su primera mujer el resto de sus días.

—He estado pensando mucho desde que llevo en esta cama...

—Tú nunca dejas de pensar —dijo Nick sombrío como si fuera la peor ofensaque una mujer pudiera cometer.

—Mi investigación significa mucho para mí pero es una traba que yo no sepa árabe. Verás mi asistente sí sabía árabe —Miley suspiró — Por eso le escogí y supongo que tú estarás demasiado ocupado para que podamos hacer el viaje juntos.

—¿Un viaje?

Se dio la vuelta bruscamente hacia ella.

—Al desierto. Así podría tener la auténtica visión de la vida nómada. Por supuesto quiero experimentar ser una auténtica...

—¿Auténtica? — preguntó él mientras la estudiaba con verdadero esfuerzo porocultar lo asombrado que estaba.

—Auténticamente básica y de vuelta a la naturaleza... sólo tú y yo y los elementos sin una corte de guardianes y sirvientes.

—Pero estarías sola conmigo —señaló con sequedad Nick mirándola con intensidad — No sabía que desearas someterte a tal intimidad.

Miley inspiró con fuerza con las mejillas de color escarlata mientras bajaba la vista.

—¿Cuándo he dicho yo que no lo deseara? No te odio ni nada parecido.

El silencio le atronó en los oídos.

—¿Confiarías en que no te tocara? No estoy seguro de poder resistirme a la tentación de estar solo contigo.

Parecía que admitirlo le estaba costando un esfuerzo físico.

—Esperaba que no...

Miley se humedeció los labios secos y empezó a preguntarse si no se habría vuelto loca.
Tenía la sensación de que él se estaba preguntando lo mismo.
Luz verde... después luz roja.

—¿Estabas esperando que no me resistiera a la tentación?

Ella asintió muda y Nick le dio el susto de su vida.

Gimió algo en árabe y la sacó de la cama con gotero y todo justo cuando la puerta se abría.