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jueves, 28 de febrero de 2013

A merced del griego cap 39 "Final"




Ya no se fiaba de la reacción que pudiera tener en su presencia.

Se había entregado completamente a él y en su ingenuidad se había visto bruscamente apartada de su lado.

No pensaba cometer el mismo error en dos ocasiones... aunque su expresión estaba haciendo que deseara arrojarse entre sus brazos.

-No puedo creer que estés dispuesto a montar de nuevo esa farsa -dijo con voz temblorosa.

-Hacerlo sería una locura.

-Claire no va a desaparecer convenientemente como tu madre. Va a seguir por aquí y no va a parar de hacer preguntas que no podré contestar.

-Supongo.

-No tienes derecho a irrumpir en mi vida y ponerla patas arriba - murmuró Miley .

-Yo podría decir lo mismo respecto a ti -replicó Nick .

Miley le dedicó una mirada fulminante desde su extremo del sofá.

-Yo te facilité la vida. Me aseguraba de que hubiera comida en la nevera de que el piso estuviera limpio y recogido de comprar todo lo que necesitabas y nunca me quejaba cuando me despertabas a cualquier hora para dictarme algún correo que no podía esperar - notó que su voz temblaba mientras hablaba pero ya no podía más.

-Es cierto.

-Haz el favor de dejar de estar de acuerdo conmigo! -protestó Miley - ¡Si crees que te voy a decir que me ha parecido bien que te hayas inventado esa mentira porque Claire estaba teniendo un comportamiento detestable te equivocas! ¡No necesito que me salves!

-Eso es cierto. Pero puede que yo sí necesite que me salves a mí.

Miley miró a Nick con expresión confundida.

¿Se trataría de alguna treta?
¿De algo que ella malinterpretaría para arrepentirse después de su error?

Pero la expresión de Nick mientras se inclinaba hacia ella estaba llenando su cabeza de pensamientos prohibidos y esperanzas...

-No - dijo a la vez que se levantaba con brusquedad y se acercaba a la ventana para mantener las distancias.

-No qué?

-No me engañes con tus palabras.

Nick se levantó para acercarse a ella.

-Engañarte es lo último que deseo hacer -murmuró-. Si crees que eso es lo que estaba haciendo te pido disculpas.

-Me pides disculpas? -repitió Miley confundida - Tu nunca te disculpas Nick .

-Lo cierto es que la única persona a la que he logrado engañar ha sido a mí mismo - dijo Nick  que no pudo evitar alzar una mano para apartar con delicadeza un mechón de pelo de la frente de Miley - Cuando vivíamos juntos me engañé diciéndome que el motivo por el que siempre deseaba volver a casa no tenía nada que ver con el hecho de que tú estuvieras allí. Luego nos acostamos y me dije que sólo era sexo nada más. Cuando te fuiste hice lo posible por aceptar que las cosas debían ser así porque en mi vida sólo había cabida para unas relaciones pasajeras que no alteraran lo importante. Lo que no quería ver era que lo importante eras tú.

-Qué estás diciendo? -Miley se esforzó por refrenar sus esperanzas.

Cerró los ojos brevemente, deseando que aquel momento no terminara nunca.

-Ya sabes lo que estoy diciendo. He venido aquí para recuperarte. Pero quiero más que eso. No sólo quiero que vuelvas a mi piso o a mi cama temporalmente. Te quiero en mi vida para siempre.

-Para siempre?

-No es eso lo que deseas tú también? -Nick sonrió y Miley sintió que una intensa felicidad se apoderaba de ella.

-Sí lo deseo. Te quiero. Siempre lo he sabido.

-Y yo también te quiero. Pero soy tan tonto que hasta ahora no me he dado cuenta.

Miley abrió los ojos de par en par.

-No planeaba decirle a tu hermana que estábamos comprometidos - continuó Nick - pero en cuanto lo he dicho todo ha encajado en su sitio y he sabido que casarme contigo pasar el resto de mi vida a tu lado era exactamente lo que quería. Y ya que me amas... - murmuró con considerable satisfacción masculina -... ¿estás dispuesta a casarte conmigo?

Nick no perdió el tiempo.


Cuatro semanas después las cuatro semanas más felices que podía haber imaginado Miley se casaban en Grecia rodeados de familiares y amigos.

Claire fue invitada y asistió a la boda.
Volver a equilibrar las relaciones con su hermana iba a llevar tiempo, pero ya estaban en ello.

Claire había abierto su corazón a Miley .

Había admitido que su aventura en los Estados Unidos había sido un gran error y que se había liado con un hombre casado que la había herido emocionalmente dejándola mal preparada para descubrir a una hermana que no sólo avanzaba en su profesión sino que estaba enamorada de un hombre que la correspondía.

Claire se había quedado con el piso de Miley que se había trasladado con su marido a la casa de campo de éste... el lugar perfecto para criar los hijos que pensaban tener.

En el silencio del dormitorio tras hacer el amor Miley miró con adoración a Nick que dormía con la mano apoyada sobre su costado.

Suspiró de puro placer y ajustó su cuerpo de manera que los largos dedos de Nick quedaran sobre sus pechos.

Nick abrió los ojos y sonrió.

-Mujer descocada... - murmuró con voz ronca.

Aún le maravillaba sentir que su corazón se henchía de pura adoración cada vez que miraba a su esposa.

Ella le dedicó una pícara sonrisa.

-Tenemos que ponemos en movimiento si queremos llenar la casa de niños..



A merced del griego cap 38


Miley sintió que toda la seguridad en sí misma alcanzada durante aquellas semanas se le escapaba de las manos.
En un esfuerzo por conservarla alzó la barbilla y preguntó con firmeza:

-Por qué te parece tan ridícula la idea de que hubiera habido algo entre nosotros?

-Porque para empezar no habrías sido capaz de guardarte algo así para ti misma.

-No quiero mantener esta conversación.

Miley se levantó bruscamente y dio la espalda a su hermana para dejar de ver su expresión burlona.
Una oleada de rabia y frustración atenazaron su garganta.

Primero Nick había demolido su vida y ahora allí estaba Claire rebuscando entre los escombros.

En aquel momento sonó el timbre de la puerta.
Miley nunca se había alegrado tanto de oírlo sonar.

Fue a abrir con una sonrisa suponiendo que sería su amiga Beth pero se quedó boquiabierta al ver que se trataba de Nick.

Al ver su tensa expresión, Nick supo que había hecho lo correcto acudiendo a verla.

Le entregó el ramo de rosas rojas que llevaba en la mano y pasó al interior... para encontrarse con Claire que juzgando por la sonrisa que iluminaba su rostro, no parecía sentirse especialmente avergonzada por encontrarse vestida tan sólo con una estrecha camiseta y los diminutos pantalones cortos que había utilizado para dormir.


-Estábamos hablando de ti - dijo Claire con evidente satisfacción.

Fue hasta el sofá donde se sentó con las rodillas dobladas

-Ha sidoo todo un detalle por tu parte traernos flores. Me encantan las rosas. Son mis favoritas.

Nick se esforzó por ocultar su desagrado.
No sabía de qué habrían estado hablando las hermanas pero Miley parecía bastante angustiada.

Se las había arreglado para escabullirse y pudo atisbarla en la cocina, ocupándose de las flores.

-Ven a sentarte a mi lado - Claire palmeó el sofá a su lado pero Nick la ignoró - Tengo un pequeño favor que pedirte - continuó mientras Miley regresaba al cuarto de estar - Miley no ha dejado de protestar desde que he llegado - dijo, haciendo un atractivo mohín - No puede soportar el desorden... aunque ya he recogido mi ropa - enrolló un mechón de su sedoso pelo en un dedo y movió los dedos de los pies - ¿Hay alguna posibilidad de que me acojas en tu piso un par de días...? - inclinó la cabeza juguetonamente a un lado como si fuera un precioso gatito perdido que necesitara ayuda.

Miley apretó los dientes y se preguntó qué estaría pasando por la cabeza de Nick .
Aún se estaba recuperando de la conmoción de verlo y empezaba a preguntarse por qué se habría presentado con un ramo de rosas.

¿Acaso se habría dejado seducir ya por los encantos de su hermana? se preguntó celosa.

-Creo que a Miley no le parecería bien el arreglo -dijo Nick  que se situó tras ella y apoyó las manos en sus hombros.

El cerebro de Miley ¿ dejó de funcionar de inmediato.
Sólo era consciente de las manos de Nick masajeándole los hombros de la calidez de su aliento en su pelo.

La coqueta expresión de Claire dio paso a otra de evidente confusión.

-No entiendo qué tiene que ver Miley con eso - dijo tras recuperar el aplomo - Además,te equivocas. Miley no me quiere aquí - su labio inferior tembló teatralmente - Prácticamente me ha echado.

-Juzgando por el estado de caos reinante en el cuarto de estar -dijo Nick mientras miraba a su alrededor - no me sorprende.

-No es tan terrible como parece... ¡y nunca se me ocurriría desordenar así tu piso! - aseguró Claire ansiosa-. De hecho más o menos estoy buscando trabajo. Podría ocuparme de hacer lo que hacía Miley cuando trabajaba para ti. Y.. -Claire dedicó una sonrisa de triunfo a su hermana-... no tendrías que preocuparte por la posibilidad de que te avergonzara encaprichándome de ti...

Intensamente ruborizada, Miley rogó que la tierra se abriera a sus pies y la tragara.

A Claire siempre se le había dado bien utilizar trucos sucios para obtener lo que quería y en aquellos momentos quería a Nick ... y su piso.

Nick se apartó de ella y se encaminó hacia la ventana, obligando a Claire a torcer el cuello para mirarlo.

-Me parece que no has captado el mensaje Claire - dijo con frío desdén - No vas a alojarte en mi piso.

Claire se quedó momentáneamente boquiabierta y Miley casi sintió lástima por ella.

-No se lo has dicho ¿verdad querida? - añadió Nick .

-Qué no le he dicho? -preguntó Miley desconcertada.

-No le has hablado de nosotros...- Nick sintió una intensa y dulce satisfacción mientras avanzaba hacia Miley .

Por la expresión de Claire parecía que acababan de darle un mazazo.

Pasó un brazo por los hombros de Miley y la estrechó contra su costado sorprendiéndose al no notar ninguna resistencia.

-De vosotros? - Claire los miró con expresión perpleja - ¿Qué pasa con vosotros?

-Que estamos comprometidos.

Miley se quedó horrorizada al escuchar aquella mentira pero por unos maravillosos instantes disfrutó del raro espectáculo de ver a su hermana atónita.

Se había puesto totalmente pálida y sus esfuerzos por hablar dieron como resultado unos balbuceos ininteligibles.

A través de la bruma de sus confusos pensamientos oyó que Nick seguía hablando y que manifestaba su sorpresa por el hecho de que no hubieran compartido aquella confidencia.

Un instante después Claire se puso en pie corrió al baño con unas prendas de ropa en la mano y salió unos momentos después para marcharse del apartamento sin ni siquiera despedirse.

Miley estuvo a punto de dar las gracias a Nick  por aquel momento de poco caritativa satisfacción... algo que sabía que estaba mal.

Pero, a fin de cuentas, sólo era humana, y a Claire no le vendría mal descubrir que su hermana no era la completa mema que parecia pensar que era..

En lugar de ello, se apartó de su lado y se volvió hacia él con los brazos cruzados.

-Cómo se te ha ocurrido decir eso?

-No me digas que no has disfrutado viendo la cara que ha puesto tu hermana - contestó Nick aunque lo cierto era que no sabía qué lo había poseído para decir aquello.

¿Por qué lo había hecho?

¿Y por qué no sentía ningún deseo de retractarse?

-Eso no tiene nada que ver - protestó Miley - ¡No tienes derecho a presentarte aquí en misión de rescate! - se sentó en el sofá y abrazó un cojín contra su pecho mientras se esforzaba por contener las lágrimas - Has sentido lástima de mí, ¿verdad? La pobrecita Miley no es capaz de cuidar de sí misma ni de controlar a su hermana.

Nick también se sentó en el sofá, pero cuidando de mantener las distancias.

Al ver que no respondía Miley se volvió a mirarlo pero enseguida apartó la vista.

Algo en la mirada de Nick le hizo contener el aliento.



viernes, 8 de febrero de 2013

A merced del griego cap 37



A fin de cuentas Nick no había tardado mucho en cansarse de ella.
La realidad seguía siendo un cubo de agua fría que no podía evitar.

Sin duda, Claire era franca hasta el punto de la grosería, pero la verdad era la verdad.

Durante el resto del trayecto se dedicó a dar distraídamente las respuestas adecuadas mientras su hermana se dedicaba a especular sobre sus posibilidades con Nick .

Los Estados Unidos se habían hecho cargo de la arrogancia de Claire y la habían transformado en un arma letal.

Miley tuvo visiones de su hermana desmantelando gradualmente la confianza en sí misma que tanto le había costado alcanzar y tuvo que poner freno a su imaginación.

Pero cada vez le costaba más recordar los motivos por los que en otra época admiró a su deslumbrante hermana los motivos por los que se mostró tan leal a alguien que en aquellos momentos le parecía totalmente superficial y un tanto cruel.

Miley estaba en medio de su diminuto cuarto de estar, mirando a su alrededor, consternada.
Había llegado al apartamento con su hermana la noche anterior y tras un rápido café se había retirado a dormir.

El tema de la cama había supuesto un motivo más de tensión.
Claire protestó al ver que le iba a tocar utilizar el sofá alegando que estaba tan agotada tras su vuelo que merecía pasar al menos la primera noche en la cama.

La antigua Miley habría cedido fácilmente a la pretensión de su hermana pero la nueva Miley sabía que acceder habría supuesto sentar un precedente del que luego habría sido difícil dar marcha atrás.
De manera que se mantuvo en sus trece e incluso se negó a preparar el sofá.

En lugar de ello entregó a su contrariada hermana las sábanas y una manta y le dijo tan educadamente como pudo que se ocupara ella de preparárselo.

Pero Claire no se había limitado a prepararse el sofá.

Por lo visto, también había decidido empezar a deshacer su equipaje y, en aquellos momentos, viendo el caos que reinaba en el cuarto de estar Miley decidió que debía asegurarse de que su hermana se trasladara de allí cuanto antes.

Había ropa amontonada por todas partes, incluso en el suelo.
La toalla que había entregado a su hermana la noche anterior estaba totalmente arrugada sobre la mesa de café, al igual que la ropa que llevaba el día anterior, que se hallaba hecha un amasijo a los pies del sofá en que Claire dormía en aquellos momentos como un bebé.

El primer impulso de Miley fue gritar.
El segundo, empezar a recoger.

Pero no hizo ninguna de las dos cosas.
En lugar de ello, se acercó al sofá y agitó el hombro de su hermana con firmeza.

-Vamos, Claire. Es hora de levantarse.

Claire murmuró algo incomprensible mientras se cubría la cabeza con la manta.
Miley respiró profundamente e hizo lo impensable.

Tiró de la ropa de cama para destapar a su hermana, que se retorció en señal de protesta antes de sentarse y dedicar a su hermana una adormecida y fulminante mirada.

-Son las nueve - dijo Miley con calma - No puedes seguir durmiendo aquí. Para empezar hay que recoger la habitación -miró a su alrededor sin ocultar su irritación- Ya te dije anoche que mi apartamento es muy pequeño; no pienso vivir en medio de este caos y tampoco pienso dedicarme a ir detrás de ti recogiendo...

-Yo no te he pedido que lo hagas!

-Porque asumes que lo haré. Pero no pienso hacerlo. Y tampoco vas a poder quedarte aquí indefinidamente haciendo lo que te venga en gana hasta que aparezca algo mejor.

-Mamá se llevaría un disgusto si escuchara lo que me estás diciendo - protestó Claire ya completamente despejada.

-Es posible -Miley pensó que muy probableente su madre se sentiría orgullosa de ella- Pero solo estoy estableciendo algunas reglas.

-Tú y tus reglas! -Claire se puso en pie furiosa.


En el pasado, casi siempre solía salirse con la suya a ase de rabietas.
Miley recordó arrepentida hasta qué punto había intribuido ella a alentar el egoísmo de su hermana a ase de ceder para evitar confrontaciones.

Mientras su hermana se ponía a recoger a regañadientes, ella fue a la cocina a prepararse su desayuno.

Tampoco estaba dispuesta a ponerse a cocinar para su hermana, que era muy maniática con sus hábitos limenticios y dada a quejarse de lo que le daban.

No era de extrañar que Nick hubiera sentido comasión por ella.
Había calado a Claire desde el primer inuto y había supuesto que iba a ser una cruz para ella.

-No me has preparado el desayuno! - Claire apareció en el umbral de la puerta de la cocina y se cruzó e brazos - Si vas a ser así de desagradable conmigo Más vale que me vaya ahora mismo. Pensé que te legraría verme pero está claro que no es así.

-Claro que me ha alegrado verte Claire pero no tanto como para cederte el control sobre mi apartamento. Además ¿dónde irías?

Miley suspiró .

-No entiendo por qué te has ido definitivamente de los stados Unidos. Pensaba que te lo estabas pasando en grande allí. Creía que era la clase de lugar en que cualquiera con la suficiente ambición triunfa». No pomo en Inglaterra, un país «demasiado pequeño y estrecho de miras».

Claire parecía incómoda escuchando sus propias palabras en boca de su hermana.

Finalmente se encogió de hombros y entró en la cocina para revisar el contenido de la nevera.
Luego se sentó en una de las sillas y empezó a prepararse un sándwich con mantequilla y mermelada directamente sobre la mesa sin utilizar un plato.

Su sedoso pelo rubio caía en torno a su rostro como una cortina y rozaba sus morenos y delgados hombros.

-Siempre podría acudir a tu amigo Nick para que me acogiera - su rostro adoptó la expresión de alguien haciendo unos rápidos cálculos mentales - Supongo que me dejaría quedarme en su casa ya que te conoce y te estaría haciendo un favor...

-No puedes hacer eso! - exclamó Miley ruborizada y Claire le dedicó una sagaz mirada.

-Por qué no? ¿Acaso no crees en pedir favores a los amigos? ¿0 se debe a que estás un poco celosa?

Sonrió y simuló mostrarse inocentemente sorprendida mientras Miley la miraba en silencio

-¡Lo sabía! Pensé que tal vez habría habido algo entre vosotros aunque eso habría sido ridículo... ¡lo que significa que debes haber estado encaprichada de él!



A merced del griego cap 36



Miley suspiró.
No le iba a quedar más remedio que decirle a su hermana que no iba a poder quedarse mucho tiempo en su apartamento.

No iba a haber sitio suficiente para el montón de cosas que Claire parecía haber llevado consigo...

¿y quién sabía qué más estaría viajando hacia allí por el Atlántico, con destino a un minúsculo apartamento que apenas bastaba para contener sus escasas posesiones?

-Mi chófer se ocupará de llevaros. Y deja las bolsas Miley . El mismo las bajará.

-Tienes chófer? - preguntó Claire con los ojos abiertos de par en par.

-Theo es muy muy muy rico - dijo Miley con una falta de tacto que la dejó asombrada.., aunque cuando miró a Nick vio que éste sonreía.

-Puede que tres «muy» sean demasiados - dijo divertido.

-Uno nunca puede ser demasiado rico ni demasiado delgado - dijo Claire - Por citar a alguien - añadió con una coqueta sonrisa mientras Miley los evitaba plantándose con firmeza ante la puerta con la mano en el pomo.

-Eso dicen - dijo Nick que a continuación sacó el móvil para llamar a su chófer.

-Gracias de nuevo - dijo Miley cuando Nick y Claire se acercaron a la puerta.

Nick dio la espalda a Claire para inclinarse hacia ella.

-Estás bien? -murmuró.

Tras haberse pasado la vida viviendo en un solo y manejable plano emocional estaba resignado a aceptar la variedad de sentimientos que aquella mujer despertaba en él.

En aquellos momentos, el afán de protegerla era casi una necesidad física.

-Te veré pronto -prometió y Miley lo miró con expresión incrédula.

-Podemos irnos ya? - dijo Claire en tono lastimero.

Nick se apartó de Miley mientras mascullaba una maldición.

-El coche ya estará listo. Bajo con vosotras.

-No hace falta que te molestes - dijo Miley animadamente - ¡Claire y yo tenemos muchas cosas que contarnos!

Claire aceptó a regañadientes la sugerencia de su hermana pero la abordó en cuanto estuvieron a solas en el ascensor.

-Cielo santo Miley ! ¡No me habías dicho que era un hombre tan guapo y atractivo!

-Si te gusta esa clase de hombres...

-Desde luego. Sé que a ti te gustan más aburridos pero te aseguro que ése es mi tipo... ¡y si hubiera sabido el aspecto que tenía me habría puesto alguna otra cosa!

Miley se quedó un momento pensando en lo de que a ella le gustaban los tipos aburridos.

¿Desde cuándo dejaba que su hermana se saliera con la suya diciendo cosas como ésa?

-Un momento -dijo unos segundos después mientras entraban en el coche- ¿Desde cuándo piensas que sólo me gustan los hombres aburridos? - necesitó hacer acopio de todo su coraje para defenderse y notó que el cuello empezaba a cosquillearle incómodamente.

Esperó a que Claire sacara a relucir su famoso genio pero se sorprendió al ver que su hermana la miraba boquiabierta y ruborizada.

-No pretendía decir que sólo te gustan los aburridos... Pero... bueno... ya sabes...

-Qué es lo que sé? ¿Que sólo un hombre aburrido podría sentirse atraído por mí?

-Debes reconocer que los hombres dinámicos y sexys nunca te habrían echado un segundo vistazo en los viejos tiempos! - espetó Claire y Miley miró con frialdad a la extraña junto a la que estaba sentada.

Le habría encantado ponerle al tanto de su aventura con Nick  pero aquello habría sido un abuso de confianza y ya que parecía evidente que Nick no le había dicho una palabra al respecto ella tampoco pensaba hacerlo.

-No es que ahora no tengas un aspecto fantástico -concedió Claire- Lo cierto es que me he quedado sorprendida al verte.

Si aquello era una oferta de paz Miley decidió aceptarla de inmediato.
Claire era la única familia que le quedaba en el mundo... y además ¿qué sentido habría tenido guardarle rencor?

-Pero volviendo a Nick ... ¿hubo algo entre vosotros mientras vivías en su piso y trabajabas para él?

Miley trató de pensar frenéticamente en una mentira que se acercase bastante a la verdad.

-Eso habría sido una locura...

-En ese caso, ¿te importaría que volviera a ponerme en contacto con él? Sólo para darle las gracias por haber sido tan cortés y hospitalario cuando me he presentado en su piso sin avisar. Los hombres pueden ser unos auténticos cerdos. En serio. ¡Se te erizaría el pelo si te contara algunas cosas de las que me han pasado!

-Bueno no...

-Me alegro - dijo Claire de inmediato - porque Nick está fuera de tu alcance... y no pretendo decir esto como un insulto Mils. Admito que ha sido una tontería decir que sólo puedes atrapar a tipos aburridos pero lo cierto es que Nick es un auténtico dios del sexo y los dioses del sexo no miran a... a chicas como tú.

-No no lo hacen. Miran a las chicas como tú - y tal vez Claire tenía razón después de todo pensó Miley .


A merced del griego cap 35



Fue un movimiento lleno de elegancia que hizo pensar a Miley en alguna clase de coreografía ensayada... y utilizada para atraer la atención de Nick hacia sus pechos y hacia la porción de liso y moreno estómago que asomó bajo su blusa cuando alzó los brazos.

Reprimió aquel pensamiento y también se levantó.

-Dónde están tus bolsas? - conociendo a su hermana, estaba segura de que habría más de una - Voy por ellas. Lo siento. Debes estar agotada. Iremos directamente a mi apartamento donde puedes quedarte todo el tiempo que vayas a estar aquí, por supuesto - sonrió pero la sonrisa fue forzada y no quiso mirar a Nick por si éste estaba mirando a su hermana.

Los hombres siempre lo hacían.
Era una reacción natural que no podían evitar

- Será estupendo poder charlar mañana por la mañana Claire - añadio así estaba mejor.

De vuelta a su habitual papel apaciguador siempre facilitándole las cosas a su hermana

- Tendrás que ponerme al día de lo que has hecho últimamente.

-Querida Miley - Claire dedicó a Nick una mirada de niña ingenua - Siempre ha sido tan atenta... Sé que yo he sido horrible... - se volvió hacia su hermana con expresión contrita -... que apenas me he puesto en contacto contigo. Pero sabía que no te importaría. Tenía sueños... -añadió en un tono que sugería que Miley era demasiado anodina para tenerlos.

-Yo también tengo sueños, Claire - afirmarse ante su hermana supuso todo un esfuerzo para Miley.

-En serio? Bueno... Sólo he traído dos bolsas y, para responder a tu pregunta, sí, planeo quedarme en Londres.

-Qué bien.

-Necesitaré algún lugar en el que quedarme hasta que alquile algo...

-Puedes quedarte conmigo todo el tiempo que quieras... aunque mi apartamento es muy pequeño.

-Será divertido compartirlo... a menos que aparezca algún buen tipo dispuesto a rescatarme - añadió Claire con voz ligeramente ronca a la vez que dedicaba a Nick una pícara sonrisa.

Miley contuvo el aliento mientras esperaba la inevitable oferta de Nick  que no podía haber pasado por alto la elocuente mirada de Claire.

Nick se levantó, asegurándose de que su mirada no revelara el profundo desagrado que sentía e hizo un gesto con la cabeza en dirección al baño.

-Tu hermana ha tomado un baño al llegar - dijo a Miley - Supongo que tienes cosas que recoger... -miró a Claire y notó el mohín que transformó su sugerente expresión en la de una niña enfurruñada.

-Montones de cosas. Gracias por recordármelo - dijo mientras se encaminaba hacia el baño.

Nick la contempló pensativamente mientras se alejaba y luego miró a Miley .

-Siento que Claire te haya interrumpido - dijo ella rápidamente - No había llegado a mandarle un correo electrónico con mis nuevas señas.

Lo cierto era que los correos de Miley a su hermana se habían ido espaciando más y más con el paso del tiempo.

Claire casi nunca le contestaba y Miley había acabado por enviarle tan sólo alguno ocasionalmente.
Y, por supuesto, en aquellos momentos se sentía terriblemente culpable.

Tuvo que recordarse que ya no eran niñas.
Ambas eran adultas, y Claire tenía tanta responsabilidad a la hora de mantener su relación como ella.

Pero las costumbres de toda una vida hicieron que Miley se sintiera de pronto hecha un lío.
Quería volver a ser la Miley de antes la que se escondía tras sus ropas la que tenía un cuerpo poco agraciado que no merecía ser expuesto...

-¿Siempre ha sido así? - preguntó Nick con suavidad deseando que Miley lo mirara.

Pero Miley siguió mirando al suelo mientras se encogía de hombros.

-¿Cómo?

Nick apoyó un dedo bajo la barbilla de Miley para hacerle alzar el rostro.

-Tu hermana se dedica a afirmar su superioridad ante ti a hacerte de menos y no muestra el más mínimo interés por lo que puedas estar haciendo. Hemos tenido una sustanciosa charla antes de que llegaras y me ha hablado de la «pobre» Miley  de cómo se había mantenido siempre en segundo plano siempre dispuesta a ayudar...

Miley sintió una intensa humillación al escuchar las palabras de Nick .

-No hace falta que sientas lástima por Mí - replicó con furia contenida.

-Yo no siento lástima por ti. Eres tú la que siente lástima por sí misma.

Miley retrocedió como si la hubiera abofeteado.

¿Cómo se atrevía Nick a ser tan preciso analizándola?

Seguro que Claire había tenido muchas cosas que contarle sobre ella.

Se preguntó si se habrían reído a su costa. ¿
Le habría puesto al tanto Nick sobre su breve aventura?

-Eso no es cierto! - dijo sin convicción - Y Claire no puede evitar ser como es.

-He visto el baño después de que lo ha utilizado. ¿Cómo vas a vivir con todo eso en tu apartamento?

-¿Es ésa tu forma de decirme que estás dispuesto a hacerme el favor de dejar que se quede aquí?

Como un caballo sin riendas la imaginación de Miley galopó haciendo caso omiso de los obstáculos y se lanzó hacia una conclusión que le hizo sentirse enferma.

No podía soportar la idea de Nick y su hermana juntos.
Fuera cual fuese la respuesta que iba a darle Nick  fue interrumpida por el regreso de Claire.

-Mis bolsas están en esa esquina. ¿Serías tan encantadora de ir por ellas?
¡Estoy tan cansada que podría tumbarme aquí mismo y quedarme dormida!


lunes, 28 de enero de 2013

A merced del griego cap 34


Afortunadamente Miley parecía estar pensando en otra cosa porque de pronto empezó a darle con un dedo en el pecho.

-Y veo que no te ha pasado nada malo!

Nick frunció el ceño.

-Esperabas que me hubiera pasado algo malo?

Miley estuvo a punto de empezar a protestar por lo preocupada que le había dejado su llamada pero se contuvo justo a tiempo.

-No pienso pasar hasta que no me expliques por qué me has hecho salir de la cama y venir aquí a estas horas.

-No es la primera vez que te despierto a horas intempestivas -dijo Nick  pensando en las noches en que la había despertado por asuntos de trabajo... o más adelante para hacerle el amor.

Miley trató de no dejarse afectar por la sensual sonrisa que le dedicó Nick .

-Eso no importaba cuando sólo implicaba ponerme una bata para ir a tu despacho - entrecerró los ojos - No me digas que me has hecho venir porque necesitas que te ayude con algún trabajo...

-Todo quedará aclarado en cuanto pases - Nick hizo un gesto con la mano para que entrara - De hecho ni siquiera voy a tener que darte una explicación.

Intrigada pero aún suspicaz Miley pasó al interior esforzándose por no rozar a Nick .

-De acuerdo. ¿Qué se supone que debo hacer ahora? Es tarde y no estoy de humor para jueguecitos.

-Espera un momento. ¿Te apetece beber algo?

Sin esperar su respuesta  Nick fue a servirle un vaso de vino.

-Ven a sentarte al sofá - dijo tras entregárselo - Siento haberte despertado añadió tratando de mostrarse arrepentido algo que no le resultaba especialmente fácil - Yo también estaba trabajando cuando...

-Cuando...? ¿Cuando qué...?

Nick no contestó porque no necesitó hacerlo.
Miley giró la cabeza para seguir la dirección de su mirada y se quedó boquiabierta.

De pie en todo su esplendor se hallaba la hermana a la que no veía desde hacía no sabía cuánto tiempo.

Claire apenas había cambiado aunque su pelo parecía más rubio que hacía unos años.
Una sonrisa de puro placer iluminó el rostro de Miley que tras la sorpresa inicial dejó su vaso en la mesa se levantó y se dirigió a su hermana con los brazos abiertos.

-Claire - dijo mientras la abrazaba. Tras apartarse para mirarla un momento volvió a abrazarla - ¡No me has avisado de tu llegada!

Claire sonrió tímidamente.

-Hace muy poco que he decidido venir y cuando lo hice pensé en darte una sorpresa - carraspeó y miró a su hermana atentamente - Has cambiado. Has perdido peso o algo. ¿Recuerdas lo regordeta que solías ser?

Miley se sintió repentinamente catapultada atrás en el tiempo a la época en que sus papeles habían estado perfectamente definidos con la bella Claire recibiendo todas las aclamaciones por su físico.
Se ruborizó y asintió.

-Si me hubieras avisado con tiempo habría... te habría preparado una cama. Ya no vivo aquí pero he alquilado un apartamento bastante cerca.

Claire ya se había sentado en el sofá junto a Nick y estaba mirando a su alrededor con expresión encantada.

-Es una pena. Este piso es una maravilla como ya le he dicho a Nick al llegar.

Miley parpadeó ante la imagen que tenía ante sí.

Su preciosa y rubia hermana, más bonita de lo que ella podría llegar a ser nunca por muchas dietas que hiciera sentada junto a Nick ...

Sintió que se ruborizaba.
Los celos estaban tratando de apoderarse de ella y tuvo que esforzarse para no sucumbir a ellos.

Como para añadir leña al  fuego Claire se volvió hacia Nick y empezó a hablar tic las maravillas de su piso.

Miley ocupó una silla mientras su hermana seguía hablando y no pudo evitar notar lo concentrado que estaba Nick en ella.
Era todo oídos... y probablemente también ojos pensó Miley aturdida.

Cuando finalmente logró hacer notar su presencia preguntó a su hermana por qué había decidido tan repentinamente ir a Londres.

¿Estaba de vacaciones?
¿Había vuelto para quedarse?

Pero al parecer Claire estaba agotada.
En lugar de contestar bostezó delicadamente y luego se levantó y se estiró.


domingo, 27 de enero de 2013

A merced del griego cap 33



 Mientras regresaba a su casa aquella noche había analizado la situación con honestidad y se había visto obligado a admitir que su plan de ir a verla para « aconsejarla como buen amigo » no había sido más que una burda excusa.


Había ido a verla porque estaba celoso para averiguar si iba en serio con el otro hombre.

Y juzgando por cómo se había suavizado la expresión de Miley cuando había hablado de él no había tenido más remedio que reconocer que probablemente la cosa iba en serio.

Y le había parecido muy injusto que Miley le hubiera dicho al irse que no se conformaba con ser la segundona.

¿Cuándo la había tratado él como una segundona?
¡Más bien al contrario!

Nunca se había entregado a otra mujer como a ella.
Había pasado semanas regulando su trabajo para poder estar más con ella.

La presencia de su madre había influido desde luego pero lo cierto era que se había esforzado por llegar a casa antes de lo habitual e incluso la había acompañado algunas veces al supermercado... algo que no había hecho en su vida.

Pero pensar en todo aquello no le hizo sentirse mejor.
La única verdad de todo el asunto era que la echaba de menos.
Su piso parecía repentinamente vacío y abandonado sin ella.

Tras llegar a aquella conclusión para lo que tuvo que circular por avenidas mentales por las que nunca había circulado dejó de tratar de concentrarse en su trabajo y abordó la situación desde un punto de vista mucho más pragmático.

Era posible que Miley estuviera saliendo con aquel tipo y que tal vez encontrara ciertas ventajas en aquella relación pero en lo que a él se refería aquello no suponía más que un mero contra tiempo técnico.

Quería recuperar a Miley y lo lograría.
Era así de sencillo.

Considerablemente animado por aquellos pensamientos estaba a punto de irse a la cama cuando habían llamado a la puerta...

Nick volvió a centrar su atención en el motivo de su llamada.

-Sé que no son horas de llamar pero tienes que venir aquí ahora mismo.

-Por qué? ¿Qué sucede? - repentinamente asustada por la tensión que captó en el tono de Nick .

Miley encendió la luz de la mesilla de noche.

-Nada que pueda decirte por teléfono.

La mente de Miley se llenó de preguntas.
Normalmente Nick no era un hombre imprevisible.

La visita que le había hecho aquella tarde ya había sido bastante imprevisible pero aquella llamada de teléfono surgida de la nada hizo que su mente se llenara de toda clase de posibilidades preocupantes... incluyendo que Nick hubiera sufrido alguna clase de accidente y se encontrara en mal estado.

Tal vez ya había pedido una ambulancia pero necesitaba su ayuda... o al menos la necesitaba para que vigilara el piso mientras él estaba en el hospital.

-Necesitas que lleve algo? -preguntó mientras salía de la cama a toda prisa.

-¿Algo como qué?

-No sé! - Miley trató de imaginar qué necesitaría alguien con algún hueso roto - Hay un botiquín de primeros auxilios en la cocina en el armario que hay bajo el fregadero - que ella supiera Nick  jamás había abierto aquel armario.

-En serio?  - dijo Nick desconcertado- Gracias es una información muy útil. Ahora voy a colgar. Asegúrate de venir rápido. De hecho mientras te vistes voy a enviar a mi chófer por ti. Estará allí en veinte minutos.

-De acuerdo  - dijo Miley y Nick colgó antes de que pudiera decir nada más.

Mientras se vestía a toda prisa pensó que debería pasar por el apartamento de Beth para decirle que no iba a estar en su piso aquella noche pero la perspectiva de tener que enfrentarse a otro bien intencionado sermón de su amiga le disuadió de hacerlo.


Media hora después Nick le abría la puerta de su casa.
Al ver que parecía estar en perfecto estado Miley suspiró de alivio.

-Veo que no te has roto ningún hueso.

-Disculpa? -preguntó Nick mientras la miraba perplejo.

Se notaba que Miley se había vestido a toda prisa y que no había tenido tiempo de peinarse... lo que le daba un aspecto realmente sexy.

Tras decidir que quería reconquistarla Nick había llegado a la conclusión de que debía abordarla de forma distinta.


Reconocía que como ella había dicho no había sabido valorarla pero tenía intención de rectificar muchos aspectos de su relación con ella de manera que sonrió cálidamente a la vez que se apartaba de la puerta.

-Estás sonriendo - dijo Miley con expresión suspicaz - ¿Por qué? No me ha parecido que estuvieras precisamente de buen humor cuando te has ido de mi apartamento. Creía que no querías volver a verme.

Nick se sonrojó.

Ni siquiera quería recordar el modo en que se había ido.
No había sido nada caballeroso.




A merced del griego cap 32



-Scott no es ningún depredador.

-Cómo lo sabes? El modo en que ibas vestida en cl club era una auténtica invitación para cualquier hombre sin compromiso. Te estoy diciendo esto por tu propio bien Miley .

-Has venido a sermonearme? ¿Acaso crees que no soy lo suficientemente adulta como para cuidar de mí misma?

Miley se levantó y alargó una mano para que Nick le entregara su taza

- Creo que es hora de que te vayas. No deberías haber venido aquí. ¡No tienes derecho a venir a mi apartamento a tratarme como a una cría!

-Cálmate. Empiezas a parecer un poco histérica.

Miley rió histéricamente y al retirar la taza de manos de Nick parte de su contenido se derramó sobre los pantalones de éste.

Lo único que lamentó fue que el café se hubiera enfriado aunque Nick se levantó de un salto.

-Y no pienso ofrecerme a lavarte los pantalones! - exclamó - ¡Te lo mereces!

Aunque no lo manifestó Nick Miley estaba sorprendido por la muestra de genio de Miley.

 ¿Dónde estaba la jovencita calmada atenta y alegre?

-¿Por qué? ¿Por haber sido lo suficientemente decente como para pensar en protegerte? - espeto Nick .

A pesar de su enfado Miley se contuvo de gritarle que la única persona de la que necesitaba protección era de él... y sólo porque había sido lo suficientemente idiota como para enamorarse de él.
Respiró profundamente para tratar de calmarse

-Ha sido todo un detalle por tu parte - dijo en tono gélido - Me disculpo por haberte arrojado el café encima pero no pienso pagar el recibo de la lavandería.

-Al diablo con los malditos pantalones! - explotó Nick que se acercó hasta una pared y se apoyó en ella con los brazos cruzado s- ¡Me da igual si tengo que tirarlos! ¡Me gritas como una loca cuando soy yo el que debería sentirse ofendido! ¡Me has arrojado a la cara mis buenas intenciones!

Miley volvió a respirar profundamente unas cuantas veces.

-Puedo cuidar de mí misma -se cruzó de brazos en un gesto de autoprotección y notó que Nick la miraba atentamente.

-Un consejo: vigila lo que te pones y asegúrate de no exhibirte como lo estabas haciendo hace unos momentos.

-Lo recordaré. Gracias.

La repentina docilidad de Miley irritó a Nick que la miró con los ojos entrecerrados.
Tal vez estaba tratando de cerrar la verja después de que el caballo ya había huido.

De pronto sintió la imperiosa necesidad de saber si Miley se había acostado con su cita pero no podía achacar aquel interés a su afán por protegerla.

Se acercó lentamente hasta el sillón que ocupaba Miley y se inclinó hacia ella a la vez que apoyaba las manos en los reposabrazos.

Miley sintió que su corazón se desbocaba a causa de la cercanía de Nick y redobló sus intentos de calmarse a base de profundas respiraciones.

-Y lo recordaste cuando saliste con tu cita? ¿0 imaginaste inocentemente que te estaba hablando a ti y no a tus tetas?

-No te atrevas a insultarme así - dijo Miley aunque su tono careció de convicción pues no podía evitar sentirse hipnotizada por la mirada de los magníficos ojos de Nick .

-Acaso pretendes decirme que ese tipo no logró ponerte las manos encima?

-Lo que te estoy diciendo es que eso no es asunto tuyo. Lo cierto es que Scott es un tipo encantador. Me respeta... ¡que es algo más de lo que puedo decir sobre ti!

Nick hizo un sonido despectivo y Miley lo miró con frialdad.

-Scott nunca «hablaría a mis tetas»... que por cierto es una expresión realmente repugnante. Supongo que piensas que es un pelele pero no lo es. ¡Y él nunca me hablaría con desdén!

Mientras contemplaba la expresión de Miley una nueva emoción se sumó a la hiperactiva mente de Nick .

No supo definir de qué se trataba pero no le gustó.

Empezaba a lamentar profundamente el generoso impulso que lo había llevado a visitarla.
Debería haber dejado que se sumergiera en la noche de Londres para luego esperar a que volviera arrastrándose a él.

Naturalmente no lo habría encontrado esperándola pero habría aprendido una importante lección.
Miley seguía mirándolo con expresión tozudamente cauta y con un suave gruñido Nick inclinó la cabeza y la besó.

Sorprendida Miley cedió por unos momentos al placer que sólo los labios de Nick podían ofrecerle y sintió que su cuerpo se encendía pero cuando la realidad se impuso unos segundos después lo apartó de su lado de un empujón.

-Acaso pretendes mostrarme de primera mano la clase de hombre que debo evitar? -preguntó con voz temblorosa.

Se sentía agredida... y terriblemente excitada.

¿Cómo podía traicionarla su cuerpo de aquel modo?

Nick se apartó de ella.

-Tal vez trataba de mostrarte que conformarte con un segundón después de haber estado conmigo no ha sido buena idea.

-Puede que yo no quiera ser la segundona! -espetó Miley trémula- ¡Puede que quiera ser la primera para alguien! ¿Qué tiene eso de malo?

Por primera vez desde que lo conocía Miley vio que Nick se había quedado sin saber qué decir.
A continuación sin pronunciar palabra giró sobre sus talones y salió del apartamento.

Cuando la puerta se cerró a sus espaldas Miley rompió a llorar desconsoladamente.

Miley estaba dormida cuando sonó el teléfono.
Aturdida alargó la mano hacia la mesilla y descolgó el auricular.

-Soy yo -dijo Nick desde el otro lado de la línea.

Desorientada Miley se sentó en la cama y miró el reloj.
Estaban a punto de dar las doce.

¡Hacía apenas dos horas que Nick se había ido de allí!
Conmocionada necesitó varios segundos para darse cuenta de que le estaba diciendo algo.

-Cómo has conseguido mi teléfono?

-Has escuchado algo de lo que te he dicho? -Nick volvió la mirada e hizo una mueca a la persona con la que estaba, que observaba con gran interés todo lo que la rodeaba- Tu número estaba en un cuaderno que había junto al teléfono y lo he anotado... afortunadamente.

-Sabes qué hora es?

Nick reprimió un gemido.

Había llegado a casa de un humor de perros y había tratado de superarlo trabajando un rato con su ordenador pero ni siquiera los retos de su último acuerdo comercial habían podido aplacarlo.

Acostumbrado a tenerlo todo bajo control no lograba asimilar la falta de control que sentía desde que Miley se había ido de su casa.

Había pasado aquellas semanas diciéndose que era lo mejor que podía haber pasado y había supuesto que las cosas volverían a la normalidad en poco tiempo... aunque no pudiera evitar pensar en ella de vez en cuando.

Al notar que pensaba en ella más de lo que había anticipado se dijo que se debía a que Miley había sido algo más que uno de sus habituales ligues.

A fin de cuentas ¿no había trabajado para él y había compartido su casa durante más de un año?

Habría sido inhumano si no hubiera sentido algo de añoranza al perder su compañía.

Pero toda su capacidad de razonamiento se había ido por la ventana al verla con otro hombre.

Había reaccionado con una furia que lo había dejado perplejo.


A merced del griego cap 31



Si había algo que Nick sabía hacer era ganar una discusión y Miley era muy consciente de que había aceptado su oferta y alimentado el encaprichamiento que sentía por él sin que nadie la presionara.

Enfurecido ante la posibilidad de que Miley lo estuviera viendo en su mente como el «lobo malo» sobre todo teniendo en cuenta que había ido a visitarla por su propio bien Nick decidió dejar las cosas claras.

-Cuando mi madre se presentó inesperadamente en mi casa y sacó conclusiones erróneas sobre nuestra relación platónica, admito que, por el bien de su salud te pedí el favor de que no la sacáramos de su error. Pero no te obligué a meterte en la cama conmigo. Jamás te utilicé ni me aproveché de ti. Disfrutamos de lo que teníamos y siempre supiste que yo no era la clase de hombre que se comprometía. Pero no he venido aquí a discutir contigo

Sus palabras fueron como un mazazo para las ftágiles esperanzas de Miley  que se levantó y se puso a recoger la mesa rechazando la oferta de Nick de ayudarla.

Cuando se encontró en condiciones de hablar se volvió hacia él y se cruzó de brazos.

-Yo tampoco quiero discutir contigo. Teniendo en cuenta de que nos conocemos bastante bien sería una pérdida de tiempo -dijo en el tono más civilizado que pudo.

Pero estaba claro que había malinterpretado el motivo de la visita de Nick .

¿Cuándo iba a aprender?
¿Habría cursos para las personas como ella?

Personas que permitían que engulleran su corazón y que luego olvidaban los consejos de sus amigos y de su propia cabeza para poder volver a caer en la misma trampa y ser nuevamente devoradas.

Nick aún no le había dicho por qué había ido a verla pero empezaba a pensar que debía tratarse de algo terriblemente banal.

Probablemente quería que fuera a recoger algo que había olvidado en su piso en sus prisas por irse.

-Te apetece un café? Me temo que voy a tener que pedirte que te vayas bastante pronto. Estoy agotada.

-Estás saliendo mucho de juerga?

Miley detectó un matiz de diversión en el tono de Nick y se obligó a sonreír animadamente.

-Entre otras cosas. Ahora que tengo mi propio piso no veo sentido en quedarme metida en él todo el rato.

-Más consejos de tu sabia amiga?

-No está bien que critiques a Beth sin haberla conocido - dijo Miley que a continuación miró su reloj y luego a Nick .

-Lo había olvidado. Estás agotada - Nick se levantó y flexionó sus músculos - De acuerdo. Acepto esa taza de café. Todavía tengo que hablar contigo y por algún motivo aún no lo hemos logrado.

-Si quieres ve a sentarte al cuarto de estar y yo te llevo el café - Miley sabía que la presencia de Nick en la cocina le impedía concentrarse y en aquellos momentos necesitaba hacerlo.

Ella no se sirvió un café... otra indirecta para que Nick se fuera cuanto antes.

En su mente no dejaba de surgir la imagen de Beth diciéndole lo bien que había hecho marchándose del piso de Nick y haciéndose cargo de su vida.

Lo encontró sentado en el sofá, ojeando uno de sus libros de arte.

-Si tenías algo que decirme podías haberme telefoneado -dijo mientras le entregaba el café.

-Tu número no figura en la guía telefónica.

-Oh sí.

-Y no lograba conectar con tu móvil.

-Se me ha roto. Tengo intención de comprarme uno, pero aún no me he animado a hacerlo.

Nick chasqueó la lengua irritado.
En una época en que dominaba la tecnología Miley era la única persona que conocía que podía vivir tranquilamente sin un móvil.

-No me sermonees con que tengo que salir a comprarme uno. Estoy bastante a gusto sin tenerlo.

-Y si alguien necesita ponerse en contacto contigo?

Miley se encogió de hombros.

-Por qué has venido?

Nick sabía reconocer cuando no iba a ganar de manera que decidió dejar el tema.

-He venido porque al verte en ese club con el tal am...

-Scott.

Nick ignoró la interrupción.

-... me di cuenta de lo incurablemente ingenua que eres.

-¿Disculpa? - desconcertada Miley se humedericí los labios con la lengua.

Nick entrecerró los ojos.
Aquél era un ejemplo perfecto de lo que estaba hablando.

La mayoría de las mujeres con un poco de experiencia serían conscientes de que el gesto era muy provocativo...

¿pero era Miley consciente de ello?
Desde luego que no.

Bajó instintivamente la mirada hacia sus pechos y al escote que no pudo evitar ver cuando ella se inclinó hacia delante.

Sintió que se excitaba y tuvo que hacer un auténtico esfuerzo de voluntad para apartar la mirada.

-Mira cómo estás sentada.

Cada vez más perpleja Miley  frunció el ceño.

-Cómo estoy sentada? ¿De qué estás hablando? Supongo que no has venido aquí a hablar de mi postura ¿no? Sé que cuando me siento encorvo la espalda... pero pienso corregirlo en cuanto me compre el móvil.

Nick no captó el intento de broma.

-Cuando te inclinas así se ve prácticamente todo.

Miley  se irguió al instante ruborizada y se llevó una mano al cuello de la camiseta.

-No tienes por qué mirar -replicó.

-Sería imposible no hacerlo -Nick se apoyó contra el respaldo del sofá y enlazó los dedos sobre su regazo- 0 de verdad no eres consciente de las señales que envías con algo tan simple como eso o me estás mostrando deliberadamente lo que está en oferta...

Miley no podía creer que Nick hubiera llegado a aquella humillante conclusión.
Su ego era grande pero nunca había sabido hasta qué punto.

¿De verdad pensaba que trataba de excitarlo, que estaba tan desesperada por recuperarlo?
Por supuesto que lo pensaba se dijo avergonzada.

Le había abierto la puerta de su casa dispuesta a perdonárselo todo a cambio de que hubiera vuelto con intención de reconciliarse.

Naturalmente Nick había asumido con su espléndida arrogancia que haría cualquier cosa por recuperarlo.
Incluso mostrarle su cuerpo.

Por unos momentos no supo qué decir pero enseguida notó cómo crecía su rabia.

-¿De verdad piensas que estoy aquí sentada tratando de provocarte? - preguntó con voz temblorosa -  Esa es la suposición más arrogante... engreída y ridícula que podrías hacer...

Nick se encogió de hombros.

-En ese caso, está claro que no tienes idea de cómo sobrevivir en un mundo lleno de depredadores masculinos...

-Depredadores masculinos? -repitió Miley aturdida- El mundo no está lleno de depredadores masculinos, Nick . ¡No todo el mundo es como tú!

-Yo estoy muy lejos de ser un depredador - replicó él con una calma insufrible - Los depredadores se mueven por la necesidad de encontrar y atrapar a su presa. Yo nunca he sentido tal necesidad. De hecho diría que soy más una presa que un depredador...

Miley se quedó boquiabierta.

-Tratas de hacerme creer que eres tan inocente como un niño?

-No. Sólo trato de decir que normalmente son las mujeres las que me persiguen.

Probablemente aquello era cierto... pero no por ello dejaba de ser un depredador de primer orden.
Pero consciente de que aquélla era otra discusión que corría peligro de perder Miley se contentó con fulminarlo con la mirada.

-Lo que me lleva de nuevo a tu novio...

Miley abrió la boca para negar que Scott fuera su novio pero volvió a cerrarla de inmediato.
Su cita con él había resultado encantadora.

Después del club fueron a su apartamento y estuvieron charlando mucho rato.
Scott se desahogó hablando de su ex novia de la que seguía obviamente enamorado y se despidieron prometiendo mantenerse en contacto.


A merced del griego cap 30


 -HOLA ¿qué te trae por aquí?

Miley se apartó para dejar pasar a Nick .

-De manera que éste es tu nuevo apartamento -dijo él mirando a su alrededor.

-Te gusta? Es bastante pequeño pero está en una buena zona de Londres. Aún no he terminado de decorarlo. Sólo he colgado un par de mis dibujos.

-Los he reconocido

Aquellos dibujos también habían colgado de las paredes del piso de Nick que se irritaba cada vez que veía el espacio vacío.

Evidentemente se había acostumbrado a verlos allí... lo que venía a demostrar lo malo que podía ser acostumbrarse a algo.
Se asomó al dormitorio al baño y a la cocina antes de volverse de nuevo hacia Miley que estaba de pie junto al sofá.

Como había imaginado su uniforme de prendas sin forma había quedado descartado a favor de unos vaqueros y una camiseta que hacía imposible no fijarse en sus pechos.

¡Menos mal que se había sentido lo suficientemente magnánimo como para decidir ayudarla y como amigo que aún se consideraba de ella advertirle sobre los peligros del sexo opuesto!

Nick sintió un brote de satisfacción por lo desinteresado de su actitud.

-No está mal -dijo- El apartamento es pequeño pero no es el típico cuchitril en que son capaces de meterse la mayoría de los solteros.

-Yo no viviría en un cuchitril - protestó Miley que se ruborizó al recordar el piso que compartía antes de trasladarse a vivir con Nick - Al menos ahora - corrigió - ¿Te apetece beber algo? ¿Té? ¿Café?

-No tienes whisky?

-Sabes que no bebo whisky

Por lo visto Nick no había ido a verla para arrojarse en sus brazos y decirle que había sido un estúpido por no haberse dado cuenta de cuánto la necesitaba y Miley empezó a tener dudas sobre el motivo de su visita.

- vino?

-Sí tengo vino. Ayer tomé un vaso y el resto de la botella está en la nevera.

Miley fue a la cocina mientras Nick se preguntaba con quién habría compartido el vino.

Miley no tenía por costumbre beber sola lo que significaba que debía haber compartido el vino con alguien y la única persona que surgió en la suspicaz mente de Nick fue el oportunista con que la había visto en el club hacía unos días.

Su hostilidad afloró al instante pero la reprimió rápidamente al recordar su generosa misión de aquella noche.

-Has comido? -preguntó Miley por encima del hombro.

-No hace falta que te molestes por mí pero no no he comido. He venido aquí directo del trabajo.

-Yo tampoco he comido

Miley sonrió culpablemente consciente de que no debería estar disfrutando de la compañía de Nick de que estuviera en su piso.
Beth se subiría por las paredes si llegara a enterarse

-He pasado el día recopilando mi carpeta de trabajos para mi nuevo trabajo. Ya los vieron en la entrevista pero voy a llevarlos de todos modos para que mi jefe sepa lo que soy capaz de hacer. Beth dice que eso es lo que hay que hacer asegurarse desde el principio que sepan que tengo potencial para trabajar en lo que quiero. La gente no sabe de qué eres capaz a no ser que hagas sonar la trompeta.

Nick tomó el vaso de vino que le ofreció Miley .

-Tu amiga Beth para ejercer una gran influencia sobre ti - comentó - Si vas a cocinar algo para ti puedo compartirlo. Hoy no tengo ninguna prisa.

Miley se moría por preguntarle qué había pasado con Michelle.
Si eran una pareja era extraño que no fueran a pasar la tarde juntos.

-Iba a prepararme algo de pasta.

-Háblame de tu trabajo.

-Te apetece un poco de pasta?

-Por qué no?

-No quiero presionarte para que la tomes - dijo Miley con un desacostumbrado brote de rebelión- La salsa va a ser de lata y sé que no te gusta nada que esté enlatado.

Nick frunció el ceño.

-Simplemente porque lo que se cocina en casa suele ser más saludable y más sabroso. La comida enlatada está cargada de conservantes.

-Y por supuesto tú siempre has podido permitirte el lujo de no comer nada enlatado...

-No he venido aquí para mantener una inútil discusión contigo sobre las ventajas y las desventajas de comida enlatada - dijo Nick que tuvo que esforzarse para controlar su irritación- Ibas a hablarme de tu trabajo

Nick se levantó para servirse más vino y rozó a Miley al pasar junto a ella.

Distraída por el breve contacto físico Miley olvidó preguntarle por qué había ido a verla ya que lo había mencionado y se encontró contándole cómo había conseguido el trabajo.

Mientras charlaba y como concesión al desagrado que Nick sentía por las latas troceó unos tomates para añadirlos a la salsa.
Le añadió unas hojas de albahaca y un poco de ajo para darle más sabor.

El resultado final parecía totalmente casero y sirvió una generosa cantidad de salsa con los tallarines.

-Muy saludable - dijo Nick mirándola con aprecio - ¿Se trata de una nueva dieta a juego con tu nueva vida? Has perdido peso.

Miley estaba orgullosa de su logro.
No pensaba revelarle que su tristeza había aplacado su apetito y que en el proceso había sucedido algo extraño pero maravilloso: había perdido la ansiedad por comer cosas dulces.

De manera que asintió y miró a Nick por encima del borde de su vaso de vino.

-No esperaba que fueras a notarlo - dijo satisfecha - Pero sospecho que nunca voy a ser un palillo. Aparte de mi cintura y mi estómago lo demás sigue como antes.

-Ya lo he notado. Tus pechos parecen tan suculentos como siempre.

Miley se ruborizó y trató de no pensar que aquel cumplido pudiera ser indicio de algo.
Pero no pudo evitar que sus esperanzas crecieran.

-No tienes que hacerme cumplidos sólo porque te haya preparado la cena. Además tienes una novia y estoy segura de que no le haría ninguna gracia ente rarse de que estás sentado en mi cocina haciendo halagos a mi figura.

-Yo no llamaría a Michelle mi novia. Es una mujer con la que he salido en un par de ocasiones nada más.

-Qué ha sucedido? ¿Se ha vuelto demasiado posesiva?

-De momento tengo demasiado trabajo como para dedicarme a cortejar a una mujer - dijo Nick cuyo plan no consistía precisamente en hablar sobre su vida amorosa.

Miley movió la cabeza en un gesto admonitorio.

-Demasiado trabajo y nada de diversión...

Nick sintió una irritación inexplicable pero su poderosa lógica le hizo comprender enseguida por qué.
Durante el tiempo que Miley había convivido con él escuchando y obedeciendo dócilmente nunca lo había cuestionado en aquel tono.

Era evidente que había salido del capullo al que él se había acostumbrado y estaba manifestando opiniones que iban más allá de lo aceptable.

-Más consejos marca Beth? - preguntó con suavidad y como había sospechado Miley se ruborizó intensamente.

El no conocía a su amiga aunque había oído hablar frecuentemente de ella.. normalmente en relación con algún ridículo tema feminista.

Evidentemente Miley se estaba dejando arrastrar por una oleada de «poder femenino» que nada tenía que ver con ella.

Lo que demostraba lo crédula que era y hasta qué punto necesitaba que alguien la apartara de los posibles peligros que la acechaban.

¿Y quién iba a hacerlo si no?
Desde luego no su liberal amiga que probablemente odiaba a los hombres.

-Beth tiene mucha experiencia - dijo Miley a la defensiva - Tiene contacto con toda clase de gente en los tribunales y es lógico que haya desarrollado una duro caparazón. Ella no se deja camelar así como así.

-Que es lo que te sucedió a ti ¿no?

El enfado de Nick con la ausente pero influyente amiga de Miley no hacía más que aumentar.
Al ver el testarudo silencio en que se mantenía Miley su expresión se endureció.

-No creo que nadie te pusiera una pistola en la cabeza para que trabajaras para mí. De hecho yo ni siquiera tenía necesidad de ofrecerte ese trabajo un trabajo muy generosamente pagado por cierto. Pero siempre podrías haberlo rechazado.




sábado, 5 de enero de 2013

A merced del griego cap 29


La sangre de Nick no dejó de hervir durante el resto de la velada. 

La mujer con la que estaba era todo lo que un hombre podía desear : 
preciosa atenta dispuesta... y no muy lista. 

Sin embargo se sentía muy irritado con ella, y más aún consigo mismo porque no parecía poder dejar de mirar en dirección a Miley que parecía estar pasándolo en grande con su amigo rubio. 

En cuanto vio que se iban se volvió hacia Mitchelle.

-Nos vamos. 

Ella pareció inicialmente sorprendida pero enseguida sonrió seductoramente.

-A tu apartamento o al mío?

-Al tuyo 

Nick pensó que las cosas debían ir muy mal si no lograba sentirse estimulado ante la perspectiva de meterse en la cama con aquella preciosidad

-Pero esta noche no va a haber sexo. Lo siento cariño.

Necesitaba volver a su piso para despejar su mente. 
No habiendo sufrido nunca el poder de los celos no fue capaz de reconocer lo que le pasaba. 

En lugar de ello dirigió la fuerza de éstos contra sí mismo y lamentó haber perdido el tiempo con la mujer que ocupaba en aquellos momentos su mente.

Apenas escuchó las protestas de Mitchelle mientras la dejaba ante el bloque en que estaba su piso.

-Estaremos en contacto -se limitó a decir consciente de que se estaba portando con ella como un canalla. 

Apenas le había dirigido la palabra en toda la tarde y cuando lo había hecho había sido con una completa falta de interés

- Lo siento - añadió en tono culpable - Esta noche no he sido yo mismo. El trabajo ya sabes... 

dejó que aquella generalización justificara su actitud y vio que la expresión decepcionada de Mitchelle adquiría un matiz de esperanza

-Y las siguientes semanas voy a estar terriblemente ocupado - añadió para frustrar cualquier tentación por parte de Mitchelle de volver a quedar con él en el futuro. 

Lo que necesitaba era apartarse del sexo opuesto. 
Sólo daba problemas.

Aquello fue lo que siguió repitiéndose durante los siguientes días mientras caminaba por sus oficinas hecho un basilisco apenas consciente de que sus empleados trataban por todos los medios de no cruzarse en su camino.

Averiguar las señas de Miley sirvió en parte para aplacar su mal humor aunque trató de auto convencerse de que lo único que pretendía era saber cómo estaba. 

A pesar de su nuevo y sofisticado aspecto Miley era una chica vulnerable e inocente, predispuesta a ser atrapada por cualquier descerebrado dispuesto a tomar lo que parecía estar en oferta
.
Pensó en sus exuberantes pechos siendo paseados por Londres mientras todos los hombres con dos ojos los miraban y en lo que Miley ajena al efecto que ejercía sobre ellos haría si uno de aquellos mirones decidía que no se conformaba con mirar. 

¿Se lo quitaría de encima con su astucia callejera? ¡Ja!

Cuatro horas después de haber conseguido las señas Nick detenía su coche ante el bloque de apartamentos. 
Apagó el motor y se tomó unos momentos para pensar.

Por unos instantes se preguntó qué diablos estaba haciendo allí sobre todo teniendo en cuenta que eran más de las nueve de la noche. 

Pero entonces recordó cuál era su deber: dar algún consejo razonable a una mujer que conocía... que había conocido íntimamente. 

Aunque su relación hubiera acabado como ser humano se sentía obligado a aconsejarla. 
No podía permitir que su inocencia fuera su perdición.

Un instante después salía del coche y se dirigía con paso firme hacia el portal, donde pulsó el número del piso de Miley .

-Sí? -contestó un momento después Miley a través del intercomunicador.

-Miley ? 

Escuchar la grave voz de Nick supuso toda una conmoción para Miley . 

Aún no se había recuperado de su encuentro en el club de jazz. 
Se sintió como si acabara de quedarse sin aire y tuvo que sentarse en la silla más cercana.

-Sí?

-Tenemos que hablar.

-De qué?

-De nada que pueda decirse a través de un portero automático. Déjame entrar. 

Miley presionó el botón mientras su mente se llenaba de mil pensamientos. 
Nick había ido a verla. 

No había esperado que lo hiciera pero allí estaba lo que significaba que su encuentro en el club había servido para hacerle recordar lo que había perdido. 

¿Acaso no se había dedicado a demostrarle cómo lo excitaba mientras la pobre chica con la que estaba esperaba en un rincón?

La frágil capa de compostura y seguridad en sí misma con que había logrado hacerse durante aquellos días se esfumó en un santiamén.

Cuando oyó que llamaban a la puerta su corazón cantó. 
Y cuando la abrió estaba sonriendo. 



A merced del griego cap 28


Ni siquiera se había molestado en tratar de ponerse en contacto después.
Ella le había hablado del apartamento libre en el bloque de Beth y Nick era lo suficientemente listo como para haber deducido que estaría allí.

De manera que si no se había puesto en contacto con ella había sido porque no había querido.
Había retomado su ajetreada vida sin pensar en ella ni un segundo.

-Tú y yo no tenemos ninguna historia -logró decir con firmeza - Tan sólo mantuvimos una relación falsa que sólo duró unas semanas -con una punzada de culpabilidad añadió - Por cierto ¿cómo está tu madre? Lamento no habértelo preguntado antes...

-Cada día está mejor.

-Le has contado lo nuestro?

-No ha habido necesidad.

-Me he preguntado muchas veces cómo estaría. Es una mujer asombrosa tan llena de entusiasmo con una mente tan penetrante...

Pero Nick no tenía ningún interés en hablar de su madre.

-Por supuesto que tenemos una historia. Tú y yo no nos limitamos a acostarnos. Compartimos mi casa durante más de un año... y quiero disculparme por haberte acusado de haber tratado de atraparme conscientemente. Como dije entonces un hombre rico siempre busca motivos ocultos en lo referente al sexo. No tenía idea de que me deseabas antes de que acabáramos en la cama.

Miley bajó la cabeza ruborizada.

-Y bien? - dijo Nick al ver que no decía nada.

-No le va a molestar a tu cita que estés bailando conmigo?

-También se va a poner celosa - Nick acercó sus labios al oído de Miley - Sobre todo si llegara a enterarse de los pensamientos que están pasando por mi cabeza en este instante. Pero tú sí sabes lo que estoy pensando ¿verdad? Puedes sentirlo... literalmente.

Miley había estado tan concentrada en la conversación que no lo había notado.
Nick estaba en un estado de excitación evidente.

Sintió una inmediata debilidad al notar su poderosa hombría presionada contra su vientre.
Su mente se llenó de tórridos recuerdos...

-Estás celosa? - susurró Nick junto a su oído.

-No claro qué no - mintió Miley - ¿Por qué iba a estarlo? Hace semanas que no nos vemos. Lo nuestro acabó y yo sigo adelante con mi vida. Tengo un nuevo apartamento, un nuevo trabajo y un nuevo novio.

-Hace cuánto que sales con Stephen?

-Scott.

-Tres semanas?

-Eso no es asunto tuyo.

Miley sintió cierta satisfacción al decir aquello.

Era posible que aún excitara a Nick pero eso no hacía que éste fuera menos reacio a un posible compromiso quee cuando le dijo que se fuera de su casa.

¿Acaso creía que podía decir lo que quisiera porque pensaba que ella seguía siendo la pobre tonta que se había colado perdidamente por él?
¿Acaso pensaba que no podía evolucionar?

-No creo que lleves mucho saliendo con él - continuó Nick - No te pega haber salido de caza en busca de un sustituto nada más marcharte de mi piso.

«Pero tú si lo has hecho», estuvo a punto de replicar Miley  pero no quería hacerle ver lo mucho que aún la afectaba lo sucedido entre ellos.

-Lo que significa que acabas de empezar a salir con él - añadió Nick -¿Tengo razón? ¿Te has acostado ya con él? - preguntó con voz ronca... ¡y Miley tuvo la desfachatez de reírse - ¡Contéstame!

-¿Y por qué iba a contestarte? Ya no formas parte de mi vida

Miley no sabía muy bien de dónde estaba sacando las fuerzas.
Aún amaba a Nick y siempre lo amaría pero ya habían pasado los días en que permitía que le dictara cuál debía ser su comportamiento.

A pesar de que se habían acostado Nick no había tenido el más mínimo reparo en distanciarse de ella en cuanto se había sentido amenazado por la posibilidad de tener que dar más de sí mismo de lo que quería.

El tema que estaba tocando el cuarteto de jazz llegó a su fin y Miley suspiró de alivio.

-Gracias por el baile - dijo a la vez que se volvía hacia Scott que la saludó con una mano - Creo que ya va siendo hora de que vuelvas con tu cita. No parece especialmente feliz.

Y Nick tampoco parecía especialmente feliz.
Miley sintió un brote de satisfacción femenina.

¿Acaso había creído que iba a camelarla de nuevo con su encanto sólo porque podía hacerlo?

-Sin embargo tu Scott no parece nada preocupado - murmuró Nick ferozmente - Me pregunto qué querrá decir eso...

-En serio?

Miley sonrió educadamente al hombre que aún podía hacer latir su corazón antes de alejarse de él.


A merced del griego cap 27


Miley siguió involuntariamente la dirección del escueto gesto que había hecho Nick con la cabeza y pudo ver a una mujer alta y morena sentada a solas en una mesa con una copa de champán en la mano y un vestido rojo que dejaba expuesto mucho más de lo que ocultaba.

No esperaba que Nick pasara mucho tiempo solo después de su marcha pero comprobar la velocidad con que se había movido le produjo una intensa amargura.

De pronto agradeció enormemente estar con Scott y le alegró que Nick pudiera constatar que ella tampoco se había dedicado precisamente a perder el  iempo.

-Parece sentirse un poco sola Nick -Miley miró cálidamente a Scott y luego a él- Te sugiero que vuelvas antes de que alguien te la robe. Este tipo de lugares atrae a los hombres que salen de juerga nocturna por si no lo sabías.

-Hablas por experiencia? -Nick miró a Scott conn gesto interrogante.

-Yo no me dedico a merodear en tomo a las mujeres -dijo Scott con suavidad a la vez que pasaba un brazo por los hombros de Miley - Soy demasiado exigente para eso -rió- De hecho mis amigos dicen que soy demasiado exigente. Sólo me conformo con lo mejor.

Miley le dedicó una sonrisa de agradecimiento y volvió a sentarse.
Scott hizo lo mismo mientras Nick permanecía de pie ante ellos.

-Yo prefiero la variedad -dijo con una sugerente sonrisa- Pero a cada uno lo suyo. Hace tiempo que Miley y yo no nos vemos Scott. ¿Te importa que te la robe para un baile? Prometo devolvértela de una pieza.

-Será mejor que sea ella quien lo decida -dijo Scott mientras se volvía a mirarla.

Pero Nick no debía tener intención de mostrarse tan caballeroso pues no dio a Miley la oportunidad de manifestar su opinión.
La tomó de la mano y la condujo hacia la pista sin darle tiempo a protestar.

-Cómo te atreves? -susurró Miley mientras sentía que su cuerpo se acaloraba de inmediato al entrar en contacto con el de Nick -. ¡No quiero bailar contigo! ¡Scott está en la mesa y me parece una grosería dejarlo solo!

-No ha parecido importarle - dijo Nick en tono desdeñoso.

Atrajo a Miley hacia sí.
A través de la fina tela del vestido que llevaba pudo sentirlo todo.

El empuje de sus generosos pechos la curva de su espalda...
Le enfureció darse cuenta de cuánto había echado de menos su cuerpo... y a ella.


Se había entregado de lleno al trabajo e incluso había hecho el esfuerzo de salir con Michelle una mujer con la que había hablado media hora en una fiesta la semana anterior y que había dado indicios de estar interesada.

Pero era la segunda vez que salía con ella y lo dejaba frío.
A diferencia de la mujer que tenía en aquellos momentos entre sus brazos.

Podía sentir su deseo en oleadas y se preguntó si se estaría acostando con su acompañante.
Aquel pensamiento le hizo apretar los dientes.

-Cómo estás? -preguntó con voz ronca desesperado por confirmar que Miley aún lo deseaba.

-Eso ya me lo has preguntado.

-Te lo pregunto de nuevo -replicó Nick irritado.

-Bien. Ya te lo he dicho. Estoy bien.

-Qué has estado haciendo?

la pregunta surgió en un tono exigente y agresivo que puso aún más nerviosa a Miley .
Nick sintió que se ponía rígida entre sus brazos

-¿Te estoy poniendo nerviosa?

Miley pensó en la última conquista de Nick que probablemente estaría echando chispas en su mesa al ver a su acompañante bailando con otra mujer.

Nunca se había creído capaz de adoptar una actitud glacial con nadie pero en aquella ocasión lo consiguió.

-No seas ridículo. ¿Por qué ibas a ponerme nerviosa?

-Has cambiado.

-La gente cambia -replicó Miley con un encogimiento de hombros.

-No solías ser tan dura -dijo Nick ¿ en tono acusador.

-Si por dureza entiendes que ya no me derrito cada vez que te tengo cerca me tomaré tu comentario como un cumplido.

-Solías derretirte cada vez que estaba cerca de ti? - murmuró Nick con interés - No lo sabía. ¿Te sucedía antes de que empezáramos a mantener relaciones sexuales?

-Preferiría olvidar eso!

-Por qué olvidar algo de lo que es obvio que disfrutaste?

-Esta conversación es ridícula y no pienso seguir con ella.


Nick la retuvo con fuerza contra sí y la miró a los ojos.

-Por qué no? -susurró junto a su oído y disfrutó con el estremecimiento que recorrió el cuerpo de Miley .

Cuando la pieza terminó y Miley trató de apartarse de él se lo impidió.

-Estoy seguro de que a Stephen...

-Se llama Scott!

-Da igual. Estoy seguro de que a tu acompañante no le importará que bailemos una canción más. No me parece la clase de hombre dispuesto a montar un numerito por una tontería como ésa. Aunque tal vez lo haría si estuviera al tanto de nuestra historia...
Miley sabía cuándo estaban jugando con ella.

Se esforzó por mantener la compostura y por recordar cómo la había dejado Nick sin una mirada atrás.