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sábado, 20 de abril de 2013

An obsession with the past cap13



Abandonarlo antes de que el pudiera pedirle que se fuera, era la única forma de salvar su orgullo, que era todo loque le quedaba.

 — Por supuesto que lo entiendo — respondió tajante, resistiendo el Impulso de envolver los brazos alrededor de su esbelto cuerpo, porque a pesar de lo caluroso del día, sentía un doloroso frío interno — Pero no es nada realmente importante; no tiene nada que ver con mis razones para querer una separación.

 —¿Y cuáles son esas razones? — se acercó más y los mismos árboles parecieron detener su movimiento.

Demi no podía hablar, el corazón le latía apresurado y la cabeza le daba vueltas.
No podía mentirle, no en algo así, pensó entristecida y alalzar la vista observó el rostro tenso de él.
Simplemente no podía hacerlo.

¿Cómo podía negar su amor por él?
¿Ese amor que maduró y se intensificó desde que ella tenía quince años?

 —Tus razones, Demi — la apremió hosco, entornando los párpados estudiando los rasgos angustiados de ella.

 — Me imagino que son las mismas que las tuyas — replicó ella sin aliento,apartándose — Los dos sabemos lo que han sido los últimos meses. El matrimonio simplemente no funcionó.

Que él interpretara eso como mejor le pareciera, pensó aturdida, tratando desofocar un sollozo.

Y la interpretación más probable que le daría a su evasiva respuesta sería que, igual que él, ella estaba cansada de esa relación estéril que hacía mucho tiempo había llegado a la etapa en que, incluso el deseo físico, había muerto por completo.

La forma en que antes se negó a aceptar la mano de él, evitando su contacto, reforzaría esa opinión.

 — No lo creo — se veía como si ella lo hubiera abofeteado y Demi no podía entenderlo... Su cerebro estaba demasiado confundido.

¿Por qué simplemente notomaba lo que ella le ofrecía en bandeja, terminaba ron todo y se alejaba corriendo...de regreso a casa, en donde lo esperaba la ansiosa Zanna?
¿Por qué prolongar esa terrible confrontación?

No podría soportar mucho tiempo más.
Sus emociones la habían afectado desdeque escuchó esa conversación, tratando de evitar lo inevitable, huyendo cuando leinformó que Zanna y él tenían algo qué decirle.

Débil, cerró los ojos y no hizo nada para impedir que las lágrimas se deslizaran por sus mejillas.
Todo lo que quería eraque él la dejara sola, que le permitiera conservar su dignidad.

 Ya tenía lo que quería ¿o no?
¿También tenía que causarle más dolor?

—Demi , no lo hagas — su voz era áspera y antes de que ella se diera de lo que sucedía.

Los brazos de Joe la rodearon estrechándola contra su cuerpo y por un absurdo momento se aferró a él, bloqueando su mente a todo lo demás.

—Dime lo que te sucede — murmuró él.

Haciéndola apoyar la cabeza sobre el sólido ángulo de su hombro con una mano fuerte y Demi sintió que la sangre corría apresurada por sus venas, drogándola; sólo cuando la otra mano de él inició un lento movimiento para acariciar su espalda se dio cuenta de lo que hacía.

Le estaba permitiendo tomar la iniciativa una vez más, como siempre lo hizo en su relación.
No contento con hacerla a un lado, cuando la mujer a quien realmente amaba volvió a aparecer en escena, quería acabar con sus destrozados sentimientos.

Pues bien, no halagaría su vanidad masculina.
Apartó la cabeza, apretó los puños y lo empujó por los hombros; en el límite de sus tuerzas, dijo entre dientes:

 — ¿No puedes dejarme en paz?

Sus esfuerzos para alejarlo fueron en vano; parecieron incrementar el deseo de él de dominarla, pensó frenética al notar su respiración agitada y el salvaje destello ensus ojos cuando la sujetó con más fuerza y exclamó:

 — ¿Por qué diablos debería hacerlo? ¡Maldita sea, aún eres mi esposa!

Luego el mundo se quedó inmóvil, silencioso, y en los oídos de Demi sólo resonaban los caóticos latidos de su corazón, sus propios sollozos y la respiración agitada de él que escapaba entre sus labios apretados, antes de que su boca se apoderara de la suya dándole un beso brutal, como nunca antes lo había hecho.

Suvigoroso cuerpo venció sus débiles intentos de huir, haciéndolos caer a ambos sobre el mullido suelo del bosque, y arrastrándolos hacia un calor oscuro y ardiente del que nohabía salida, y del cual habían desaparecido todos los sentidos y la razón, porque, aunque él ya no la quería en su vida, ella todavía era legalmente su posesión y quería grabar en ella su marca, por última vez, sólo para demostrar su dominio.

Eso iba a ser una violación...
PERO no fue una violación.
Por supuesto que no.

En lo que a Joe concernía, el cuerpo de Demi era todo fuego y furia, igualándose a lo que él sentía.

Hacía tanto tiempo que no la tocaba, que no la deseaba, que cuando Demi sintió el cuerpo duro cubriendo el suyo, todo pensamiento lógico huyó de su cabeza y le echó los brazos al cuello para acercarlo más.

Como si su ansiosa respuesta hubiera desencadenado un acercamiento más suave, la ternura que siempre fue una parte intrínseca de su pasión, desde los primeros días de su matrimonio, cambió la actitud de él y se hizo más suave; ahora su boca saboreaba la de ella, explorando un mundo dentro de otro mundo, buscando y encontrando la puerta que llevaba al alma de ella.

Porque su alma, su corazón, su mente y su cuerpo siempre le pertenecerían a él, sin importar lo que sucediera, pensó Demi y bloqueó su mente cuando los hábiles dedos de él desabotonaban su blusa y deslizaron la suave tela sobre sus hombros; cedió y elmomento... el futuro, el pasado, ya no eran importantes.

Con un suave gemido, Joe sepultó la cara en sus senos y Demi arqueó el cuello, mientras sus manos acariciaban ávidas la ancha espalda debajo de la sudadera.
No fue un viaje de descubrimiento; ella simplemente regresaba a casa.

Conocía y adoraba cada centímetro de ese duro cuerpo masculino y cuando él alzó la cabeza yla miró con ojos centelleantes, Demi sólo pudo murmurar su nombre.

 — Bésame — le ordenó él áspero.

Con la piel tensa sobre los angulosos pómulos y ella le enmarcó la cabeza entre sus manos, enredando los dedos en el cabello suave yoscuro, acercándolo a sus receptivos labios entreabiertos.

Y cuando se sintió morir bajo el dulce tormento de la boca de él, Joe serodó hacia un lado, mirándola a los ojos con ardiente intensidad mientras se desabrochaba la hebilla del cinturón.

Demi sintió que todo su cuerpo se estremecía condébiles temblores de necesidad.

Hacía tanto tiempo que ansiaba el amor que él le había negado, que su unión sobre el mullido suelo del bosque fue explosiva, provocándole una salvaje y tumultuosa liberación que la dejó saciada.

Con el delicado cuerpo sofocado por la pasión, se acurrucó contra el calor del cuerpo masculino y se quedó dormida como una niña.


An obsession with the past cap12


No podía entender  por qué el experimentó ese desagrado instantáneo hacia el inofensivo Wilmer. 
Debería estrecharle la mano y darle una palmada en la espalda. 

¡Después de todo, le había ofrecido a su indeseada esposa un trabajo, un salario y alojamiento!

Se estremeció cuando él cerró con fuerza la puerta del auto tan pronto como ella se instaló en el asiento y se mordió el labio cuando lo vio rodear el auto para ocupar su lugar al volante. 

Sabía que él era capaz de encolerizarse; había sostenido suficientes conversaciones confidenciales con las esposas de sus empleados y colegasde negocios, durante esos fines de semana de trabajo en South Park, para saber que aunque era justo y siempre estaba dispuesto a escuchar los puntos de vista de los demás, su helada ira, cuando alguien no estaba a la altura de sus exigencias, era algo que debía evitarse a toda costa.

Pero ella nunca antes la experimentó, hasta ahora. 
La hacía sentirse pequena y vulnerable, amenazada, como si se hubiera convertido en un desconocido peligroso y amenazador.

Cuando salieron del patio para dirigirse a la campiña, a lo que Demi consideró era una velocidad peligrosa, se obligó a mirar hacia adelante, sin dar muestras de ninguna emoción.

Ni siquiera le preguntaría a dónde diablos pensaba llevarla. 
No podía confiar en su voz. 
El también guardaba silencio, concentrado en conducir el veloz auto.

Demi no se sorprendió. 
Desde el accidente, se habían roto las líneas de comunicación. 
Antes, siempre podían hablar de cualquier cosa.

Eso fue una de las cosas que intensificaron su amor por él cuando empezó a trabajar en South Park.

Al fin, él detuvo el auto frente a un sendero que se adentraba en el bosque y Demi bajó, cerrando la puerta y apoyándose contra el coche, débil y aliviada.

La tensión, la cólera silenciosa de él eran más de lo que podía soportar y aspiró una bocanada de aire fresco, perfumado por los árboles del bosque y el olor penetrante del océano; se secó con el dorso de la mano las gotas de sudor que cubrían su labio superior.

El se quedó de pie frente a ella, una presencia sombría y silenciosa que hizo que el corazón le diera un vuelco al oírlo acercarse con pasos silenciosos.

Pero ahora había algo diferente, como si la concentración necesaria para conducir, el auto hubiera ahuyentado su cólera.

Lo miró a los ojos, pero bajó la vista al reconocer la expresión más suave en los ojos y los rasgos de él.

¿Compasión? 
¿Lástima?

No necesitaba eso.
Siempre la trató con amabilidad y respeto, incluso después de que perdió al hijo que él tanto anhelaba.

Debía sentir lástima de ella, sabiendo que estaba a punto de informarle el motivo del regreso de Zanna después de tanto tiempo.

No era un hombre deliberadamente cruel y no querría causarle un dolor, pero no podía evitarlo, para él, Zanna siempre fue una obsesión. 
Aún lo era y siempre lo sería.
Todos lo sabían y por eso, quienes la querían, sus padres y Miley , le advirtieron que no aceptara su proposición de matrimonio.

Debió escucharlos, pero estaba demasiado segura de su capacidad deshacerlo olvidar a la otra mujer y enseñarlo a amarla a ella.

Estaba segura de que lo lograría,sobre todo cuando le diera el hijo que él tanto deseaba.

 —Vamos a caminar  — su voz era apagada, seguramente por el pesar de lo queestaba a punto de decirle.

Pero ella no quería su compasión.
Quería su amor y jamás lo tuvo. 
Ahora sabía que jamás lo tendría.

 —Vamos — repitió él y le tendió una mano.

Ella la ignoró y se hizo a un lado, poniendo mucho espacio entre ellos cuando echó a andar por el solitario sendero en el bosque.

El la siguió y la alcanzó, caminando con pasos apresurados para seguir por un sendero más angosto y poco transitado; Demi lo siguió, pues no podía hacer otra cosa, sabiendo que él la llevaría a rastras si ella cedía a sus instintos y se sentaba en el suelo,echaba la cabeza hacia atrás y empezaba a gritar.

Justo cuando pensó que estaba condenada a seguirlo por ese solitario lugar durante una eternidad, él habló por encima del hombro.

 — Cuando me dejaste, debiste decirme que no soportas que te toque. ¡Tal vez entonces no me habría molestado en buscarte!

 — ¡No sé por qué lo hiciste! — gritó ella furiosa y con la respiración agitada, más porque sabía que al fin iba a empezar la última confrontación, que por el paso rápido de él.

Mientras él no supiera lo mucho que anhelaba su contacto y con qué frecuencia, durante los últimos tres meses, lloró hasta quedarse dormida, ansiando la intimidad  física que antes compartían y que él rechazó, podría aferrarse a su dignidad, que apenas empezaba a recuperar.

 —¡Pensé que estarías demasiado ocupado en South Park, con Zanna... y el pequeño Harry!

Habían llegado a un claro, en donde los altos árboles parecían formar la bóveda de una catedral; la luz del sol se filtraba entre las ramas, desvaneciendo las silenciosas sombras.

El se detuvo, se volvió a mirarla y por un momento, por su rostro cruzó una expresión de dolor, luegó desapareció. 
Sus rasgos parecían tallados en mármol cuando habló.

 —Comprendo tus celos, pero no permitas que te amarguen la existencia. Te lo aseguro, Demi , habrá otro hombre para ti.

No supo cómo logró contenerse para no abofetearlo y no gritar todo su disgusto y su cólera, pero lo hizo al recordar a tiempo que, puesto que él creía que el suyo era un matrimonio sin amor por ambas partes, daría por hecho que ella encontraría a alguien más.

Ahora era el momento de aclararlo todo y se preparó para eso, preguntándose si él podría escuchar el atemorizado latido de su corazón en medio del silencio. 
Así que se controló y respondió con toda calma:

—Ya sé por qué Zanna regresó con Harry. Los oí cuando hablaron el día que llegaron.
Ya estaba.

Ahora él no tendría que darle la "noticia". 
Lo oyó aspirar aire con fuerza y luego expulsarlo despacio y los hombros tensos se relajaron debajo de la suave tela oscura de la sudadera.

 —Así que por lo menos entiendes eso.

 Sus ojos se ensombrecieron con una expresión que ella no logró descifrar y casi demasiado tarde, vio que había caído en una trampa.


Le dijo que escuchó por casualidad esa conversación y que él debía recordar también las cosas que dijeron.

Cómo le informó a la mujer amada que su nefasto matrimonio con la inadecuada Demi Garner había llegado a su fin y que debido a eso, Zanna había regresado llevando a su hijo.

Había cuidado bien de él como madre soltera, pero Harry también necesitaba a su padre.
Fugazmente, Demi se preguntó por qué Zanna abandonó a Joe .

El profundo y obsesivo amor que había entre ambos fue la comidilla de la aldea durante meses.
Luego apartó a toda prisa esos pensamientos de su mente, dolorosamente consciente dela mirada fija de Joe .

En una forma o en otra debía salir de la trampa en la que había caído.

De alguna manera, tendría que hacerle creer una mentira a Joe , que lo abandonó no porque Zanna estaba de regreso y Joe quería el divorcio, sino porqueella, Demi , decidió que ya estaba harta de la situación.


viernes, 19 de abril de 2013

An obsession with the past cap11


Demi recordaba, como si hubiera sucedido ayer, la mañana en que Joe entróa la agencia de empleos.

Explicó que la señora Penny había sufrido una caída y tenía una cadera fracturada, y que pasaría meses antes de que estuviera en condiciones devolver a trabajar.

Todos sabían que no hacía mucho tiempo que Zanna se había alejadode su vida. 
Se compadeció de él, porque sabía lo que era un amor sin esperanza.

Pero  por lo menos, Joe conoció una época de intensa felicidad al lado de la mujer por la que todos sabían que estaba obsesionado.

 — Necesito un milagro... alguien capaz de desempeñar varias tareas  — confeso y sus rasgos austeros se suavizaron con una sonrisa que últimamente dejaba ver muy rara vez — Alguien que pueda actuar como una de llaves temporal, secretaria ocasional y a veces anfitriona, cuando yo reciba a mis colegas de negocios para trabajar durante los fines de semana. Sería por varios meses, hasta que la señora Penny este en condiciones de regresar. Para entonces, espero que habré encontrado a alguien que se encargue de las demás tareas.

Hasta ahora, Demi no sabía qué locura la impulsó a ofrecer sus servicios.

El cielo sabía que Miley y ella estaban demasiado ocupadas con la administración de la agencia en rápida expansión y que su amor secreto por Joseph Savage, ese sentimiento sin esperanza que se negaba morir o desaparecer, se convertiría en una conflagración si era lo bastante tonta para pasar tanto tiempo a su lado.

Por supuesto,Joe no tenía esos escrúpulos. 
¿Por qué debería tenerlos?

Se sintió francamente aliviado e incluso se suavizó la perenne severidad de sus ojos de luchador... todos notaban lo meditabundo que volvió desde que Zanna Hall lo abandonó.

 Respondió complacido:

—Eso sería ideal. Puesto que vives en la aldea, podrías regresar a casa todas las noches y ya que yo trabajaré en el distrito de negocios de Londres la mayor parte de la semana, dispondrás de mucho tiempo para organizar lo necesario para los fines de semana en que yo decida tener invitados. Contarás con ayuda diaria en la limpieza de la casa y no te será muy difícil ocupar el lugar de la señora Penny.

Pero sucedió que pasaba menos tiempo lejos de casa de lo que la hizo pensar, haciendo que su absurdo y desesperado amor por él fuera en aumento, tal y como ella lo predijo.

Wilmer era lo bastante perceptivo para captar ahora su inquietud, porque cuando juzgó que su mano era lo bastante firme para llevarle su taza de café, él la miró a los ojos con una expresión compasiva... y con un gesto interrogante.

Luego se volvióhacia Joe , cuyo silencio parecía contener una amenaza.

 —¿En dónde se aloja?

 —En Bolonia — con voz cortante, nombró uno de los hoteles de más prestigio y dejó el café sin terminar sobre la bandeja — Pero no he venido aquí para intercambiar palabras amables. Me gustaría hablar con Demi , en privado — se dirigió hacia la puerta, como si ya no pudiera soportar la reclusión, interrumpiendo el comienzo de las protestas del otro hombre con tono hosco — Comprendo que ella es su secretaria,Valderrrama, pero en primer lugar y antes que nada es mi esposa.

En el tenso silencio que siguió, Demi escuchó el latido de su propia sangre y resistió el impulso de gritar. 
Se sentía como un hueso por el cual disputaban dos perros.

 — ¿ Demi ? — la voz de Wilmer sonó indecisa — ¿Eso es lo que quieres?

Ella asintió muda. 
En el estado de ánimo en que se encontraba, Joe obtendría exactamente lo que quería, sin importarle los métodos que empleara.

Y  puesto que estaba allí, sería mejor que de una vez por todas terminaran con la desagradable discusión acerca de su futuro.

Cuando eso quedara arreglado, podría hacer las paces con su jefe y asegurarle que no se encontraría atrapado en un desagradable drama matrimonial.

Una vez que Joe obtuviera su aceptación paraun divorcio rápido, ciertamente no querría volver a verla y mucho menos desearía perder su valioso tiempo buscándola y perturbándola en su trabajo.

Joe esperaba en el vano de la puerta, con el ceño fruncido en un gesto de impaciencia y Demi caminó reacia hacia él, con un nudo en el estómago y los pies como si fueran de plomo.

Oírlo expresar en palabras su deseo de un divorcio sería una de las cosas más difíciles, que jamás le habían sucedido.

Pero sobreviviría, se aseguró con firmeza cuando cruzó la puerta con la cabeza erguida y negándose a mirarlo.

 — ¡Por aquí!

Demi se disponía a dirigirse hacia la banca de piedra junto a uno de los muros del patio, pues instintivamente sabía que necesitaría sentarse mientras escuchaba lo que él quería decirle.

Las piernas le temblaban, pero se dio media vuelta al oír labrusca orden; lo vio a abrir la puerta del auto y colérica, retuvo el aliento.

 —¡No me trates como si fuera un perro! — estalló furiosa. Era mejor que élviera su cólera y no su dolor  — No pienso obeceder tus órdenes.

 —Eso he visto. No obstante, sube al auto.

 —Puedes decirme aquí lo que tengas que decir — declaró con firmeza — No hay nadie cerca, estamos en privado.

 — No tengo intenciones de quedarme en la propiedad Valderrama. — le advirtió él hosco — ¿Vienes de buen grado, o tendré que obligarte?

Demi apretó los labios, para contener un tembloroso suspiro. 
La advertencia en la mirada implacable de él era inconfundible.

Sería mejor subir al auto por su propia voluntad, antes de que él la obligara. 
Si volvía a tocarla, su cuerpo la traicionaría, le demostraría lo mucho que aún lo deseaba, lo necesitaba y lo amaba.


An obsession with the past cap10


Demi se encogió en el asiento y cerró los ojos.
¿Por qué no pensó en eso?

Por supuesto que él no le permitiría alejarse simplemente.

Joseph Savage era un hombre determinativo, de un carácter rudo y siempre quería tener el control.
Odiaba los cabos sueltos.
Tenía que saber lo que estaba haciendo su esposa y en dónde lo estaba haciendo.

Además, querría un divorcio rápido, ¿o no?
Necesitaba vigilarla, saber exactamente en dónde estaba.

 — Muy acogedora — su tono sarcástico, cuando frenó el auto, la hizo abrir los ojos.

Estaban en el patio adoquinado frente a la vieja granja de piedra, las macetas de geranios le daban un toque de color a las paredes.

 — ¿Sí, verdad? — replicó con el mismo tono. Tal vez la había vencido, pero no permitiría que él lo viera — Me fascina y ya me siento como si fuera mi hogar.

Hogar.
La sola palabra la atravesó como la hoja de un cuchillo.
Su hogar era donde él estaba y ella jamás volvería a vivir allí.
Nunca escuchó otra palabra másinadecuada; parpadeó resuelta para ahuyentar las lágrimas y le dirigió una mirada centelleante, ignorando el gesto de cólera en los labios de Joe .

 — Entra si tienes algo que decirme. No creo que hayas venido hasta aquí sólo para cambiar de escenario.

Bajó del auto y cruzó el patio delante de él, obligándose a conservar la calma.

Hasta ahora, había evitado la agonía de oírlo decir que quería el divorcio, para quedar en libertad de casarse con Zanna y llevarla a vivir a su lado, junto con su hijo.

Había huido, pero no lo bastante lejos ni con la rapidez suficiente y él la había alcanzado, como Némesis.
Ahora tendría que escucharlos sin revelarle nada.

Si el supiera desde hacía cuanto tiempo lo amaba tan apasionadamente, sentiría lástima de ella y no podría soportar eso.
La humillación sería la última gota.

Era mejor para ambos que él siguiera creyendo que el suyo fue un matrimonio sin amor, por ambas partes, y que ella había decidido que ya no le bastaba con ese tipo de relación estéril.

En el vestíbulo reinaba el silencio y él se quedó atrás, de pie en el vano de la puerta, bloqueando la luz del sol y luego comentó con tono helado:

 — ¿Así que ahí viven los dos, tu y el famoso autor? Qué escenario tan idílico.

 — Así es — habló con voz débil, dura.

Tenía que ser así, porque negar lo que era obvio que él pensaba, sería revelar la pequeña grieta en su armadura.

No era necesario informarle que ella dormía en el anexo, igual que su predecesora, que tenía su propia salita y un pequeño baño privado y que sólo iba a la casa grande a trabajar y a la horade las comidas.

No era necesario hacerlo saber que, puesto que lo amaba, para ella no existía ningún otro hombre.

 — Vamos a la sala — lo invitó con tono sereno que desmentía los apresurados latidos de su corazón — Wilmer aún está en la cama, pero estoy segura de que no le importará.

Se disponía a alejarse hacia la puerta que estaba a un lado del estudio, pero élla sujetó con fuerza de una muñeca y con la boca apretada en una amarga línea, preguntó, atrayéndola hacia su cuerpo duro y delgado:

 — ¿Así que pasó una mala noche?

 — ¡Los dos lo hicimos!

Estar tan cerca de él, sintiendo el calor vital de su cuerpo, los músculos duros debajo del pantalón casual y la sudadera era un tormento agridulce y su reto fue una respuesta directa, un mecanismo de defensa; lo miró desafiante para disimular su angustia y vio el involuntario estremecimiento de un músculo en la mandíbula de él, eso la hizo experimentar un leve sentimiento de triunfo, porque después de todo, Joe sentía celos.

Pero el triunfo fue de corta vida.
Todavía era su esposa y, como tal, su propiedad.

Se había casado con ella, compartieron la misma cama y durante tres breves meses llevó en su seno un hijo de él.

Después de eso, Joe jamás volvió ahacerle el amor, porque no tenía objeto, sabiendo que las probabilidades de que ella volviera a concebir eran muy remotas.

No obstante, aun así la consideraba como su posesión; su vanidad masculina se sentiría herida si pensaba que ella se acostaba con otro hombre.

Con la garganta reseca, trató de apartarse, pero él sólo la sujetó con más fuerza y declaró con voz apagada:

 — Demi , debemos hablar. ¿No lo comprendes? — por un absurdo momento ella casi creyó que se interesaba en ella, que todavía quedaba algo de su matrimonio, que algo podría salvarse de las ruinas.

 Despacio, lo miró; sintió que el cuerpo de él se sacudía con un temblor revelador y entonces oyó a Wilmer desde lo alto de la escalera.

 — ¿Todo está bien, Demi ? — su voz sonó agresiva, porque no todos los días se encontraba con un perfecto desconocido maltratando a su secretaria.

Pasó un momento y pensó que debió imaginar los celos de Joe , porque cuando respondió por ella, su tono era casi aburrido, totalmente cortés y controlado.

 — Muy bien, Valderrama. Pasaba por aquí y decidí venir a visitar a mi esposa.

 — Oh, entiendo — respondió cauteloso mientras bajaba la escalera y Demi suspiró.

Cuando llegó allí, le informó a su jefe que estaba separada de su esposo.
Un matrimonio roto no era nada insólito en estos tiempos.

El aceptó eso e incluso si llegó ala conclusión de que la separación databa de tiempo atrás y fue amistosa, ella no lo desengañó.

Se sentía demasiado herida para entrar en detalles.
Ahora talvez él pensaría que cada mañana bajaría para encontrarse con su airado esposo frente a su puerta.

¡No necesitaba esa clase de complicaciones y si quería conservar su trabajo,tendría que convencerlo de que no sería así!

 — Demi , ¿quieres pedirle a Mariette que lleve café al estudio? ¿Quierea compañarnos, Savage?

Wilmer se enfrentó al hombre mucho más joven y más alto,con una expresión ligeramente belicosa.

Era obvio que acababa de ducharse y ahora vestía un ligero pantalón color café claro y una almidonada camisa blanca; su aspectoera alerta después de haber dormido y se veía más joven y vigoroso.

 — Gracias.

Joe inclinó la cabeza, pero su tono era casi desdeñoso y teníala boca apretada con un gesto hosco, así que Demi se alejó con las palmas de las manos húmedas.

Los dos hombres actuaban como adversarios, dispuestos a luchar a muerte por sus derechos territoriales.
No podría comprenderlo.
Aún estaba casada con Joe , pero eso no duraría, porque él quería deshacerse de ella.

Y aunque Wilmer tal vez estaba molesto porque un visitante indeseado había alterado su rutina de trabajo, debía saber que eso no volvería a suceder.
Tendría que aclararle eso tan pronto como Joe se fuera.

Necesitaba ese trabajo y estaba decidida a conservarlo, pues una vez que demostrara que era capaz y digna de confianza, tenía intenciones de pedirle que la empleara permanentemente.

Mariette no estaba en la cocina, así que Demi preparó el café, alegrándose detener ese momento de respiro.

Fue una sorpresa volver a ver tan pronto a Joe ; necesitaba tiempo para armarse de valor y actuar como si en realidad no le importaraque él le pidiera el divorcio.

Pero no podía tardarse toda la mañana en esa sencilla tarea y cuando llevó la bandeja al estudio no estaba más cerca de recuperar el controlde sus emociones que cuando Joe apareció de la nada, obligándola a subir a su auto.

El ambiente en la pequeña habitación atestada de libros no la ayudó a recobrar el equilibrio.

Wilmer estaba sentado frente a su escritorio, con la mirada centelleante y Joe recorría la habitación de un lado a otro, como un tigre enjaulado.

 — ¿Cuánto tiempo piensa quedarse en la región? — preguntó Wilmer bruscamente.

Joe, con los párpados entornados, observaba cada movimiento de Demi mientras servía el café y respondió con voz suave:

 — Todo el tiempo que sea necesario — los ojos grises se endurecieron cuando Demi le entregó su taza — ¿Tratas de hacerte indispensable con otro hombre?

Una oleada de calor invadió el rostro de Demi , pero sentía el cuerpo helado.

Era una referencia directa al hecho de que durante seis meses, antes que él le hiciera su sorprendente proposición de matrimonio, ella trabajó como ama de llaves y anfitriona en South Park.


miércoles, 17 de abril de 2013

An obsession with the past cap9



 — Será mejor que demos por terminado el día— Wilmer Valderrama se pasó los dedos por el encrespado cabello castaño claro, con el rostro tenso por la fatiga — Y gracias, Demi  . Creo que hemos hecho un buen trabajo

Dejó ver una sonrisa radiante que transformó sus rasgos ordinarios y Demi  se la devolvió sin poder evitarlo, incluso lo perdonaba por haberla despertado a las cuatro de la mañana, cuando su fértil mente rebosaba de ideas para la sección media de su actual libro, que hasta entonces había sido un punto escabroso.

 — ¿Quieres una taza de café?

Demi  cerró su libreta de notas y la dejó a unlado de la anticuada máquina de escribir, instalada encima del atestado escritorio, pero Wilmer movió la cabeza.

 —Pienso dormir un par de horas y te sugiero que hagas lo mismo. Si aún sigues dormida al mediodía, prepararé la comida y te despertaré. ¿De acuerdo?

Ella insistió distraída mientras él salía del estudio atestado de libros; el cansancio físico y la satisfacción, lo hacían verse mayor que sus cuarenta años, tenía una figura rechoncha y vestía un desgastado pantalón de pana y un holgado suéter.

Por un momento, su mirada se suavizó al contemplarlo con sus grandes ojos verdes.
Durante los diez días pasados en la vieja granja, había aprendido a apreciar y respetar al escritor.

A pesar de un enorme éxito comercial, no se daba importancia y aunque la hacía trabajar mucho, era justo; le pagaba un salario excelente e insistía enque se tomara muchos ratos libres para compensar sus extravagantes horarios de trabajo.

Pero, aunque trabajó arduamente durante las últimas cinco horas, tomando dictado, no estaba de humor para regresar a la cama.

No podría dormir y sólo sequedaría allí, presa de los pensamientos que aún luchaba por apartar de su mente.

Diez días no eran suficientes para recuperarse del trauma de perder a Joe , se dijo mientras subía la escalera para darse una ducha en el baño de techo inclinado instalado debajo del alero.

Dudaba que alguna vez llegara a recuperarse, pero esperaba que con el tiempo, llegaría a aceptarlo y podría seguir adelante con su vida, sin tener que vigilar de una manera absoluta sus pensamientos y sus emociones.

El viaje a Francia fue lo mejor que pudo hacer, se aseguró mientras preparaba el café en la cocina de techo de vigas.
Vestía una amplia falda de algodón verde esmeralda y una blusa azul marino sin manga.

Wilmer, que Dios lo bendijera, la hacía trabajar mucho y le dejaba muy poco tiempo para cavilar.

A su llegada, la recibió como si fuera su salvadora y su propia estimación aumentó cuando él la alabó por la actitud positiva con que se enfrentó al montón de hojas manuscritas que se había acumulado desde que se quedó sin secretaria.

Pero Mariette Voisin, que iba casi todos los días para encargarse de los quehaceres domésticos, llegaría en cualquier momento y aunque la anciana francesa hablaba un inglés deficiente, era incorregiblemente curiosa y sometía a Demi a largo interrogatorios a la menor oportunidad, así que lavó la cafetera y salió a disfrutar del sol matutino.

La granja se hallaba en un frondoso valle entre un laberinto de angostos caminos que iban de Bolonia a Le Wast, cuando al fin Demi logró encontrarla el día de su llegada, supo que era un lugar perfecto para ocultarse.

¿Ocultarse de quién?, se burló, pateando uno de los guijarros que cubrían el polvoriento camino.

Eso no era necesario, pues nadie la buscaría.
Joe debía sentirse muy agradecido al ver que ella se había alejado voluntariamente de su vida.

Con el ceno fruncido, apartó de su mente esos molestos pensamientos, y deliberadamente trató de relajarse.

Después de permanecer inclinada sobre su libretade notas durante cinco largas horas, su cuerpo ansiaba un poco de aire puro y ejercicio.

Mientras caminaba por esos encantadores senderos, bañados por el sol y con el bosque cerca, se dio cuenta de que era el lugar perfecto para disfrutar de eso.

De pronto, como a menudo le sucedía en esa región encantada, dio vuelta en un recodo y encontró un arqueado puente de piedra que cruzaba un arroyo; se apoyó en él para recobrar el aliento, agradecida por la sombra de los árboles.

En ese momento, el ruido de un motor perturbó el monótono canto de las aves yel zumbido de las abejas, así que se apartó contra el parapeto para dejar tanto espacio libre como le fuera posible en el angosto sendero, pero se volvió cuando el vehículo sedetuvo a su espalda; tal vez era un turista extraviado en los serpenteantes senderos.

La sonrisa cortés murió en sus labios, el corazón le dio un vuelco y luego empezó a latir desbocado cuando Joe le ordenó, a través de la ventana abierta del auto

—Sube.

No podía moverse, literalmente era incapaz de mover un solo músculo.
No sabía qué hacía él allí, cómo pudo encontrarla y por qué se molestó en hacerlo.

Abrió laboca, pero no pudo articular palabra alguna y se quedó allí, muda y ruborizada, desde el cuello hasta la raíz del pelo; luego oyó murmurar una violenta imprecación mientras bajaba del auto, dominándola con su estatura.

—No me mires con esa expresión confundida, mujer. Ya nos conocemos — apretó los dientes y recorrió con la mirada el rostro pálido de ella —  Soy el hombre con quien te casaste, ¿lo recuerdas? A quien prometiste amar, honrar y obedecer, así que sube al auto.

Tenía los puños apretados a los costados, contra el pantalón de algodón negro, parecía como si quisiera sacudirla hasta que se le cayera la cabeza; trató de que sus resecos labios pronunciaran la palabra "no” y lo vio apretar la boca, con la piel tensa sobre los pómulos y la agresiva mandíbula.

 — Estoy bloqueando el camino y no pienso moverme un solo centímetro sin ti

Eso debió advertirle a Demi que estaba dispuesto a obligarla a subir al auto, pero aún seguía en estado de choque cuando él rodeó el auto.

Cuando llegó a su lado logró decir con voz ronca:

 — Estoy trabajando aquí y ya me he retrasado

Lo que era una absurda mentira, pero él pareció creerla, porque la voz profunda se suavizó, aunque en ella había un dejo de amenaza que Demi nunca antes había escuchado.

 — Entonces guíame. Yo te llevaré.

No había forma de salir de esa situación.
Podía negarse categóricamente y él simplemente se alejaría de allí, con ella.

Para llevarla a cualquier parte, lo sabía por su estado de ánimo.
Nunca antes lo había visto tan encolerizado.

Algo en su interior se estremeció y se contrajo al contemplar su perfil rígido; le indicó la dirección con voz apagada, preguntándose si él sabía que la estaba haciendo pasar por un infierno.

Acababa de emprender el largo y arduo camino que la llevaría a aceptar su fracasado matrimonio, y él tenía que aparecer para enviarla de nuevo al punto de partida.

Temblaba en su interior cuando le preguntó en medio de un silencio difícil:

 — ¿Cómo supiste en dónde estaba?

 — ¿Por Miley?, ¿por quién más?

  Por supuesto.
¿Por quién más?

Ella y su mejor amiga de la escuela siempre se mantuvierón en contacto, incluso después que ella se casó y renunció a su trabajo en la agencia de empleos.
Tenía que ser la primera persona a quien Joe interrogara acerca de ella

 — ¿Porqué te molestaste? — le preguntó aturdida, moviendo la cabeza inconscientemente.

El la miró de reojo con una expresión dura y su mirada era un mal presagio para la paz mental de ella; luego respondió sombrío:

 — ¿Acaso pensaste por un momento que simplemente dejaría que te alejaras demi lado?


jueves, 21 de marzo de 2013

An obsession with the past cap8



Si quería ser completamente independiente, sería mejor que empezara ahora y aunque el corazón le latía apresurado, cuando cruzó la verja South Park apretó la boca en un gesto de determinación y en sus ojos verdes apareció una mirada fría.

Joe nunca le ocultó los motivos para casarse con ella.
Quería un heredero, una familia que disfrutara de todo lo que él había logrado.

El distanciamiento de ella, tanto emocional como físico, después de que perdió al bebé y del pronóstico médico deque tal vez jamás podría volver a concebir no fue una sorpresa.

Lo que sí la sorprendía, al mirar hacia atrás, era su propia estupidez al aceptar casarse con él.
Estaba enamorada y era lo bastante joven y crédula para pensar que podría enseñarlo a amarla.

Por otra parte, no sabía que Zanna regresaría, llevando consigo a su hijo, fruto de su amor.

¿Cómo podría saberlo?

Habría huido si hubiese podido mirar hacia el futuro, porque aunque estaba dispuesta a luchar por el amor de Joe , no tenía la menor oportunidad con Zanna allí.

Nunca la tuvo ni la tendría y su fortaleza radicaba en reconocer ese hecho doloroso e inalterable de la vida.
Tenía que controlarse y fingir que se iba por su propia voluntad.

Entró en su habitación y empezó a guardar metódicamente su ropa en una maleta, obligándose aconservar la calma, porque se vendría abajo si la perdía, aunque sólo fuera por uninstante.

Cuando estuviera lista para irse, buscaría a Joe , le hablaría de sus planes y se alejaría de allí.

Sin embargo, las cosas río resultaron así, porque Joe entró asu habitación, haciéndola dar un salto, ella giró sobre los talones, llevándose una mano al cuello, con el rostro enrojecido.

 — ¿Ya puedes disponer de un momento para hablar con Zanna y conmigo?— preguntó él tenso y con una expresión dura en sus rasgos severos y atractivos.

Demi se estremeció y sintió que su cuerpo se enfriaba.
Ignorando el sarcasmo inicial de él, lo vio entornar los párpados cuando su mirada se detuvo en la maleta abierta y respondió a toda prisa:

 —No quiero escuchar lo que Zanna y tú tengan que decirme. No creo que sea nada importante — le dio la espalda, pues no estaba dispuesta a que él viera el dolor reflejado en su rostro.

Tenía que alejarse antes de que él tuviera la oportunidad de arrojarla de su vida;  era la única forma de salvar su orgullo y conservar su dignidad.

No se arrastraría, ni lloraría, no delante de él, mucho menos cuando su antiguo y único amor estaba cerca... con el hijo que los dos habían procreado.

Lo oyó retener el aliento una fracción de segundo, antes de que sus manos la sujetaran por los hombros, obligándola a darse la vuelta para mirarlo; Demi  alzó la barbilla en un gesto rebelde cuando él estalló áspero.

 — ¿Qué diablos te pasa?

Pudo decírselo, pero no le daría la satisfacción, ni la oportunidad de qué expresara en palabras su amor por Zanna y su hijo.

Podría soportar cualquier cosa, menos eso.

 — Por favor, déjame ir

El calor de esos dedos fuertes le quemaba la piel através de la delgada tela de la blusa, amenazando con despojarla de todo su aplomo, logrado con tanto esfuerzo.

Cuando él la sujetó con más fuerza habló a toda prisa, esperando que la cólera de él, provocada por su negativa a escuchar lo que su querida Zanna y él tenían que decirle, le impidiera adivinar lo mucho que la afectaba su contacto.

 — Si dejas de maltratarme, te diré lo que pienso — presiguio demi .

Al escuchar la inflexión acida en su tono, Joe dejó caer las manos a los costados y apretó la boca.
Su actitud había dado resultado y si él pensaba que su contacto la disgustaba, eso era ganancia.

Habló tensa, antes que la abandonara su fuerza de voluntad.

 — No necesito decirte que durante los últimos meses nuestro matrimonio se ha desintegrado.

No tenía que especificar fechas, aunque podía hacerlo con toda precisión.
Ni soportaba recordar la tragedia que motivó la pérdida del interés de su esposo en ella

 — Creo que lo mejor será que nos separemos por un tiempo.

Se apartó de él, y se esforzó para que sus movimientos fueran tranquilos y seguros, sacó un montón de ropa interior de un cajón de la cómoda, y lo guardó en la maleta.

El corazón le latía con un ritmo pesado y enfermizo, pero él no lo sabía y aunque el no podía verlo, estaba consciente de que la miraba cauteloso, dominado por la tensión que mantenía rígido su poderoso cuerpo.

 — ¿Eso es lo que quieres? — en su voz ronca había una tirantez que, si no lo hubiera conocido tan bien, se habría imaginado que se debía al dolor.

Pero ella sabía que no era así, se recordó desdeñosa.

Tal vez él no la amaba y con seguridad no planeaba serle fiel, pero no era un hombre indiferente y tal vez le inquietaba el futuro bienestar de ella.

Demi  asintió, incapaz de hablar por el momento, porque eso era una despedida.
Le decía adiós al hombre a quien siempre amó, y al futuro que pudieron haber tenido juntos, si las cosas hubieran sido diferentes.

Tragó saliva para deshacer el dolorosonudo en la garganta, y se inclinó para cerrar la maleta, con el cabello ocultándole la cara mientras trataba de recobrar la voz.

Al fin logró decir:

—Lo es. He encontrado un trabajo, así que no debes preocuparte, te sugiero que nos pongamos en contacto dentro de uno o dos meses para finalizar las cosas.

Para entonces, toda la localidad sabría que día se había ido, que Zanna la había reemplazado y que estaba en el lugar que le pertenecía.

Para entonces, aunque sabía que nunca superaría el dolor, habría creado una vida propia lejos de él, recobrando su autoestima.

Algo amargo en lo más profundo de su ser la hizo añadir

 —  Y al salir, nodes un portazo. Podrías despertar a Harry.


TERMINE! ;D
 lovaticforever lo siento si no he estado subiendo mucho pero lo qe pasa esqe estoy muy agetreada con algunas cosas , pero no sabes como amo ver tus comentarios qe te gustan las noves y  qe estas pendiente del blog por eso hize una peqeña maraton jemi♥ C;

y las demas las quiero mucho espero qe anden bien 
mari♥ cariño vi qe subiste pero no pude comentar por qe asi como lovatic yo tmb reviso tu blog tdos los dias para ver si subiste pero estabien tendre paciencia o al menos lo intentare jijjii solo espero qe este fin de semana subas si o si! plis c;
bueno ahora si me despido byee las quiero mil y besitus de pescaditu para todas C3


An obsession with the past cap7


En el interior de la casa se escuchaba el sonido de una risa infantil y tuvo que controlar el absurdo impulso de arrojarse en los brazos de Joe y suplicarle que no la abandonara.

Consciente de la mirada masculina clavada en ella, se obligó a seguir adelante con la cabeza erguida y se dijo que a pesar de sus otras Callas, Zanna era una buena madre.

Durante los dos últimos días tan terribles, había observado los cuidados que la otra mujer le prodigaba al pequeño.

Demi  pensó en eso yen todo lo que sabía hasta sentir un intenso dolor, porque era la única forma en que podía evitar suplicarle a Joe que se quedara a su lado.

Y mientras más intenso fuera su dolor, más probabilidades tendría de recuperar el orgullo que hizo a un lado cuando aceptó ser su esposa; se armó de valor para abrir la puerta del auto que Joe le obsequió poco después de su matrimonio y que no había vuelto a conducir después del accidente.

 — ¿Tratas de decir que quieres volver a ser mi socia?— preguntó miley cuando regresó con dos tarros de té, Demi  movió la cabeza, sonriendo forzada al tomar el tarro y sentarse en el sofá.

 — No necesariamente

La agencia de empleos, que iniciaron juntas, tenía susoficinas allí, a menos de dieciséis kilómetros de South Park y Demi  no quería estar tan cerca.

Si trabajaba en la localidad, no podía encontrarse de cuando en cuando con Joe , Zanna y su hijo.

Además, sus padres aún vivían en la aldea, y esperarían que los visitara con regularidad, así que cada vez que lo hiciera, tendría que cruzar la impresionante puerta de la propiedad de South Park.

—Bueno, no creo que el amo de la finca permita que su esposa friegue los pisos, haga el aseo en una oficina, prepare cenas para fiestas particulares ni atiendaancianas — rió burlona
Miley hojeando una libreta —  Y por supuesto, no estás calificada para trabajar como enfermera, así que no veo...

 — ¿No hay algún trabajo de secretaria? Para eso sí estoy capacitada — intervino Demi, esperando que su voz no sonara desesperada.

Necesitaba ganarse lavida, ser independiente, y un trabajo por horas, que era en lo que se especializaba laagencia, la ayudaría hasta que pudiera encontrar algo permanente, tan lejos de allí como fuera posible.

 —  Lo siento — Miley arrugó la nariz —  La semana pasada había mucho trabajo, pero ahora no tengo nada. Sólo hay uno y no es adecuado.

 — Es una lástima — Demi  bebió un sorbo de té, tratando de disimular su profunda desesperación.

Nada en la vida era fácil y por lo visto tampoco lo seríaencontrar un trabajo de inmediato, como ella esperaba.
Tendría que alejarse cuantoantes, y buscar un trabajo permanente.

Se llevaría el auto, puesto que fue un regalo decumpleaños, pero no tocaría ni un centavo de la generosa suma que Joe depositabaen su cuenta privada.

Sería un problema encontrar alojamiento mientras buscaba trabajo.

Y puesto que Miley era astuta y experta en captar las vibraciones, Demi  decidióque tenía que mostrar cierto interés, así que logró preguntar con tono indiferente:

 — ¿Qué tiene de inadecuando el único puesto que por lo visto no has podido llenar?

Se obligó a conservar la calma cuando Miley respondió:

 — Es en Francia, con un escritor inglés que vive en Bolonia... aparentemente se mudó allí hace tres años y renovó una pequeña granja, varios kilómetros tierra adentro.

Miley mordió una galleta de chocolate y prosiguió

— El trabajo parece fantástico. Su secretaria inglesa huyó con un tipo alemán que conoció en Le Touquet y quiere encontrar una persona que cubra el puesto mientras encuentra a la persona adecuada...alguien de más de cincuenta años y recatada, ¡por lo menos eso dice él! Betty Mayhew tú la recuerdas, por supuesto, se muere por obtener ese puesto. Si él no ha encontrado a nadie para cuando ella termine su trabajo con Comtech, intentará conseguirlo.

 — Betty siempre ha sabido obtener lo que quiere — le recordó Demi a miley recordando a la atractiva rubia que parecía vivir la vida y encontrar amigos del sexo masculino con despreocupada facilidad.

Fue una de las secretarias que contrataron Miley y ella y si esperaba pasar algún tiempo en el noroeste de Francia, esta vez sellevaría una decepción.

"¡Eres una arpía!" se reprendió brusca y luego añadió decidida:

—Sería una lástima perder un nuevo cliente. Yo iré. Y no creo haber perdido todas mis habilidades — advirtió interpretando de manera errónea la mirada desorpresa de su amiga —  De cuando en cuando he trabajado para Joe y puedes creerme, me he mantenido actualizada.

— Oh, te creo — replicó miley de inmediato — ¿Pero no le importará a Joe que su esposa se ausente? No creo que piense comprar un helicóptero para transportarte de regreso a casa, cada tarde a las cinco en punto — rió burlona — ¡Parte del problema que tiene mi cliente es que a veces trabaja mejor por la noche y amenudo despierta a su secretaria durante la madrugada para que tome dictado!

Demi  se encogió de hombros y evitando la mirada de Miley comentó:

 — Eso no será problema, pues Joe pasa mucho tiempo fuera de casa — era la verdad, pues desde el accidente pasaba mucho tiempo viajando —  No le importará si yo me alejo de casa unas semanas — eso también era cierto, Zanna y él se sentirían muy felices de no verla.


No querrían que estuviera cerca, haciendo escenas, una vez que le explicaron lo que sucedía.
Y ella tampoco deseaba eso, haría una retirada digna.

Después de todo, era lo único que podía hacer.
Se puso de pie y su aplomo natural la ayudó.

Miley podía interpretar la situación como quisiera y algún día ella le diría la verdad a su amiga.
No se sentía lo bastante fuerte para enfrentarse a las frases de simpatía y de "te lo dije".

Se sentía más que agradecida porque sus padres estaban fuera, realizando un crucero alrededor del mundo, un viaje que su padre se prometió que harían cuando se retirara.

 — ¿Podrías llamarme mañana?— preguntó — Una vez que hayas hecho los arreglos necesarios.

 — Puedo hacer algo mejor que eso — declaró miley mirándola seria —  Si me prometes que Joseph Savage de South Park no se enfurecerá y vendrá a golpearme por enviar a su esposa al extranjero.

 — Eso sería lo ultimo que haría.

Demi  se obligó a sonreír, apesadumbrada ensu interior, pues sabía que sucedería lo contrario.

Con toda probabilidad Joe le enviaría a Miley champaña y flores durante meses por ayudarlo de una manera tan oportuna a deshacerse de una esposa a la que ya no necesitaba y a quien jamás fingió amar.

 — ¡Si tú lo dices! — miley descolgó el auricular marcó un número y cincominutos después, terminó su conversación colgó y le informó a Beth —  Me asegura quese siente de lo más aliviado. El trabajo se ha acumulado y será mejor que vayas cuanto antes — a toda prisa anotó algo en una tarjeta y se la entregó a Demi  — Aquí tienes su dirección y su número telefónico; si te extravías, puedes llamarlo y él irá a rescatarte. Aplica lo mismo si quieres reunirte con él en Bolonia. ¿Piensas ir en avión, o usarás eltrasbordador?

 —Llevaré mi auto en el transbordador

Demi guardó la tarjeta en su bolso y se puso de pie.


jueves, 14 de marzo de 2013

An obsession with the past cap6


Despertó con una sensación de desolación; se había quedado dormida sobre el ancho reborde de la ventana y se puso de pie con dificultad; con movimientos desganados.

Palpando los muebles en la oscuridad, localizó el interruptor de la luz.

"Si sólo pudiera desvanecer la oscuridad en mi interior", pensó desesperada al contemplar su solitaria cama, sabiendo que no podría dormir si antes no aclaraba el asunto.

Contrario a lo que había planeado antes, aturdida por la sorpresa, sabía que no podría pasar la noche y el resto de ese interminable fin de semana sin discutir la situación con Joe .

Necesitaría armarse de valor para dirigirse a la habitación de donde él la echó después de su enfermedad.
Pero lo lograría, tenía que hacerlo.

Cuando ella entró a South Park por primera vez como su esposa la llevó aldormitorio principal;  fue allí donde vivió esas noches de éxtasis y albergó la esperanza de que un día, tarde o temprano, él llegaría a amarla, como ella lo amaba.

Fue allí donde concibió al hijo de ambos.

Pero cuando regresó del hospital, descubrió que habían llevado sus pertenencias a la habitación que ahora ocupaba,  él le explicó que sería mejor que durmieran separados hasta que ella estuviera plenamente recuperada.

No fue cruel, pensó ahora con un leve estremecimiento.
Nunca lo fue; siempre fue un esposo considerado, cariñoso y apreciativo... aunque exigente.

Incluso después del accidente y de su aborto, cuando cualquier afecto que pudo sentir por ella murió junto con su hijo, siguió tratándola con respeto y cortesía.

Eso hacía que su crueldad, al llevar allí a Zanna y a su hijo fuese más devastadora.
Sin embargo, él no era un hombre cruel, era seguro de sí mismo, e implacable en los negocios, enigmático a veces y en ocasiones exasperante, era todo eso y más, pero nunca deliberadamente cruel.

Segura de eso, se sujetó el cinturón de la bata deseda y salió de su habitación, con la boca apretada en un gesto de determinación.

No se quedaría sumisa, viendo su vida y su matrimonio destrozado sin hacer algo para evitarlo.

Era una vana esperanza pensar que Joe se quedaría a su lado porque nunca la amó, y sobre todo porque, después del accidente y el aborto, le informaron que talvez jamás volvería a concebir.

Además se agregaba el hecho de que ahora podía tener a la mujer que antes dominó su vida y al hijo que procrearon juntos, pero ella era optimista.

¡Tenía que serlo, para haber aceptado casarse con él!

Pero incluso eso le falló cuando llegó al punto donde el pasillo se desviaba a la izquierda, justo antes de llegar al dormitorio principal.

Con la casa llena de invitados ytodas las habitaciones ocupadas, ¿en dónde podía dormir Zanna, si no era en la cama de él?

Entrar a la suntuosa habitación y encontrarlos juntos en la cama era algo a lo que simplemente no podría enfrentarse.

La determinación que la llevó hasta allí la abandonó, dejándola débil y temblorosa, apoyada contra la pared mientras trataba decalmar los frenéticos latidos de su corazón.

Pero si los encontraba juntos, eso aclararía las cosas de una vez por todas, ¿o no?, se dijo cansada.
No podía pasar el resto del fin de semana sin saber lo que sucedía, sin estar segura.

Ahora había superado la conmoción y tenía que saberlo.
Se apartó de la pared y caminó decidida por el pasillo iluminado por una luz tenue, pero jadeó angustiada al ver el destello de una lamparita de noche que salía por la puerta entreabierta de la habitación de los niños.

¡Joe y Zanna instalaron a su hijo en la habitación que ella decoró con tanto amor para su bebé!
¡No sabía cuánto más podría soportar!

Sin embargo, impulsada por una extraña necesidad, se acercó en silencio a la puerta abierta, caminando como una sonámbula.

Entonces los vio.
El niño dormido y los padres contemplándolo.

Joe , teníael cabello alborotado, la bata de felpa revelaba sus largas piernas musculosas cubiertas de vello, y apoyaba un brazo sobre los hombros desnudos de Zanna...desnudos excepto por los delgados tirantes que sostenían el ceñido camisón de satén. Lo escuchó decir en voz baja:

 —No te preocupes, todo saldrá bien. No hay un hombre en el mundo que no esté dispuesto a acoger a un niño en el seno de su familia. Y yo no soy la excepción.

—¿QUE fue lo que sucedió?— quiso saber Miley y en su rostro redondo había una expresión seria.

Demi  se volvió hacia ella, apartándose de la ventana desde la cual estuvo contemplando la calle desierta de la aldea, ese domingo por la tarde y replicócon toda calma.

—No sucedió nada, quiero volver a trabajar. Muchas mujeres casadas lo hacen

Esa era su historia y se apegaría a ella.
Aunque fuera su mejor amiga, no podía confiar en Miley su comentario, con toda razón, sería:
 "¡Te lo dije!"

 — Si tú lo dices—replicó la otra joven despacio y luego se puso de pie de unsalto, con una sonrisa jovial—  Prepararé algo de beber y luego veremos lo que hay enlos libros. ¿Quieres té o café?

— Oh... té, por favor

Demi  se dominó... estaba a kilómetros de distancia, preguntándose cómo se enfrentaría a la vida sin Joe , vio que su amiga alzaba las cejas y se advirtió que debía ser más cuidadosa.

Vio que Miley se dirigía a la cocina del pequeño apartamento arriba de la oficina, inhaló una bocanada de aire y luego exhaló despacio.

Hasta ahora lo habí ahecho bien.
La lucha para recuperar su dignidad había empezado y se sentía orgullosa de eso.

Esa tarde, tan pronto como se despidieron los últimos invitados, decidió ir a su auto a ver a Miley.
No había vuelto a conducir desde el accidente.

Joe iba al volante ese día aciago, cuando un joven ebrio salió a toda velocidad de una curva y causó el accidente que le costó la vida al hijo que esperaba.

Joe no pudo hacer nada por evitarlo y fue una casualidad que él saliera con heridas y contusiones leves, mientras que ella fue internada en el hospital por una severa contusión, varias costillas rotas yen peligro de aborto.

Cuando se armó de valor y sacó su auto, dio el segundo paso positivo en elcamino hacia la recuperación de su dignidad.

El primero fue cuando Joe se volvió hacia ella después de despedir a sus últimos invitados y le informó en voz baja, pero con una firmeza que no toleraba la menor discusión:

—Acompáñame al estudio, Demi  . Hay algo que Zanna y yo debemos decirte.

Se dirigió a la casa bajo la luz del sol, que hacía brillar el cabello negro yresaltaba los planos duros y angulosos de su cara, pero si había alguna expresión enlos ojos grises, ella no pudo descifrarla.

No obstante, esta vez decidió discutir y defender su posición, así que replicó convoz calmada:

 —Lo siento, tengo una cita. Lo que vas a decirme tendrá que esperar.

Por lo menos hasta que ella hubiera organizado las próximas semanas de su vida y pudiera presentarle a su esposo un fait accomplit.

Sabía muy bien lo que Zanna iba a decirle yella debía ser quien hablara primero.

En todos los juegos había ganadores y perdedores, pero estaba decidida a asegurarse de que, por lo menos en apariencia, nosaliera de ese horrible lío en segundo lugar.

Ignorando el repentino gesto de cólera en la apretada boca de él, Demi  se alejó hacia la cochera.


An obsession with the past cap5



Si él supiera lo mucho que eso la destrozaba, la compadecería aún más y ella simplemente no soportaría eso.

Así que replicó en voz baja, apartando la cabeza comosi el contacto de él, en vez de hacerla sentir un insoportable anhelo, la disgustara.

— ¡Tendré que creerte... pero muchos no lo harán! — que interpretara eso como quisiera, siempre y cuando jamás se enterarade la verdad... de que lo amaba tanto, que moriría por él si fuese necesario —. Creo que me iré a la cama — giró sobre sus talones, sinmirarlo — Te agradeceré que me disculpes con los demás.

Por supuesto no durmió, ni siquiera lo intentó.

Se quedó pensando en su matrimonio en ruinas; mientras la luz se desvanecía al final de ese glorioso día del mes de junio, sentía que lo amaba y lo odiaba al mismo tiempo.

Su amor se inició con un enamoramiento juvenil.
Tenía quince años y soñar con el atractivo Joseph Savage era algo que estaba de moda entre las jóvenes de la aldea.

Recién egresado de Oxford conducía autos de carreras y cada fin de semana llevaba a casa una novia diferente, o por lo menos eso decía.

Su madre había fallecido hacía muchos años y su padre empezaba a perder el contacto con la realidad, James, su hermanó menor, se negaba a tener nada que ver con el decadente negocio de la familia, dejando en manos de Joe la responsabilidad de trabajar para recuperar su fortuna.

Mientras contemplaba el atardecer desde su solitaria ventana Demi se preguntó que habría sido de James.

Lo último que supo de él, por Joe fue del fallecimiento de Lisa, la esposa de James, en algún lugar del extranjero.

Debió averiguar algo más, escribirle para expresarle su simpatía.

Nunca conoció a Lisa; James y ella ni siquiera asistieron a su boda con Joe hacía dos años.

Sabía que los hermanos habían discutido, y Joe se negaba a hablar de su hermano menor.

Y en esa época, se dijo disculpándose.... sufría mucho por haber perdido a su hijo, sin embargo, debió hacer un esfuerzo y expresarle sus condolencias...Suspiró.

No sabía por qué, en ese momento, pensó en James.

Debió ser porque, al rememorar una época anterior, cuando se enamoró del inalcanzable Joe Savage revivió un incidente que recordaba con absoluta claridad.

Debió suceder hacía unos cinco años....

Miley , su amiga íntima y ella, acababan de iniciar un negocio propio, y decidieron disponer de un rato libre para asistir al baile del primero de mayo en el ayuntamiento de la aldea.

Joe y James estaban allí, como de costumbre, para entonces las compañeras de Demi habían superado su enamoramiento platónico del heredero de South Park y habían encontrado novio entre los jóvenes de la localidad, menos encumbrados, y por lo mismo más asequibles.

Pero no Demi , por supuesto.
Lo que empezó como un enamoramiento de colegiala se convirtió en amor.

Nunca, se lo confió a nadie, ni siquiera a Miley; guardó el secreto... como si fuera un vicio pernicioso... y por lo visto sólo James adivinó la verdad.

Esa fue la primera vez que vio a Zanna, quien llegó al baile del brazo de Joe , como una orquídea exótica en un campo de margaritas; James los seguía malhumorado, era una pálida copia al carbón de su devastador hermano.

Más tarde, James la sacó a bailar, y le comentó:

 —Nunca tuviste mucha oportunidad; Joe siempre se ha sentido atraído por las especies más raras. Pero esta vez, lanzó su red y atrapó a la incomparable Zanna Hall, de manera que tú, mi pequeño gorrión, no tienes ni la más mínima esperanza.

Se sintió muy mortificada al ver que él había adivinado la verdad y no pronunció una sola palabra.

Además, por la forma en que Joe miraba a la nueva mujer en su vida, era evidente que estaba enamorado.

Ahora se preguntó si James envidiaba la facilidad de su hermano para conquistar a las mujeres más bellas y si eso fue el motivo de su disputa.

En cualquier caso, James se casó poco tiempo después.

En ese entonces trabajaba en el extranjero, como ingeniero civil y hasta donde ella sabía nunca llevó a Lisa a South Park.

Se preguntó si se habría sorprendido al saber que su hermano se casó con la insignificante Demi Garne, en cambio, estaba segura de que no lo haría cuando se enterara de que el matrimonio había fracasado.

Sus palabras en ese baile del primero de mayo resultaron proféticas.


miércoles, 13 de marzo de 2013

An obsession with the past cap4



Hacía meses que él no quería verla, ni tocarla, y ella no sabía por qué.

Casi desafiante, se quitó los zapatos y alzó las manos para desabotonarse la blusa, pero su desesperado truco no dio resultado, porque él comentó inexpresivo

—Zanna Hall está aquí —Demi se quedó paralizada, de espaldasa él, mientras el corazón le latía apresurado, pues había llegado el momento decisivo.

 El iba a decirle algo que ella no creía ser lo bastante fuerte para resistir.
 Continuó serio y con voz controlada

—Con su hijo. Harry, tiene dos años. Se alojarán aquí varios días.

—Ya veo —no podía culparla si su voz sonaba desinteresada.

La única forma de controlar la situación era fingiendo indiferencia.

Mirando hacia atrás, se sentía agradecida porque él jamás le dijo que la amaba, nunca pronunció esas palabras que ella habría querido escuchar, que habrían abierto la represa de su profundo amor por él, y le habrían hecho confesar la fuerza de su pasión.

Si hubiera sido tan estúpida para hacerlo, ese fin de semana habría si domás humillante, más degradante...

— ¿No vas a preguntarme por qué?

Se había movido.
Por su voz, Demi sabía que ahora estaba mucho más cerca y se estremeció, replicando brusca.

—No .

ya sabía por qué Zanna estaba allí, con el hijo de Joe ; no necesitaba que él se lo explicara.

A ciegas, sacó del armario el primer vestido que encontró,todavía dándole la espalda, porque no soportaría ver el rechazo en sus bellos ojos, cuando él le dijera que ya no la quería como esposa.

El lanzó un juramento en voz baja, casi inaudible y Demi con el vestido apretado contra su pecho como si fuera una armadura, lo oyó decir con el primer asomo de tensión en su voz:

—Por alguna razón que sólo ella conoce, la señora Penny se negó a preparar una habitación para Zanna y el pequeño Harry .

Demi captó el tono más suave al mencionar al niño.
Su hijo, ese hijo que él tanto deseaba y que ella no pudo darle.

Y ahora le pediría quese encargara de instalarlos con comodidad.
¡Eso era increíble!

Y vio que estaba en lo cierto cuando él continuó, con una intensa emociónmatizando su voz

— Me pregunto si tú querrías...

—Ya te he dicho que no dispongo de mucho tiempo — estaba preparada; aprendió ese truco desde que se obligó a aceptar el hecho del creciente desagrado de Joe hacia ella. Era un mecanismo dedefensa muy útil —. Por lo visto tú los invitaste. Encuentra un lugar en donde puedan dormir... no me importa en donde, eso es cosa tuya  —se alejó a toda prisa, rígida como un autómata y cruzó la habitación yendo hacia el baño, con el vestido aún apretado contra su pecho.

Su voz sonó fría y no supo cómo lo logró, pues en su interior sesentía a punto de gritar y el corazón le latía apresurado; cerró la puerta con fuerza y corrió el pestillo, apoyándose contra la pulidamadera oscura.

Desde luego, no porque pensara que Joe trataríade seguirla; había perdido todo interés en ella desde que abortó a su hijo.

Ahora se trataban como desconocidos... sólo esa tarde, él rompió el habitual distanciamiento, más grande cada vez desdeaquella terrible noche, hacía tres meses.

Y no le satisfacía en lo más mínimo saber por qué lo hizo pensó colérica mientras se quitaba la ropa con manos temblorosas.

—¿Te sientes bien?

Lo último que esperaba era esa rara demostración de compasión, viendo cómo se suavizaba su gesto regularmente adusto.

Pero luego pensó, esquivándolo mientrassujetaba con fuerza la bandeja con el servicio del café, que tai vez sentía lástima por ella.

Y su compasión era lo último que quería.

—Estoy bien. ¿Por qué no habría de estarlo? — preguntó desafiante, pero se arrepintió de ese impulso, porque no quería darlela oportunidad de decirle el porqué no debería sentirse bien.

La cena fue una severa prueba que prefería olvidar, Zanna, con su vibrante belleza y su agudo ingenio, se había convertido en el centro de laatención.

¡Y sólo el cielo sabía lo que estarían pensando los Clarke!
Donald Clarke era el contador de la compañía de Joe desde la época de su tempestuosa relación con Zanna.

En aquel entonces, ella vivía por temporadas en South Park, y muchos fines de semana actuaba como la anfitriona.

Donald y Mavis debían estar ardiendo en deseos de retirarse a su habitación para comentar el escándalo del regreso de Zanna.

Difícilmente habrían podido olvidar la obsesión de Joe por la mujer que, incluso entonces, dejaba a su paso una estela de corazones destrozados, ni la desolación de él cuando también lo abandonó.

—Pensé que tal vez tenías una de tus jaquecas — comentó Joe con tono nervioso y expresión preocupada — Estás muy  pálida — le quitó la bandeja de las manos y esperó frente a la puerta de la cocina para que ella lo precediera.

— ¡Gracias! — se refería a su poco halagadora descripción, no asu ayuda con la bandeja.

Era cierto, desde el accidente en la carretera que dio por resultado la pérdida de su hijo, padecía violentas jaquecas, como consecuencia no sólo de la concusión, sino también del pesar.

¿Pero tenía que hacerle ver que al lado de la resplandeciente belleza de su ex amante y madre de su hijo, ella parecía un triste ratón anémico?

— Si quieres retirarte, te disculparé con nuestros invitados — le ofreció él cuando cruzaron juntos el amplio vestíbulo, ella lo mirórápidamente, con un destello de desconfianza en los brillantes ojos verdes.

Pero en vez del sarcasmo que esperaba ver en su semblante del deseo de deshacerse de ella y enviarla a la cama, fuera delcamino, sólo vio compasión.
Desvió la mirada de inmediato, sintiendo en los ojos el escozor de las lágrimas.

Hacía mucho tiempo que sabía que lo estaba perdiendo y trató de negarlo, de aferrarse a una esperanza, pero su acción de llevar allí a Zanna y a su hijo,significaba que esa esperanza se había desvanecido.

El estaba demasiado cerca; su pecho musculoso de anchos hombros, y las caderas angostas moldeadas por el pantalón oscuro, hicieron que Demi sintiera una dolorosa opresión en el corazón y contuviera el aliento, sofocando un sollozo; él dejó la bandeja sobre una mesa a un lado de la pared y le enmarcó el rostro con sus manos,mirándola con simpatía y apretando la boca cuando le dijo:

—Lo siento, Demi . Lo último que deseo es causarte dolor.

En ese momento ella le creyó.
Su obsesión por Zanna era legendaria y aún lo perduraba, tal vez incluso a pesar de él.

No había nada que pudiera hacer para evitarlo, y la existencia de su hijo hacía que le fuera imposible resistirse a ella.

Demi trató de controlarse y luchó con el impulso casi irresistiblede apoyar la cabeza contra el pecho de él y llorar por el amor que perdió, sin haberlo tenido jamás.


jueves, 28 de febrero de 2013

An obsession with the past cap3



La llegada de los primeros invitados hizo que Demi sepultara sudolor en un rincón de su mente y, como si poseyera el don de la telepatía, Joe apareció a su lado, sin que en los acerados ojos grises, se adivinara el menor vestigio de la emoción que debió sentir cuando vio a su hijo por primera vez.

"¿Sería la primera vez?", se preguntó atormentada cuando él le sonrió por encima de la cabeza de la esposa de uno de los invitados, sin que la ligera curva de su boca hiciera llegar algo de calor a sus acerados ojos grises, pero sí haciéndola sentir una amarga punzada de dolor en la boca del estómago.

Esa abrumadora necesidad de él era algo que tendría que borrar de su existencia reconoció con un desesperado sentimiento de angustia, porque trataba de hacerlo, desde que Joe le dio a entender que ya no le interesaba el aspecto físico de su matrimonio.

De pronto lo vio fruncir el ceño, los inescrutables ojos se clavaron enlos de ella y Demi habló a toda prisa y con exagerada jovialidad.

— ¿Quieres que te muestre tu habitación, Mavis? Sé que Joe está a punto de ofrecerle una bebida a Donald y...

—Creo que los dos querrán refrescarse antes — la interrumpió Joe afable, tomando las dos elegantes maletas y guiando a susinvitados hacia la escalera, mientras añadía por encima del hombro — Los demás llegarán en cualquier momento. ¿Quieres esperarlos querida?

"No, gracias", pensó Demi , sintiéndose desdichada cuando la figura alta y esbelta de su esposo desapareció al dar vuelta en el recodo de la escalera.

Tal vez querría darle en privado la noticia de la llegada de sus invitados principales... su antigua amante y el hijo de ambos.

¡No era la clase de información que le gustaría dar delante de sus socios de negocios!
Bien, eso era su problema.

Demi subió a toda prisa la escalera decidida a llegar a la intimidad de su propia habitación.
Hasta donde Joe sabía, ella no estaba enterada de la presencia de Zanna y Harry allí.

Y como una tonta albergaba la absurda idea de que hasta que él lo mencionara, ella no tendría que enfrentar el problema.

Era algo demasiado terrible para afrontarlo, pensó destrozada al llegar alo alto de la escalera, tratando de ignorar el hecho de que Joe debió comunicarse con Zanna, para informarle que su infortunado matrimonio con la pequeña Demi Garner había llegado a su fin.

Que todo había terminado.
La conversación que alcanzó a oír se lo dio a entender.

¿Le habría suplicado a su antigua amante, confesándole que no había podido olvidarla?

Las preguntas aturdían su ment ,intensificando el dolor, mientras caminaba por el pasillo que se alejaba del ala dedicada a los huéspedes y llevaba a su habitación.

¿Cuál habría sido la reacción de Zanna?

Era fácil adivinarlo.
Talvez lamentaba la ruptura tanto como él, pero su orgullo la obligó amantenerse alejada, hasta que ya era demasiado tarde para hacer algo.

 ¡Y cuando descubrió que esperaba un hijo de él, Joe ya estaba casado con su ama de llaves temporal!

Seguramente despuésde desaparecer de la escena, se mantuvo alejada, pero eso tampoco debió ser un problema.

Como hija única y mimada de padres opulentos, no debió faltarles nada a ella y a su hijo.
Tal vez vivió los últimos dos años y ni dio en la villa de sus padres, en el sur de Francia en donde decidieron pasar los primeros años, después de su retiro de los negocios.

Pero ahora había vuelto a aparecer en escena, decidida a vengarse.
No obstante, Joe no debió estar enterado de la existencia de Harry hasta que se comunicó con Zanna explicándole que, en lo que a él concernía, su matrimonio había terminado.

De haberlo sabido, nada en el mundo lo habría mantenido alejado de su hijo y nada lo apartaría ahora de él.
Así como nada podría separarlo de la única mujer a la que siempre amó.

Demi temblaba de la cabeza a los pies y, como una niña, apretólos puños y se los llevó a la boca, clavando los dientes en los blancos nudillos, agradecida por la distracción del dolor físico.

Tenía que controlarse de alguna manera, resistir la tormenta hasta el domingo por la tarde, cuando se irían los invitados.

Justo en ese momento, oyó a su espalda la voz de Joe recordándole con frialdad.

—Te pedí que te quedaras abajo.

No había puesto un pie en esa habitación desde que ella abortó tres meses antes, permaneciendo en la que antes compartían, el dormitorio principal.

Su intrusión allí, ahora y bajo esas circunstancias, era una violación de su espacio, de su intimidad; laúnica forma de combatir un incipiente colapso nervioso era mantener la cabeza erguida, conservar su dignidad y, de alguna manera combatir el fuego con el fuego.

Se encogió de hombros, tratando de conservar la calma, aunque fuera a costa de su equilibrio mental.

—Estoy segura de que tú eres muy capaz de recibir a tus invitados y ayudarlos a instalarse — su voz sonó frágil incluso a sus propios oídos— Es hora de que me dé una ducha y me cambie.

Se obligó a dar la vuelta para enfrentarse a él, con la cabeza erguida y rígida, pero tenía la boca seca cuando volvió a hablar.

—Si quieres que esté presentable, sirva las bebidas y charle contus invitados, además de ayudar a la señora Penny con los últimos detalles de la cena, entonces no dispongo de tiempo para esperar aquienes se han retrasado. No queremos que nada altere la rutina y arruine el fin de semana, ¿verdad?

Era el discurso más largo que le dirigía en mucho tiempo y en él había una advertencia.
Se sentiría destrozada cuando él le informara que quería el divorcio para casarse con Zanna, la única mujer a laque podía amar, y reclamar así a su hijo.

Y prefería que eso no sucediera hasta que terminara el fin de semana, cuando los invitados abandonaran la casa.

Por un momento, creyó ver un destello de cólera en la profundidad de los inescrutables ojos grises, pero desapareció o tal vez nunca existió, concluyó al ver que él la miraba con su acostumbrada expresión plácida.

Demi bajó la vista, pues el contacto era demasiado doloroso, y cuando se percató de que contemplaba hambrienta la bella boc aesculpida, dejó escapar un jadeo de dolor y se dio la vuelta para dirigirse al armario atestado de ropa, fingiendo buscar algo apropiado entre las prendas.

La mejor forma de deshacerse de él era empezar a desnudarse para meterse a la ducha, se dijo.


An obsession with the past cap2



Pero no lo hizo, por supuesto.

Media hora antes había ido a buscarlo para hacer precisamente eso, pensando que estaría en su estudio, pues cuando le daba los últimos toques a la mesa para la cena, oyó llegar su auto.

Últimamente, él ya no se molestaba en anunciar su llegada.

El matrimonio había degenerado hasta convertirse en algo distante, se trataban con una helada cortesía superficial que los separaba más cada día, haciendo que los lazos de su relación se extinguieran inexorablemente.

Al acercarse al estudio, había puesto en su rostro una leve sonrisa impersonal, ahora habitual en ella, pues se prometió que jamás le dejaría ver el dolor que le causaba su alejamiento físico y mental.

De nada serviría que él adivinara el apasionado amor que ella aun sentía por él, tal vez eso lo disgustara, apartándolo todavía más.

Demi había adquirido el hábito de calcular el tiempo, esperando siendo todo lo que él quería que fuera y nada más.

Nunca otra cosa.
No ahora.

La puerta del estudio estaba entreabierta y alzó la mano para apoyarla contra la pulida madera, cuando esa voz ronca que tan bien recordaba, la hizo detenerse.

Jamás olvidaría el tono de sirena de Zanna, ni aunque viviera cien años.
Al principio no tuvo sentido; las pesadillas muy rara vez lo tenían.

Zanna se alejó de allí tres años antes, dejando a Joe casi devastado, viviendo en un amargo aislamiento en South Park.

-Tuve que volver a tu lado, querido. Ese funesto matrimonio ahora ha terminado. Y no voy a fingir que no me alegro... no puedo ser tan hipócrita. Además, no negarás que nuestro hijo debe conocer a su padre. Como madre soltera, le he proporcionado a Harry todo el amor del mundo, pero aun así necesita a su padre.

Instintivamente, Demi empujó un poco la puerta y el destello de desconcertada incredulidad en sus ojos verdes se convirtió en uno de sorpresa y conmoción al ver el cuadro que quedaría grabado para siempre en su mente.

 Zanna, tan llamativa y encantadora como siempre, con el cabello rojizo, rizado alrededor del rostro en forma de corazón, estaba recostada en uno de los sillones tapizados en piel.

Joe se había inclinado hacia ella, con los duros rasgos suavizados en una expresión que Demi no había visto en meses y que quizá jamás volvería a ver, como no fuera en los sueños que a diario la atormentaban.

Y el niño.
Tendría unos dos años.

Estaba jugando en el suelo, con un pisa papeles en las regordetas manecitas, golpeando el improvisado juguete contra la gruesa alfombra, ajeno a las vibraciones que hacían que el aire zumbara arriba de su inocente cabecita, e ignorante por el momento de la identidad de su verdadero padre.

El parecido entre ambos era notable, tenía el sedoso cabello negro, como ala de cuervo, el gris intenso de los ojos, los rasgos que con el tiempo serían la viva imagen del hombre cuya mirada, ahora estaba fija en él conun inconfundible gesto de anhelo.

Demi se alejó sin ser vista ni oída, invadida de náusea, apenas logró licuar a tiempo al baño; luego se obligó a enfrentarse a lo increíble, a la conmoción y el dolor de saber que Zanna estaba de regreso, con el hijo que Joe tanto anhelaba.

Después de la ruptura de su tempestuosa relación con Zanna, Joe casó con ella, no exactamente por despecho, sino por un frío cálculo que casi dejó sin aliento a Demi.

El quería una esposa, un hijo que heredara su riqueza... de hecho, varios hijos.

Y ella, Demi, era la mujer adecuada; en ausencia de la señora Penny, había demostrado que era rapaz de administrar South Park y, recibiría una bonificación adicional, por actuar como su anfitriona cuando él recibía a sus contactos de negocios, ocupando el lugar que Zanna había dejado vacante.

Su propuesta de matrimonio fue como una bomba para ella y aún si i Iría los efectos cuando acepto; debió ser así, porque ignorólos consejos bien intencionados de sus padres y de Miley, su mejor amiga y socia de negocios.

Pero tuvo el suficiente control de su voluntad para mantenerlo ignorante acerca de lo que sentía por él.

¡Un hombre de mundo como él, con la energía y la ambición necesarias para sacar del polvo del fracaso la empresa decomunicaciones propiedad de la familia y ponerla firmemente en pie habría pensado que ella era una tonta si se hubiera echado en sus brazos, confesándole que lo amaba desde que era una adolescente soñadora!

La mayoría de las jóvenes de la aldea, soñaba con el moreno y atractivo Joseph Savage de South Park, el inalcanzable Joe .

Sin embargo, las otras jóvenes superaron su enamoramiento, pero ella, Demi Garne, no pudo hacerlo, siempre lo amó y lo amaría eternamente.