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jueves, 19 de julio de 2012

Epilogo " El amor y la pasion dolorosa"




16 años después Miley y Nick seguían igual de enamorados, habían tenido tres hijos, Michelle de 16 años, Jerry de 12 y mari de 5.
Miley hacia años que había dejado el modelaje y en ese momento mientras hechada en el sofá de la sala pensaba en los buenos momentos escucho el violento golpe que hacia la puerta de entrada al cerrarse. Se incorporo a tiempo de ver pasar a Michelle por la puerta. Preocupada por la cara de enfado de su hija la llamo.

— ¡Michelle! ¿Puedes venir un momento?

— ¿Qué quieres mama? No estoy de humor para una de tus charlas si eso es lo que quieres…

—Michelle esa no es forma de hablarme — Miley miro en enfadada a su hija, lo cierto es que Michelle podía parecerse a ella por fuera; de hecho lucy siempre decía que Michelle era exactamente igual a Miley a su edad y las fotos lo demostraban; el carácter de Michelle , en cambio, era idéntico al de su padre, igual de volátil , igual de posesivo, igual de vengativo… en carácter era muy parecida a Nick.
Era la única de sus hijos que se parecía en eso tanto Jerry como Marie eran muy dulces, sobre todo la pequeña, Jerry también era muy protector con sus hermanas, tan protector que hace unos dias había hecho llorar a un niño amigo de Marie, que solo quería jugar con ella, lo cierto es que a veces parecía el él mayor.

— ¡Ahora mismo me vas a explicar lo que te pasa!

—Lo siento mama, pero es que… es que — hizo un mohín con los labios, Michelle era, a sus 16 años, hermosa, a todos le recordaba a una Venus, con su cabello rubio ligeramente ondulado, sus ojos azules, y su piel de alabasto, había recibido muchas ofertas de compañías de modelaje, pero Nick se había encargado de rechazarlas todas, aun con los ruegos de Michelle con que la dejara, detrás de su hija iba la mayor parte de la población masculina de su instituto , pero entre Nick y Jerry siempre los conseguían hacer huir. Miley supuso que no debía parecer muy amistoso que Nick amenazara a los chicos con que Michelle tenia alguna cita, con que limpiaba sus armas a menudo y que si les apetecía jugar con el, con ellos como diana, por supuesto, y acto seguido se reía con una risa que no tenia nada de divertido, y a Jerry siempre con alguna broma pesada. Suspiro y volvió a centrar su atención en Michelle — Es que…

— ¿Es que, que?

— ¡Es que ya estoy cansada de ese idiota!

— ¿De quien?—pregunto Miley pasmada.

—Pues de…— la frase quedo inacabada ya que alguien se le adelanto

—De dylan, es el chico de quien Michelle esta enamorada

—De eso nada, antes muerta que enamorada de ese, ese… baboso!

—Si, si pero eso no es lo que dices en tu diario. “Mi amor, mi ángel negro con sus cabellos oscuros, su piel broncea…”

— ¡Dame eso enano! — empezaron a pelearse por el diario. Si era cierto, Miley no recordaba que Jerry podía ser muy protector con Michelle, pero también le gustaba mucho enfadarla.

— ¡Bueno vale ya! Michelle no tiene que darte vergüenza el que te guste un chico, es algo normal.

— ¡Qué no me gusta! ¡Mamá parece mentira que no sepas lo difícil que es ser yo,  —Jerry la iba imitando por detrás — para que encima me intentéis encasquetar al niño ese! ¡Me voy a mi cuarto!

Al cabo de un rato llego la señora Moss a decirle que tenían visita, Miley no sabia quien podía ser así que fue a recibirla, y al llegar a la puerta encontró a un chico de la edad de Michelle, de cabellos azabaches y piel bronceada, tubo la intuición de que ese debía ser dylan, la verdad es que se sintió orgullosa, Michelle tenia muy buen gusto.

— ¿Que deseas?—le pregunto. El chico algo avergonzado se tocaba la nuca.

—Esto… yo venia a ver a… a Michelle es que se dejo esto en clase y…—Miley sonrío y sin darle tiempo a nada más lo llevo al dormitorio de Michelle, esta estaba escuchando música y al verlo se sorprendió, y corrió al baño a encerrarse.

— ¿Se puede saber por que lo has traído aquí Mama?—exclamo Michelle desde el baño.

—Vaya gracias, yo también estoy muy contento de verte, y de nada por traerte la libreta que te dejaste en clase. — ya parecía mucho más relajado. Miley sonrío y se dirigió hacia la puerta.

—Michelle me parece haberte enseñado a ser más educadas, así que atiende a tus visitas haz el favor —y con esto se fue cerrando la puerta.

Unos minutos después Michelle salio del baño.

— ¿Aun estas aquí? Pensaba que ya te debías haber ido — dijo enfadada — ¿Tienes algo más que darme o no? Por que sino ya te puedes ir, estas contaminando el aire de mi habitación.

— ¿Por que siempre eres así?

— ¿Así como?

— ¡Pues así! Siempre te estas metiendo conmigo

— ¡Y tu conmigo! Pero yo no tengo la culpa de que estés enamorado de mi, y no sepas como atraer mi atención —M ichelle dijo todo esto con una confianza que en realidad no sentía. Pero sin darse cuenta se había ido acercando a dylan, y ya era muy tarde para retroceder sin que se notase que le ponía nerviosa estar cerca.

— ¿Yo enamorado de ti? ¡Ja! ¡Más quisieras! ¿¡Yo enamorado de una niña caprichosa, engreída y frígida!? — aun se había acercado más a ella, estaban a milímetros.

— ¡Pero como te atreves beep! ¡Te lo juro me las vas a pagar! — Michelle no podía mas de la furia ¿como se atrevía a decirle todas esas cosas?

— ¡Ya cálate Barbie, cállate!

— ¡O sino que me harás eh, que! — y dylan sin decirle nada más la beso, fue un beso que hizo que a Michelle le temblasen las rodillas, y se entrego a el sin demora. Mientras abajo.

—Mamá ya no se oyen gritos, ¿crees que se habrán matado?— pregunto Jerry que estaba jugando con Marie.

— ¡No seas tonto Jerry! A partir de ahora ya no ara falta preocuparse más.

— ¿Y eso porque?

—Pues porque…— no acabo la frase por que vino Nick. Nada más entrar se acerco a Miley, la beso y saludo a Jerry y Marie.


— ¿Donde esta Michelle? — pregunto Nick extrañado, en cuanto llegaba a casa Michelle siempre venia a recibirle.

—Arriba, con un chico que ha venido a verla.

— ¿¡Que?! — Nick se puso furioso y comenzó a subir las escaleras de dos en dos, Miley corrió a alcanzarlo, aunque le costo lo suyo.

— ¡Espérate! ¿Se puede saber que ibas a hacer?

— ¡De iba nada, voy! ¡Voy a echar a patadas a ese niñato del cuarto de MI hija!

—Si haces eso, Michelle si que no te lo perdonara. Además pobre Dylan no va a estar muy contento con la ceja partida.

— ¿Dylan?

—Si  Dylan  ¿Lo conoces?

—Claro, Jerry ya me a pasado su informe, si que es un buen candidato para Michelle… De hecho el único candidato, todos los demás se ve que son unos inútiles.

— ¿Candidato? ¿Informes? ¿Has estado espiando a tu hija? — parecía que Nick se avergonzaba un poco que ya era algo.

—Bueno espiar, espiar no era, llámalo protegerla.

—Anda olvida un rato a Michelle y “concéntrate” en mí.

— ¿Concentrarme?— pregunto extrañado. Mientras Miley lo conducía hacia su habitación.

—Si por que para lo que vamos a hacer necesitas mucha concentración — Añadió con tono pícaro. Nick sonrío de forma seductora.

—Concentrarme eh, ¿y se puede saber que vamos a hacer?—ya habían llegado al cuarto y estaban estirados en la cama con Miley desabrochándole la corbata.

—Pues esto…. —y le susurro algo al oído— y esto… y esto…




AHORA SI FIN


" El amor y la pasion dolorosa" cap 23 Final'



Puedo vivir con eso — le indicó él con amarga determinación — Todo, menos perderte

—No me perderás — le dijo ella con una sonrisa tímida.
—Entonces, ¿quieres decirme por qué has hecho las maletas?
—Fue una tontería. Pensé que cuando te enteraras de lo del periódico tu furia y humillación serían tan grandes...

—De lo único de lo que tuve tiempo fue de preocuparme por ti.
 ¿Por qué habría de estar molesto? Eran tus sentimientos los que me preocupaban.

Toda la ternura y afecto que siempre había sentido por él brotaron al instante.

—Si me amas, ¿por qué te distanciaste de mí cuando Michelle nació? — Preguntó con desolación y tristeza ...

—Quería estar contigo cuando ella nació. Pero tú no me llamaste y me sentí rechazado. Me había esforzado tanto por hacer que te relajaras en mi presencia... Pero no lo logré... El tratarte como a una hermana fue tan difícil...

—Como lo fue para mí. Consideraba que mi vientre abultado te causaba repulsión. Nunca me tocaste ni te me acercavas.

—Pensaba que no me lo permitirías. Trataba de crear un lazo de confianza entre nosotros. Lo estropé todo en la Toscana. Me excedí esa noche en casa de lucy , No confiaba en mí al estar a tu lado. Temía seguir haciendo el ridículo ante ti.

—No lo hiciste esa noche. Si no te hubiera mentido si hubiéramos hablado... — la amargura de Miley era evidente.

—Ansiaba tanto oírte decir que el bebé era mío. ¿No lo advertías?
— ¿Aun cuando pensabas que me acostaba con joe miller?
—Si — reconoció el hombre.

—En lo único que podía pensar era en Selena — manifestó Miley —. Estaba muy dolida en mi orgullo. Estaba amargada, celosa y creía que lo último que querías era que el bebé fuera tuyo.

—Estabas equivocada. Cuando me percaté de que mentías, ese fue el peor de los rechazos para mí. Estaba convencido de que debías odiarme mucho para haber mentido así. Jamás intentaste acercarte a mí para decirme la verdad o pedir mi ayuda durante tu embarazo. Eso estaba entre nosotros desde que me casé contigo: que aun estando embarazada, no querías tener nada que ver conmigo.

—Nunca lo pensé así — manifestó la chica —. Sólo podía pensar en Selena y todas las demás.

—No me he acostado con nadie más que contigo desde Italia — al ver su incredulidad, él no pudo reprimir una sonrisa —. No podía ni acercarme a otra mujer. Sólo te deseaba a ti.

— ¿Ni siquiera a Selena?— Miley se río
—En realidad todo era una mentira, Selena solo me ayudaba.
— ¿Te ayudaba? ¿A que?

— A ponerte celosa, Selena es mi amiga desde hace años — río — Además creo que se sentía más interesada en tu hermano Trace que en mi — hizo una pausa —. ¿Te gustaron los alimentos que te mandaba?

— ¿Alimentos? ¿De Harrods? ¿Tú los enviaste? Creía que eran de tu padre — gimió Miley — Me dije que después de lo ocurrido en la casa jamás te acordarías de mí.

—Estabas tan delgada... Quería asegurarme que comieras bien.

A Miley la conmovía que se hubiera preocupado por ella, a pesar de creer que el bebé no era de él.

—Te amo♥, Nick — le indicó con expresión brillante. Era extraño el gran esfuerzo que tuvo que hacer para decírselo.

— ¡No tienes que decirme eso! — exclamó con voz ronca, estrechándola hasta lastimarla.

—Me enamoré de ti en la Toscana. Tal vez fue gracias a las esmeraldas — bromeó, besándole el cuello y aspirando su aroma —. O quizá llevaba seis años enamorada sin saberlo. El hecho es, Nick, que estoy loca por ti.

—Creí que lo único que querías de mí era mi cuerpo...

—Espero que vaya incluido en el trato — la chica pasó una mano posesiva sobre su pecho —. Y a propósito —agregó, sintiéndose generosa —, nunca he tenido otros amantes.

Nick se tensó antes de aplastarla contra su pecho y besarla acalorado.



Pasaron un par de horas antes que pudieran pensar con claridad. Miley se soltó de sus brazos de pronto y exclamó:

— ¡Dios mío, Michelle!

—No te preocupes. Ami está con ella — él la atrapó con una mano y volvió a estrecharla entre sus brazos

— ¿Ami?

—Ha venido conmigo de Ginebra. Fue la niñera de los hijos de unos amigos míos durante muchos años y ya no la necesitan. Ante tan buenas recomendaciones, hablé con ella y la contraté en el acto.

— ¿Ami? ¿Una Japonesa?

—Su inglés es excelente.

—gaston diestro huyó con la niñera de sus hijos. ¿Es rubia?

—Gatita celosa — murmuró nick a su oído —. Tiene cincuenta años y es robusta como un tanque.

—Oh —Miley se relajó.

—Lamento lo de tu padre — agregó él —. No fue el criminal despiadado que describe el periódico. Nunca participó en un acto violento...

—Pero el asalto al banco...

—Él conducía el coche y hasta en eso se equivocó. Aparcó en doble fila en la calle opuesta, se puso una media en la cabeza para ocultar sus facciones, pero no se dio cuenta de que estaba delante de una comisaría y arruinó la huida de sus cómplices. Bastante inepto, diría yo.

Miley se percató de que Nick trataba de no reír. Todavía le dolía, pero la realidad era mejor que un cuento de hadas. Si su esposo soportaba vivir con ese conocimiento, ella también lo haría con la cabeza en alto.

—Te amo — declaró, mirándolo con firmeza.

— ¿Lo bastante para permanecer aquí para siempre? — Nick le acariciaba una mejilla.

— ¿Serás una buena inversión?

—Muy rentable — le aseguró él, apoderándose de sus labios —. Seré leal, afectuoso y estaré en constante estado de excitación estando cerca de ti.

—Y la próxima vez que tenga un bebé...

—Estaré contigo para compartirlo todo.

—Aprendes rápidamente — provocativa, Miley pasó una mano sobre su vientre plano y sonrió al ver su respuesta instantánea.

—También me muevo rápidamente — entre risas, le sujetó las manos —. ¿Qué te parece la idea de pasar seis semanas en la Toscana?

—En el huerto de cerezos — suspiró ella, lujuriosa.
—Sí — durante mucho rato, ambos olvidaron al resto del mundo, perdidos en su amor.



FIN

" El amor y la pasion dolorosa" cap 22




Estaba quemando la primera carta, cuando alguien le arrebató la cerilla.
— ¿Qué diablos...? ¡Nick! ¿Qué haces aquí?
— Cancelé mis reuniones.

Miley lo miraba sin poder hablar. Nick la ayudó a ponerse de pie, pero ella no se atrevía a mirarlo a los ojos. La humillación la ahogaba. Ya lo sabía. Alguien debió decírselo. De otro modo, ¿por qué había vuelto antes?

— ¿Por qué ibas a quemar las cartas de tu padre?
— Esa es una pregunta muy tonta — protestó ella.
— Es el único recuerdo que tienes de él — manifestó Nick, gentil.
— Las cartas no contienen más que mentiras.
— ¿Y eso qué importa? Tu padre te amaba. Debió dedicar horas enteras a escribirlas y te hacía feliz cuando eras pequeña. Esas cartas te dieron alegría y seguridad.

— ¡Pero son mentiras! —le gritó la chica, sin poder comprender por qué se comportaba Nick así con ella.

— ¿No crees que tu madre tuvo algo que ver con eso? ¿De quién crees que fue la idea de fingir que estaba en el extranjero en lugar de reconocer la verdad? Tal vez lisa quería protegerte. Quería que tuvieras un padre a quien admirar, alguien de quien poder hablar con tus amigas. Una mentira pero a ti te hacía feliz. Tú estabas a salvo en Liverpool. Sin embargo, te habrías enterado de la verdad si todavía viviera. Tarde o temprano habrías averiguado que no hay petróleo en Jordania.

—En Italia ya lo sabías y no me dijiste nada...

—Tenía curiosidad por averiguar cuánto sabías en realidad. Verás, Miles, lo sé desde hace diez años.

—No es posible — al fin Miley se atrevió a mirarlo a los ojos.

—Cuando mi padre y lucy se casaron por vez primera, ya sabía que habían tenido una aventura discreta. Su matrimonio me sorprendió tanto como a ti — sonrió Nick — Hice que investigaran a tu madre a fondo y temo que no interpreté los hechos con actitud generosa. Un esposo fallecido que había entrado y salido de prisión. Dos hijos alejados de manera muy conveniente en Liverpool. ¿Nunca te has preguntado por qué juzgué a tu madre con tanta dureza entonces?


La chica estaba anonadada. Nick siempre lo supo.

—Entonces tenía veintidós años y era muy arrogante. No comprendía por qué mi padre amaba a tu madre
Ella recordaba muy bien el antagonismo de Nick por su madre y todas sus consecuencias.

— Con el tiempo, comprendí que la culpable no era tu madre — continuó él en voz baja — Y que cuando amas a alguien, debes aceptarlo todo de la persona amada, no sólo lo que te agrada.

—Lo sabías... — Miley no acababa de aceptar la realidad —. Sin embargo, nunca lo usaste en contra mía. Ni siquiera cuando acusé a tu padre de tener una amante, aunque en realidad sabías que esa amante era mi madre.

—Así es — suspiró él.

¿Por qué se mostraba tan amable y comprensivo cuando ella estaba tan alterada por los acontecimientos de esa mañana?

— ¿Por qué nunca me lo reprochaste?

—Cuando eras pequeña, jamás te habría lastimado. Cuando ya eras adolescente, tampoco quería lastimarte — Nick pasó un dedo sobre el labio tembloroso de Miley —. Y cuando te convertiste en adulta, descubrí que no podía lastimarte.

— ¿Por qué?

—Porque cuando cumpliste dieciséis años, me enamoré de ti — él dejó escapar el aliento con fuerza — Y jamás pude dejar de amarte.


La confesión la inmovilizó. Nick estaba de espaldas a ella y los músculos de su cuerpo mostraban la tensión en la que se encontraba.

—Es evidente que soy un hombre de una sola mujer — dijo él en son de burla —. Hace seis años quería casarme contigo porque te amaba. Por supuesto, eras demasiado joven para mí y tú no me amabas.

Miley recordaba al detalle su declaración de cómo aborrecía que su padre le hubiera impuesto la obligación de velar por ella. Ahora lo comprendía.

—Pasé los últimos seis años atormentado por ti. Mandé enmarcar la portada de prestige. Está en mi dormitorio en el apartamento de Londres.


—Nick... —una sensación de alegría y gratitud la invadía.

—Dio... ¿Crees que quiero tu lástima? — espetó él, volviéndose de pronto —. ¡Tantos años leyendo en las revistas que salías con otros hombres! En ocasiones te odiaba más de lo que te amaba. Te llevé a Toscana porque creía que en realidad eras sólo una fantasía. Si te hacía el amor, quizá la fantasía desaparecería. Pero no fue así. ¡Sólo me hundí más en ella!

—Pensé que sólo era una obsesión sexual..... — tenía la garganta reseca


viernes, 13 de julio de 2012

" El amor y la pasion dolorosa" cap 21




Miley estaba dando de comer a Michelle a las seis de la mañana cuando Nick apareció y la invadió una gran Timidez.
Él se arrodilló frente a ellas y con un dedo acarició la mejilla de la pequeña. La niña dejó escapar un lloriqueo de protesta antes de dedicarse ávida al biberón.
 No le agradaba que la molestaran cuando comía.

Miley estaba confundida como nunca. El día anterior se encontraba convencida de que la separación era lo único lógico entre ellos, que Nick no la quería a su lado. Y por la noche... bueno, por la noche la hizo olvidar todas sus suposiciones.
Él destrozó la posibilidad de pedir una anulación y se dedicó a explicar al detalle lo que le haría si se atrevía a pedir el divorcio.

Le habló como si lo único que ella quisiera fuera sexo. Se ruborizó al pensar que tal vez la consideraba anormal. La tocaba y perdía el juicio. Estaba esclavizada por lo que la hacía sentir física y emocionalmente. Cuando le hacía el amor, lo sentía cerca de ella.
 Necesitaba esa cercanía para sobrevivir.

—Tengo que ir a Ginebra. Regresaré mañana por la noche — anunció Nick —. Empieza a buscar una niñera. Si Michelle te tiene todo el día, quiero tenerte para mí toda la noche — acarició un muslo que la bata mal acomodada de Miley revelaba —, y al amanecer.

—Recuerdo que dijiste que no querías una niñera.

—He cambiado de opinión.

A la mañana siguiente, el Timbre incesante del teléfono la despertó. Siempre volvía a dormir durante un par de horas después de darle el biberón a Michelle. Después de ducharse, bajó a desayunar con un traje pantalón que era del color favorito de Nick.
 Cielos, ¿ya se vestía para complacerlo?
 No encontró en la mesa el periódico que acostumbraba hojear durante el desayuno.
 Cuando el ama de llaves llegó, preguntó por él y al ver la expresión de la mujer, supo que algo estaba mal.

— ¿Quiere ese específicamente, señora Jonas? — insistió la señora Moss.

—Sí — Miley frunció el entrecejo —. ¿Sucede algo?

—Su madre llamó para decir que venía para acá — contestó el ama de llaves, aclarándose la garganta.

—¿Por qué sonaban tanto los teléfonos? — preguntó la joven, inquieta.

—Los reporteros, señora. ¿Quiere que los desconecte?

—No... — pálida, Miley se levantó de la mesa. ¿A qué iba allí su madre?
Aterrorizada imaginó un accidente de aviación, un coche destrozado y a Nick víctima de un accidente — .Nick... —murmuró —. ¿Le ha sucedido algo a Nick?

—¡Santo cielo, no! —exclamó la señora Moss —. Sólo es ese horrible periódico. Eso es todo.

—¿Qué periódico? — la chica volvió a buscar entre los periódicos que recibían cada mañana —. ¿Puedo verlo, por favor?

Algún reportaje escandaloso, pensó mientras esperaba. No era nuevo para ella.

—Gracias — expresó al recibir el diario que el ama de llaves le entregaba.

—Su madre no quería que lo viera hasta que ella llegara.

«El banquero y la hija del ladrón de bancos», decían los titulares de primera plana.
«Vaya título», pensó la chica divertida hasta que vio la fotografía que publicaban. Era la foto de Nick y ella el día de su boda.



Empezó a leer con el corazón agitado. Hasta le dolía respirar. Tuvo que leer dos veces cada frase para comprenderlas. El asombro se apoderó de ella. Era basura lo que decían. Los demandaría, empezó a decirse. En ese caso Nick la apoyaría. ¿Cómo se atrevían a publicar eso? Su padre jamás había estado en prisión.
 La furia empezó a reemplazar al asombro.
— ¿Miley?

Su madre estaba a corta distancia de ella

— ¿Ya lo has visto? — lucy se estrujaba las manos angustiada —. Lo siento.

— ¿Sentirlo? — exclamó ella, atónita —. ¿Qué tienes que sentir?
 ¡Los demandaremos! Ellos son los que tendrán que sentirlo.

—Pero es cierto — murmuró lucy —. Cada palabra es verdadera.

—Papá trabajaba en un campo petrolero en el extranjero — insistió Miley, tajante.

—joseph tenía razón — se lamentó la señora —. Debí decirte la verdad hace muchos años. Nunca debí mentir. Mike estuvo entrando y saliendo de la cárcel prácticamente desde que naciste.
Robaba coches y casas — sollozó lucy —. No era muy bueno, ya que siempre lo cogían.

Miley no podía sostenerse en pie. Era una pesadilla. Toda su infancia se venía abajo y se dejó caer en una silla.

—Cuando eras bebé solía llevarte a visitarlo — le comentó la mujer —. Entonces todavía creía que cambiaría y trataba de darle apoyo. Al principio estaba loca por él. Era tan divertido, tan guapo, tan excitante. Pero cada vez que nos fallaba, un poco de ese amor moría...

—Dios mío, no — balbuceó la chica, abrumada.

—En realidad a él no le importaba estar en prisión con sus compinches. Sus sentencias siempre eran cortas y prometía enmendarse. Cuando tú tenías siete años, tu padre participó en el robo de un banco. Hirieron a un guardia. Ese sí era un delito serio y lo encerraron varios años.

— ¡Pero sus cartas! —la interrumpió Miley, sorprendida y humillada. No podía creer lo que escuchaba.

—No quería que lo supieras — le indicó lucy con tono suplicante —. Lo querías tanto.
Le encantaba contarte historias. Tenía una imaginación tremenda. ¿No comprendes, Miley? Mike sólo tenía diecinueve años cuando tú naciste y en realidad nunca creció
Quería seguir siendo tu héroe.

Miley se cubrió el rostro con las manos.

—Es mejor que te diga el resto — manifestó lucy —. Conocí a joseph tres años antes de la muerte de tu padre. Para los dos fue amor a primera vista. joseph quería que me divorciara de Mike, pero no podía hacerlo mientras él estuviera encerrado y nosotros fuéramos el único contacto que él tenía con el exterior. Seguía visitándolo, fingiendo que todo seguía igual — la mujer se estrujaba las manos, angustiada —. Pero no podía dejar de ver a joseph. Lo intenté varias veces...

—Eras su amante — replicó la joven, enferma al pensar en lo que le dijeron al respecto a la amante morena dejoseph Esa morena era lucy

—Nunca acepté un centavo de joseph — protestó lucy , vehemente —. Lo amaba, tal como creo que tú amas a Nick. Y él estuvo dispuesto a esperar hasta que yo quedara libre.
El ataque al corazón que acabó con tu padre fue una sorpresa para todos. Era muy joven cuando murió.

—Muy conveniente — comentó Miley sin poder contenerse y volvió a cubrirse la cara, avergonzada —. Lo siento. Debiste sufrir mucho con papá.

—El fracaso de mi primer matrimonio con joseph se debió a mis sentimientos de culpa. No podía vivir con mi conciencia. Sólo cuando me separé de joseph pude poner mis sentimientos en orden. Tu padre hizo sus propias elecciones, Miley. Yo no fui responsable de ellas. Él mismo se buscó ir a prisión. No le importaba lo que le pasara a su familia.
Era muy irresponsable para pensar en alguien que no fuera él

Se produjo un silencio pesado después de sus palabras. Atónita, la chica se mecía en su silla pensando en su infancia. Estaba deshecha.

—Trace lo sabe desde hace un par de años — concluyó su madre

Miley reprimió un sollozo de dolor. ¿Por qué no se lo habían contado a ella? ¡Tenía derecho a saberlo!

— ¡Ojalá Nick también lo hubiera sabido! — Exclamó la señora , estallando en lágrimas—. ¿Cómo crees que reaccionará él al enterarse por los periódicos?

joseph jonas hizo acto de presencia con rostro adusto. Fue a consolar a lucy en tanto Miley permanecía sola, horrorizada. Sí, ¿cómo reaccionaría Nick al descubrir que se había casado con la hija de un ladrón?

—No te culpo, mamá — manifestó de pronto, yendo a abrazarla —. Hiciste lo que creíste más conveniente.

— ¡Pero si esto perjudica a tu matrimonio, jamás me lo perdonaré!

—Nick viene de regreso de Ginebra — comentó joseph —. Cuando llegue, analizaremos la situación en familia. Así debe ser.

—No — la chica estaba asombrada por la sugerencia. No quería que Nick se enfrentara al llegar a un consejo familiar. No sería justo para él.
Tuvo que insistir y al fin logró que joseph y lucy de que se marcharan. Todavía faltaban horas para que su esposo llegara
.



Subió apresurada y fue a buscar las cartas que su padre le había enviado.
 La angustia y el temor la abrumaban.

¿Qué oportunidades de sobrevivir tendría su matrimonio? Sin saberlo, él se había casado con la hija de un ladrón de bancos. Mucha gente lo consideraría gracioso.
 ¿Y qué pasaría con el rumor de que pronto sería nombrado director del banco Jonas? ¿Podría afectarle su desafortunado matrimonio?

Con lágrimas en los ojos, Miley fue a buscar sus maletas. Terminó en una hora. Sólo quedaba la caja con las cartas de su padre. Con los ojos hinchados de tanto llorar, fue en busca de la señora Moss para que le facilitara unos fósforos.




jueves, 5 de julio de 2012

"El amor y la pasion dolorosa" cap 20





Era Nick quien sólo vestía una bata de seda negra que dejaba descubierto todo su pecho . En una mano llevaba una botella de champán y copas en la otra  su mirada era indiscriptible una mezcla de dolor, ira, todo menos amor ...

—Jamás conseguirás la anulación — declaró Nick, estudiando su cara sorprendida.

. Atónita, la chica lo vio llenar las copas y le entregó una antes de que ella pudiera hablar.

— ¿Qué crees que haces aquí?

Él se despojó de la bata y Miley no pudo dejar de apreciar la magnificencia de su cuerpo esbelto antes de que se metiera en la cama con ella.

—Nick...

—Despídete de los meses de abstinencia sexual — le dijó al chocar las copas — Si esto es lo que quieres, estoy más que dispuesto a complacerte.

— ¿Lo que yo quiero? — Dejó escapar un jadeo cuando él dejó correr unas gotas de champán sobre un seno casi descubierto —. ¡N…Nick! — la copa resbaló de sus dedos y cayó sobre la alfombra.
Nick bajó la sábana que la cubría.

— ¡Detente! No quiero esto — gritó ella. El asombro apenas le permitía hablar.
—Has estado deseándolo desde hace varias semanas. ¿Crees que no lo sé? ¿Crees que no sé cuándo una mujer me desea?
— ¡Maldito! ¡vete! —exclamó Miley, furiosa e incrédula.

Nick inclinó la cabeza y con los labios encontró la húmeda suavidad de un pezón y el cuerpo de la joven recibió una descarga de excitación. Apretó las manos. Había pasado tanto tiempo y lo necesitaba con tanta desesperación...
La intensidad de su deseo era aterradora.
Nick derramó más champán sobre su vientre.

— ¡No!

Pero las manos de él ya estaban en sus muslos y habían descubierto lo débil que era.

—Evidentemente, yo no era el único dominado por la pasión durante la cena —murmuró Nick con tono sensual, dejando que sus labios trazaran los músculos tensos de los muslos de la chica hasta hacerla olvidar que luchaba por mantenerlo a raya.

Apretó los párpados. Su corazón latía aceleradamente y nada más que Nick y lo que hacía estaba en su mente. Nunca imaginó... jamás soñó que permitiría... pero no podía detenerlo. La devastó con las caricias y el placer que le provocaba.
Se oyó elevar la voz, repetir su nombre una y otra vez hasta que la llevó al éxtasis, que la dejó como muerta varios minutos.

—Tal vez, mañana te dignes a sonreírme durante la cena —le recrimino él con voz gruesa antes de colocarse encima de ella y besarla con pasión.

Hundió las caderas contra su pelvis para hacerla sentir su excitación en tanto su lengua imitaba la más básica posesión sexual hasta que, al fin, sin dejar de mirar sus ojos de color marrón, la hizo suya.

— ¿Te aburro? — le preguntó con dureza. La respuesta que obtuvo no necesitaba palabras — Dime que me deseas —sus labios se apoderaron de un pezón sensible.
—Siempre... Dios mío... no te detengas —sollozó Miley cuando él hizo una pausa inclemente.
—No habrá divorcio — una mano morena tiraba de su cabello rubio, haciéndola gemir.
—Nick... — suplicó la joven.
—Nada de divorcio.
—No habrá divorcio —Miley habría hecho cualquier cosa, hasta venderse como esclava durante medio siglo con tal que él continuara.

 Lo ocurrido en la Toscana tantos meses atrás no la preparó para la seducción salvaje a la que era sometida en ese momento.

Nick le hizo el amor con lenta sensualidad y pasión salvaje. La llevó al borde del éxtasis en mas de una ocasión y cuando al fin liberó su propio placer, ella hundió el rostro bañado en lágrimas en la piel firme de un hombro, aferrándose a él entre sollozos.





—Lamento decirte esto, pero tu madre tenía razón — ronroneó él cuando ella depositaba besos diminutos en cualquier extensión de piel que estuviera a su alcance — No puedes quitarme las manos de encima. Piensa en lo humillada que te sentirías como mi ex esposa, cayendo en mi cama en cualquier oportunidad.

El asombro la sacó de la languidez que la invadía. Se encontró con unos ojos duros tan afilados como puñales.

—Y no creo que yo dejara pasar la oportunidad de aprovecharme — continuó él, inclemente — Lo haría en cada ocasión, haciéndote pagar cien veces el divorcio. ¿Te agrada esa posibilidad?

Destrozada, Miley lo contemplaba con la sangre helada y pálida como una hoja de papel.

—Creo que nos entendemos a la perfección, Miley — se burló Nick, trazando una línea sobre su labio pleno con el dedo — Y dado que el sexo parece ser la llave a ese frío e inclemente corazón, no creo que vayas a tener motivo de queja en el futuro.

—¡Lárgate de aquí! — le espetó la chica, soltando su ira.

—La cama que ocupes será la mía a partir de ahora — la amenazó él después de volverse para apagar la luz y estrecharla entre sus brazos.

—No soportaré...

—Te sorprenderías de lo que puedo hacerte soportar — se burló el.





"El amor y la pasion dolorosa" cap 19




Miley dio a luz en el pequeño hospital del pueblo, no en la lujosa clínica que su esposo quería. El parto duró dos horas. Nick llegó cuando todo había terminado.

sin que ella se de cuenta el estaba en el umbral de la puerta con un aspecto intachable como siempre pero en su rostro se vehia tristeza y enojo con el ceño fruncido dijo

—¿No crees que debías haberme avisado? —le reclamó él desde la puerta del dormitorio.

—Todo fue tan rápido que no tuve tiempo —Miley se enderezó en su cama, cansada, pero llena de orgullo —. Mírala — exigió a Nick.

Muy pálido, se acercó sin hacer ruido para asomarse a la cuna. La pequeña eligió ese momento para llorar.

—Buenos pulmones —murmuró él—. Tiene mi nariz y tu pelo.

Miley se deprimió. ¿Buscaba los genes de los Jonas? ¿Todavía tenía dudas? Temerosa, tomó a su hija en sus brazos. No queria arruinar ese momento

—También tiene el color de tus ojos. Supongo que no me avisaste porque no querías que estuviera aquí — declaró Nick, en tono inexpresivo.

—¡No tuve tiempo de avisarte!

Pero se daba cuenta de que no la creía. Y si era sincera, no le habría gustado tenerlo a su lado en la sala de partos. Como estaban las cosas, no quería compartir algo tan íntimo con él.

¿Estaría decepcionado porque no era un niño? Nick se sentó en la cama y, tímido, tocó con un dedo la manita de la pequeña y le acarició una pierna. En un gesto inconsciente se secó una lágrima que se deslizaba por su mejilla.

—¿Puedo cogerla en brazos? — la cargo y Cuando la dejó de nuevo en su cuna, se volvió emocionado hacia Miley —. Pase lo que pase entre nosotros en el futuro, muchas gracias por dármela —le indicó, emocionado.

La joven tuvo que inclinar la cabeza para ocultar sus lágrimas. De alguna forma, esperaba que la abrazara, tal vez hasta que la besara, pero no la tocó. La única mujer a la que Nick quería abrazar pesaba sólo unos kilos y, si lloraba, obtenía su atención inmediata. Miley nunca sintió más rechazo en toda su vida que en ese momento.




Pasaron algunas semanas , nick era un padre muy amoroso , amaba a  michelle (por mi gran amiga mitchie♥ )  toda su atencion lastima que a ella ni sikiera la tocaba ....

Miley, querida, lo has conseguido! —Exclamó demi al apreciar la belleza del dormitorio de la pequeña —. ¿Hay algo que no le hayas comprado a la niña, Miley? ¿El cepillo de dientes de oro para su primer diente?

—Pregúntaselo a Nick — declaró Miley tensa, al dejar a su hija en la cuna —. Es el comprador más compulsivo del mundo.
— ¿Y te quejas? Hay hombres que jamás se ocupan de sus hijos.
—Nadie podrá acusar jamás a Nick de eso.
— ¿Me parece que no todo es perfecto en el paraíso? - dijo demi al notar un poco de tristeza en la mirada de su amiga
—No  —sonrió Miley —, sólo estoy muy cansada.

— ¿Estás quemando la vela por ambos extremos? — Se rió su amiga—. Aún no habéis ido de luna de miel. No me extraña que tengas ojeras.

Miley se obligó a reír. No quería usar a su amiga como paño de lágrimas. La realidad la abrumaba. Miley ya tenía siete semanas y su matrimonio todavía no había sido consumado. Nick y ella ocupaban habitaciones separadas. Era evidente que él se proponía pedir la anulación del matrimonio, no un divorcio.

—Si no tuviera a joe, estaría verde de envidia — suspiró demi —. Nick es maravilloso, y está loco por Michelle.

La pequeña era lo único que compartían. Si Miley no adorara a su hija con igual pasión, los celos la habrían matado. Pero se sentía utilizada. Nick quería que su hija llevara su nombre, quería los derechos sobre la pequeña y eso sólo se lo otorgaba el matrimonio.

Él la convenció de que debía casarse por motivos muy válidos. Pero todos estaban relacionados con Michelle. Tal vez Miley lo habría perdonado si no hubiera fingido que la deseaba a ella también.
Le dolía recordar las esperanzas que había albergado de que tuvieran un matrimonio real. Estaba tan segura de que Nick la deseaba... hasta que se casó con él. Ahora sabía que las cosas eran diferentes.
Debía hacer algo, se dijo con tristeza. Ya era hora de que se hiciera cargo de su propio futuro. El matrimonio con Nick no funcionaba. No lo necesitaba a él para sobrevivir.
Su agente la había llamado el mes anterior para convencerla de que volviera al trabajo.

Él se esmeró en ser atento durante la cena, impresionando a joe y demi . La furia de Miley crecía. Cuando cenaba sola con él, se mantenía cortés y distante. Tan pronto como sus amigos se marcharon, Nick fue a encerrarse en su estudio. Cinco minutos después. Miley decidió interrumpirlo.

No lo encontró trabajando, como suponía. Estaba de pie frente a la chimenea, tenso, con un vaso de whisky en la mano.

—Tenemos que hablar — anunció la chica, reprimiendo la aceleración del pulso que la invadía cada vez que estaba cerca de él. La avergonzaba esa atracción sexual —. Creo que debemos pedir la anulación del matrimonio —agregó, decidiendo dar el primer paso.
— ¿Perdón? — Nick se volvió, perforándola con la mirada.

—Escucha, esto no funciona para ninguno de los dos — apuntó, yendo hacia la ventana —. Me iré de aquí...

—Si quieres llevarte a Michelle de aquí tendrás que pasar por encima de mi cadáver —le indicó él.

—Podrás verla cuando quieras. Pienso volver a trabajar.
— ¿De veras?
— ¿Por qué no habría de hacerlo? —replicó Miley, ruborizada.
— ¿La vida en el campo es demasiado tranquila para ti?
—Nuestro matrimonio no es real — quería gritarle que la tranquilidad excesiva era por las noches.
—Eso puedo cambiarlo en el momento en que me lo pidas.
—Quiero la anulación y no puedes impedírmelo —le indicó y salió del estudio apresurada.

Ya estaba dicho. Nick no dijo mucho, pero a él era a quien le gustaba poner las cartas sobre la mesa y ella le había robado ese privilegio. Era evidente que quería que la farsa se prolongara unos meses más. Santo cielo, ¿por qué había aceptado casarse con él?

Cuando le habló de matrimonio la primera vez fue sincero. Le propuso un matrimonio fingido para mantener feliz a la familia y darle un nombre a su hijo. Una boda por conveniencia y luego una separación y divorcio amistosos. ¿Y cómo reaccionó ella? Con ira, negándose a participar en tamaña hipocresía. Después, Nick ideó otra estratagema para conseguir su aceptación.

Cayó en sus redes como una tonta porque lo amaba y, hasta el nacimiento de Michelle, Nick le siguió el juego, pero a partir de ese día, cambió. Con los ojos húmedos, Miley se metió entre las frías sábanas de su cama.
No podia dormir ....

 Sus pensamientos giraban en remolino. ¿Pensaría Nick que con el tiempo ella se aburriría de la maternidad y se marcharía dejándole a Michelle?
 ¿Sería eso lo que quería?
Obtendría la custodia de Michelle, pediría la anulación y buscaría una esposa más conveniente... Era un plan maquiavélico. Desde el nacimiento de la pequeña ella no existía para él. Su afecto estaba concentrado en su hija. Cuando la puerta se abrió, Miley levantó la cabeza de la almohada alarmada.







domingo, 1 de julio de 2012

"El amor y la pasion dolorosa" cap 18




Pasaron tres semanas antes de que Miley fuera dada de alta del hospital. Cuarenta y ocho horas después, se casó con Nick en una iglesia pequeña, ante la presencia sólo de la familia, también invito a Joe y demi , y por mucho que le desagradara Nick acabo invitando a Selena, la cual la saludo con simpatía, Miley penso que si no la odiara, le encantaria que fueran amigas, parecia muy simpatica y agradable , pero estaba casi segura que solo lo aparentaba al fin y al cabo Nick fue su amante, y no estaba segura que hubiera dejado de serlo, y
¿Quién se alegra de que tu amante te deje por casarse con otra?

La situación le parecía irreal. Una vez que aceptó casarse con él, Nick la visitaba a diario. Hizo todo lo que se esperaba de él. Le llevó regalos, llenó la habitación de flores y la alentaba cuando se deprimía. No obstante, se distanciaba de ella. No hubo intimidades, besos ni miradas ardientes entre ellos. Muy sensible a sus rechazos, Miley no lograba cerrar la brecha que se abría entre ambos.

El día de la boda descubrió que ya no podía verse los pies, pero eso no importaba. Era evidente que a Nick no le agradaban las mujeres embarazadas. Podía aceptarlo. Pero la atracción sexual, lo único que había entre ellos, también desapareció, y su abultado vientre la hacía sentirse más insegura que nunca.

Quiso ocultarse detrás de Nick cuando, al salir de la iglesia, los esperaba un ejército de fotógrafos. Los medios se enteraron de la boda y hay más atractivo para un periódico sensacionalista que una novia embarazada de ocho meses, en especial cuando el novio era conocido por sus devaneos con otras mujeres mientras que el vientre de la novia crecía.

La chica temblaba cuando al fin se alejaron. Por vez primera en su vida se sintió amenazada por las lentes de la cámara. Nick le apretó las manos en el coche para darle seguridad.

—Un alboroto de cinco días. Después lo olvidarán.

Pero ella era demasiado orgullosa para olvidar lo que su matrimonio sería ante los ojos de los demás. La molestaba haberse dejado convencer de casarse antes de que naciera el niño. El instinto le decía que las cámaras no habrían sido tan amenazadoras si ya hubiera recobrado la figura en lugar de parecer un globo.

—¿Eso crees? —le preguntó hiriente—. Te has casado con una mujer inferior a ti. A la prensa le encantan las historias de cenicientas.
—Considero que el afortunado he sido yo —la contradijo él.
Miley apretó los labios. ¿Qué hacer con un hombre que se negaba a presentar batalla a pesar de la provocación?

—Espero que te guste Hedley Court.

Nick era el dueño de una mansión isabelina que Miley no conocía. Lo único que la impresionaba de su nuevo hogar era que se encontraba a cincuenta kilómetros de Londres, donde él tenía que pasar la mayor parte de su tiempo. Tenía un apartamento en la ciudad. Muy conveniente para él. Esposa, hogar e hijo a distancia prudente. Bueno, si pensaba convertirla en esposa de fin de semana, le esperaba una sorpresa.
Se comportaba como una niña, le dijo una voz interior. La inseguridad la ponía nerviosa y agresiva.

Hedley Court estaba preciosa a la luz de la tarde del sol de invierno que no había logrado derretir la escarcha en los árboles y bien cuidados jardines. Nick la ayudó a bajar del coche y Miley se estremeció al recibir el aire helado en la cara. Como todo un caballero, él le cubrió los hombros con su abrigo.

—No seas ridículo. Un poco de aire fresco no va a perjudicarme.

—Quisiera que hubiéramos podido ir a un lugar más cálido durante unas semanas —abrazándola,


Nick la guió por el sendero de grava hacia la entrada.
Su embarazo avanzado les impedía viajar al extranjero. No había podido usar el traje de novia tradicional por razones obvias; y por su estado de salud, tampoco pudo celebrarse la recepción de rigor. Sospechaba que Nick se alegraba de no haber tenido que comparecer en sociedad con una novia tan gorda.
Sin advertencia previa,  él la tomó en brazos.

—¡Bájame! —gritó mortificada, consciente de su peso y en espera de un gruñido por su parte por la carga excesiva.
—Ésta es una tradición que sí podemos cumplir —declaró, llevándola por el vestíbulo a un enorme salón de recepciones.

—Es preciosa —jadeó ante tanta belleza —. ¿Cuándo la adquiriste?

—Mi tatarabuela se casó con un integrante de la familia Hedley. Recuerdo haber venido aquí de niño —la dejó de pie al llegar a la cima de la escalera de piedra —. De alguna manera, la mansión llegó a manos de mi madre. Un tío abuelo vivió aquí hasta su muerte hace un par de años —la guió hasta el dormitorio principal—. Debes descansar un poco antes de la cena. Entonces te presentaré al personal. Parecen haberse ido por prudencia ante nuestra llegada.

Luego desapareció. Era una habitación muy femenina, elegantemente decorada, que tenía su propio baño de lujo. Estaba examinando el guardarropa vacío cuando llegaron sus maletas, y con ellas, el ama de llaves, la señora Moss, quien evidentemente, no tenía intenciones de esperar hasta la cena para conocer a la nueva esposa de Nick.

Cuando Miley al fin se acostó, eran casi las seis. Estaba agotada, pero le extrañaba la ausencia total de la ropa de Nick. Era obvio que no tenía intenciones de compartir el dormitorio con ella.
Él se comportó como un caballero llenándola de amabilidades durante la cena, hasta que casi la hizo gritar. Era como si una pared de cristal la separara de él. Necesitaba derribarla.

—¿Por cuál te ibas a decidir? —indagó en voz baja.
—¿Por cuál? —repitió él sin comprender.
—¿Por sol, Sabrina, Lola o Selena? —aclaró la chica—. ¿Cuál ha obtenido la mejor calificación?
—Me parece una pregunta malintencionada —le indicó, molesto.
—Pero muy lógica —refutó con tono dulce—. Pasaste los últimos seis meses buscando una novia adecuada y yo no pertenecía a tu lista original. Es natural que tenga curiosidad.

Nick se reclinó en su silla con expresión velada. El silencio se volvía abrumador, pero Miley no se dejó intimidar.
—Sabrina tenía el mejor pedigree...
—Sólo los animales lo tienen.
—Es evidente que buscabas pedigree, Nick —sonrió la joven con sorna—. Todas son de la alta sociedad y muy ricas. Ninguna ha estado casada antes.
—Miley... —la interrumpió él, con tono amenazador.

—Selena es la única que ejerce una profesión. Tal vez resultó demasiado inteligente e independiente para desempeñar bien el papel. Por otra parte, es la más atractiva —continuó, haciendo caso omiso a la advertencia—. ¿Hiciste el amor con todas? Lo siento por ti. Has podido casarte con lo mejor de la sociedad y ahora tienes que conformare con una esposa de segunda categoría.

—Sin tu ayuda esta noche, jamás habría sabido lo insegura que eres —comentó Nick. La chica se quedó helada, como si la hubiera golpeado—. ¿Te sientes mejor si te digo que tus insinuaciones me resultan muy dolorosas?
—¡De hecho, sí! —le espetó ella. No había respondido a ninguna de sus preguntas.
—Creo que debes ir a acostarte —le sugirió, tranquilo, al ponerse de pie—. Esta charla ha terminado.
—¡No me has contestado! —la joven tenía las mejillas encendidas.
—Y no lo haré... mientras te encuentres en ese estado de ánimo —él salió del comedor y Miley fue detrás de él.
—¡Apenas llevamos casados ocho horas y ya estoy harta! —le gritó.
—Me desagradaría ser el único que sufre — le indicó al volverse con una sonrisa dura.

Eso le dolió más de lo que la chica imaginaba. Lloró hasta que el sueño la venció. ¿Qué quería? ¿Qué esperaba? Seguridad, ternura, afecto, pero sólo un hombre que la amara le daría eso. Nick no la amaba. Era su noche de bodas, pero dado que no podían tener relaciones sexuales, él no se molestó en acudir a su lado. Ocho horas y ya se preguntaba si no habría cometido el mayor error de su vida.

Nick se disculpó durante el desayuno. Lo hizo de muy buen talante y hasta le sonrió varias veces. Manifestó que estaría de regreso para la cena y que podría ser localizado en cualquier momento por el teléfono inalámbrico antes de subir al helicóptero que fue a recogerlo.
Fue menos formal durante la cena esa noche. Estaba de un humor excelente. Sugirió varios nombres ridículos para el bebé y prometió que la acompañaría a todas sus visitas al médico. Luego, le mostró la que sería la habitación del niño. Cuando fue a acostarse, Miley oró por que ese buen humor durara en él.

Y así fue. Durante las tres semanas siguientes, Nick participó en todas las actividades relacionadas con los preparativos para recibir al bebé. Examinó muestras de papel para las paredes, escogió el mobiliario y mostró su sorpresa al ver la ropa diminuta para un recién nacido.

Cuatro días después, la chica se puso de parto. Al principio no dio importancia al creciente dolor de espalda. Cuando lo hizo, era demasiado tarde para llamar a Nick a Glasgow, donde participaba en una conferencia internacional.


"El amor y la pasion dolorosa" cap 17



Cuando la puerta se cerró, se sintió muy sola. Se reclinó en la almohada y el bebé decidió en ese momento darle un puntapié. La joven se pasó una mano posesiva sobre el vientre. ¡Era una estupidez amar a Nick! Si estuviera en su poder, arrancaría ese amor de raíz. Llevaba meses intentándolo y creía estar en el camino para la recuperación... pero había sido un esfuerzo inútil.

Él estaba decidido a no cejar en su intento de casarse con ella, pero Miley no podía hacerlo. No podía hacer que comprendiera que ninguna mujer estaría dispuesta a casarse sólo porque iba a tener un hijo. Las cosas habían cambiado desde la época de su madre. 
Una mujer ya no tenía que casarse para salva su reputación.
Seguramente había sido Joseph quien convenció a su hijo de que debía casarse con ella. Era degradante. No entendía cómo Nick se había dejado convencer, pero a la vez rechazaba la idea de que él pudiera casarse con otra.

Su mente volvía una y otra vez a algo que había dicho su madre: Que una mujer debía casarse con el hombre al que no podía quitarle las manos de encima si era libre.
Había un tono de amargura en su voz y Miley comprendió que su madre debió enamorarse de otro hombre cuando estaba casada. Rápidamente desechó esos pensamientos; no quería pensar mal de su madre. Lucy adoraba a su marido, se recordó con firmeza.

Nick llegó a la mañana siguiente con revistas, libros y dos cajas con ropa de cama para ella.

—No tienes ningún derecho a comprarme eso — protestó Miley.

—Relájate. El departamento de maternidad de Harrods no me inspiró malos pensamientos.
¿De maternidad? 

—Lamento decírtelo, pero nada que no provenga de ese departamento te quedaría bien.
Miley abrió una de las cajas e hizo una mueca cuando vio la talla de la prenda. Le habría sentado bien a un elefante. Se le formó un nudo en la garganta.
 Contempló su abultado vientre y las lágrimas fluyeron libres.
—¡Vete y déjame sola! —sollozó.

—¿Ahora qué he hecho? —él trató de abrazarla, pero ella lo rechazó.
—¡Nada!

Nick fue en busca de una enfermera, quién no resistió la tentación de ver el contenido de las cajas. Al levantar el camisón y la bata a juego, no puedo reprimir la risa.
—¿Esto es para usted?
—Sí, aunque parece que es para un elefante —se quejó la chica.
—¡Para dos! —se rió la enfermera y llamó a otras colegas.

Miley pronto estuvo rodeada de mujeres que reían a carcajadas de la ignorancia de Nick. Lo imaginaba en el departamento de maternidad, incapaz de pedir ayuda, reconociendo su desconocimiento.

Su madre se ofreció a ir a cambiar la ropa. La joven esperaba que él la visitara esa tarde, pero no fue así. Tampoco la llamó por teléfono. Dado que se había tomado la molestia de ponerse uno de los camisones que lucy había cambiado por la talla correcta, estaba irritada con él.
 Quería compartir la broma con Nick, eso era todo, se dijo decepcionada.

A la mañana siguiente tampoco hizo acto de presencia. Cuando lucy y joseph llegaron estuvo tentada a preguntarles por él, pero se contuvo. No quería despertar la sospecha de que le importaba si iba a visitarla o no. No le interesaba, sólo la afectaba tener que pasar tanto tiempo acostada, aburriéndose, y, a pesar de todos sus defectos, Nick no era aburrido.
Se quedó dormida alrededor de las diez hasta que un ruido ligero la despertó.

Descubrió a Nick vestido de etiqueta al pie de su cama.

—¿En dónde diablos has estado? —le exigió con fiereza.
—¿Me has extrañado? —preguntó él con una sonrisa provocativa.
—¡No!
—Es evidente que sí.
—Me tienen aquí mientras tú te diviertes —protestó la chica.
—Mi visita de ayer te alteró tanto, que decidí darte tiempo.
—¿En dónde has estado esta noche?
—En una cena de beneficencia con sus acostumbrados discursos aburridos y todo lo demás.

Miley rió de pronto. Le habló de su error con la ropa que le había comprado. Estaba segura de que era la primera vez que lo veía avergonzado.

—Vuelves a hacer que me sienta ridículo —le indicó él, molesto —. No me gusta que lo hagas.
—Esperaba que volvieras a provocarme — no era la intención de la joven ser tan sincera, pero no pudo reprimir las palabras.

—Me ha costado mucho, pero créeme, he cambiado —había palidecido y caminaba inquieto por la habitación—. Lamentablemente para ti, las ideas preconcebidas que tenía sobre tu temperamento estaban basadas en lo ocurrido aquella noche hace seis años...

—No quiero hablar de eso —le indicó ella, desalentada.

—Ha sido necesario que te viera a punto de morir para verme obligado a reconocer la verdad —señaló Nick con dureza —. Temía encontrarme ante una relación que no pudiera controlar. Sé cuánto sufrió mi padre por eso. No quería que ninguna mujer me hiciera lo que mi madre le hizo a él. Fue más fácil alejarme de ti que seguir a tu lado.

La chica apartó la vista de las facciones duras de Nick. Sabía lo mucho que esa confesión le costaba.

—Hace seis años perdí el control —reconoció él —. Reaccioné muy mal esa noche. Los prejuicios me dominaron. Aunque hubieras estado haciendo el amor con ese chico, no debí ponerme así, son cosas de adolescentes. No, fui brutal contigo porque te quería para mí y el verte con él me enloqueció.

—Nick...                                  

—Tenía veintiséis años y tú dieciocho. Hacía casi un año que no te veía, pues me mantenía alejado a propósito. Regresaba a casa con tantas esperanzas...

—¿Esperanzas de qué? —Miley recordaba cómo la miró él antes de la horrible fiesta, su afecto desacostumbrado... el cumplido que le hizo.

—Creía que al fin tendría una oportunidad contigo. Hasta entonces había tenido que reprimir mis sentimientos por ti. Si no hubieras sido tan inocente, habrías adivinado por qué te evitaba. Habrías cuestionado el porqué de mi interés excesivo en tu educación.
—No tenía idea.

—Soy muy posesivo y muy celoso — reconoció Nick, reacio —. Cada vez que cruzabas la puerta, me metía en un infierno. Sabía que tenías derecho a las experiencias de cualquier adolescente, pero quería evitártelas. Por eso me fui durante un año, pero al encontrarte con ese chico esa noche, me volví loco. Ahora tengo que vivir con el conocimiento de que estuviste a punto de ser violada. No sólo contribuí a tu desolación con mis acusaciones, sino que también di rienda suelta a mis instintos de una manera que ahora lamento.

Los celos fueron la fuente de su incomprensión aquella noche, descubrió Miley. Al instante, la humillación y vergüenza desaparecieron.

—Fui a tu dormitorio para tratar de explicarte la verdad, pero de alguna forma...

—Abrí los ojos y te encontré allí. Creí que ibas a buscarme. No recordé lo que había ocurrido hasta después y pensé que habías ido para atormentarme, sabiendo cuáles eran mis sentimientos —suspiró él—, pero nunca debí tocarte. No tenía derecho.

—Eso me destrozó.

—¿Crees que todavía trato de provocarte?

No. Pero Miley jamás lo reconocería Nick había cambiado porque había cambiado la opinión que tenía de ella. Le entregaba una hoja en blanco. Con una excesiva vena celosa. Descubrió que lo perdonaba por lo ocurrido seis años antes y eso la asustaba.
Cierto, él la había deseado, pero no había tenido intenciones de abusar de ella. Cuanto más le recordaba Nick esta obsesión, más segura se sentía. En cierto sentido, él le pertenecía.
 Durante seis largos años Nick había luchado contra esa obsesión, pero persistía.

—No volveré a juzgarte mal, al menos eso puedo prometértelo — aseguró, decidido —. Dices que no te casarás conmigo. Pero, ¿has pensado en el futuro? Te guste o no, tendremos un hijo que compartir dentro de algunas semanas...

—¿Compartir? —repitió ella, insegura.

—Naturalmente. Quiero estar cerca de nuestro hijo. Hasta la ley me concedería derechos de visita, pero dudo que alguno de los dos quiera intervención legal en esto. La existencia de ese niño significa que seré parte de tu vida durante muchos años.

Miley examinaba sus manos apretadas. No había pensado en el futuro. Nick no renunciaba a su responsabilidad y manifestaba que estaría presente en sus vidas, pero ella no soportaba la idea de tenerlo cerca con su serie de amantes. Miles de mujeres tenían que soportar situaciones semejantes por la seguridad de sus hijos. Pero ella no quería hacerlo.

—¿No podrías intentar estar casada conmigo? —le preguntó—. ¿No podríamos intentar dar una oportunidad al matrimonio?

—¡No quiero casarme sólo porque nuestros padres creen que debemos hacerlo! —protestó Miley
.
—¿Qué diablos tienen ellos que ver con esto? —los ojos de Nick lanzaron chispas al instante.
—Quieren...
—Estoy hablando de lo que yo quiero — subrayó él con firmeza —. Hace mucho que dejó de importarme lo que mi padre quisiera. Hace seis años quiso casarme contigo y me negué.

—Esa noche... —la joven al fin comprendía.
—Sí. Todo hubiera sido olvidado al momento si hubiera estado dispuesto a hacer «lo que era decente». Pero nadie me obliga a hacer algo que no quiero.

—No funcionaría —declaró ella, tensa.
—¿Cómo puedes saberlo sin darle la oportunidad?
—No puedo.
—Sí, podemos intentarlo. ¿Qué te cuesta?

Mas sufrimiento y dolor. Sin embargo, sería peor verlo con otras mujeres, con la obligación de compartir su hijo con él cuando le diera la gana. ¿No sería que estaba asustada? Abrumada por la tensión y la inseguridad, le sorprendió percibir en él la misma tensión. La deseaba y quería a su hijo. Muchos matrimonios sobrevivían con menos que eso.

—No voy a rogarte —le espetó Nick de pronto.

—Me casaré contigo — en el instante en que cedió, las dudas la invadieron y en su frente aparecieron marcas de ansiedad—. Después de que nazca el niño...
—¡No! — él la miraba con ira —. No estoy dispuesto a esperar. Podrías cambiar de opinión.
Miley apretó los dientes, pero estaba muy cansada.

—De acuerdo —aceptó al fin.



"El amor y la pasion dolorosa" cap 16


—Nick desayunó con nosotros y fue a dormir unas horas. Estará aquí más tarde. Dice que quiere casarse...

— ¿De verdad? —el rubor borró la palidez de las mejillas de Miley. »Nick dice...» Lucy finley recurría a la actitud inocente de siempre. «joseph dice...» Daba a los hombres la calidad de oráculos.

—No sabes lo felices que estamos...

—Todavía no me lo ha pedido —comentó la joven entre dientes.

—No le dirás que no, ¿verdad? —la miraba insistente el vientre henchido de su hija con una ternura que ninguna mujer podría interpretar mal.

—Mamá, Nick acaba de comprometerse con danielle deleasa ..

—No seas tonta. danielle está comprometida con kevin Bamford, el asistente personal de Nick —la corrigió lucy , divertida —. De hecho, él acaba de ascenderlo y eso ha ayudado a que kevin sea aceptado por la familia de danielle .
—Pero...

—Todo lo que termina bien está bien —murmuró la mujer, feliz, decidida a ignorar la reacción de su hija por la noticia.

La chica guardó silencio. No importaba si Nick estaba comprometido o no. La enfurecía que él tuviera la poca delicadeza de comunicar a sus padres que iban a casarse sin habérselo pedido antes a ella. Era una forma de chantaje que lo beneficiaba, pero Miley no tenía intenciones de casarse sólo por salvar las apariencias.

La tarde caía cuando Nick hizo acto de presencia. Muy elegante.
— ¿Cómo estás? —preguntó él al fin.

—Bien —la joven se estremeció cuando sus miradas se encontraron.

—Nos casaremos tan pronto como salgas de aquí —manifestó, con despreocupación.

Silencio... pidiendo aplausos, suponía Miley, esperando que ella saltara de la cama para, de rodillas abrazarle las piernas en señal de agradecimiento.

—Mantendremos las apariencias durante unos seis meses después del nacimiento del niño — prosiguió él —. Entonces nos separaremos, aduciendo incompatibilidad. La familia se llevará una decepción, pero habremos satisfecho dos prioridades. El bebé llevará mi nombre y todos estarán felices. ¿De acuerdo?

Humillada, Miley estaba atrapada entre la furia y la incredulidad, pero se aferraba a cada una de sus palabras.

— ¿De verdad quieres saber lo que pienso?

—Supongo que esto es una sorpresa para ti, así que te dejaré sola para que lo pienses — declaró Nick con una sonrisa arrogante.

La chica tomó un florero cerca de ella y se lo arrojó.
— ¡Llévate tus flores, tus malditas prioridades, tu proposición y lárgate! —le gritó—. No quise ser tu amante y quiero menos ser tu esposa. Así me lo pidieras de rodillas durante veinte años, no te aceptaría... ve a pedírselo a una de tus tantas admiradoras, por ejemplo a Selena...

—Regresaré esta noche —anunció él, tranquilo.

— ¡Lárgate de aquí y no te atrevas a regresar!
Sollozando, Miley estaba recogiendo las flores de rodillas cuando la enfermera regresó. Estaba dolida y eso sólo la enfureció más.

— ¡Señora Cyrus! ¿Qué hace fuera de la cama?

— ¡No vuelvan a permitir que ese hombre regrese aquí! —Pidió la chica y aceptó la ayuda para regresar a la cama—. ¡Lo odio!

— ¿Es por algo que ha dicho?

—Sí... no... ¡Oh, no lo sé! —la joven se derrumbó, agotada por su pérdida de control.

—No lo habrá dicho en serio — replicó la enfermera con Timidez—. Mi compañera me comentó que pasó la mitad de la noche rezando en la capilla. Con seguridad rezaba por usted.

¿Nick rezando? Miley no podía creerlo. Recibió una propuesta de matrimonio y una promesa de divorcio al mismo tiempo. Aun cuando no tenía intenciones de casarse con él, la segunda parte del ofrecimiento le dolía.

¿Qué importaba si el bebé llevaba su nombre o no? ¿Por qué tenía que tener en cuenta la felicidad de los demás cuando ella era tan desgraciada? Y la sugerencia de hacer pasar a sus padres por la amargura de la farsa de un matrimonio que se disolvería meses después era ridícula. Ella quería ser abierta y sincera. No más engaños. ¿Cómo se atrevía Nick a pensar que lo aceptaría? ¡Jamás!
Él regresó después como si nada hubiera ocurrido. Miley no podía creerlo. Ahora vestía ropa informal y estaba tan devastador como siempre. La excitación la quemaba hasta la punta de los dedos y le aceleraba el pulso. Contuvo el aliento para controlarse.

—Este mediodía te ofrecí el matrimonio que creí sería el único que tú aceptarías —señaló él con frialdad —. Sé cuáles son tus sentimientos por mí.

— ¿Ah, sí? — la chica pasó una mano temblorosa por su melena rubia.

— ¿Por qué no me dijiste que joe miller blue iba a casarse con tu mejor amiga? — preguntó Nick sin advertencia previa.

— ¿Me habrías creído? —lo desafió ella.

—No creo que ese sea el motivo de que lo callaras — insistió él —. Me parece que te sentiste acorralada y él fue tu excusa cuando yo salté a conclusiones equivocadas.

—No necesitaba excusas. No tenía la importancia suficiente como para tener que dar explicaciones.

— ¿No te importaba lo que yo pensara? —un músculo saltó en la mejilla masculina.

—No era diferente a lo que siempre pensaste de mí.

—Pero a ti no parece importarte que te juzgue mal... ¡De hecho, parece agradarte!
La acusación la hizo ruborizarse bajo la mirada impasible de él.

—Y cuando joe apareció envuelto en una toalla... Bueno, ya sabes cómo me sentí.
Cada uno de los músculos de Miley se tensó y no dejaba de mirarlo.

—Tú programaste la escena, ¿verdad? —seguía, implacable.
La chica decidió que una actitud desafiante sería su mejor defensa.

—Y si lo hice, ¿qué? ¡Quería que salieras de mi vida!

—Ese tipo de juegos es peligroso en una relación, Miles — declaró él, palideciendo y su expresión se veló.

—Yo no dignificaría lo que compartimos con la etiqueta de «relación» —le indicó Miley—. Los hombres como tú no tienen relaciones con sus amantes.

—¡Dio... nunca he tenido una amante! —exclamó, frustrado —. ¿Recuerdas lo que me hiciste pasar esa primera noche? ¿Recuerdas haberme desafiado más tarde en tu apartamento? ¿Recuerdas que me hiciste creer que te interpondrías entre nuestros padres? ¿O todo fue producto de mi imaginación?

—No, pero... —la joven se estremecía bajo el ataque.

—Esa noche me llevaste al borde del precipicio y lo hiciste de manera intencionada —la acusó acalorado.

—Yo no pedí que me llevaras a Italia...

—Donde disfrutaste como nunca, a pesar de tus quejas...

—¡No disfruté siendo arrestada y encerrada!

—Pero no te quejaste de lo que ocurrió después — ronroneó Nick.

Eso era indiscutible. La atacó por el blanco más débil. Miley se ruborizó sin poder controlarlo y su mente se llenó de imágenes eróticas.

—No quiero hablar de eso —dijo, inclinando la cabeza.

—Lo cual es muy desafortunado considerando que tu... condición actual se relaciona con la pasión y la falta de sentido común.

—¿Esa falta de sentido común es culpa tuya o mía?

—Diría que enteramente mía —suspiro Nick sin dejar de mirarla un instante —, considerando que sobrestimé tu experiencia sexual...

Miley casi dejó caer el vaso de agua que sostenía en la mano y levantó la cabeza, desconcertada. Nick fue hasta la ventana.

—En Italia todavía estaba atormentado por seis años de amargura. Tu experiencia casi mortal de ayer puede no haberte afectado a ti, pero créeme, a mí me ha hecho pensar como nunca en la diferencia entre el rumor y la realidad. Y la realidad es que no has tenido muchos amantes...

La chica estaba atónita ante lo que escuchaba. Su máscara de sofisticación y altanería era su única defensa contra Nick y él la hacía trizas. No obstante, su orgullo dependía de ese frente. No soportaba la idea de que su hermanastro llegara a pensar que no tenía la experiencia que suponía que ella tenía con los hombres.

—Y ahora, cuando hay asuntos más importantes que tratar —manifestó con tono seco—, sigues preguntándote cómo sobreponerte a mis suposiciones de que estoy a punto de destrozar tu imagen. En mi opinión, hacía mucho que no tenía un amante y tampoco te protegías de la concepción...

—Los anticonceptivos suelen fallar — declaró Miley con sarcasmo.

—Tal vez seas la mujer más apasionada con quien haya compartido una cama, pero una mujer que hubiera compartido tantas como se dice de ti, tendría habilidades que no demostraste...

—¡Cállate! —la humillación de Miley caía a mayores profundidades.

—Y porque yo soy tan obstinado como tú — continuó él —, persistí en mi empeño de aferrarme a mi opinión inicial de tu carácter, a pesar de la abrumadora evidencia en contra.

—¿Ya has terminado?
Nick maldijo en voz baja.

—Estoy intentando disculparme, pero me lo pones muy difícil.- Viniendo de él, una disculpa era peor que los insultos.

—¿Disculparte? ¿De qué? —preguntó Miley entre dientes.

—Por todo esto —él abrió los brazos—. Todo es culpa mía. Yo lo empecé...

—Lo terminaste.

—No para mí —la expresión de él era inescrutable y su mirada estaba fija en el vientre abultado de Miley bajo las mantas—. Y para ti tampoco ha terminado.

—¡Deja de mirarme de esa forma! —protestó la chica.

—Ahora que sé que el bebé es mío, me gusta mirarte así — expresó —. Hace cinco meses ese bebé me parecía una barrera insalvable entre nosotros. Ahora es un lazo que nada podrá romper. Quisiera que me hubieras dicho la verdad entonces. Así habría estado a tu lado. Nunca había pensado en tener un hijo, pero desde ayer no he podido pensar en otra cosa.

La sinceridad en su confesión era innegable. Miley se ruborizó y encogió las piernas.
 «Un lazo que nada podrá romper.» Algo que ella se negaba a reconocer.

—¿No crees que por el bien del niño deberíamos vivir juntos? — preguntó Nick de pronto con impaciencia.

—¡Por supuesto que no! No podría soportarlo —le espetó, a pesar de la humedad en sus párpados.

—Te ofrecí el divorcio como un paliativo para que aceptaras el trato —reconoció él.

—¡Vaya paliativo!

—No tendrías por qué sentirte atrapada. Te daría el divorcio en el momento en que quisieras.

—Nick, cuando quiera un esposo rico, discretamente infiel, en lugar de mi tranquila independencia y libertad, pondré un anuncio — Miley luchaba por controlar su voz —. La idea de casarme contigo me atrae tanto como una sentencia de veinte años a trabajos forzados.

Él había avanzado al frente. La atmósfera vibraba con tensión. Negándose a dejarse intimidar, ella lo miró desafiante.

—Contigo en mi cama, jamás sería infiel.
Miley le dirigió una mirada triunfante de diversión forzada, aunque el nudo en su garganta se apretaba más.

—Nunca volveré a tu cama.

—¿Quieres apostar? — él se sentó en el borde de la cama —. Me basta mirarte para excitarte. Te toco y ardes en llamas. Llevas a mi hijo en tu vientre. Si te marcara con un hierro, no podrías ser más mía.

—Cerdo arrogante —le espetó la chica.

Nick la atrapó en un movimiento rápido, inclinando el cuerpo para no lastimarla y le dio un beso devorador, que la joven sintió hasta en los dedos de los pies. Reaccionó como una posesa. Con una mano lo golpeó, pero la otra fue a su cabello y lo mantuvo contra ella.

El beso la dejó sin aliento, manteniéndola inmersa en oleadas de excitación. La mano que había empuñado se abrió y se deslizó bajo el suéter de Nick para deleitarse acariciando la piel de su espalda antes de ir al frente, al vientre plano, y enredar los dedos entre el vello que descendía bajo el cinturón.

Nick se arqueó con violencia contra ella, y llevo la mano de Miley entre sus muslos. Gimió, gruñó, maldijo y se tensó como si tratara de controlarse antes de tomarla entre sus brazos y dejar escapar un grito de satisfacción.
Entonces alguien llamó a la puerta.

Él bajó de la cama al instante, se alisó el cabello y dirigió a Miley una mirada de frustración y diversión reacia.
La joven se llenó de pánico al ver que se trataba de joeseph y su madre

—Supongo que debemos felicitaros —sonrió joseph con sorna.

—Yo diría que sí —confirmó Lucy, bromeando.

Por la reacción de sus padres, Miley comprendió que el golpe que oyeron no fue el primero que la pareja había dado en la puerta para interrumpirlos. Recordó las palabras de su padrastro en el sentido de que no estaba dispuesto a dejarlos solos ni una hora. Ruborizada como nunca, también recordó la ocasión anterior en que fueron sorprendidos en una cama.

—Las felicitaciones serían prematuras —declaró Nick.

—¡Miley! —le reprochó su madre.

—Es mi decisión —la chica no se dejaría acorralar por nadie.

—Quiero hablar con Miley, a solas —afirmó Lucy con vigor.

—No creo que sea buena idea —manifestó Nick, sorprendiéndola
.
La visita fue corta y agradable. Lucy, cuyo temperamento era difícil de alterar, se volvió hacia su hija cuando padre e hijo salieron de la habitación.

—En mis tiempos, te casabas con el hombre al que no podías quitarle las manos de encima —siseó en un murmullo—. ¡Al menos si tenías la suerte de ser libre! Vas a arruinar tu vida sólo por salvar tu orgullo. Lamento decírtelo, pero, ¿quién lo hará, sino yo?
—Yo.

Miley y lucy volvieron la vista hacia la puerta, donde descubrieron a Nick sonriendo. La chica se ruborizó y su madre salió apresurada.

—Te veré mañana —se despidió él, al pie de la cama.

—No tiene sentido. No quiero volver a verte.




sábado, 30 de junio de 2012

"El amor y la pasion dolorosa" cap 15




A medianoche le permitieron comer una tostada y beber una taza de té. Cuando la puerta de su habitación privada se abrió, apenas le prestó atención. Se abría constantemente para dar paso a una procesión incesante de enfermeras. Al ver unas piernas enfundadas en un pantalón de hombre y levantar la vista, su corazón dio un vuelco.

—Los convencí de que me dejaran entrar —dijo Nick—. He estado aquí todo el día.
Su estado era deplorable. Necesitaba afeitarse y tenía la ropa arrugada. Profundas marcas de tensión aparecían en su cara. Suspiró al observarla desde la puerta.

— Quiero que te vayas — murmuró Miley y cerró los ojos.

— Tenía que verte...

— ¿Por qué? —suspiró ella.

— ¿Cómo puedes preguntarme eso? —Le exigió, incrédulo—. El hijo que llevas en las entrañas es mío...
— ¿De dónde has sacado esa idea? — la chica abrió los ojos asustada.

—Ciertamente no de ti — le indicó con énfasis.

—No sé de qué hablas — le indicó ella, buscando darse tiempo y preguntándose si joseph y lucy habrían traicionado su confianza.

— ¿Cómo pudiste creer que podrías salir adelante con una mentira como esa? —Demandó Nick con un gruñido —. Tarde o temprano me habría enterado. joe miller y demi lovato son tus mejores amigos. Nunca tuviste relaciones con Joe. Tu nombre jamás ha sido relacionado con el de él y ayer desempeñaste un papel importante en su boda.

— ¿De dónde has sacado esa información? —preguntó Miley, inquieta.

—El extravagante vestido de bodas de tu amiga apareció en todos los telediarios del mediodía. Trataba de establecer contacto contigo cuando mi padre me comentó que estabas en el hospital. No trates de decirme que dormías con joe hace cinco meses, a espaldas de tu mejor amiga... ¡No lo creería!

—Nunca dije que joe fuera el padre de mi hijo —murmuró la joven.

—Pero en repetidas ocasiones negaste que yo lo fuera —insistió él —. Y aquella noche cuando apareció en tu dormitorio, no hiciste intento alguno por aclarar la situación...

Miley volvió la cara hacia la pared, avergonzada de la escena que lo obligó a presenciar. Al parecer no se había dado cuenta de que había preparado esa escena deliberadamente. Eso le diría a Nick lo vulnerable que ella se sentía meses atrás. Pero, ¿cuánto tardaría él en recordar la actuación de joe  al detalle? Él no se había comportado como un amigo, sino como un amante.

— ¿Por qué debía darte explicaciones? —preguntó sin poder mirarlo de frente.

—Si no puedes explicarlo, me niego a hacerlo por ti — declaró Nick con amarga dureza —. La noche que fui a tu casa...

— ¡Llegaste hecho una furia! —Lo interrumpió Miley —. Querías que negara que estaba embarazada.

—No me comporté de forma racional esa noche —reconoció, tenso.

— Tengo la impresión de que fuiste muy racional —murmuró la joven, todavía sin atreverse a mirarlo —. La idea de que llevara a un hijo tuyo era la realización de todas tus pesadillas. Me acusaste de tratar de imponerte esa carga...

—Al calor de la ira —la interrumpió—. Trata de ponerte en mi lugar.

—No gracias, bastante tengo con el mío.
—La idea de que estuvieras embarazada de mí no habría sido mi peor pesadilla hecha realidad —declaró Nick, tajante, como si tuviera todas sus emociones bajo control.
Se produjo un tenso silencio. Miley no le creía. Ahora que él sabía la verdad, trataba de defenderse de la acusación.

—Me es difícil aceptar que en estos meses todos menos yo sabían la verdad —continuó—. ¿Cómo convenciste a mi padre de que mantuviera la boca cerrada?

—Te vio en el invernadero con Selena comprendió por qué no quería que te enteraras — hasta entonces no se había atrevido a mirarlo directamente.
Nick estaba ruborizado. Apretaba tanto la base de la cama que tenía los nudillos blancos.

— ¿Cómo podía saber que estabas embarazada? — era una extraña súplica, pidiendo comprensión.

—No parecía importarte — declaró ella. El cansancio la dominaba.

—Eso no es cierto — insistió él con firmeza.

—En realidad ya no importa — los párpados se le cerraban —. Como el agua que pasa bajo el puente, no merece...

— ¿No merece...? — Nick reprimió su comentario con dificultad —. ¿Cómo puedes decir eso? ¡Si hubieras estado sola en la casa, habrías muerto y mi hijo contigo! — Apenas podría contener la ira—. Fue cuestión de buena suerte que te desmayaras en un lugar público, así que no me digas que mis sentimientos no importan.

Los párpados se le cerraban. Miley movió la cabeza inquieta sobre la almohada. Por la posición en que se encontraba, ella misma tiraba de su cabello y alguien se lo acomodó con manos gentiles.
—Gracias —murmuró antes de quedarse dormida.

Las flores llegaron a la mañana siguiente, después del desayuno. Su aroma pronto llenó la habitación. La primera visitante fue su madre.


—Veo que ya han traído las flores de Nick —comentó con una sonrisa.
 ¿Nick? Supuse que tú...

—Iba a hacerlo, pero cuando oí que Nick las pedía, decidí dejarlas para otra ocasión.

— ¿Por qué me envía flores? —Miley se tensó en la cama.

— ¿Puedes imaginar que alguien tenga mejores motivos?

— ¿Motivos? ¿Qué motivos? —preguntó, temblorosa.

—Cuando joseph llamó a Nick ayer para decirle que iban a operarte, yo me puse furiosa

—comentó Lucy al sentarse —. Dije algunas cosas... imperdonables. Tú has estado tan sola mientras él corretea como un don Juan...
Miley se mordió el labio inferior.

—Pero aquí en el hospital, Nick estaba destrozado — siguió la señora —. Estaba muy preocupado por ti y por el bebé. Nunca lo había visto así. Jamás comprendí lo sensible que es bajo su frío exterior. joseph dice que siempre lo ha sido, pero pensaba que era su amor de padre el que lo hacía hablar así. Puedes imaginar la tensión por la que pasamos mientras te hallabas en el quirófano.

— ¿Y? —insistió Miley ante el silencio de su madre.

—Bueno, ya puedes imaginar cómo nos pusimos cuando Nick comentó que tú le habías dicho que el niño no era suyo; joseph  y yo nos sorprendimos mucho.

—Naturalmente —manifestó con sorna.

— ¿Cómo pudiste engañarlo de esa manera? —inquirió Lucy sin comprender —. Nosotros dábamos por hecho que vosotros sabíais lo que hacíais y pensamos que una vez que tu embarazo fue evidente, hablarías con Nick para tratar de arreglar las cosas. Afortunadamente, él tuvo la inteligencia suficiente para comprender que lo engañaste...

—Muy listo — musitó Miley, tensa, adivinando que ahora hablarían de San Nick.

Resultaba que la mala de la historia era ella. Él había sido absuelto de toda responsabilidad por su insensibilidad ante los acontecimientos recientes. Sus padres eran tan inocentes... No imaginaban que la única ambición de ese hombres siete meses atrás era la de comprarla para tenerla en su cama y convertirla en su amante.

—Quiero lo que es mejor para ti y el bebé —insistía Lucy .

—Ya tengo lo que es mejor para nosotros —aseguró la chica, molesta.

"El amor y la pasion dolorosa" cap 14


La tensión crecía, pero la contemplaba impasible—. Qué agradable sorpresa. Permíteme presentarte. Danielle, ésta es mi hermanastra, Miley...

—Encantada de conocerte — la mujer extendió una mano, cortés.
Hermanastra... la palabra destrozó a Miley. Nick nunca la había usado antes con ella. Se obligó a estrechar la mano de danielle

—Y él es Joe Miller — la mano de joe la asió con firmeza por la espalda.

—Quizá joe y Miley quieran acompañarnos — comento danielle, colocando la mano en el brazo de Nick para hacer relucir el solitario que brillaba en su dedo —. Cuantos más participen en la celebración, mejor — sonrió.

—Lo lamento, pero nosotros también estamos celebrando algo —apuntó joe con una sonrisa forzada. Un momento después, Miley se desplomó en su silla.

— ¿Qué sucede? —preguntó demi a joe al ver la palidez de Miley.

—El muy maldito acaba de presentarnos a su prometida.

— ¡Al diablo con todos los hombres! —exclamó demi al abrir la puerta de su apartamento donde Miley y ella pasarían la noche. joe dormiría en casa de su mejor amigo y padrino de bodas —. Necesitas un brandy — anunció demi  mientras se dirigía al gabinete de las bebidas —. Pareces un muerto.

—No —le indicó Miley.

— ¿Ni siquiera un poco? Muy bien —aceptó demi ante la negativa reiterada de Miley —. A la cama, entonces. Te llevaré la cena.

—demi , apenas son las diez..

—Debimos quedarnos en casa como buenas niñas — comentó demi , molesta —. Eso de ir al club fue idea de joe.

—Tarde o temprano tenía que encontrarme con Nick — Miley se obligó a sonreír —. No te preocupes por eso.

— ¿tan inocente me crees? Estás destrozada.

—Estaba escrito —Miley alzó los hombros—. Se va a casar, ¿a quién le importa?

— ¡Debiste decirle la verdad hace meses!

— Demi por favor...

—Lo alejaste con deliberación dejándolo creer que había algo entre joe y tú...

—No sabía que estaba embarazada...

—Y luego le dijiste que no es hijo suyo — replicó demi.

— ¿Crees que él quería escuchar que lo es? —Al ver la mueca de su amiga, Miley se rió con amargura —. Hice bien, demi . Ya lo he superado. No tengo madera de mártir

— ¿De verdad lo crees así?

—Sí — Miley fue hacia la cocina  —. ¿En dónde está esa cena que no requiere
preparación?

— ¿Ya sabes quién te envía esos deliciosos alimentos cada mes?

—joseph, por supuesto —Miley sonrió. Hacía meses que recibía un paquete de lujo de Harrods.

— ¿De tu padrastro? — demi se rió—. Pensé que tenías un admirador secreto.

—Sobre todo en el estado en que me encuentro —comentó Miley.

— ¿Estás segura de que es él?

— ¿Quién más? — Preguntó con ironía —. Traté de hacerlo confesar, pero él lo negó, como era de esperar. No le gusta que le den las gracias. Tiene que ser él. Se molestó mucho cuando me negué a aceptar su ayuda económica.

Más tarde, en la habitación de invitados del apartamento, las lágrimas corrían silenciosas pro las mejillas de Miley y tan rápidamente como fluían, la chica las secaba. Nick iba a casarse. Eso no era el fin del mundo. Saldría adelante sin él... Su matrimonio no era más que el último acto de una comedia grotesca.



¿Por qué la alteraba tanto? Aunque le hubiera dicho la verdad y Nick hubiese aceptado que era el padre de su hijo... incluso aunque le hubiera pedido que se casara con él, ella lo habría rechazado. De eso estaba segura. Era probable que lo amara con esa locura que a veces aqueja a las mujeres, pero Nick no le agradaba y la brumaba la idea de casarse con un hombre que de antemano le decía que sería infiel a su mujer. No, por mucho que le doliera, estaría más segura si mantenía su futuro en sus propias manos.

A la mañana siguiente, durante el desayuno de bodas con Joe y Demi  le volvió el dolor del abdomen. Tuvo que levantarse de la mesa y se sintió pero en el baño, pero se arregló el maquillaje que cubría su palidez antes de regresar
.
—Creo que debes ir a casa y acostarte — le indico demi cuando se quitaba el vestido nada convencional de bodas con ayuda de miley - Tanto ajetreo te ha agotado
Para entonces Miley se sentía bastante mal y estaba un poco asustada. El dolor era más intenso. Sabía que debería visitar a su doctor, pero estaba decidida a no arruinar la fiesta de boda de sus amigos. Media hora después se despedía de ellos y se dirigía a buscar un taxi a la entrada del hotel cuando una punzada terrible la hizo doblarse. Con un quejido ahogado se llevó las manos al vientre y trató de llegar a una silla, pero se desvaneció en el vestíbulo.

— ¡Si se muere, nunca te lo perdonaré! —Lucy que en la sala de espera  corriendo y bañada en lágrimas—. ¿Tienes idea de lo peligrosa que es una apendicitis aguda a estas alturas de su embarazo? Tiene que operarla, pero puede perder al bebé. Si ese niño muere, ¡jamás te lo perdonaré tampoco, Nick!

—Lucy calmate... — trataba de  tranquilizarla  abrazándola—. Nick no ha venido aquí para...    
— ¿A qué ha venido? —Sollozó la mujer—. ¿Qué hace aquí ahora?

—Hoy se han casado los dos mejores amigos de Miley —manifestó Nick, tenso —. Por eso estoy aquí.

— ¿Y eso qué tiene que ver con esto? —indagó lucy asombrada.

Miley recobró el conocimiento en una habitación extraña. Tenía la garganta reseca, le dolía la cabeza y ahora tenía un dolor diferente. Para su fortuna ya no era intenso, sólo una molestia intermitente.

— ¿En dónde estoy?

—En la sala de recuperación.
— ¿Me he recobrado? ¿Y mi bebé? —preguntó aterrorizada.

—Defendiéndose como un troyano —la enfermera sonrió antes de que la vista de Miley volviera a nublarse.
La siguiente ocasión en que despertó, se sentía un poco menos ajena al mundo. Su madre le sujetaba la mano entre sollozos después de explicarle la situación.

— ¿Qué me sucedió? —preguntó con voz débil.

— ¿Por qué no fuiste a ver al doctor? —preguntó su madre entre sollozos después de explicarle la situación.

—Esa era mi intención.

—joseph quiere que veas a Nick —informó Lucy, reacia.

— ¿N… Nick? —Repitió Miley y trató de enderezarse, pero la enfermera la sujetó con firmeza—. ¿Qué hace aquí?

— ¿Quieres verlo?

—No... Por favor, no —la chica apretó los párpados y una expresión de dolor apareció en sus facciones.

Cuando se quedó sola, la joven volvió la vista hacia la pared. Nick era a la última persona a la que quería ver en esas circunstancias. ¿Qué hacía allí? ¿Cómo se atrevía joseph pedirle que lo recibiera? Por la unidad familiar, suponía, pero ese no era el momento.

Más tarde, se prometió. Más tarde, cuando se sintiera mejor y pudiera felicitar a Nick por su compromiso matrimonial. Ahora necesitaba tiempo para adaptarse a las circunstancias y poner en orden sus confusas emociones. Creía haber aceptado la imposibilidad de una relación con Nick... Hasta el momento en que vio el anillo de compromiso en el dedo de Danielle deleasa

Entonces sus esperanzas se vinieron abajo. El dolor y el rechazo la abrumaron. Tenía que aprender a controlar esas emociones. Su embarazo dividió a la familia. Durante los últimos cinco meses, Nick se limitó a evitarla y sus padres contribuyeron a facilitarles las cosas. Pero eso no podía prolongarse indefinidamente sin imponer una tensión terrible para Joseph y lucy. Miley sabía que de alguna manera tendría que enfrentarse a la situación y solucionarla.