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sábado, 25 de agosto de 2012

Seduccion Peligrosa cap 32 final


A la mañana siguiente, cuando salió de su coche ya en Ladymead, la sorprendió que lo primero que vio fue a Nick saliendo de la casa y dirigiéndose directamente hacia ella.

-¿Dónde has estado? - le preguntó él explosivamente - Llevo despierto toda la noche, preocupándome por ti. ¡Iba a llamar otra vez a la policía!

Miley se quedó extrañada por su cambio de actitud y no pudo decir nada.
Nick la abrazó tan fuertemente que casi la levantó del suelo.

-No me importa donde hayas estado. Has vuelto a casa.

-Nick...

-Por favor, no me vuelvas a hacer esto - dijo él soltándola y tomándola luego de las manos - He pasado las peores cuarenta y ocho horas de mi vida. Ya sé que me lo he buscado, pero grítame la próxima vez, no desaparezcas. Ni quiero que haya una próxima vez. ¡Nunca más volveré a
arriesgarme a perderte!

Nick había vuelto a casa.
Y estaba prácticamente de rodillas y lleno de gratitud porque ella hubiera vuelto.
La cabeza le daba vueltas.
Evidentemente, él no había hablado con Frankie.
O eso o Frankie había decidido dejarlo estar.

-¿Ya no estamos a punto de divorciarnos? -le preguntó sólo para ver.

- No yo he... Estaba enfermo de celos y amargura, cara. Quería devolverte el golpe, aunque eso me destruyera a mí también.

-Eres como de hielo.

-No quería que vieras el daño que me habías hecho.

-¿Cuándo has vuelto?

-Ayer... tan pronto como pude. Pensé que estarías aquí. Luego llamé a todos los sitios que se me ocurrieron y me entró el pánico. Tenía miedo de que hubieras sufrido un accidente. Llamé a la policía...

-Fui a conocer a Elisa.

Nick la miró entonces fijamente.

-¿Qué?

-Pasé la noche allí. Me cayó bien.

-¿Pasaste la noche allí?

-Cuando oí ese nombre pensé que había descubierto una amante secreta y decidí ir a enfrentarme con ella.

-Dío... - exclamó Nick poniéndose pálido - Así que es allí donde has estado todo este tiempo.

-Pero pronto me di cuenta de que no tenía nada de que preocuparme. No sé de dónde ha sacado alguien la idea de que ella y yo nos parecemos.

-Fue Paul el que empezó con esa tontería el día de la boda! Elisa tuvo en su momento el cabello oscuro y largo, pero esa es la única similitud entre vosotras. Paul ve muy mal, pero es demasiado vanidoso como para llevar gafas. Dudo incluso que se acuerde bien de Elisa.

-Pero Claudia me dijo que yo era como la doble de Elisa.

Nick soltó una palabrota en italiano y Miley sonrió dulcemente.

-Y no recuerdo que tú lo negaras cuando lo mencioné. ¿Crees que podrías explicarme eso, Nick?

-Pensé que unos pocos celos mo te vendrian mañ o te harían pensar de otra manera.

-En ti. Y no en Liam - supuso Miley - Pero en ese momento ya no estaba pensando en él.

-Cada vez que veía ensombrecerse tu rostro, cada vez que te quedabas callada, daba por hecho que estabas pensando en él. No podía dejar de hacerlo incluso cuando me daba cuenta de que estaba siendo poco razonable. Después de todo, me había casado contigo sabiendo que amabas a otro hombre. Pensé que podía ser paciente, pero lo encontré más difícil de lo que me había imaginado. - confeso el

-Deberías haberme dicho que seguías en contacto con Elisa.

-Mi familia tiene la mala costumbre de comportarse como si Elisa fuera el gran y trágico amor que destruyó mi vida y me rompió el corazón, algo de lo que, según ellos, nunca me he recuperado. La verdad era que no me importaba mucho que tú pensaras un poco en esa relación, pero ciertamente, no quería que tuvieras esas mismas ideas fijas. Cuando ella se marchó me hizo daño, pero, con el tiempo, he visto que hizo muy bien. Por los dos. Cuando me la volví a encontrar, dos años más tarde, nos pudimos reír y vimos lo mala pareja que éramos una vez que el romance había terminado.

-Así que seguisteis como amigos, ¿no?

-No. Seguimos nuestras vidas por separado hasta hace tres años, cuando ella me llamó para pedirme consejo financiero. John acababa de arruinarse y estaban en un buen lío. Me alegró poder ayudarlos.

-Fue muy amable por tu parte.

Nick se encogió de hombros.

-Son una gran pareja. Pero unos inútiles en los negocios.

-Anoche, ¿de verdad que estabas tan preocupado por mí?

-Tremendamente.

-¿Cuándo decidiste volver a casa?

-Cinco minutos después de que el helicóptero despegara -dijo él tomándola de nuevo de las manos-. Ya sé que me porté mal, pero me estaba haciendo tanto daño a mí mismo como a ti. Dío, cara, llevo tanto tiempo amándote.

-¿Cuánto?

-Desde el primer mes que empezaste a trabajar para mí.

Sorprendida, Miley lo miró.

-Pero me dijiste que no creías en el amor.

-Miley, te habría dicho que el cielo es rosa si con eso te hubiera impresionado. Habría dicho o hecho cualquier cosa con tal de convencerte de que era una buena idea que te casaras conmigo. Si te hubiera contado lo que realmente sentía, te habría asustado. Eres tan considerada con los sentimientos de los demás que podrías haber decidido que no era justo que te casaras conmigo.

-Así que me ofreciste un matrimonio de conveniencia.

-Algo nada amenazante.

-Y no te quejaste de nada hasta que no tuve este anillo en el dedo.

-Pensé que tenía que ser paciente.

-No eres precisamente un hombre paciente.
-Cuando supe que Liam y tu prima habían roto y me imaginé dónde podías estar tú... Y me mentiste. Eso fue toda una mala experiencia. Me sentí fatal.

-Nick, yo...

-Pero aun así, volví. No me creí tu versión de los hechos, pero tu tía llamó esta mañana y me pidió que te dijera que te agradecía el pequeño favor que le habías hecho y que Liam y selena se habían vuelto a hablar. Ella no tenía ni idea de que yo no sabía a lo que se estaba refiriendo. Miley... debería haber confiado en ti.

-Cuando la gente miente, la confianza puede ser muy difícil -dijo ella suavemente.

-Si no me hubieras mentido, no habrías hecho ningún pequeño favor. No te lo habría permitido.

-Habrías sentido lástima por Liam. Selena le engañó cuando le dijo que estaba embarazada.

Nick oyó eso con una completa falta de interés y sin dejar de mirarla a ella.

-¿Estabas hablando en serio cuando me dijiste que me amabas?

-Miley le puso las manos en los hombros y lo miró extasiada.

-¿Tú qué crees?

-Creo que quiero que me lo digas, por lo menos, una vez cada cinco minutos.

-Te amo.

Entonces, Nick le abarcó el rostro con manos temblorosas.

-No sé cómo no te diste cuenta de que estoy locamente enamorado de ti, ansioso de llamar tu atención de que solo tuvieras ojos para mí...
Su hambrienta boca se apoyó en la de ella y el doloroso vacío de su interior se esfumó para siempre. Luego la tomó en brazos y así subieron las escaleras hasta el dormitorio.

-¿Realmente vas a estar tan loca como para querer un hijo mío? -le preguntó él mientras le recorría el rostro a besos.

-¿Tenemos que llegar a hacer esto mucho para conseguir ese objetivo?

-¿Necesitamos una excusa?

Decidieron entonces que no la necesitaban para nada y se concentraron en la dificultad de desnudarse a toda prisa, cuando ninguno de los dos tenía la menor gana de seguir mucho tiempo de pie.
Un buen rato después, estaban tumbados en la cama con los cuerpos entrelazados.
Entonces, de repente, un pensamiento se le ocurrió a Miley.

-Nick, ¿crees que podrías conseguirle un trabajo mejor a Liam?
Cuando los rasgos de él se pusieron tensos, Miley le pasó un dedo por la boca.

-No me ha parecido mal que tú hayas ayudado a Elisa y a su familia, ¿verdad?

-No, pero...

-El matrimonio de Liam y Selena tendría muchas más posibilidades de salir adelante si él ganara un poco más de dinero.

La tensión desapareció de los rasgos de Nick y Miley sonrió satisfecha.

-Estoy aprendiendo a pensar como tú, mi amor... será mejor que te andes con cuidado.

-Todo eso de los celos ya está olvidado -dijo Nick, poniéndose a la defensiva.

-Porque ahora ya sabes que no tienes que estar celoso. Empecé a enamorarme de ti desde el primer día. ¿Cómo podía haber sido de otra manera? Eres atractivo, sexy y suspicaz sólo cuando es en mi bien. Y, de paso, a Liam no le gustaría nada trabajar en Alaska.

-En Dubai hay un buen mercado turístico. Así tendrían un descanso de la familia, una buena vida social, sol y una doncella y cocinera -dijo Nick sonriendo con ganas-. ¿Tú qué crees?

-Creo que vas a tenerme que aguantar bastante tiempo.

-Y yo creo que eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, bella mía.

Y, con la ayuda de un beso apasionado, Nick se aseguró de que los problemas de los demás fueran lo último en lo que a ella se le ocurriera pensar en esos momentos.
En vez de eso, Miley se rindió completamente a las sensaciones.



FIN

llego asu fin  espero que les haya gustado tanto como ami :)
y se  lo dedico a mari♥ corazon  gracias por tu comentarios 
y ami queridisiisisima amiga mitchie♥ mas tarde subo lo que te prometi 
la quiero♥ y gracias , gracias a todas por sus comentarios :D

viernes, 24 de agosto de 2012

Seduccion Peligrosa cap 31



Pete frunció el ceño, vio la cara que habían puesto los dos y se marchó a toda prisa.

-¿Sabías algo de esto? - le preguntó entonces Frankie - ¿Que Nick estaba de nuevo en contacto con ella? ¿Qué siempre había sabido dónde estaba?
-No.

-Elisa viviendo en Gales - dijo Frankie incrédulamente - Y nunca me ha dicho una palabra.

-Tengo entendido que ella ha sido siempre alguien muy especial para hablar de ella.

-Si estás pensando que Nick tiene una querida a la que sólo ve dos veces al año, es que has perdido la cabeza. Nick está loco por ti.

-Nunca me lo ha dicho.

-Porque es un poco corto con las palabras. Pero se casó contigo. Y está viviendo en una casa heladora con un solo baño, por ti. Está haciendo tonterías tales como comprar muebles. Éste no es el Nick que conozco desde que nací.

-¿No?

-Miley, está tremendamente feliz contigo. No para de nombrarte en todo momento. No se queda nunca en la oficina después de las cinco. Es un tipo que ahora no puede esperar a estar de vuelta en su casa con su esposa todas las noches. Ahora te pregunto: ¿te parece que es un hombre capaz de mantener una amante del pasado?

-Creo que me gustaría conocerla antes de contestar - dijo Miley, decididamente.

-¿Para qué?

-¿Tienes miedo de lo que pueda descubrir? Yo también lo tengo. Pero me daría mucho más miedo quedarme en casa, pensando.

Ya era media tarde y había unos trescientos kilómetros hasta el pequeño pueblo donde vivía Elisa, pero Miley se metió decidida en el Jaguar.
Podría ser que Nick ya se hubiera marchado cuando ella llegara.
Bueno, que le iba a hacer.
Era a Elisa a la que quería conocer.
No quería ver a Nick con esa mujer.

Horas después llegó delante de una casa de campo de piedra a un par de kilómetros del pueblo donde le habían dicho que encontraría a Elisa.
No se veía ninguna luz dentro.
Miley apagó el motor del coche y apoyó en el respaldo la cabeza.

¿Y ahora qué?
¿Estaba Nick con ella?

Ese pensamiento la dejó completamente abatida.
Dos antiguos amantes metidos en una cómoda y blanda cama.
Elisa había traicionado a su primer marido.

¿Por qué no iba a ayudar ahora a traicionar a una mujer a la que ni siquiera conocía?

Sumida en sus pensamientos, de repente oyó que alguien daba unos golpes en la ventanilla del coche.
Estaba en semejante estado que ni siquiera se sobresaltó.
Levantó la mirada y vio a una mujer vestida con un incongruente vestido de noche color rosa.
Bajó un poco el cristal.

-¿Miley? -le preguntó la mujer, insegura-. Tú eres Miley, ¿verdad? Miré cuando oí detenerse un coche. Nick me ha descrito este coche. ¿Quieres entrar?

-¿Entrar?

Miley parpadeó cuando vio que la casa estaba muy iluminada.

-Voy a parecer un poco rara así si pasa algún coche. Y está empezando a llover.

-¿Tú eres Elisa?

El suave acento escocés de la mujer era igualmente desconcertante.
Miley había dado por hecho que Elisa era italiana.

-Bueno, ahora todo el mundo me llama Liz, menos Nick.

Miley salió entonces del coche.

-Me temo que no lo vas a encontrar. Creo que es por él por lo que has venido, pero él nunca se queda. De todas maneras, me alegro de que hayas venido. No me gusta nada estar sola por la noche. John se ha llevado a los niños a casa de su madre esta noche y no volverá hasta mañana.

-¿John?

-Mi marido - dijo Elisa abriéndole la puerta de la casa y fue entonces cuando Miley la pudo ver bien por primera vez.

No era precisamente la viva imagen de la seducción.
Ni tampoco era tan parecida a ella.
Tenía los ojos azules, el cabello corto y castaño y una figura más bien regordeta.
Pero tenía un rostro hermoso y una especie de cálida vivacidad que lo inundaba todo.
Elisa la estaba mirando a ella igualmente fascinada.

-Me moría de ganas de conocerte, pero a Nick no le parecía una buena idea.

-¿No?

-No me lo ha dicho - dijo Elisa abriendo la puerta de la pequeña cocina - Nick puede tener mucho tacto cuando quiere, pero puede saltar a la más mínima cuando le pisan. No es como John. John es un hombre con el que es maravillosamente fácil vivir... ¡Lo siento! - exclamó Elisa llevándose rápidamente una mano a la boca.

-No es necesario que te disculpes -le dijo Miley, sonriendo-. En realidad, he venido pensando que tenías un lío con Nick.

Elisa frunció el ceño, sorprendida.

-Pero, ¿por qué?

-Nick no le ha dicho a nadie que seguía en contacto contigo.

-Se lo pedí yo. Dejé atrás mi antigua vida y no quiero que me vuelva a atrapar. John lo sabe todo al respecto, por supuesto, pero no me gustaría nada que la familia de Nick supiera que seguimos en contacto. Realmente me odian - dijo Elisa, suspirando - Pero Nick ha hecho mucho por nosotros desde que nos arruinamos con nuestro primer negocio. No nos las podríamos haber arreglado sin él.
Nos ayudó a volver a empezar. Cielo Santo... un lío con Nick.

Entonces quitó un montón de ropa de encima de una silla mientras Miley miraba unas fotos encima de una estantería.

-¿Vuestros hijos?

-Bueno, técnicamente, los de John. Cuando lo conocí, hace ya diez años, era viudo y con tres hijos. Ese fue mi nuevo principio. Me puse en contacto con Nick dos años después de nuestra ruptura porque seguía sintiéndome culpable. La verdad es que huí de su lado, lo que no estuvo muy bien, dada la forma en que él dio la cara por mí.

-¿Por qué lo dejaste?

-Estaba estorbando en su vida, Miley. No era feliz conmigo. No lo admitía, pero yo me daba cuenta. Le debía mucho. Sin el apoyo de Nick nunca habría tenido el valor de dejar a Sal. Mi primer marido era un hombre muy violento. Nick sintió lástima por mí, yo empecé a depender de él, y el resto ya te lo imaginarás.

-Sí -dijo Miley, sonriendo-. Siento haber aparecido en tu puerta con esto...

-Pero has sido muy valiente para hacerlo. Mi falta de valor siempre puso nervioso a Nick.

-¿Puedo preguntarte por qué ha venido a verte hoy?

-Él tiene la mayoría de las acciones de nuestro negocio, Miley. Importamos terracota desde Italia. Él invirtió en el negocio cuando no nos concedieron un préstamo. A John no se le dan muy bien los negocios y Nick le echa un vistazo a la cuestión económica de vez en cuando. Bueno, para serte sincera, la tiene controlada como si fuera un halcón para que no volvamos a tener problemas. Tampoco es que él gane mucho con esto. Es un amigo muy generoso.

Miley se tapó la mano con la boca cuando no pudo controlar un bostezo y Elisa se rió.

-No vas a poder conducir esta noche. ¿Quieres quedarte aquí a pasar la noche?


Seduccion Peligrosa cap 30



A la mañana siguiente, ya tarde, Miley se despertó de un sueño agitado.
Estaba tumbada boca abajo en la cama, vestida.
Se fijó en la camisa blanca arrugada que tenía debajo.
La camisa de Nick.
La había usado como una especie de talismán para aliviar su soledad.
Afrontó la realidad.
Todo era culpa suya.

¿Cómo había podido ser tan estúpida?
¿En qué había estado pensando cuando le había dicho la noche anterior que lo amaba?

Desde el mismo principio, Nick le había dejado muy claro que no le interesaba su amor, que no lo quería. Pero también estaba claro que no podía soportar la idea de que Liam lo tuviera tampoco.
En realidad no podía ni oír su nombre sin ponerse agresivo.

Entonces se le ocurrió que lo que le pasaba a él es que se ponía tremendamente celoso.
Mintiendo, ella se había cavado su propia tumba con Nick.
Le había mentido por impulso, porque le parecía la forma más fácil de arreglar una situación.
Así no lo haría preocuparse.
Lo había hecho con la mejor intención del mundo.

Pero, ¿cómo iba a hacer que Nick volviera a confiar en ella después de aquello?
¿Cómo lo iba a convencer de que lo amaba y necesitaba?

Bueno, ciertamente no quedándose sentada y sintiendo lástima por sí misma vestida con la misma ropa del día anterior y con los ojos rojos como tomates.

Lo mejor que podía hacer ella ahora era enfrentarse con él de nuevo y repetirle las mismas cosas que le había dicho la noche anterior.
Así que, ¿a qué estaba esperando?

-No le avises -le dijo Miley a Gina, la recepcionista de la oficina de Nick-. Quiero darle una sorpresa.

-Hola, Miley - le dijo Pete cuando pasó por delante de su despacho -. ¿Te está esperando Nick?

-¿Es que ahora necesito cita previa, Pete?

Dándose cuenta de que se había pasado añadió:

-Lo siento. ¿Está con alguien?

-No. Pero el helicóptero le está esperando para llevarlo al norte.

-No lo entretendré mucho.

Luego entró decididamente en el despacho de Nick.
Él estaba mirando por la ventana y se dio la vuelta inmediatamente cuando la oyó.
La miró de tal manera que a ella se le olvidó momentáneamente lo que tenía preparado para decirle.

-¡Vaya! ¡No me esperaba esto! Pensaba que tenías demasiado orgullo para hacer una escena aquí.

-No voy a hacer ninguna escena...

-Pero no deberías estar aquí. Anoche te dejé muy claros mis deseos. Vete a casa. No me puedes decir nada que no me haya imaginado ya.

-Pero tienes que escucharme...

-¿Por qué deberia? No te quiero cerca de mí.

-Nick, ¿es qué nunca has hecho algo de lo que avergonzarte dejándote llevar por el momento? - dijo ella, desesperada.

-Sí, me casé contigo.

-No nos hagas esto a los dos. Una vez me dijiste que nadie es perfecto y sé que tienes razón al estar enfadado.

-No lo estoy -dijo él, y por un momento se vio un destello de dolor en su mirada - Y me estás avergonzando.

Miley agitó la cabeza, preguntándose si se habría imaginado el dolor que había visto en su mirada.

-¿Nick?

Entonces él miró su reloj.

-No tengo tiempo para esto...

-Si dices una palabra más, te odiaré durante el resto de mi vida.

-Cualquier cosa que pienses que tienes que decir, dísela a tu abogado, no a mí.

-Creía que no querías el divorcio.

-He cambiado de opinión. Te quiero fuera de mi vida.

Luego Nick pasó a su lado y salió del despacho, dejándola allí, como atontada, perdida en sus pensamientos.



-¿Miley?

Ella levantó entonces la cabeza y vio a Franqui.
No lo había oído entrar.

-¿Qué le has hecho a mi hermano?

-¿De dónde sales tú?

-Pasaba por aquí para ver cómo estaba. ¿Qué le has hecho? Anoche vino a mi casa y parecía como si lo hubiera atropellado un camión. Me di cuenta de que estaba dolido por algo, pero no me dijo ni una palabra. ¡El muy cabezota! ¿Qué está pasando?

-Le mentí y él ha dado por hecho lo peor y me ha dejado.

-¿Y te sorprende?

Miley suspiró.

-No me puedes decir nada que me haga sentir peor de lo que me siento ya, ¿de acuerdo?

-No me gusta ver así a mi hermano. Sería mucho más saludable si se emborrachara y se dedicara a darse de cabezazos con las paredes en vez de andar por ahí como si fuera un muerto en vida.

-¿Sabes a dónde se ha ido?

Franqui se acercó a la puerta y gritó:
-¡Pete!

-Al Lake District - dijo Pete a la vez que entraba.

Evidentemente, lo había oído todo.

-¿Qué va a hacer allí?

-Creo que visitar a unos amigos. Va allí unas dos veces al año.

-¿Quienes son?

-Una vez hablé con una mujer, se llama Elisa -les dijo Pete -. No sé su apellido.

Franqui pareció anonadado.

-¿Elisa?¿Estás seguro?

Aquello fue como si el cielo le cayera sobre la cabeza a Miley.

Seduccion Peligrosa cap 29




Devastada, Miley lo miró, incrédula.

-Resulta que, animado a hacer de esposo amante, decidí presentarme en casa de tu tía para ayudarte a soportar la reunión que mencionaste.

Miley se quedó blanca.

-Tu tío me dijo que te habías marchado y, mientras hablábamos en la entrada, también me comentó la noticia de la ruptura del matrimonio de tu prima y Liam y que tu tía estaba muy preocupada, así que esperaba que comprendiera que no me pudiera invitar a entrar.

Miley estaba temblando.
La rudeza de su familia hacia Nick sólo podía empeorar las cosas.
Se humedeció los secos labios.

-Nick, te lo puedo explicar...

-Ya sé donde has estado. Te has pasado toda la tarde con él. ¡En el momento en que descubriste que estaba libre de nuevo te apresuraste a reunirte con él!

-¡No ha sido así! Mi tía me pidió que...

-Me mentiste.

-Sí, pero...

-¿Te has acostado con él? ¿Es qué te he transformado en una mujer sexualmente segura de ti misma para que se beneficie él?

-¡No seas desagradable!

-¡Yo encuentro mucho más desagradable el que hayas estado haciendo manitas con él mientras murmurabais tonterías en voz baja! ¡Eso me revuelve el estómago! Podría comprender una obsesión sexual, aunque no me guste, pero esa relación nauseabunda y sentimentaloide hace que se me ponga la piel de gallina. ¡Sobre todo cuando pienso en lo que estuviste haciendo en la cama conmigo anoche mismo!

-¡Te equivocas del todo! - exclamó ella, dominada por el pánico -. Mi tía me convenció para que fuera a hablar con Liam y lo convenciera para que volviera con Selena. Yo no quería ir, pero no me atreví a negarme. Ya no siento nada por él... ¡De verdad que no! ¡No se ha dicho nada entre nosotros a lo que tú podrías objetar algo!

-Me metiste...

-Lo siento, pero fui una cobarde. Pensé que podría ver a Liam sin que tú lo supieras -admitió ella, desesperada-. No quiero echarlo todo a perder entre nosotros. Hemos sido muy felices y no quiero tener otra discusión por él.

-Estás desperdiciando el aliento, Miley. Me marcho.

-Por favor, escúchame. ¡Por favor, Nick! Liam no significa nada para mí.

-No, evidentemente, todo esto no significa nada más para ti que lo que significa él - dijo él con un gesto que abarcaba toda la casa -. ¿Por qué más me ibas a mentir sino para protegerte a ti misma?

-¡Porque te amo!

Nick se rió incrédulamente.
Luego pasó a su lado llevando la caja con los archivos bajo el brazo.

-Lo digo de verdad. ¡Te amo!

Las palabras de Miley resonaron en el gran salón.
Nick se volvió y la miró.

-No sabes nada del amor, cara. Nunca lo has sabido. No voy a acceder al divorcio. Te mantendré atada a mí durante años y, si alguna vez te atreves a meterlo en esta casa, ¡Os lo haré lamentar!!


chicas aca les dejo 2 caps
mas tarde el gran final :D

Seduccion Peligrosa cap 28




Todavía estaba inmersa en el lío del tráfico de la ciudad cuando la llamó Nick.

-¿Cómo te ha ido con tu tía? - le preguntó él directamente.

El estómago se le encogió a Miley cuando pensó en la mentira que estaba a punto de decirle.
Era evidente que Nick no tenía que saber nada de todo aquello.

-Voy a volver tarde. Mi tía ha invitado a algunos amigos y le he prometido que pasaría la velada con ella.

Entonces se produjo una larga pausa.

-¿No hay problema entonces?

Ella se mordió fuertemente el labio inferior.

-Bueno, mi tía está un poco acatarrada...

-Entre esos amigos... ¿está Liam?

Miley casi se atragantó.

-¡Claro que no!

-Sólo preguntaba, bella mía. Pareces preocupada. ¿Por qué no dices que te duele la cabeza y te vienes a casa? Tenía pensado terminar pronto hoy.

A Miley le ardieron los ojos.

-Iré tan pronto como pueda.

-No te pases de velocidad. Quiero que vuelvas en una pieza, signora Jonas.

Malditos fueran Liam y Selena, pensó ella cuando colgó.
Una cosa era que les deseara felicidad y otra que la metieran a ella en esos problemas, con lo mal que se le daba mentir.

Liam la estaba esperando en su casa.
Miley trató de no mirar el papel de la pared que había elegido ella misma y que estaba semi arrancado.

-selena lo hizo - le explicó Liam brevemente.

-No la puedes culpar por no querer vivir aquí. Al fin y al cabo, esta era mi casa. O lo iba a ser.

-La culpo por todo.

-Hacen falta dos personas para tener un ligue.

-¡Pero sólo una mentirosa para hacer que un ligue se transforme en un matrimonio de penalty! - exclamó Liam amargamente - Me dijo que estaba embarazada... ¡Pues no lo estaba! ¡Me estaba mintiendo y yo fui tan tonto como para creérmelo!

Miley se sentó en un sofá y, de repente, lo comprendió casi todo.
Por segunda vez en ese día se vio obligada a escuchar una larga lista de quejas, esta vez por parte de Liam.
Le tenía alguna simpatía, pero no dejó que se le notara y lo dejó explayarse.

-¿Se te ha ocurrido que ella debe amarte mucho? -le preguntó cuando él terminó, por fin.

-A la única persona que selena ama es a ella misma.

-Te engañó y se equivocó al hacerlo, pero debía querer desesperadamente casarse contigo.

-Tú nunca habrías hecho algo así.

-Liam... Selena y yo somos muy distintas y siempre lo seremos, pero no te olvides de que era a Selena a quien realmente querías.

-Eso no es cierto...

-Sé sincero contigo mismo. Ella no encaja contigo tanto como yo lo hacía, pero nunca has dejado de sentirte atraído por ella. ¿Dónde está ahora?

-Se ha ido a vivir con una amiga. Le dije que quería el divorcio...

-Pero no lo quieres, ¿verdad? Sólo quieres castigarla -dijo Miley y lo vio ruborizarse-. ¿No crees que le puedes dar otra oportunidad?

-¿Por qué iba a hacerlo?

-Eso es cosa tuya. Pero Selena no va a esperar para siempre y no se va a arrastrar delante tuya. Aunque estoy segura de que te dijo que estaba embarazada porque tuvo miedo de que tú y yo volviéramos.



Bastante después de una hora, Miley estaba subiéndose de nuevo a su coche.
Estaba agotada pero parecía que sus esfuerzos iban a valer la pena.

Estuvo pensando en Nick durante todo el camino hasta Ladymead y esperó que él no fuera a perder los estribos cuando le contara que había estado con Liam.

La casa estaba toda iluminada y el conductor de Nick estaba metiendo una maleta en el porta equipajes de la limusina.

Miley se encontró a Nick en la espaciosa biblioteca que él utilizaba como despacho.
Estaba metiendo unos archivos en una caja.

-¿Qué haces?

Nick levantó la cabeza y la miró fríamente.

-Te estoy dejando -le dijo.

jueves, 23 de agosto de 2012

Seduccion Peligrosa cap 27


Nick suspiró entonces.
Parecía alguien sometido a alguna especie de tortura sofisticada.

-No me estoy arrepintiendo.

-Pero no confías en mí.

-¡Nunca he confiado en ninguna mujer!

-Nick, yo no tengo ni la décima parte de la experiencia que tienes tú, ¿de qué te puedes preocupar?

Él la miró entonces fijamente a los ojos.

-No quiero perderte. Eres demasiado importante para mí.

Aquello era el cumplido más importante que Nick le había dicho desde que se conocían y que no tenía que ver con el sexo.
Miley se sintió hasta casi mareada.

-No sabía que te estaba haciendo sentirte amenazada -continuó él en voz baja-. Pero no me resulta fácil esta clase de comunicación. En realidad, mientras más siento, menos quiero hablar de ello.

Sus miradas se cruzaron entonces y ella deseó abrazarlo.
Pero en vez de eso se dio la vuelta, y le preguntó prosaicamente si quería comer algo.
Y, de repente, Nick se echó a reír, rompiendo toda la tensión.

-¿Sabes? Si hubiera llegado aquí y me hubiera encontrado una cena a la luz de las velas y con champán, me habría enfadado más todavía.

-Te habrías sentido manipulado.

-Pero siempre hay un buen término medio.

-¿Como un baño caliente y algo de beber?


Luego, mientras se comían los sándwiches, estuvieron charlando tranquilamente de sus respectivas infancias, sobre todo de la de él en Venecia.

Cuando, por fin, se metieron en la cama, ya estaba amaneciendo.

-Voy a tener que llamar para que vengan a recoger el coche - dijo Nick.

-Es sábado. No importará si la pista está bloqueada, pero deberías haber cerrado el coche.

-¿Con qué? Me caí cuando salí del coche. Y se me cayeron las llaves y el teléfono móvil en todo ese barro.

-Oh, cielos... -dijo ella riéndose.

Nick la hizo entonces ponerse sobre él.

-Eres la única mujer por la que me he ensuciado de esta manera.

-¡Y estabas tan gracioso!

-Y con menos ganas de reírme... No era precisamente la entrada que había planeado.

-Pero da igual, me dejó terriblemente impresionada de todas formas.

Nick le puso entonces la palma de una mano en uno de los senos desnudos, despertando todas las terminaciones nerviosas de Miley y se quedó sin respiración.

-Me estoy sintiendo muy animado, bella mía. Este es otro principio. Sin camisón - bromeó él.

Ahora Miley se daba cuenta de verdad que ese matrimonio era real y tan importante para Nick como siempre lo había sido para ella.

.....

-¿Es tuyo? - Janice Gomez observó desde la entrada de su casa el Jaguar color crema - Muy ostentoso.

Miley se ruborizó levemente.

-Nick me lo regaló por mi cumpleaños. Me hubiera gustado que vinierais a cenar con nosotros.

-Ya habíamos quedado. 

Miley entró entonces en la casa siguiendo a su tía.
Su sonrisa decidida no revelaba nada lo incómoda que se sentía.
Durante todo el mes anterior, los Gomez habían rehusado todas sus invitaciones para que los visitaran. 

Se había sentido aliviada cuando su tía la había llamado pidiéndole que fuera a verla, pero se le notaba una evidente frialdad en el comportamiento. ¿Qué pasaba?

-Creo que será mejor que vaya al grano - le dijo su tía secamente -. Selena y Liam se han separado.

Miley se puso tensa.
-Lo siento.

-Me pregunto si lo dices de verdad.

-Sí, de verdad que lo siento.

Su tía la miró enfadada.
-Por supuesto, tú te puedes permitir ser generosa. Has salido muy bien de todo esto. Dios sabe que nunca me imaginé que ibas a ir por ahí en un Jaguar y vestida como una princesa.

-A Nick le gusta que vista bien.

Miley pensó que no le iba a contar nada de eso cuando volviera a su casa.
Le sorprendía lo a menudo que Nick acertaba con la gente.
Su tía no podía ocultar el resentimiento que sentía porque ella se hubiera casado con un hombre muy rico y poderoso, mientras que su adorada hija lo había hecho con uno de lo más normal.

-Liam ha sido muy cruel con Selena.

-No creo que eso sea asunto mío.

-Ese es el problema... ¡que sí que lo es! ¡Liam le dijo que sigue enamorado de ti!

Miley se quedó de lo más sorprendida por la ira con que su tía le dijo aquello, hasta que se le ocurrió que, seguramente, eso se lo habría dicho Liam en medio de una discusión. 
Ella había sabido desde el principio que su prima y su antiguo novio iban a tener una relación tormentosa.

-No me creo ni por un minuto que Liam me siga amando. En realidad, creo que no lo ha hecho nunca.

-Selena lo ha pasado fatál...

Su tía entonces empezó a contarle las penas de Selena con todo lujo de detalles.

-Liam necesita que alguien hable con él y le meta algo de sentido común en la cabeza -dijo por fin-. A mí no me hace nada de caso, pero a ti sí que te lo hará.

Miley se quedó helada.

-¿Yo? ¿Que hable yo con Liam?

-Siempre habéis sido buenos amigos. ¿Por qué no vas a hablar con él?

-Pero, yo...

-Después de todo, Liam y Selena sólo tuvieron un pequeño desliz y entonces tú te precipitaste en tener una relación con Nick Jonas. Afrontémoslo, ¡Entonces no te interesó volver con Liam! Créeme, no me gusta nada tener que pedirte ayuda, pero creo que puedes conseguir con Liam lo que nadie más puede.

A pesar de que a ella no le hacía ninguna gracia, por fin y, gracias a la insistencia de su tía, aceptó ayudarla.

Una vez de vuelta en su coche, llamó a Liam al trabajo por el teléfono móvil y quedó con él para después del trabajo en su casa, donde Selena se había negado a vivir y él lo estaba haciendo solo en esos momentos.


mañana gran final (:


Seduccion Peligrosa cap 26



No había nadie en el cuarto de baño y ella dejó la maleta en la habitación sin mirar adentro.

-Te haré un café -dijo y se marchó de nuevo.

Volvió poco después a la habitación con el café y los sándwiches que había preparado anteriormente.

-No deberías haber ido al coche a por la maleta, pero te lo agradezco.

Miley se dio la vuelta.
Nick estaba en la puerta vestido con un jersey y unos pantalones muy bien cortados.
Tenía un aspecto de lo más impresionante.

-Era lo mínimo que podía hacer. Y, además, tengo una linterna.

-Este lugar es un asco. Aunque sabía muy bien donde me estaba metiendo. Desobedecí mis instintos.

-¿Café? Me temo que lo único que te puedo ofrecer para comer son estos sándwiches.

Nick no se movió.
-¿Te importaría contarme a qué viene todo esto?

Miley se ruborizó.
Ahora que ya no estaba enfadado le parecía de lo más razonable.

-Siento que te haya costado tanto venir aquí.

-Vamos al grano.

-No tenía ni idea de que fueras a venir esta misma noche.

-Estuve a punto de no hacerlo. La inteligencia me decía que dejara que te pudrieras aquí.

-Pero no lo has hecho...

-No, la rabia me hizo venir. También estaba la preocupación natural de que hubiera pasado algo que no supiera. Algo misterioso que pudiera justificar tu comportamiento. Si no me lo vas a contar, dimelo, que llamaré a un coche para que me lleve de vuelta a Londres.

-¿Ves? Ya lo estás volviendo a hacer. Me estás amenazando. Lo haces siempre...

-No te amenazo...

-Tal vez no te des cuenta de que lo estás haciendo, pero lo haces. Si te molesto por algo, inmediatamente empiezas a decirme que este matrimonio tiene los días contados si continúo haciéndolo.

-Eso es una tontería.

-No, no lo es.

-¡Me mandas un fax a París diciéndome que me dejas! ¡Me haces venir aquí como un beep! Y luego, ¿te crees que puedes decirme que me merezco esto?

-Quería que sintieras en tus carnes lo que es ser chantajeado emocionalmente. Tú lo haces conmigo y eso me hace enfadar. A mí tampoco me gusta tener que estar todo el tiempo tensa. No me gusta que me hagas tener miedo de hablar de cosas de las que tengo que hablar. No me gusta que me juzguen y me nieguen el derecho a defenderme.

De repente la mirada de él la atravesó como una flecha.

-¡Madre de Dío! ¿Has montado todo esto porque me he negado a permitirte que te quedaras embarazada?

-¡Creo que tendría que estar loca para querer un hijo tuyo, Nick! Si lo tuviera, estoy segura de que tendría que criarlo sola, así que, créeme, con veintitrés años y toda la vida por delante, no tengo la menor intención de arruinármela de esa manera. Ninguna mujer inteligente pensaría tener un hijo en medio de una relación tan inestable como esta, sobre todo cuando el socio masculino ha dejado su negativa tan clara.

-Nosotros no tenemos una relación inestable y yo no soy tu socio. Soy tu marido.

-Y tampoco soporto el que pienses que no se puede confiar en mí y que no me quede embarazada accidentalmente. ¿Cómo te atreves a compararme con Selena? Yo no atraparía de esa forma a mi hombre...

-Pero tú querías un hijo de él...

-Eso era diferente...

-Eso es evidente.

-Era una clase diferente de relación. Liam y yo... éramos más amigos que amantes. Compartíamos muchas cosas. A él le gustaba sentirse seguro, lo mismo que a mí.

-¡Qué conmovedor!

-Lo que estoy tratando de explicarte es que querer tener hijos era sólo parte de aquello. Teníamos organizado todo nuestro futuro y nos sentíamos muy seguros.

-Lo amabas.

Miley bajó la cabeza y se lo preguntó a sí misma.
¿Había amado de verdad alguna vez a Liam?
Creía que sí le había tenido mucho cariño, pero Liam nunca la había afectado tanto como lo hacía Nick.

-No tanto como creía. En eso tú tenías razón. Hace tres años, Liam quiso a Selena, pero a ella no le interesó entonces... La verdad era que ella tenía sólo veintiún años y estaba empezando su carreta como modelo. Era la estrella de la familia y sus padres esperaban que se hiciera famosa y se casara con alguien... alguien como tú. No creo que se la pueda culpar por haber rechazado a Liam en ese momento.

-Eres muy generosa.

-No. Confieso que me alegré cuando empezó a fallarle el trabajo como modelo. Se le da muy bien escalar posiciones pisoteando a la gente. Cuando anduvo mal de dinero el año pasado, tuvo que vender su piso y sus padres dieron por hecho con toda naturalidad que yo compartiría mi casa con ella. Cuando lo pienso, Selena lo pasó mal y, aun así, Liam no dejaba de meterse con ella porque antes ella le había hecho daño a su ego. Debería haberme dado cuenta de lo que había allí de verdad.

-Una atracción fatal -dijo Nick tranquilamente.

-Liam pensó que no la podía tener, así que se conformó conmigo. Yo ya no lo amo, Nick.

-No tienes que decirme eso, Miley.

-¿Ves? Ya lo estás volviendo a hacer. Te estás negando a aceptar lo que te estoy diciendo. ¡Tal vez es que hay una parte de ti que se siente feliz de pensar que sigo enamorada de Liam!

-Eso es ridículo.

-¿Lo es? Yo no estoy tan segura. Fuera de la cama te gusta mantener una distancia emocional segura, ¿no? Sigues tratándome como si fuera tu empleada cuando hablas conmigo por teléfono desde la oficina. La impresión que saco de eso es... es que el matrimonio es un paso demasiado largo para ti.


Nick se puso tenso.

-Nunca pensé que fueras capaz de forzar una discusión como esta.

-No me has dejado muchas opciones. Yo no soy como tú. No puedo olvidarme de las cosas y hacer como si nunca hubieran sucedido, como haces tú. No me puedo comportar normalmente cuando me pones frenética. Me enfado y me siento dolida. Nunca en mi vida he conocido a nadie que pueda ser a la vez tan cálido... y tan frío. Nick, cuando estabas en París y hablamos por teléfono, me di cuenta de que estabas contento de estar lejos de mí.

-No era eso -respondió él metiéndose las manos en los bolsillos de los pantalones.

Pero Miley se dio cuenta de que ni aun así, Nick le iba a contar lo que era de verdad.

-Lo que estoy tratando de preguntarte es si pretendes que este matrimonio sea de verdad... ¡O sólo un juego que se te ha escapado de las manos! Sabías perfectamente lo que me tenías que decir para convencerme de que me casara contigo, pero ¿cuánto de ello era de verdad? Si ya te estás arrepintiendo, sería más amable por tu parte que fueras sincero.



seduccion peligrosa cap 25




Nick llevaba un par de días en París, ocupado en sus negocios.
Miley hablaba por teléfono con él, pero se dio cuenta de que la estaba tratando como antes, como cuando era su empleada.
Y eso lo hacía siempre que las cosas iban mal entre ellos.

A la mañana siguiente, Miley tomó una decisión de lo más dura.
No, Nick no le iba a hacer eso a ella, hacerla pensar que el más pequeño problema los iba a llevar a la ruptura del matrimonio.

Era como verse forzada a vivir en el filo de una navaja.
Llenó de ropa una maleta.
Pudiera ser que no significara nada, pero pretendía quedarse en Ladymead, que ya estaba casi terminada.
Lo único que necesitaba para ese día era comida... y una cama.
Así que tendría que hacer unas compras por el camino.

Luego le mandó un fax a Nick antes de subir a la limusina.

Querido Nick:
Esperar a ser abandonada es malo para mis nervios, así que me he ocupado del problema por ti y te abandono yo.

El capataz de la obra le dio la bienvenida en la entrada cuando ella llegó.

-Llevan un par de horas llamando por teléfono preguntando por usted, señora Jonas.
Alguien llamado Pete.

-Así que estás ahí - le dijo Pete cuando ella contestó la vez siguiente que sonó el teléfono - ¿Qué ponía en ese fax? Nick dio un salto que llegó hasta el techo y lleva de un humor insoportable desde que llegó.

-¿Te ha dicho que me busques?

-Claro. Este asunto está en un momento crucial. Está muy ocupado negociando con los franceses. ¿Tienes malas noticias o algo parecido? ¿Es qué no te las puedes arreglar sola? Ya sabes que a Nick no le gusta que le molesten cuando está...

-Mira, ya no trabajo para él. Sólo dile que estaba demasiado ocupada como para ponerme al teléfono.

-¡No le puedo decir eso a Nick! - exclamó Pete, horrorizado.

-Entonces Nick no debiera haberte dejado que te ocuparas de esto.

Al fondo ella oyó una voz masculina más profunda.
Hubo un corto silencio y luego, sin previo aviso, le resonaron los oídos.

-¿A qué demonios estás jugando? -le gritó Nick por el teléfono a todo volumen - ¿Cómo te atreves a mandarme un mensaje como ese?

-Esa clase de chantajes no te gustan, ¿verdad?

pero Nick no la escuchó.

-¡Quiero que estés de vuelta en Londres esta misma noche!

-No, Nick.

-Si no paras esta locura ahora mismo, yo...

-Ahórrate las palabras. Ya conozco mis opciones. O te comprometes a hacer funcionar nuestro matrimonio o me dejas marchar y, dado que dudo que tengas el valor para hacer lo primero, estoy haciendo yo lo segundo.

Luego colgó con la cara muy pálida.
Se relajó y soltó el aire.
Ahora tenía que esperar.
El próximo movimiento tenía que hacerlo él.

El día fue uno de los más largos de su vida, y no dejó de darle vueltas a lo que había hecho, sin saber si estaba bien o no, sí él iría a por ella o si la dejaría por pesada e imposible.
Al oscurecer se hizo unos sándwiches, pero no se los comió por falta de apetito.
Estaba lloviendo lentamente y eso hacía que se viera borroso por las ventanas.
Subió al dormitorio principal y deseó haberse llevado algo para leer.

Poco después de las diez se metió en la cama que había comprado esa misma mañana para entrar un poco en calor mientras oía la lluvia y el viento golpeando la casa.

La despertó un ruido distante en mitad de la noche.
Por un momento se quedó completamente desorientada hasta que se acordó de dónde estaba y lo que hacía allí.
Eran casi las dos de la madrugada.
Salió de la habitación con una linterna en la mano, ya que no tenía todavía conectada la electricidad.

Desde lo alto de las escaleras podía ver la gran puerta de la calle y en ella se oían unos golpes fuertes.

-¿Qué he hecho yo para merecer esto? -exclamó Nick nada más entrar en la casa, empapado.
Miley retrocedió un poco, sorprendida por su aspecto.

Estaba empapado y el traje se le pegaba completamente al cuerpo.
Parecía como si se hubiera bañado completamente vestido.

-¡Si esto es la vida en el campo, ya te puedes quedar con ella! ¡El Bugatti se me ha quedado atascado en el barro de esa maldita pista!

-Oh, querido...

Miley sintió la urgente necesidad de abrazarlo, tranquilizarlo si estaba furioso.

-Necesito un baño y algo de beber.

-Oh, querido... -repitió ella como una tonta, sabiendo que no podía darle nada de eso.

-¡Mi maleta sigue en el coche!

-Oh, querido...

-Mira, si me dices eso una vez más, voy a explotar.

-Tienes que quitarte esa ropa. Ven arriba.

-El helicóptero no podía volar con este tiempo. El avión no estaba disponible. Y aquí ni siquiera hay luz eléctrica. ¿Tienes idea del tiempo que llevo llamando a la puerta?

Miley le abrió la puerta del cuarto de baño y encendió la luz, que por suerte funcionaba.

-No hay agua caliente, pero todo lo demás funciona.

-¿No hay agua caliente? -le preguntó Nick, desesperado.

Cuando él se metió en el cuarto de baño, ella se vistió de nuevo a toda prisa, se puso una chaqueta y salió de la casa.

Por suerte, Nick no había cerrado el coche, así que tomó su maleta y se volvió a la casa.
La lluvia estaba escampando y el viento calmándose.


sábado, 11 de agosto de 2012

seduccion peligrosa cap 24



Nick entró en el salón poco después de la medianoche y se encontró con Miley  acurrucada en la esquina de un sofá, rodeada por un montón de revistas.

-Creí que ya estarías en la cama. Me has esperado levantada...

Miley no pudo evitar sonreír.
-Nick, me dijiste que descansara esta tarde para que no estuviera demasiado cansada como para esperarte. ¿O es que he equivocado tus instrucciones?

Él se rió entonces.
-No me había dado cuenta de que fuera tan transparente.

-Normalmente, no lo eres. ¿Quieres comer algo?

-Nada - dijo él mirándola de una forma que hizo que se le aceleraran los latidos del corazón -. Así que cuéntame cómo te ha ido en Ladymead.

-Todo va como la seda.

-¿Cuándo nos podremos mudar?

-Eso depende de lo rápidamente que pueda amueblarla y decorarla.

-Me sorprende que no nos hayamos instalado ya en una tienda de campaña en medio de ese campo que el agente de la propiedad tuvo la osadía de llamar finca.

-No me hago la idea de verte en una tienda de campaña. Y, si no quieres vivir allí, siempre podrás vender la casa cuando termine la restauración.

Nick levantó las cejas.
-¿Por qué?

-Yo no decidí casarme contigo porque me prometieras comprarla.

-Pero ayudó...

-Cuando yo fui contigo a Ladymead ese día no tenía ni idea de que estabas a punto de pedirme que nos casáramos ni de que hubiera alguna posibilidad de que aquello fuera a ser mi hogar.

Nick sonrió entonces.
-Pero admite por lo menos que te la imaginaste como una foto de revista. Con troncos ardiendo y echando humo en las chimeneas, perros, gatos, niños...

-Me parece a mí que tú debías andar por la misma longitud de onda.

-La tuya. A mí no me importa donde vivir si tú estás a gusto. Cuando era niño aprendí a no echar raíces en ninguna parte porque Paul y yo no parábamos de ir de un sitio para otro. Las esposas e hijas abandonadas se quedaban siempre con el domicilio conyugal. Eso de sentirse demasiado cómodo o atado al techo bajo el que estaba nunca fue una buena idea. Pero tú... tú te criaste en una casa donde parecías ser una intrusa, donde nada era realmente tuyo y donde no pertenecías, pero donde tratabas de encajar con todas tus fuerzas. Ahora puedo entender por qué tu sueño es tener un hogar propio y por qué eso es tan importante para ti. Pero tengo que confesarte que hace un mes no lo comprendía.

Miley pensó entonces que era en momentos como ese en los que comprendía por qué lo amaba. Entonces Nick la rodeó con sus brazos y ella hizo lo mismo.

-Si las chimeneas echan humo haré que las arreglen y podemos empezar teniendo un cachorro...

-Eso sería llevar demasiado lejos la mesura, cara. Con los ratones que tiene que haber en esa casa, vamos a necesitar un ejército de gatos.

-O un desratizador. Y ya han estado. Tres veces.

-Sólo una advertencia, bella mía, si te vas a llevar los libros de papeles pintados a la cama...

-¿La pondrías de nuevo en venta?

-No podría hacerlo. Ladymead es tuya.

-¿Mía? - pregunto sorprendida

-Está a tu nombre. Tómatelo como un regalo de bodas.

-¿Es qué vas a vender esta casa? -le preguntó ella, sorprendida.

-¿Por qué? Es útil cuando quiero dar fiestas o algo así.

Las esposas abandonadas siempre se quedaban los domicilios conyugales,
¿era eso lo que él estaba haciendo?
Y Nick se estaba quedando con la casa de la ciudad para su propio uso, asegurándose con ello que, si rompían, él sufriría las molestias mínimas.
¿Era una locura por parte de ella pensar así?
Mientras pensaba, Nick inclinó la cabeza y la besó apasionadamente.

.....

Mucho más tarde, mientras estaba tumbada en medio de una pacífica saciedad, Miley frotó la mejilla amorosamente contra el pecho de él y pensó en la insegura infancia que Nick debía haber tenido.

-Me sorprende cuando pienso en lo travieso que era franki entonces, siempre bromeando y contando cuentos. Donatella... era muy tranquila y seria. Solía seguirme a todas partes. Las gemelas... nacieron poco antes de que yo me apartara de la complicada vida amorosa de mi padre. Su madre estaba convencida de que yo estaba patológicamente celoso de ellas. Dío... le entraba el pánico cada vez que me acercaba a ellas. Por suerte, ya no es así. No se ha vuelto a casar y odia a Francine, así que siempre tenemos problemas cuando Cara o Lucilla vienen a verme.

-¿Por qué no van con su padre?

-Paul pondría cualquier excusa para quitarse de enmedio y, normalmente, esa excusa sería Francine. Ella lo controla con mano de hierro. Es muy consciente de que ha sobrevivido más tiempo que cualquiera de sus predecesoras. Es una mujer muy dura, pero de vez en cuando siento un poco de lástima por ella. Tiene treinta y siete años y sospecho que le gustaría tener algún hijo, pero está convencida de que un hijo la llevaría directamente al divorcio y, teniendo en cuenta los antecedentes, probablemente tenga razón. Como yo, Francine descubrió hace ya tiempo que Paul piensa que una esposa que sea madre al mismo tiempo es una opción a rechazar.

-Pero tú no eres así -dijo Miley poniéndose tensa.

-Sería muy estúpido si te dijera que lo soy.

-Nick, en serio...

-¿Por qué? Cualquier posibilidad de que nosotros tengamos un hijo está muy lejos.

Miley frunció el ceño, sorprendida por el hecho de que él pudiera pensar que ella no tenía nada que decir al respecto.

-¿Cuánto es muy lejos?

-Deja que te lo diga de esta manera. No tengo ninguna intención de competir con tu antiguo novio en el campo de la fertilidad.

-¿Perdona?

-Ni tengo ninguna intención de cambiar de opinión en un futuro próximo. Y no es un tema en el que esté abierto al debate. ¿Por qué te crees que soy yo el que se hace cargo de las responsabilidades con el control de natalidad? Hace ya semanas que veo la nube amenazante en mi horizonte.

-¿Amenazante? -dijo ella ruborizándose.

-La vi en el mismo momento en que me dijiste que tu prima estaba embarazada. Tú no estás en competición con ella.

-¿De qué me estás hablando? Sólo te hice una pregunta simple.

-Y yo te di una respuesta simple No , Sublima tus instintos maternales con los gatos y los perros.

Miley se apartó de él como si la hubiera mordido una serpiente de cascabel.
-¡No tengo ni idea de por qué tienes que meter en esto a Selena!

Nick apagó entonces la luz y le dijo:
-Duérmete.

-¡No me trates como si fuera una niña!

-Me niego a discutir de esto contigo.

-Eres igual que tu padre.

-Mira, si yo hubiera sido Paul te habría dejado antes de que se hubiera secado la tinta del certificado de matrimonio.

Miley se quedó rígida en la oscuridad, incrédula.
Ese hombre peleaba sucio.
¿Por qué le sorprendía?

-Y, ¿por qué no lo haces tú?

-No me lo preguntes ahora, con el humor que tengo.

-¡Quiero saberlo!

-Es como si un elástico no dejara de tirar de mí... ¡Pero en este momento está muy tenso!

-¡Pues consíguete unas tijeras!

Nick soltó una imprecación en italiano y Miley se calló haciendo un gran esfuerzo.
Dentro sentía como un volcán de ira.
Todo eso por una pequeña pregunta hecha con toda la inocencia del mundo...
Se lo creyera o no él, no se estaba muriendo de ganas de tener un hijo y no le habría molestado si él le hubiera dicho que prefería esperar uno o dos años.

Sí, quería un hijo de Nick, pero sólo cuando se sintiera segura en su relación y sólo cuando él sintiera lo mismo.
Entonces, ¿qué demonios tenía que ver Selena con todo aquello?
¿De verdad pensaba él que trataría de competir con su prima de una forma tan estúpida?
¿O es que Nick se pasaba de listo?

Pudiera ser que él no quisiera tener hijos y que no se iba a arriesgar a un embarazo involuntario si pensaba que ese matrimonio no iba a durar mucho.
 ¿Era eso lo que estaba haciendo?



seduccion peligrosa cap 23




La luna de miel había terminado.

Nick la miró mientras cruzaban Londres en una limusina.

-Pareces cansada. Deberías irte directamente a la cama.

-Estoy bien. Tengo que deshacer las maletas.

-Eso lo hará el servicio. Tú deberías descansar. Volveré tarde esta noche.

Miley se puso tensa.
-Entonces yo me iré a Ladymead, para ver cómo van los trabajos.

-Yo debería ir antes a ver a los trabajadores - bromeó él -. Si uno de los obreros se quita la camisa cerca de ti, seré historia antes de que me de cuenta.

-Muy gracioso, Nick -dijo ella ruborizándose.

-Yo no te he contado quién fue mi primer amor.

-¿Te llega tan lejos la memoria?

Nick sonrió.
-Yo tenía doce años y ella trece. Le mentí acerca de mi edad. Se ruborizaba cada vez que me miraba. Tenía una piel como de melocotón, un cabello negro y rizado y un aparato dental. Estuve completamente enamorado durante una semana entera.

-La longevidad de tus afectos es extraordinaria

-¡Cuando descubrió que era más pequeño que ella, me mandó a paseo! -dijo él riéndose y Miley no tuvo más remedio que sonreír involuntariamente.

Una hora más tarde, ella estaba en la misma habitación en que se había despertado hacía ya casi dos meses.

En ese tiempo había cambiado mucho.
Se miró al espejo y vio a una mujer con un elegante vestido de Christian Lacroix, una mujer que parecía rica y refinada y que mantenía la cabeza alta.
Pero la alteración era más que de apariencia.

Cuando estaba con Nick se sentía extraordinariamente libre para ser simplemente ella misma.
Más tarde y, como le había dicho a Nick, fue a ver como iban los trabajos en Ladymead.
La casa estaba llena de ruido y actividad y todo iba perfectamente y según el tiempo previsto.
Estaba en la cocina cuando uno de los obreros se asomó por la puerta y le dijo:

-Hay una mujer que la busca. Está fuera, delante de la casa.

Era la hermana de Nick, Donatella. Miley se quedó momentáneamente sorprendida y luego se acercó a ella, sonriendo.

-No tenía ni idea de que estuvieras aquí todavía.

-Bueno, es que se me han pasado las dos semanas volando. He visto a Nick en su oficina y, cuando me dijo que estarías aquí, decidí venir a verte. ¿Te importa?

-Me encanta que me hagas compañía.

-Me moría de ganas de ver la casa. Todavía no puedo creer a mis ojos. Es una maravillosa casa antigua, muy pintoresca. Cuando papá me dijo que Nick se había comprado una ruina, todos nos reímos porque Nick no puede soportar estar incómodo en casa. En ese aspecto está muy mimado. El polvo y la suciedad lo ponen enfermo... pero el amor debió hacerle cerrar los ojos a todas las imperfecciones y comprarla.

-Nick sabe que a mí me gusta mucho. Y debe ser muy consciente de todo lo que hay que hacer aquí. El palazzo de Venecia debe necesitar una atención constante también.

-Pero eso es diferente. Para Nick ese es su hogar, donde tiene sus primeros recuerdos. Es el que más lo utilizaba. Papá raramente va a Venecia ahora, desde que la madre de Nick murió en el palazzo, le dejó de gustar ir allí.

-¿La amó mucho?

-Él te podría decir que sí, pero sólo estuvieran juntos tres años. Yo soy más cínica. Ha tenido hijos con cada una de sus demás esposas, menos con Francine. Eso le ha entretenido un tiempo, pero luego ha perdido el interés y se ha divorciado. Yo creo que, simplemente, le gustan demasiado las mujeres, pero a él le gusta pensar que es un hombre de familia.

-Sus hijos parecéis estar sorprendentemente unidos.

-Eso se lo tenemos que agradecer a Nick. Nos ha mantenido siempre en contacto mientras crecíamos. Aunque él tuvo una infancia dura. Tuvo tres madrastras y ninguna de ellas sustituyó a una madre. Desafortunadamente para él, siempre fue el favorito de papá. Incluso mi propia madre estaba resentida con Nick, lo que era triste. Sólo era un niño cuando su madre murió. No fue culpa suya que cada nueva esposa se sintiera insegura y pensara que su propio retoño estaba siendo desfavorecido en comparación con Nick.

-Tal vez... tal vez sea por eso por lo que se enamoró de una mujer mayor que él.

-¿Como la figura de una madre? - le preguntó Donatella riéndose y agitando luego la cabeza -. No lo creo, Miley. Elisa se quedó colgada con Nick. Se apoyó en él. Él era, con mucho, la personalidad más fuerte.

-¿Cómo era ella?

-Como amiga de la familia, nos caía bien a todos... Eso es, hasta que se lió con Nick. Todo el mundo sabía que su matrimonio iba muy mal. Su marido no era nada de fiar y ella no podía tener hijos. Supongo que ella debía ser muy desgraciada, pero no se quejaba nunca. Trabajaba incansablemente en obras de caridad y era muy conocida por sus buenas obras.

-Estás describiéndome a una santa.

-Mucha gente la veía así, así que ya te puedes imaginar la sorpresa y el escándalo que se organizó cuando se fue con Nick. Nadie se lo pudo creer al principio, pero yo la había visto con él.Nick era muy maduro para su edad y, con él, Elisa era una persona diferente. Era como si brillara, no podía esconder su amor. Todos nos quedamos muy sorprendidos cuando dejó a Nick después de que se divorciara de su marido, pero para serte sincera, también nos alivió.

-¿Por qué? ¿Por la diferencia de edades?

Donatella dudó un momento y luego suspiró.

-Por favor, no te lo tomes a mal, pero es que hablar de Elisa me hace sentir incómoda. En cualquier caso, sólo puedo repetirte los cotilleos y mis impresiones no dejaban de ser las de una adolescente. Nick nunca ha hablado de ella con ninguno de nosotros.

-Lo siento, me he dejado llevar por la curiosidad.

-¿Por qué preocuparte? Todo eso pasó hace ya mucho tiempo, fue un episodio que todos nos hemos alegrado de olvidar.

Miley pensó entonces que, visto de aquella manera, sus inseguridades parecían neuróticas.

-Y tú has sido buena para mi hermano, Miley -continuó Donatella-. Hoy he visto un cambio en él. Está más relajado, menos distante. No me parece que seas consciente del milagro que has realizado. Ninguno de nosotros se esperaba de verdad que se fuera a casar algún día. Cuando te crías como nosotros, en casas distintas, es muy difícil tener fe en el matrimonio.



seduccion peligrosa cap 22





-Me gustaría darme un baño - dijo Miley dirigiéndose al cuarto de baño como una zombi.

-Miley, ¿es que Claudia te ha dicho algo que te ha molestado?

Miley se detuvo y se dio la vuelta.
-¿Qué puede haberme dicho?

Nick se aflojó la corbata y la miró fijamente.
-Hace cinco años la conocí en una boda y la invité a una fiesta. A ella le divierte destruir las reputaciones de todas las demás mujeres. Es venenosa. No la volví a ver ni me acosté con ella.

Miley estaba más pálida incluso que de costumbre.
-No tienes que explicarme esas cosas.

-Porque no te importan, ¿verdad?

-No, no es eso... Quiero decir, yo no soy una tonta. Ya sé que, evidentemente, tú tienes un pasado.

-Y una esposa que no es nada celosa ni posesiva. Tengo mucha suerte. - dijo ironico pero miley no lo entendio

-Nick... no me estoy sintiendo muy bien - susurró ella sintiendo el estómago revuelto.

-No es necesario que pongas excusas y tampoco que te escondas en el cuarto de baño. ¡No tengo el menor deseo de compartir la cama contigo hoy!

Miley lo miró extrañada cuando salió del dormitorio.
Luego se metió en el cuarto de baño y apoyó la frente sudorosa contra la fresca pared hasta que se sintió capaz de moverse de nuevo y empezó a desnudarse.

¿La habría querido Nick sólo por su parecido con la tal Elisa?
Era agonizante pensar que sólo debía su posición presente con él a ese leve parecido, a algo tan superficial.
Sabía que, con esos pensamientos, se estaba apartando de él, en pocas palabras, estaba haciendo exactamente lo que Claudia había querido que hiciera, pero no podía dejar de hacerlo.
Aunque, tal vez, Claudia se lo había imaginado todo.

Miley se metió en la cama y se hizo una pelota en ella.
Le pareció horriblemente grande y vacía.
Estaba tan tensa que los músculos le dolían, pero eso no le importaba, porque le parecía que todas las fibras de su ser estaban sufriendo una agonía.

Amaba a Nick... pero, de repente, también lo odiaba.
Por tener el poder de ponerla en semejante estado mental.
Imágenes de su posible venganza le pasaron por la cabeza.
En cada una de ellas, Nick parecía completamente derrotado mientras ella hacía las maletas con una frígida dignidad y lo abandonaba públicamente después de dos semanas de matrimonio.

Entonces la puerta se abrió y ella se sentó de golpe en la cama cuando se encendió la luz.
Nick estaba al lado de la cama, magníficamente desnudo y, como siempre, nada preocupado por ello.

-¿Qué quieres? -le preguntó ella ferozmente.

-A ti. - El enfado se reflejó como un huracán en sus ojos.

Estaba muy claro que Nick estaba bastante lejos de la derrota total.
Con un solo movimiento, la hizo tumbarse de nuevo, aprisionándola con el cuerpo.

-¡Si no te apartas de mí, te pegaré!

-Como quieras. - Nick la miró provocativamente.

Entonces la besó antes de que ella pudiera cumplir sus amenazas.
Una oleada de pasión la invadió entonces, sobreponiéndose a todos sus sentidos.
Se apartó de ella cuando ya estaba sin respiración y el corazón latiéndole a toda velocidad.
Luego sonó a seda rasgada y ese ruido retumbó en el silencio de la habitación.

Miley se quedó helada momentáneamente y luego miró como la mano de él se posaba en su piel desnuda y uno de sus pulgares le acariciaba un pezón.
Eso la dejó reducida a una masa fláccida y temblorosa, sin huesos.

Luego Nick pasó la lengua por donde había estado el dedo y a ella se le escapó un grito.
Cuando le recorrió la parte interna del muslo hacia arriba y descubrió su parte más femenina, ella perdió más todavía el control.

-No, no creo que me vayas a pegar... -murmuró Nick.

-¿Qué?

-Te toco y serías incapaz de oír la sirena de los bomberos. Te toco en cualquier momento del día o de la noche y te rindes inmediatamente. Eso lo he descubierto en dos cortas semanas. Que puedo tener todo el sexo que quiera siempre que quiera.

-Nick... ¿qué estás...?

-¿Diciendo? No me estoy quejando. Pero sí creo que hemos desperdiciado un año entero. Fui tan cauteloso que ahora me da vergüenza. Acosarte sexualmente entre los archivos hubiera sido de lo más entretenido. ¡No puedes mantener apartadas las manos de mí ni siquiera en medio de una pelea! Así que, si sigues poniéndote lánguida por ese rubiesito que has perdido, ¿por qué he de sentirme ofendido? Entre las sábanas todavía sigues estando increíblemente deseosa de satisfacer mis necesidades más básicas... y las tuyas.

Miley se quedó rígida por la sorpresa al pensar que realmente Nick podía estar celoso...
una sospecha que hizo que esa ofensiva verbal le resbalara.

-Yo no estaba pensando en Liam - dijo tratando de convencerlo.

Nick la destapó entonces, exponiendo a su vista su desnudo cuerpo.
-No, ahora no. Pero, ya ves, espero toda tu atención fuera de la cama también. Siéntete libre para sufrir todo lo que quieras por él, pero de ahora en adelante te sugiero que lo hagas en privado. Tu comportamiento formato reina de la tragedia me pone enfermo.

La idea de que Nick pudiera estar celoso de su ex novio se disolvió entonces brutalmente.
El mensaje que acababa de recibir le decía claramente que amara a Liam lo que quisiera, pero que no lo aburriera a él con su estúpido emocionalismo.

Tomó entonces la sábana con una mano y se tapó a su vista, apartándose.
Nick frunció el ceño, murmuró algo en italiano y la apretó firmemente contra su cuerpo.
Aunque dolorida, ella notó la ya habitual respuesta de su cuerpo al de él.

-No me toques.

Él se puso tenso entonces.
-Miley... Estoy descubriendo que no puedo vivir siendo el premio de consolación. Si quieres seguir casada conmigo vas a tener que olvidarte del amor de tu vida - dijo él duramente.

Miley se puso pálida.
-¿Cómo has hecho tú con Elisa?

-Madre di Dío, ¿qué...?

-Porque no se puede decir que tú te hayas olvidado de ella, ¿verdad?

-¡Elisa no tiene nada que ver con esto!

-Oí a alguien decir... en nuestra boda... que me parezco a ella.

Esas palabras se quedaron colgadas entre ellos.
El silencio pareció durar una eternidad y ella contuvo la respiración hasta que ya no pudo más.

-¿Nick?

Entonces se produjo un leve movimiento a su lado y las luces se apagaron.

-No hay comentarios - murmuró Nick completamente inexpresivo.

Esa respuesta sorprendió a Miley y se quedó muy quieta en la oscuridad, pero Nick no intentó acercarse.

De todas maneras no hubo nada de tenso en el suspiro de indolente satisfacción que se le escapó.
Luego se quedó profundamente dormido... mientras Miley seguía despierta.



miércoles, 8 de agosto de 2012

seduccion peligrosa cap 21




Ese hombre tenía el poder de hacerla sentirse especial, la había hecho meterse de cabeza en una vida de completa satisfacción, y nadie había satisfecho antes los deseos de Miley.
Había descubierto que era fácil acostumbrarse a que la mimaran y hacía maravillas a su autoestima.

-Lleva el anillo de oro -le sugirió Nick.

-¿No va a ser un poco... ostentoso?

-Me gusta que lo seas. Y me lo debes.

-¿Por qué?

-Por destruir mi apreciación de la belleza llevando todo un año esos desagradables vestidos azul marino y marrones.

Ella se rió y, cuando se vio en el espejo, se dio cuenta de que le brillaban los ojos y tenía una impresión de felicidad que cada vez se le estaba haciendo más conocida a cada día que pasaba.

Apartó la mirada rápidamente, pero no había forma de ocultar lo que estaba pasando en el interior de su corazón. Su cabeza no tenía nada que ver con ello.

La inteligencia no podía evitar que el pulso no dejara de saltarle a cada momento que se le acercaba Nick.

Y, si se estaba enamorando perdidamente de su marido, no era por su culpa, sino por la de él.
Cuando un hombre hace que una mujer se sienta tan maravillosamente,
¿qué más puede tener a cambio?

-Estás increíblemente sexy...

Ella se volvió. Las sencillas líneas del vestido, sin mangas y con unos pequeños tirantes, acentuaban la perfección de su figura.

-Pero muy desnuda.

Nick le acarició entonces el cabello y añadió:

-Te he comprado unos pendientes, pero no te van a valer. Ya me doy cuenta de que no tienes agujeros en las orejas. Ha sido muy poco observador por mi parte.

Ella los miró y dijo:
-Nick, son preciosos... Gracias.
-Han sido dos semanas increíbles, bella mía. Creo que el placer ha sido todo mío.
Nick la besó entonces en un hombro desnudo y luego la ayudó a ponerse la chaqueta.



Miley tomó su mano y entró en la motora con paso levemente inseguro por los tacones.
Llevaban cenando fuera casi todas las noches, pero el encanto de esas noches venecianas no había desaparecido. Miley no dejaba de preguntarse si sería una locura pensar que Nick pudiera estar, aunque sólo fuera un poco, enamorado de ella.
Tal vez fuera el que la tratara tan bien lo que mantenía en ella esa esperanza.
Bueno, a lo mejor dentro de seis meses él ya se hubiera cansado de ella y la trataría como a un mueble, así que se dijo que, mientras durara, disfrutara de ese tratamiento de lujo.

-¿Qué te pasa? - le preguntó Nick cuando desembarcaron.

Miley se puso tensa.

-Nada.

-Estás muy callada. Supongo que sería mucho esperar que olvidaras..
.
-¿Que? - le pregunto Miley.

Todavía seguía sorprendiéndole la velocidad con que podía cambiar el humor de Nick.

-No juegues, cara. Este es, después de todo, el día en que esperabas casarte con Hemsworth.

A Miley le resultó desagradable que se lo recordara y se puso pálida.

-No, no creo que ese hecho te haya pasado inadvertido - dijo Nick muy secamente - No ha sido una mala actuación la tuya de hoy, pero se te está empezando a notar.

-Nick, te prometo que de verdad se me había olvidado el día que era.

Él la miró duramente.
Dijo algo en italiano, algo que parecía indicar su incredulidad.

-¡De verdad!

-Lo he sabido por la cara que has puesto - dijo él mientras le abría la puerta del restaurante.

-No - protestó ella, enfadada.

Luego el maitre los recibió y los fue a conducir a su mesa.
Entonces un hombre de mediana edad con el cabello gris se levantó de una de las mesas cercanas y se les acercó exclamando:

-¡Nick!
El resto lo dijo todo en italiano.

-Miley - dijo él entonces -. Este es Tony Bargani, un amigo de la familia.

-Sentaos con nosotros -dijo el hombre llamando a los camareros para que instalaran otras sillas.
Luego la instaló a ella en la suya propia.

-Nick, tú ya conoces a todo el mundo. Mi esposa, Claudia - dijo dándole una palmada en el hombro a una rubia platino explosiva -. Guy Clinton y su esposa, Denise...

El tal Clinton ya le estaba dando la mano entusiásticamente.
Tony pidió algo de beber y su esposa, que debía tener por lo menos veinte años menos que él, estaba demasiado ocupada compitiendo por ganarse la atención de Nick como para darse cuenta de la presencia de Miley.
Denise, la esposa de Clinton, suspiró y sonrió levemente.

-Tengo entendido que estás en tu luna de miel, Miley; Deberías habernos evitado. Los hombres se van a pasar el resto de la velada hablando de negocios.

Claudia miró entonces a Miley con curiosidad.

-Estoy muy segura de que Miley ya sabe eso, Denise. Trabajaba para Nick y, con Nick, los negocios siempre son lo primero. Yo recuerdo muy bien mi época con él.

-¿Trabajabas para Nick? - le preguntó Miley, sonriendo.

Claudia se rió.
-Querida, ¿de verdad te parece que alguna vez he trabajado de nueve a cinco en una oficina alguna vez?

Miley se ruborizó.
-Lo siento, he malinterpretado...

-No es sorprendente - dijo Claudia con aire hostil -. Me imagino que debes estar sintiéndote fuera de tu ambiente a cada momento.

-Estoy aprendiendo todo el tiempo.

Tony intervino entonces y dijo:
-Me sorprende que no estéis en el yate.

-Miley se marea - dijo Nick.

Ella levantó la cabeza de golpe.
-¿Quién te ha dicho eso?

-Tu tía. En la fiesta de la boda. Esa noticia hizo que cambiara de lugar donde pasar la luna de miel a última hora.

-¿Quieres decir que no lo sabías? - preguntó Tony.

Miley tampoco lo había sabido.
Y, si tuviera a mano a su tía en ese momento, la habría estrangulado.
Un viaje de un día a Francia cuando estaba todavía en el colegio no era suficiente evidencia para andar por ahí diciendo que se mareaba en los barcos.

-Que inconveniente -dijo Claudia-. ¿Vais a vender ahora el Sea Spring?

-Claro que no. Y mucho menos por mí. Mi tía tiende a exagerar -dijo Miley.

-Venecia tiene que ser la ciudad más romántica del mundo -afirmó entonces Denise-. No se me ocurre un sitio más maravilloso para pasar la luna de miel.

-Pero eso es porque no te criaste aquí... Nick sí que lo hizo -dijo la esposa de Tony con una falsa dulzura.

A Miley le dieron ganas de tirarle por encima la copa de vino, pero entonces les sirvieron el primer plato.

Según progresaba la cena los hombres seguían hablando de negocios y las mujeres seguían con lo suyo.
Estaba claro para Miley que su anfitriona era una ex novia de Nick.

-¿Sabes que el parecido es mucho? - preguntó Claudia cuando estaban ya con los cafés y Denise se había ido al tocador.

Mleiy levantó la cabeza.
-¿Perdón?

-El padre de Nick y Tony son viejos amigos. Cenamos con ellos en Londres la semana pasada. Al parecer, Paul se quedó impresionado la primera vez que te vio.

-Lo siento, no te sigo...

-Eres la viva imagen del único y verdadero amor de Nick. Paul se sorprendió mucho cuando te vio. Por un momento pensó que eras Elisa. Es una tontería, por supuesto... Ella es veinte años mayor que tú ahora... pero ya sabes que se dice que todos tenemos un doble en alguna parte.

Un velo de frialdad envolvió lentamente a Miley. Su cerebro estaba como en medio de la niebla.
No parecía poder absorber lo que Claudia le estaba diciendo.

-Yo no llegué a conocerla -continuó-. Pero cuando Tony y yo volvamos a casa, sacaré alguno de los álbumes familiares de fotos antiguas para satisfacer mi curiosidad.

-¿Álbumes familiares?

-Elisa estaba casada con un primo de Tony cuando se lió con Nick... ¿No lo sabías?

Miley se humedeció el labio inferior.

-¿Su primo? ¿Así que Elisa estaba casada cuando conoció a Nick?

-Tienes muchas cosas que aprender. Todo el mundo la culpó a ella, incluso Tony. Nick era sólo un niño y ella una mujer devastadora. Muy pequeña, delgada, con el cabello largo y castaño, como el tuyo. Nick nunca lo superó y fue ella la que lo hizo volverse un tipo frío y duro. Pero entonces, tú eres algo especial, ¿no? Sólo contigo Nick podrá revivir su fantasía... ¡Y ni siquiera va a tener que apagar la luz!


seduccion peligrosa cap 20



Nick salió del vestidor, de nuevo inmaculado, entonces ella se preguntó cuándo había empezado a mirarlo como si fuera el premio gordo de la lotería o como si fuera una adolescente obsesionada por el sexo y dominada por sus hormonas.

Cuando vio la forma en que ella lo estaba examinando, Nick se rió.

-¿Quieres saber por qué me he casado contigo? - le preguntó él - Pensé que eras diferente, pero debería haber hecho caso de ese viejo dicho de que no hay nada nuevo bajo el sol.

-Yo también pensé que tú eras diferente.

Pero no le iba a contar el hecho de que realmente había creído que él se había transformado milagrosamente de un arrogante y duro devorador de mujeres en un hombre de familia.

-A ti no te importó. Tu futuro estaba hecho pedazos y tú quisiste recuperarlo, te costara lo que te costase. Y yo tenía los medios para dártelo.

-No sé a donde quieres llegar.

-Te vi con mis propios ojos enamorarte de lo que yo te podía comprar y no debería quejarme. Elegí Ladymead de entre otra media docena de propiedades por que me pareció la más adecuada a mis propósitos. Aposté a un caballo ganador. Pero lo que no se me ocurrió es que, a veces, ganar puede parecerse mucho más a perder.

Miley se había quedado helada por lo que le había dicho acerca de que la había llevado deliberadamente a Ladymead.
El que realmente él la pudiera culpar por los resultados de sus propias manipulaciones la desconcertaba más todavía.

-No estás siendo justo.

-No tengo ganas de serlo - dijo él entre dientes - Por primera vez siento una cierta comprensión por Hemsworth. No me sorprende que se dejara tentar por una mujer normal de carne y hueso, que sólo lo quería a él y no una imagen de libro con un castillo de hadas y un héroe perfecto.

-Yo no esperaba que tú fueras perfecto. Pero sí esperaba... sinceridad.

-Pero no te gusta cuando la tienes. Si te hubiera mentido ayer, podrías haber mantenido intacto tu rígido principio y, generosamente, habrías compartido conmigo tu cuerpo anoche. Pero eso no era lo que yo elegí, así que te dije la verdad sin dudarlo.

-Es una cuestión de confianza... ¿es qué no lo entiendes? ¡Yo confié en ti!

-No creo que la confianza jugara un gran papel en tu decisión de casarte conmigo.

-¡Por supuesto que sí!

-No, Miley. Tu objetivo era casarte bien y salvar la cara. Yo creo que soy el equivalente masculino de una esposa premio, desde que te diste cuenta de mi existencia. Así que no me acuses de haberte usado, cara. Tal como yo lo veo, yo soy el que ha permitido que lo usen.

-No...

-No te tomaste el más mínimo interés en los preparativos de nuestra boda. Y eso que era el primer capítulo de nuestra vida juntos. La verdad es que, si no llego a intervenir, ¡te habrías casado con el mismo vestido destinado a tu boda con otro hombre!

-No - murmuró Miley dándose cuenta de lo mucho que había dado ella por hecho.

-Yo te llamé todos los días, y de lo único que tú me podías hablar era de cristales medievales, paneles de madera o renovaciones. Pero el insulto mayor tuvo que ser en presencia de tu ex novio en nuestra boda. Tuviste el tiempo y la oportunidad para prevenir el que las cosas se desarrollaran así, pero no lo hiciste. No podemos hacer que haya amor entre nosotros, pero me encontré el espectáculo de ti colgada de él delante de toda mi familia y amigos altamente ofensivo.

A ella se le estaba revolviendo el estómago.
Visto como lo veía Nick, su comportamiento antes y durante la ceremonia había sido de lo más insensible, tanto como nunca se hubiera imaginado capaz.
Bajó la cabeza y respiró profundamente.

-Y, si vuelves a decirme que lo amas, te echaré a la calle. No tengo el menor deseo por tu amor, pero no voy a tolerar la utilización de esa especie de autoindulgencia como arma...
Sobre todo cuando se refiere a un tramposo y débil que no puede mantener puestos los pantalones ni siquiera dentro de su círculo familiar.

Nick salió entonces dando un portazo.
Todo lo que le había dicho había dado fuertemente en el blanco y ella se sentía de lo más culpable. Era culpable de todo, de no hacer caso de los arreglos de la boda, de no parar de hablar acerca de Ladymead, de no haber tenido el valor de decirle a sus padres que no quería que Liam fuera a la boda.
Después de todo, había sido Nick, no su familia, el que había corrido con todos los gastos.
Y la presencia de Liam había arruinado el día.
Lo cierto era que no podía tener la menor lástima por Liam, un hombre que la había engañado y que, ahora, estaba casado con su prima.

Ahora comprendía lo que él siempre había querido: a las dos. A ella como esposa y ama de casa y a Selena para la pasión.
Y ella no le había dado esa pasión así que,
 ¿cómo podía culparlo por haberse ido a buscarla a otra parte?

Miley sonrió débilmente mientras empezaba a vestirse.

Era de Nick de quien se tenía que preocupar ahora.
Así que ella había cometido errores... pero también lo había hecho él.
Había sido demasiado impaciente. Había presionado demasiado para que se casaran.
Todo había sido demasiado rápido, no le había dejado el tiempo que necesitaba para acostumbrarse a su relación.
 Bueno. Le gustara a Nick o no, su espacio necesario para respirar había llegado antes de la boda y él no había ayudado nada viéndola sólo dos veces antes de la ceremonia.
De alguna manera, cuando hablaban por teléfono, Nick le había vuelto a parecer su jefe de nuevo. Se rió ante esa idea.

Cuando salió y cerca de las grandes escaleras, una doncella le ofreció un sobre blanco sobre una bandeja de plata.
En donde debía estar el remite sólo había una palabra.
Miley sonrió, era su propio nombre con la letra de Nick.
Cuando estuvo sola de nuevo, abrió el sobre con los ojos brillantes por la curiosidad.

Era un talón nominal por dos millones de libras.

Con el color de las mejillas subido, Miley atravesó el enorme salón.

-Creía que íbamos a cenar fuera esta noche - dijo Nick - ¿Quieres tomar algo antes de marcharnos?

Miley agitó la cabeza y esperó a que él dijera algo acerca del talón, que ella había devuelto inmediatamente de la misma forma que lo había recibido.

¿Nos vamos entonces?

-Ese talón...

-En vez del talón, he abierto una cuenta a tu nombre. Dijiste que era un cambio honesto - dijo él mirándola fríamente -. Ahora que nos comprendemos, no veo ninguna necesidad para que volvamos a hablar de la parte comercial...
-Nick... ¿quieres el divorcio?

Nick se paró en seco y la miró.

-Si es eso a lo que viene todo esto, ¿por qué no lo dices? - continuó Miley -. Ya he recibido el mensaje de que soy una completa desilusión para ti y que nada de lo que he hecho durante este mes ha merecido tu aprobación.

-Yo no quiero el divorcio.

-Bueno, en estos momentos, yo lo que quiero es volver al aeropuerto y a mi casa. Me doy cuenta de que la ceremonia de ayer fue un error. Siento mucho haberme enamorado tanto de la casa que elegiste para mí... pero no estuve de acuerdo en casarme contigo porque fueras rico. Y, hasta que no vi ese talón, ni se me ocurrió que tú pudieras pensar que yo iba realmente a por el dinero. ¡Pero, si es eso lo que tu llamas casarse bien, me temo que ya sabes lo que puedes hacer con este matrimonio!

La voz le falló entonces y empezó a dirigirse hacia la puerta a toda prisa.

Pero Nick fue más rápido y la rodeó con sus brazos desde detrás.

-Te debo una disculpa - dijo - Fue mi orgullo. Ninguna mujer me había tratado antes con semejante indiferencia.

-No era indiferencia. Fue como un sueño. No sentía que nada fuera real, excepto la casa. Y tú me parecías tan distante cuando hablábamos por teléfono... me sentía mal. No sabía lo que esperabas de mí.

-Demasiado.

-Yo quería que estuvieras conmigo. Fue una mala suerte que tú no quisieras oír eso.

-Dío... eso es exactamente lo que quiero oír.

-¿Lo es? -le preguntó ella, tragando saliva.

-Incluso a los adictos al trabajo les gusta que les echen de menos de vez en cuando. Si lo hubiera sabido habría hecho que te vinieras conmigo. No nos habríamos visto mucho de día, pero por lo menos habríamos tenido las noches.

-Yo no te estaba usando - susurró Miley tratando de poner en orden sus pensamientos-. Tú estabas allí y yo... te necesitaba.

-Y yo te necesito ahora a ti, cara - dijo él abrazándola y haciéndola sentir su masculinidad - Un mes es mucho tiempo para mí.

Y lo de la cena estaba ya olvidado, pensó ella ruborizándose fieramente.
Nick se rió entonces y le dijo:

-Te sigues ruborizando como una virgen.

Luego se dirigieron de nuevo al dormitorio y él le bajó la cremallera del vestido.
Aquello estaba bien, se dijo Miley a sí misma, al fin y al cabo, estaban casados, así que era normal desearlo tanto.
El vestido cayó a sus pies y ella resistió el impulso de taparse.
No podían apartar sus miradas de la del otro y Nick sonrió.

-Nick, yo... - Pero él la hizo callar con un beso apasionado.
La besó hasta que a ella se le olvidó todo menos su calor y su boca.

Entonces él le soltó el sujetador y ella dejó de respirar cuando Nick le acarició un seno desnudo y le rozó un pezón con el pulgar y se le escapó un gemido.
Luego Nick la hizo retroceder hasta la cama y se desnudó él.

-Siempre me has deseado - dijo.

-No...

Pero eso no era cierto, lo que le había pasado siempre y sólo ahora podía ver era que se había obligado a sí misma a no desearlo, y lo había hecho tan a menudo que se había transformado en un hábito.

-Tienes una disciplina de hierro... y eres una cabezota. Sabías la atracción que había entre nosotros, pero no querías admitirla. Eso me volvía loco. Tenía miedo de hacer algo y que tú te marcharas. Mantenías un muro entre nosotros... Nunca te acercabas a mí, nunca me tocabas, aunque fuera accidentalmente.

Eso era cierto también.
Le dolía aceptar que su cuerpo sí había sabido la atracción que había entre ellos, pero su mente se había resistido.

-No lo sabía...

-Pero ahora ya lo sabes.

Nick se tumbó entonces en la cama a su lado y la tomó en sus brazos.
Entonces ella dejó de pensar como si hubiera apagado un interruptor.
Nick bajó la cabeza y le rozó uno de los pezones con la punta de la lengua, acariciándole el cuerpo a la vez con las manos.

-Nick...

-Sentir esto es algo especial, bella mía - murmuró él -. ¡Eres tan hermosa!

Entonces Nick le acarició la parte interna de los muslos, haciendo crecer en ella la pasión de tal manera que se agarró a él con fuerza.
Luego metió una mano por dentro de sus bragas y ella se retorció y gimió en una dulce agonía de desesperada necesidad.
Por fin la frustrante barrera desapareció y él se dedicó a explorar expertamente la dulce humedad que había debajo, haciéndola perder el control del todo.

-Ahora... -gimió Nick cuando ella estaba a punto de no poder soportarlo más.

Se miraron y él la levantó para que lo recibiera y condujera a su interior mientras ella gritaba con el cálido y tortuoso placer de la penetración.

Al terminar, Miley se agarró a él, reviviendo la maravillosamente íntima sensación de él estremeciéndose con la misma satisfacción entre sus brazos.
Una gloriosa sensación de bienestar la invadió.
Estaba en paz, perfectamente en paz, hasta que se dio cuenta de la intensa felicidad que también sentía. Era esa sensación la que más la extrañó.

Nick rodó, llevándosela con él y ella lo abrazó porque... porque no quería que se apartara.

-¿Tienes frío? - le preguntó él mientras la arropaba - Mucho mejor sin el brandy.

-No estaba borracha.

-Pero tampoco demasiado sobria. Te prometí esa noche que podrías confiar en mí. Y no te mentí. Pero sí sobreestimé los límites de mi autocontrol. Realmente no me importaba por qué me querías. Era suficiente con que lo hicieras.

Miley pensó entonces que sólo una noche loca, y le había cambiado la vida.

-¿A qué vinieron todas las flores?

-A un sentimiento de culpa.

-¿Culpa?

-No me había imaginado que fuera tu primera vez, cara. Para una mujer, eso es un evento significativo y tú ya no eras una niña. Tienes veintitrés años, lo que sugiere que esa abstención se debe a una política deliberada. Me pareció que, por la mañana, no te sentirías tan bien como la noche anterior.

-Tuviste razón.

Nick la miró y sonrió. Luego le dijo:

-Tengo hambre, cara. Todavía tenemos tiempo de sobra para cenar.

.....


-¿Tu primer amor?

Miley arrugó la nariz - Te vas a reír.

-No.

-De acuerdo. Yo tenía quince años. Fue algo de lo más repentino y romántico. Lo estuve viendo todos los días durante semanas cuando iba andando de casa al colegio y a la vuelta. Era parte de una cuadrilla de la construcción que trabajaba en la calle. Me has dicho que no te reirías. Estaba muy bien cuando se quitaba la camisa.

Nick sonrió entonces.
-Bella mía, me sorprendes.

-¿De verdad?

Nick extendió una mano y la hizo acercarse a él, rozándole los labios con los suyos provocativamente y a ella se le alteró el pulso y la invadió la ya habitual oleada de deseo que la dejaba casi mareada.

No importaba cómo de a menudo Nick le hiciera el amor.
Durante las últimas dos semanas ella había descubierto que Nick podía despertar ese deseo a su voluntad.

-Se está haciendo tarde - dijo él sonriendo - Tenemos que salir.

Minutos más tarde, ella estaba bajo la ducha tratando de despertarse de nuevo y envidiando la electrificante energía de Nick.